La final imposible que Massú ganó en la cara de los argentinos

“Vengo llegando de Buenos Aires y todos me decían: ‘éste sí que tenía huevos’. Me gané un respeto, quedó esa imagen de luchador y traspasé una mentalidad distinta a los jóvenes”, recuerda el “vampiro” al rememorar la final de Buenos Aires 2002 que le ganó al local Agustín Calleri, cuando tenía el marcador en contra 6-2, 5-3 y 15-40.