El ingeniero forestal contratado por Carabineros para desarrollar labores de inteligencia se descargó con The Clinic, en una conversación que, asegura, fue escuchada por los miembros de la PDI que mantienen pinchado su teléfono. Junto con detallar los efectos que ha sufrido tras el inesperado giro de la denominada Operación Huracán, esboza por primera vez críticas a la unidad donde se desempeñó por casi un año. Afirma que su trabajo fue el de un civil supervisado por el capitán Leonardo Osses y que jamás implantó conversaciones en los teléfonos de los comuneros acusados. Su imagen pública, sostiene hoy, está en el suelo. “La gente que me dice chanta no me conoce”, se queja.
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