Cuba, el último país comunista de América Latina, sorprende al visitante con pintorescas estampas que muestran una isla congelada en el tiempo y unos usos y costumbres desaparecidos hace décadas en la mayor parte del mundo:

.- La libreta de abastecimiento: Quizá el mayor quebradero de cabeza del Gobierno cubano por su alto costo, en la isla se mantiene este vestigio de tiempos bélicos por el que la población recibe cada mes a precios testimoniales una -cada vez menor- cuota de alimentos básicos como arroz, aceite y huevos. Este subsidio es aún imprescindible para los sectores más pobres del país.

.- Los Comités de Defensa de la Revolución: Los “CDR” son organismos presentes en cada barrio creados en 1960 como sistema de vigilancia colectiva por Fidel Castro, quien los llamó “los ojos y oídos de la Revolución”. En la actualidad cumplen también labores sociales y de defensa civil en caso de desastres, aunque para los detractores del sistema siguen siendo meros centros de delación.

.- El voto a mano alzada: En las elecciones municipales, los delegados del poder popular (concejales) son elegidos en cada barrio a mano alzada por sus vecinos. Según el Gobierno cubano, este sistema ilustra la representatividad democrática del sistema, pero son contadas las ocasiones en que ha logrado ser elegido un candidato independiente.

.- La rendición de cuentas: Aunque existe en la mayoría de las instituciones cubanas, la “rendición” más vistosa está ligada a lo anterior. Al final de su gestión, cada delegado popular debe rendir cuentas a sus representados en una asamblea en la que también recibe, a menudo acaloradas y socarronas, las quejas de sus vecinos sobre los problemas más variopintos.

.- Los desfiles del “pueblo combatiente”: En fechas “revolucionarias” señaladas como el primero de mayo los cubanos están llamados a participar en multitudinarios desfiles para mostrar a propios y extraños la unidad popular, aunque lejos de las disciplinadas estampas militares de otras latitudes estos actos acaban a ritmo de conga caribeña.

.- La iconografía revolucionaria: Las grandes vallas y pancartas con consignas revolucionarias e imágenes del guerrillero cubano-argentino Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro y su hermano Raúl Castro llenan aún calles y edificios en todo el país. Una costumbre mantenida casi intacta en casi sesenta años de una Revolución que inspiró su propio movimiento gráfico.

.- Los pioneritos: Como hace casi seis décadas, los escolares cubanos siguen usando uniformes con pañoletas, que cambian de azul a rojo en fechas señaladas del calendario revolucionario para simbolizar su pase a los grados superiores de la enseñanza primaria. El saludo casi militar de “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che” todavía cierra a coro las diarias reuniones matutinas en cada escuela del país.

.- El funcionamiento “analógico”: A diferencia del resto del mundo, en Cuba las transacciones con dinero en efectivo todavía son la regla y la inmensa mayoría de los trámites se hacen de forma presencial. Los cubanos dicen en broma que hacer “colas” (filas) es el “deporte nacional”, costumbre que sin embargo podría desaparecer en un futuro cercano debido al cada vez mayor acceso de los cubanos a internet y los esfuerzos del Gobierno por digitalizar sus servicios.

.- Clases de marxismo y leninismo en las escuelas: Desaparecida como asignatura en Rusia con el derrumbe de la Unión Soviética, donde surgió como base teórica para la “construcción del socialismo”, la filosofía marxista-leninista aún se enseña dentro del currículo de las enseñanzas media y superior en Cuba, donde se ofrece entre las opciones de licenciaturas en las principales universidades del país.

.- El parque móvil: Los modelos de coche soviéticos de las marcas Lada y Moskvich y los “almendrones” estadounidenses de los 50 y 60 que aún ruedan por las calles de Cuba están entre los principales reclamos de los viajeros que buscan conocer una “isla detenida en el tiempo”. Más que un objeto de colección, para los cubanos representan un medio para ganarse la vida o una manera de sortear el colapsado transporte público.