“El macho no necesita pagar para violar”: Entrevista a una puta feminista

“El macho no necesita pagar para violar”: Entrevista a una puta feminista

Pamela tiene 31 años y es su propia jefa. Maneja sus tiempos y sus márgenes de ganancia. Pamela paga cuentas, arriendos, impuestos y créditos. Se encarga de su familia, se junta con sus amigas y se acuesta con hombres. O con mujeres, o con ambos, cuando quiere. Pamela es “Occultriz”. Pero no por obligación. Ella es lo que siempre quiso ser desde que conoció el mundo del trabajo sexual virtual. Hoy, Pamela es “su propia estrella porno autogestionada”.

A horas de que comience la marcha por el Día Internacional de la Mujer, la trabajadora sexual, quien se autodenomina como una “puta feminista”, llama a las abolicionistas del “sector burgués” del movimiento a “ salir un poco de la universidad, de sus privilegios de niña acomodada, y empezar a conocer un poco lo que pasa”.

— Cuando se lo conté a mis amigas, todas me dijeron que siempre quisieron ser putas, de una u otra forma —, recuerda Pamela en una de las salas de reuniones de The Clinic. Desde que cruzó la puerta hasta que comenzó la entrevista, siempre tuvo su celular a mano. Posó en distintos lugares, subió selfies y sacó varias fotos. Entre estas imágenes que guardó en su teléfono, estaba la portada de The Clinic de la edición conmemorativa del Día Internacional de la Mujer, que aún no estaba en los kioskos. A Pamela no le gusta trabajar con el celular y con su computador desde la casa. Le fascina. Supo que era lo que quería hacer desde que vio a las performers amateurs de los sitios web porno. “Minas que se veían tan seguras de sí mismas, estaban tan felices, trabajando en su casa, en su cama, con sus juguetes sexuales y pasándolo la raja. Eran las mujeres más ricas del mundo”, dice la mujer de 31 años. Hoy, Pamela es una trabajadora sexual virtual y también hace encuentros físicos. Junto con sus compañeras, que se desempeñan en distintas áreas del comercio sexual, se hacen llamar las “putas feministas”, en lo que consideran una apropiación del término, y un empoderamiento de mujeres que siempre han estado al margen. Siempre han sido un tabú social, cosa que para Occultriz, debe terminar de una vez por todas. Por eso, este 8 de marzo, las putas saldrán nuevamente a la calle. ¿Te ha tocado que otras mujeres feministas te digan algo por marchar junto a un lienzo alusivo al trabajo sexual? Es que decir otras feministas es súper amplio, porque hay un montón de sectores dentro del mismo movimiento. Igual aquí no es tan heavy como pasa en Argentina, por ejemplo. Que allá las abolicionistas tienen un ataque directo contra las trabajadoras sexuales, tanto como por redes como en las manifestaciones. Pero es un sector del feminismo. Es un sector más de la academia, un feminismo más de élite, más burgués, el que está en contra del trabajo sexual. ¿En qué difiere su postura a la de este feminismo “más burgués”?   Bueno, el sector del feminismo que está en contra, y que pretende abolir el trabajo sexual, son un grupo de feministas radicales. A mí me ha tocado ir a conversar con ellas a las universidades, y estas niñas me han hecho muchas preguntas pero, finalmente, no me quieren escuchar. Yo les digo: "¿Has conocido antes a una puta? Yo estoy aquí, te estoy hablando. Salgamos un poco de los datos y las teorías que te contaron tus profesores, y ten la oportunidad de tener un diálogo conmigo". Pero están totalmente negadas a eso. Entonces yo creo que es un sector burgués, de un feminismo elitista, y de niñas que de repente necesitan salir más a la calle. Salir un poco de la universidad, de sus privilegios de niña acomodada, y empezar a conocer un poco lo que pasa. De repente sentarse a tomar un café con una puta y que le cuente. ¿Te has sentido discriminada dentro del movimiento feminista alguna vez? Discriminada me siento tanto afuera como adentro. Pero pasa esta discriminación de sentirse excluida, o sea, están las putas y están todos los demás. Eso es. No siento que el feminismo nos esté excluyendo. Sí hay un sector, como te dije antes, pero me siento muy parte de este momento histórico y del movimiento en general. Con muchas compañeras hemos estado haciendo una labor de activismo maravillosa. Y no es solo para las trabajadoras sexuales, sino que para todas las mujeres. En mi trabajo, me di cuenta de muchas carencias que me hicieron unirme y considerar más a mis compañeras, porque el mundo del trabajo sexual es un mundo muy solitario, y estamos luchando para que deje de ser así. Que podamos tener compañeras de trabajo, amigas, personas con las que podamos hablar nuestros temas. OCCULTRIZ ¿Cómo llegaste a ser trabajadora sexual? La verdad es que, y aquí también derribo un mito, yo elegí ser trabajadora sexual. Siempre quise ser trabajadora sexual. Entendamos que el trabajo sexual no es solo ser escort. Es hacer modelaje erótico, hacer porno, cafés, strippers, todo eso y más. Cuando hablamos de trabajo sexual, hablamos de todos estos formatos, no solo de ser la figura de la puta que trabaja en la calle. Siempre quise dedicarme a esto pero no me atrevía. Donde encontré un lugar para poder desempeñar mi trabajo fue en el internet. Cada una puede ser su propia estrella porno, autogestionada, transmitir desde tu casa y hay categorías para todo. Hay negras, chinas, gordas, viejas, etc. Quedé fascinada. Y así empecé con el mundo de la virtualidad, que hoy es el 90% de mi trabajo. ¿No es ofensivo decir "puta"? Lo fue hace mucho tiempo. Ahora nosotras nos empoderamos de la palabra "puta". Antes esto era como decir "cuco", como que tú te puedes desempeñar socialmente hasta que llega la palabra "puta". "No podí hablar tanto porque parecí puta", "no te vistai así porque parecí puta", "no salgai tanto porque parecí puta", o sea, ¿acaso ser puta es ser genocida, corrupta o algo así? Por lo tanto, si el miedo que teníamos todas las mujeres, al hacer cualquier cosa, era que nos dijeran que somos putas, como si ser puta fuera una hueá tan terrible, entonces nosotras dijimos “chao: somos todas putas”. ¿Qué es lo que reivindica una feminista desde el trabajo sexual? Lo mismo que todas las otras feministas. Pero desde el trabajo sexual una está más expuesta, más desprotegida -por un tema de juicio social y moral-, frente a cualquier cosa que me pueda llegar a pasar. También hemos hecho harta educación sexual, sobre todo porque está muy activo el movimiento de las trabajadoras sexuales digitales, entonces todas tenemos harto público. Hemos estado educando mucho con respecto al auto erotismo, el auto amor y el tema del consenso. Eso último nosotras lo tenemos muy claro: no es no. Yo, personalmente, también hago talleres de trabajo sexual para mujeres. Específicamente hice uno de trabajo virtual, pero ahora quiero hacer más, abiertamente, y no solo enfocados en lo comercial. Aunque esto es muy interesante. Últimamente, en Chile hay muchas personas interesadas en ingresar al comercio sexual. El tema de los packs de Instagram por ejemplo... Claro, por eso mismo yo hice ese taller. O sea fue en un momento en que estaba explotando hace poco, y todas decían “la vamos a romper con esta hueá”. De hecho, yo fui una de las precursoras de los packs aquí en Chile. También se hablaba de mí en Nido, por ejemplo, pero curiosamente no se filtró nada de lo que yo vendo. Con compañeras de trabajo hemos tenido reuniones para revisar el tema de la “Ley Pack”, con abogadas de Abofem, porque nos dimos cuenta que solo contemplaba el caso cuando se comparten estas imágenes en un contexto de pareja. Esto se llama “porno de venganza”, cuando tu ex te filtra fotos. Pero no está contemplando a las mujeres que trabajamos vendiendo nuestros videos y fotos. Pero con respecto a páginas como Nido, lo que me preocupa más que la filtración de fotos, es que hay gente que está expandiendo un discurso de odio fuertísimo. Que haya gente que esté burlándose y haciendo entretenimiento del secuestro, la violación y el asesinato. Eso es más preocupante para mí que el hecho de que se llegue a filtrar el material que vendo. DE DÓNDE VIENE LA OPRESIÓN ¿Se vive mucha violencia en la prostitución y el trabajo sexual? La verdad es que no, y es muy curioso. Ni yo ni la mayoría de mis colegas hemos recibido violencia por parte de nuestros clientes, pero todas la hemos sufrido por parte de nuestras parejas. Entonces finalmente, la persona que nos pagó, nos respetó más que la persona con la cual uno estaba por amor y gratis. Y eso es heavy porque el macho no necesita pagar para violar. Eso es así. Y aunque suene raro, a las putas las respetan. Eso de la violencia es otro mito sobre las putas. Así como también está el de que lo pasas mal en tu pega, o que te tratan mal. ¿Nunca has sentido una opresión de los hombres en tu trabajo?¿Nunca te has sentido explotada tampoco? ¿Qué opresión del patriarcado siento en mi trabajo? Que todavía no es considerado un trabajo. A mi me cuesta mucho, por ejemplo, que mis amigos respeten lo que hago como un trabajo. "Oye Pame tu eres muy inteligente como para estar haciendo esto", me dicen. Ese es el problema. O sea por un lado hay una corriente súper progre que acepta todo, pero como hasta ahí no más. Igual hay exclusión. Y vuelvo. Como toda mujer, sí he sufrido violencia machista, pero no en mi pega. La he sufrido en otros lados. Bueno, tal vez en mi pega también ha habido alguna vez, obvio, pero no sé si me putean más o menos que lo que putean a cualquier mina. O que le escriben hueás por internet, o le escriben a una mina que tiene un Instagram normal, o le mandan fotos de picos. Quizás me pasa menos incluso. ¿Entonces es otro mito que lo pasan mal en su trabajo? Sí. Se imaginan que a las putas nos tratan mal y que es todo forzado. Está también esta imagen porno de sexo hardcore y toda esa hueá, y no es así cachai. O sea, yo sé que hay distintos formatos y formas de trabajo, pero desde el mundo en el que yo estoy, que somos las putas feministas, que quizás tenemos un poco más de educación o privilegio de consciencia, eso no es así. Eso también queremos que se entienda. Que se puede ejercer este trabajo de una forma sana, natural, placentera y con gozo. Tú puedes ser tu propia jefa, puedes decidir con quién te vas y con quién no. Dicen que esta hueá es súper patriarcal y, bueno, manda a una puta a la fábrica a trabajar. Le va a estar trabajando al dueño, explotando su cuerpo y sus manos, haciéndose cagar, pero no podrá decidir cuánto va a ganar por eso. No puede decidir su horario. Yo sí. También está el mito de que el placer y el trabajo no se pueden juntar, no puedes disfrutar de lo que haces. Entonces al final la hueá es cristiana. Todo tiene que ser con esfuerzo y sufrido, no podemos estar felices nadando en dinero después de haber tenido una cita regia, donde te llevaron, te tomaste un copete y lo pasaste bien. Esa es la hueá. Sí. Sí lo pasamos bien en nuestro trabajo y sí, tenemos orgasmos reales. SALIR DEL CLOSET ¿Crees que es importante que se empiece a hablar más de la prostitución y el trabajo sexual tanto dentro como fuera del movimiento? Sí, por supuesto. Nuestro objetivo es que todas las personas que están en contra del trabajo sexual entiendan lo que queremos decir: que esto no se va a acabar nunca y que, por lo mismo, queremos formar espacios para que las chiquillas comprendan que no es necesario recurrir a un proxeneta. Que no tienen que estar escondidas para hacerlo. Eso es violencia. El primer consejo que le doy a alguien que quiere iniciarse en el trabajo sexual es que no se quede dentro del closet, que no esté oculta, porque te pueden extorsionar con eso. Hay que educar a las mujeres, decirles que, si quieren entrar, que no lo harán solas, porque estamos juntas y somos muchas. Educadas, reflexivas y con información. Así se van derribando los mitos... Sí... o sea, qué es lo que pasa. Cuando la mujer empieza a hacer las cosas por ambición, a tener sexo por placer y plata, y no por amor, ahí se destruye toda la norma. Lo que nos obligó a estar en la casa, a criar hijos, a vivir por el marido. A ser empleadas domésticas en el fondo. Ahí se va todo a la mierda, el amor, Dios, todo a la chucha. Eso es lo que molesta. Cuando la mujer empieza a salir de la casa, a dejar de usar su sexualidad de manera reproductiva, y usarla por su placer, para construir un mundo de dinero, es una hueá absolutamente subversiva. Y esto atraviesa a todos los sectores. Ese es el tema, no es menor. Es muy loco, es como una hueá satánica. ¿Te parece hipócrita la visión que tiene la sociedad del trabajo sexual? Sí, porque todo el mundo, de una forma o de otra, se prostituye. También a veces me preguntan por el nivel de riesgo que existe por exponerme mucho con mi trabajo. El riesgo es el mismo si me junto ahora con un chico de Tinder al que corro si me junto con alguien que va a pagar. Y lo más probable es que quizás el hueón de Tinder me va a tratar peor. Y no me va a invitar ni una Báltica. Ahí una empieza a entender muchas hueás, porque una empieza a trabajar en este mundo oculto del sexo y la hueá. No es tan malo todo, no es sórdido, no es así. El tema es que al patriarcado le conviene poner la imagen de las putas tristes, las putas tontas, las putas pobres, porque no quieren que las putas hablen po hueón. Si las putas son las que saben el secreto de la virilidad de los hombres.
Comentarios
Sabía ud que... “SE VEÍA VENIR” NO ES UN PAJERO NARCISISTA. -------------------------------- Sabía ud que... LOS MÁS SUPERSTICIOSOS SON LOS CARPINTEROS PORQUE ESTÁN TODO EL DÍA TOCANDO MADERA. -------------------------------- Sabía ud que... ME GUSTAN LAS ESCULTURAS GRIEGAS, AUNQUE A VECES NO TENGAN NI PIES NI CABEZA. -------------------------------- Sabía ud que... LO QUE BUSCAS ESTÁ EN TI… O DEBAJO DE LA CAMA. -------------------------------- Sabía ud que... A VECES CANTO ODAS, OTRAS VECES SOLO ALGUNOS MINUTOS. --------------------------------