Cristián Moraga, más conocido como C Funk, está de regreso. Tras un largo silencio musical desde el estallido del caso de violencia que involucró a Camilo Castaldi, exvocalista de Los Tetas, el guitarrista de la agrupación se refugió en los suyos e hizo una pausa.

Dos temas, bien acorde a los nuevos tiempos, son las piezas con que el músico retornó a la escena. “Imposible” y “Siempre Siempre” son los títulos que lo tienen rodando otra vez tras “el estallido”, como menciona él, que terminó con el grupo en julio de 2017, cuando se preparaban para sacar un disco nuevo.

Este formato de tirar solo dos piezas se entiende en la lógica de los nuevos tiempos, ¿no?
-Sí, en esta época todo pasa muy rápido, entonces hacer un disco no es algo que hagas de un día para otro, para mí por lo menos, para el nivel de producción en el que estoy, ¿cachai?. Que no es con un sello, con todo el back up, y aparte que estoy haciendo muchas otras cosas, produciendo a otra gente, que también es algo que me atrae mucho y es parte de mi presente y de mi futuro.

He dejado muy de lado Joya -nombre de la banda con la que toca en modo solista-, primero por Los Tetas. Me metí demasiado ahí… me hice demasiado responsable de Los Tetas y de repente estalló, explotó y se acabó esa era, ese tiempo de la banda y me di cuenta que en realidad no hay que poner todos los huevos en una sola canasta, ¿cachai? Estoy sacudiéndome y levantándome después de esta especie de explosión que me dejó medio aturdido.

¿Cuáles fueron los costos de ese episodio a nivel personal y familiar?
-Fue fuerte. Fue duro. No solo para mí, mi familia también lo resintió. Por eso me enojé bastante cuando la gente se subió por el chorro. Y no paro de despotricar contra eso, a veces. Aunque en realidad es parte del pasado. Fue duro para mí y lo que más duele es que fue duro para mi familia, ¿cachai? Porque yo no tengo nada que ver con eso, o sea, tampoco es que me haya tocado tanto, pero igual de pronto nos meten a un mismo saco y hay radios que ya no tocan mi música ni la de Los Tetas, entonces es un poco ridículo. Fue fome, pero ya pasó.

¿Sacaste algo al limpio?
-Yo, al menos, siempre tuve esa tranquilidad de que soy una buena persona. Soy una persona que hace el bien, siempre estoy tratando de andar por el lado correcto por mí, por mi familia, y por el resto, entonces es un poco injusto llevarse toda esta cosa que te salpica. O que te moje bastante, en realidad. De todos modos, como dicen, lo que no te mata te fortalece. Así que aquí estamos y era. Aunque siguen los coletazos, ciertas radios que no quieren tocar mi música.

¿La radio Rock and Pop?
-Sí, que según ellos que no, así como en la interna, descartándose, pero está más que claro. Hay otra radio, la 40 Principales también creo que alguien llamó para pedir la música y la respuesta fue “no tocamos música de Los Tetas”. Pero bueno, está bien, cada loco con su tema. Si no me quisiste así, no me busques cuando esté de otra forma (risas).

¿Cómo fue la reacción de tus colegas? Alex Anwandter se guardó pocas cosas contra ustedes.
-A mí se me cayó un poco, porque de verdad lo admiro harto. Admiro o admiraba su música, tenemos cosas en común, me hubiese gustado mucho hacer algo con él, pero todos tienen derecho a equivocarse. El episodio dejó entrever una cosa fome de él. Una cierta forma de ser, como persona, que encontré penca. Pero bueno, todos tenemos pro y contra y ya está. Lo tomo como una equivocación, pero tengo que decir al mismo tiempo que el 99% de los músicos me llamaron. No muchos se quisieron explayar públicamente porque era una cosa muy delicada, pero todos en la interna lo hicieron. Como “puta hueón, qué lata, yo a ustedes los conozco, no tienen nada que ver y qué fome lo de este otro loco”, pero bueno. No hay drama.

Quedaron con el disco prácticamente hecho y a punto de lanzarlo. ¿Este tiempo de silencio fue para rearmarte?
-Igual fue chocante. Fue fome, pero pasó. En un momento estuve viendo qué hacía, pero en realidad entre que estaba viendo qué hacía y estaba haciendo. Porque inmediatamente comenzaron a ocurrir cosas bacanes para mí que no esperaba. Es como si siempre hubiese estado medio nublado el cielo, ¿cachai? Tenía un carro bastante pesado que empujar, que son Los Tetas y que tenía harto peso muerto. Entonces cuando ya no tuve que empujar ese carro se abrieron muchas puertas, ventanas y pegas. Inmediatamente comencé a trabajar en musicales, que fue todo una experiencia nueva. Es como que se limpió un poco todo. O yo me limpié, o mi entorno se limpió de energía y empezaron a fluir otras cosas. Fueron cosas beneficiosas para mí y para mi familia también, que era un indicador de que estaba haciendo las cosas bien dentro de todo. Me equivoco, cometo errores y algunas cosas que uno no ve, a veces, pero eso me confirma que igual cuando haces cosas buenas, se te devuelven cosas buenas. El karma.

¿El disco nuevo se piensa retomar o quedó ahí?
-La música y el proyecto de Los Tetas ya no nos pertenecen a nosotros. Pertenece a una historia propia, a sí misma, ¿cachai? La música de Los Tetas va más allá de los personajes que hacen la música. Va más allá de mí, va más allá del Rulo, va más allá del Camilo, va más allá del Pepino y de todos los que han participado. La música sigue sola. Cuando nos juntamos fue igual importante darnos cuenta de lo que habíamos hecho. Del legado que existía a través de Los Tetas.

Para mucha gente fue y sigue siendo muy importante esa música. Lo que dice, lo que representa. Por muchos lados es quizás superficial, para mucha gente; para otra hoy se transforma en algo misógino o cosificador de la mujer y bla bla bla. Pero en realidad es una cosa transgresora. Un grupo que se llama Los Tetas, que es dedicado a la figura de la mujer, no a la mujer como una cosa; un grupo que en el fondo, a través de pasarla bien, hacer música divertida, liviana, alegre, musical, con armonía, con melodías importantes, etcétera, igual es un aporte social. Igual pasa algo, más allá de decir “arriba las manos todos juntos vamos a luchar”.

¿Y lo piensan lanzar?
-Me siento en la obligación de continuarlo. No me puedo comprometer a hacerlo hoy. Con el Rulo lo hemos hablado. Si estamos los dos podemos hacerlo, ¿cachai? Es música. Entonces sí va a ocurrir. No sé exactamente cuándo pero va a pasar.

Tengo un disco ahí hecho, que obviamente hay que hacerle cambios, pero eso tiene que salir. Ya sea por Los Tetas, por mi, por el Rulo pero tiene que salir. No puede quedar encerrada en los datos de un disco duro, esa es mi visión. Así que sí van a salir Los Tetas, no sé cuando, pero Los Tetas van a continuar. Va a haber un legado. Esperen que en cualquier momento vamos a llegar con una sorpresa.

CHILEAN STARS

¿Cuánto pesa el aporte musical y sonoro de la banda en la escena actual de la música chilena?
-Respecto a las sonoridades, creo que siempre, desde después de la dictadura, y de fines de la dictadura, por lo menos en el estilo que hacemos nosotros, se han ido abriendo las cosas. Es como si hubiésemos estado presos, la música estaba presa y alguien empezó a escarbar en la pared de la cárcel. Escarbaron. De Kiruza empezó a hacer ese hoyito, Panteras Negras empezó a hacer ese hoyito y con rabia. La Pozze Latina también estuvo ahí, Capitán Corneta lo mismo y de repente hubo un hoyo y llegamos nosotros. Tuvimos la suerte que gracias a mi papá (Hugo Moraga, destacado músico nacional), que fue mánager en esa época nos consiguió un buen contrato y llegamos con un taladro a romper. Abrimos caminos en MTV, que en ese momento si estabas ahí estabas en toda Latinoamérica, entonces se abrió la puerta de Chile al mundo. Fuimos a competir con Illya Kuryaki, con Los Amigos Invisibles y estuvimos todos ahí a la par. Esa puerta se abrió y por ahí empezaron a pasar otros.

Los Tiro de Gracia firmaron con EMI, los Chancho a los años después con Sony y empezaron a ser exitosos y abrimos puertas. Tal como Los Tres abrieron otras puertas donde después pasaron Los Bunkers, así pavimentamos un camino o hicimos una escalera peldaño a peldaño. No esas escaleras donde saltas altiro arriba. La hicimos bien, cosa que después pudieran subir otros por ahí y siento que lo que pasa hoy también es un poco resultado de eso.

¿Y lo de hoy?
-Ahora también hay otra parte del fenómeno que está pasando ahora, que es netamente y puramente de ellos. Y me saco el sombrero y les doy todo mi apoyo. Y si me meto ahí es porque me gusta la música, porque siempre me ha gustado. No el trap como tal, porque es un concepto nuevo, pero esa música viene del sur de Atlanta y del sur de Estados Unidos desde hace 20 años. Para mí eso no es nuevo. El trap no es nuevo. Para los reggaetoneros que se metieron a la volá trap es nuevo, pero para los que conocemos el hip hop y venimos haciéndolo de antes esta cuestión es solamente un cambio de nombre y que se agregan ciertas cosas de la tecnología a la sonoridad. Pero no es nuevo. Me sumo a eso, o lo apoyo, y también aplaudo porque es su independencia.

¿Qué opinas de las críticas que les caen?
-Los han ninguneado, los siguen ninguneando y ahora recién los están tomando en cuenta. Cuando ven que están los cabros haciendo cosas importantes. Hace poco vi al Ceaese en los Premios Pulsar y decía que lleva 15 años en esto. Y pasó del hip hop a esto otro, pero viene 15 años empujándolo, hace tres o cuatro años atrás no iban más de 30 personas a nuestros shows y es verídico. Y ahora están todos que el trap y la hueá, la raja. Esto lo construyeron ellos, porque cuando iban 30 personas los otros músicos los ninguneaban y decían que el autotune y que no son músicos. Y colegas míos, ¿cachai? De mi generación. Cuando nosotros estábamos chicos, los jazzeros nos miraban igual: que eso no es música, que aquí, que allá. Ahora somos todos amigos y nos respetan. Y ahora se está repitiendo.

¿De qué forma?
-Siento que está la raja lo que está pasando, tienen todos mis respetos, todo mi apoyo, me saco el sombrero y a todos los que los puedan criticar, bueno ahí tienen. Están siendo lo que era Rojo para Paloma Mami. Aportillándola y ahora Paloma Mami de ¿dónde los mira? Desde allá lejos, mientras el loco de Rojo que la aportillaba les va a cantar a las abuelitas en un centro, la otra está ganándose canción del año y rompiéndola afuera con millones de reproducciones. Está en otra, no tiene ni qué mirar.

No se nos debe olvidar que este es un medio tan chico, tan penca y pobre musicalmente respecto a las oportunidades, que es muy tonto que entre nosotros mismos nos hagamos la cama y nos chaqueteemos. Es como lo que se cuenta de Estados Unidos, de los negros que se matan entre los negros. Alguien los pone en contra y se matan entre pandillas. Es ridículo, no tiene sentido. El único pero que pongo es que están en deuda respecto a las letras.

¿Por qué?
Está la raja el estilo, está la raja que hayan aprendido un poco más de música, que le metieran acordecitos ricos y cosas, pero a excepción de Pablo Chill-E que tiene una cierta conciencia social, por el lugar de donde viene, la mayoría ha encontrado el éxito a través de canciones románticas. Está bien, ya la hizo Myriam Hernández… pero son un poco las Myriam de ahora. Puro amor, que tú, que yo y la cuestión. Y los otros, los Bad Bunny también están al debe porque todo el rato con esto de que “te lo meto y te lo meto”. Puta, algo más po. Están los profesores todos cagados, el gobierno no se mete las manos al bolsillo, Piñera tiene toda su familia metida ahí, las abuelitas se mueren haciendo fila en los consultorios, la salud es como las hueas, la educación lo mismo, los precios están por las nubes, los políticos cobran millones cuando el sueldo mínimo son 300 lucas y los cabros están cantando de amor.

¿Sientes que es muy superficial?
Está bien, hueviemos pero las mujeres están luchando por sus derechos y están pasando cosas. Está bien el hueveo pero también acompáñalo de onda. Yo no quiero discursos, a mí me cargan los discursos. Así como el rap político de discurso a mí me aburre. Prefiero a través de otros ejemplos. O el ejemplo como persona. El discurso no es lo mío, porque de verdad uno generalmente dice mucho y hace poco. Eso sería la guinda de la torta para los cabros y lo que lo haría diferente a este movimiento chileno. Eso está bueno, es un tema que me importa, algo importante está pasando que no lo hemos dimensionado todavía.

EL PAÍS

Cuando se juntaron Los Tetas retornaste al país tras vivir en Estados Unidos. ¿Querías que tu hija creciera acá?
-Sentí que acá, además que salió la onda de armar Los Tetas, era menos denso criarla que allá. Las pandillas y todo ese cuento estaba heavy. Imagínate cuántas veces al año entra un pendejo con un arma a una sala de clases y empieza a matar otros pendejos. Me da terror. No sé si acá eso puede pasar. Las posibilidades que un país deje de ser tan tercermundista y tan sonso y que esté en el mundo, tienen como costo que se pone medio loco. No sé si está bien lo que voy a decir, pero me encanta la integración de lo que está pasando en Chile con la inmigración. Me encanta que vengan venezolanos, colombianos, peruanos, haitianos, me encanta esta raza del nuevo Chile que va a salir de esto, me fascina. Pero también llegan cosas y vicios de otro lado. Los países caribeños son más calientes y cuando hay más calor en el clima, todo es más prendido. La onda, la fiesta, todo es más arriba y se pone más cuática la violencia también. Eso también se viene, entonces la adaptación a eso es lo que me pone nervioso. Aunque igual Chile es bastante loco.

¿Cuál es tu reflexión sobre el país hoy?

-Lo voy a decir así no más. Mi reflexión es que a nadie le importa un pico nada. A nadie le importa nada. Las redes sociales son como “uy sí, me importa”, e incluso hasta me sumo de repente. Como tengo una cierta cantidad de seguidores trato de poner a la vista ciertas cosas pero tampoco es un gran aporte. No sé si salir a tirar piedras a los pacos va a ser un aporte de mi parte. Ya lo hice cuando chico para que se fuera Pinochet. Tenía 10 años y salía a la calle a protestar. Ahora no sé si salir a protestar es lo mío, sino que más bien tratar de, a través del personaje que pueda llegar a ser, plantear ciertas cosas.

Pero a la gente le da lo mismo. Nos están dando píldoras para quedarnos calladitos. Nos están dando el rize a través del fútbol, que a mí me encanta… ahí me tomo el rize; a través de la música, de estos mismos cabros, lo mismo, me gustan pero también son una pastilla para todo lo otro, por eso digo que le metan un poco. Despierten a los otros, no los adormezcan. Quedan pendientes tantas cosas. En definitiva a nadie le importa nada.

Puro individualismo.
-Cada uno por su lado. La gente está tan atontada, con la tele y todo lo que pasa, que ni siquiera es sálvese quien pueda. Se están hundiendo y es como “jaja, me estoy hundiendo”. O es como hundirte en una arena movediza y es como que de fondo suena del dembow del reggaetón. Y de repente se va a acabar la música y no te diste ni cuenta. Ese es Chile hoy.

Y para peor creo que no hay solución, creo que no va a cambiar, este mundo se va acabar en cualquier momento, como dicen por ahí el año 2050 será irreversible y esta cuestión va a morir. Hay que dejar de tener hijos para no dejarlos que vean el final. Lo veo medio negro, no soy positivo en eso. Si no despierta la gente así vamos a terminar, y con eso me refiero a la gente común y corriente. ¿Quién le paga el sueldo a Piñera? La gente. La misma gente que es la que sufre cuando es detenida la abuela que sale a vender frutillas porque no le alcanza para comer con la cagada de jubilación de AFP que inventaron los mismos Piñera. A esa gente le da lo mismo. Ojalá despertemos todos.