La leyenda infinita de Arturo Godoy

La leyenda infinita de Arturo Godoy

Hace 80 años el púgil iquiqueño desafió a Joe Louis, uno de los campeones de peso completo más grandes de todos los tiempos. Pese a perder estrechamente, su figura alcanzó fama mundial. Una trascendencia que lo llevó incluso a rodar en Hollywood. Su figura es recordada producto de esta efeméride y por el proyecto de una película que pretende contar la historia del primer rock star del boxeo chileno.

-¡Agáchate Godoy!

Pese al bullicio de los 30 mil espectadores que repletaban el Madison Square Garden de Nueva York, Arturo Godoy escuchaba con nitidez las instrucciones que su preparador le entregaba desde el rincón. Habían decidido juntos la estrategia y más que una orden, el grito era un recordatorio de lo planeado. No había que esperar de frente al campeón del mundo porque eso era nocaut seguro.

La gran mayoría de los asistentes al combate por el título mundial de peso completo esperaban que esa noche del 9 de febrero de 1940, el campeón vigente, Joe Louis, el afamado Bombardero de Detroit, pulverizara sin misericordia a su retador, un boxeador que venía desde el fin del mundo, de un país llamado Chile. Hasta esa noche, la bitácora de Louis registraba 41 peleas realizadas, 40 ganadas, 39 de ellas por la vía rápida y una sola derrota, cuatro años antes contra el alemán Max Schmeling. 

Pero el retador aguantó los 15 asaltos. Inclinado, como lo muestran las imágenes disponibles de esa pelea, Arturo Godoy no solo soportó los embates de uno de los más grandes pugilistas de todos los tiempos, sino que se dio maña para atacarlo en su zona baja, sorprendiendo a propios y ajenos. Nadie, hasta ese minuto, había sido capaz de terminar un combate contra Joe Louis por el cinturón mundial. Cuando sonó la campana que determinaba el fin de la pelea, Godoy ya había hecho historia. De los tres jueces, dos dieron como vencedor a Louis y uno al chileno. Una derrota, un triunfo moral si se quiere, lo cierto es que Arturo Godoy alcanzó esa noche fama mundial al ser el primero que estuvo cerca de doblegar al campeón del mundo. La posterior carrera de Joe Louis no hace más que agigantar el desempeño del nacional: el Bombardero de Detroit fue campeón del mundo por doce años consecutivos, récord jamás igualado hasta la fecha. Se subió al ring en 70 ocasiones, ganando 66 peleas, 52 de ellas por nocaut, un empate y solo tres derrotas, las dos últimas cuando su carrera estaba finalizando. No son pocos quienes lo instalan junto a Muhammad Ali como el mejor peso completo de todos los tiempos.

Esa noche del 9 de febrero de 1940, Joe Louis triunfó en la pelea, pero Godoy ganó la fama internacional que siempre soñó. Ochenta años después de esa derrota en el cuadrilátero, vale la pena conocer la historia de un boxeador chileno que se alejaba del estereotipo del pugilista. Un fiero sobre el ring, un hombre que uso los puños para cumplir su verdadero sueño: ser un artista.

TIERRA DE CAMPEONES

Arturo Godoy fue el hijo natural de Vicenta Godoy. Nació en Caleta Buena, un poblado de pescadores muy cerca de Iquique, el 10 de octubre de 1912. Como todos los niños del lugar, comenzó a trabajar desde muy pequeño cargando mariscos y colaborando en las faenas del mar. Sin recibir demasiada instrucción académica, fue reclutado para hacer el servicio militar en el Regimiento Carampangue. De inmediato llamó la atención por su biotipo físico, inusual para la época. Godoy se empinaba a los 18 años casi en 1.90 de estatura. Rápidamente comenzó a destacar en los deportes, sobre todo en el boxeo. Hasta esa fecha, jamás se había puesto los guantes y el pugilismo no aparecía como una alternativa para su futuro. Pero comenzó a derrotar a todos los contrincantes. 

Pronto salió del cuadrilátero del regimiento para pelear en gimnasios de la ciudad, de modo amateur. En uno de esos combates llamó la atención Luis Bowey, connotado representante de boxeadores, quien había sido agente de Estanislao “Tani” Loayza, también iquiqueño, el primer boxeador chileno en disputar un título mundial.

Arturo Godoy en revista El Gráfico. Año: 1940

Con ese encuentro comienza la carrera como profesional de Godoy. Un derrotero que lo condujo a pelear en Santiago, pero que rápidamente se extendió fuera de las fronteras. Bowey apreció en Godoy el potencial para destacar a nivel mundial y para eso era necesario recorrer el mundo. Desarrolló su carrera en Argentina, México, Cuba y Estados Unidos. De hecho antes de enfrentar a Joe Louis, Godoy ya había peleado dos veces en el Madison Square Garden en 1936, venciendo a Leroy Haynes y Al Ettore. 

En Argentina vivió dos episodios que cambiarían su vida. Derrotó por nocaut a quien había sido su ídolo de infancia, el trasandino Luis Ángel Firpo, “El Toro de las Pampas”. Una vez terminado el combate, Godoy lloró desconsolado por haber derrotado a uno de sus grandes referentes. Y el otro fue el encuentro con quien se convertiría en su esposa, Leda Urbinatti. Las crónicas de la época hablan de una mujer de gran belleza. Aspirante a actriz, hija de un preparador de boxeo, el romance entre Leda y Godoy fue casi instantáneo y cambió la forma de ser y actuar del púgil chileno. El iquiqueño no respondía al estereotipo del boxeador. Era un hombre sociable, conversador, amable con conocidos y desconocidos. Con su esposa conoció el teatro, la música refinada y quedó asombrado por ese mundo. Las luces fueron, desde ese instante, un objetivo para un Arturo Godoy que siempre vio el ring como un escenario para demostrar lo que él consideraba su arte. Para el púgil chileno, los combates no eran solo la lucha entre dos hombres a puñete limpio, sino que eran una verdadera coreografía. 

AGÁCHATE GODOY

La historia de Joe Louis tiene parámetros muy similares a las biografías de la mayoría de los grandes boxeadores del siglo XX. Nació en Alabama en 1914 y, al igual que sus siete hermanos, comenzó a trabajar en los campos de algodón en medio de la extrema pobreza. A los cuatro años se trasladó junto a su familia a Detroit donde trabajó como repartidor de hielo. Comenzó a boxear a los 14 años. De inmediato llamó la atención por su pegada indomable. Sus retadores caían tumbados ante la fiereza de sus puños. En 1937 se convirtió en el segundo campeón del mundo afroamericano tras Jack Johnson, quien consiguió el máximo cinturón en 1915. 

Las crónicas del combate entre Louis y Godoy disputado el 9 de febrero de 1940 en el Madison Square Garden hablan de una pelea muy pareja. Considerando el poder de demolición del campeón del mundo, Godoy y su cuerpo técnico deciden una estrategia inédita. No enfrentar erguido al Bombardero de Detroit, para evitar su alcance de brazos y su legendaria pegada. Godoy, que no era un gran noqueador, no solo eludió la paliza sino que pudo hacerle daño a Louis, tanto que uno de los jueces lo dio por ganador. El boxeador nacional recibió una ovación de los 30 mil espectadores. Entre los presentes había una delegación de marinos chilenos quienes coincidieron con una escala en Estados Unidos y llenaron de vítores al nortino. 

En Chile la pelea llegó a través de la radio. En su Iquique natal, el público se aglomeró en las afueras del diario El Tarapacá. Se instalaron sendos parlantes para que la multitud arrumbada en el lugar pudiera oír la pelea. 

Cuatro días después, el 13 de febrero de 1940, vestidos con impecables trajes, Joe Louis y Arturo Godoy asistieron a los estudios de la radio CBS para hablar sobre la primera pelea que puso en aprietos al Bombardero de Detroit. Ahí, con un fluido inglés, Godoy mostró su carisma y jovialidad, posando para los fotógrafos y encantando a la asistencia. En esa entrevista ambos dieron a conocer una exclusiva: en junio volverían a pelear por la esperada revancha. 

UNA VIDA DE PELÍCULA

El período transcurrido entre la primera pelea y la revancha contra Joe Louis es producto de debate. Las luces encandilaron a Arturo Godoy quien no tuvo una preparación adecuada pues en ese lapso cumplió uno de sus grandes sueños, ser actor de cine.

Existía por aquellos años una peculiar tradición con los boxeadores que perdían con Joe Louis. Les ofrecían un papel en alguna de las películas producidas por los estudios Republic Pictures. Fue así como fue considerado en el rodaje de Grandpa goes to town, un largometraje de 66 minutos de bajo presupuesto que se filmó en California. El argumento giraba en torno a un buscavidas que invierte en un hotel en medio de un pueblo aislado, precisamente en California. Al llegar junto a su familia se percata que el lugar está desierto, hasta que un golpe del azar cambia su destino. Descubren un yacimiento de oro y el pueblo se repleta de gente. Su hotel se transforma en el principal centro de eventos y como atractivo decide contratar a un campeón del mundo para que realice un acto de baile. El rol del boxeador fue interpretado por Arturo Godoy, quien llega al lugar acompañado de su mujer, papel que desempeñó su esposa real, Leda Urbinatti. Juntos, en la última escena de la película, bailan una contagiosa rumba ante el aplauso de la multitud. 

Arturo Godoy en la portada de la revista El Gráfico, 1934.

La película fue estrenada en Estados Unidos y México, con el título de “Ahí viene el Conde”. Fue un fracaso total de taquilla y es objeto de culto pues existe solo una copia conservada en la Universidad de California. El paso de los años dañó el material y hoy es imposible su restauración.

Este período entre los dos combates es el foco de la novela “Muriendo por la dulce patria mía”, del chileno avecindado en Estados Unidos, Roberto Castillo. El texto, que no pretende ser una biografía del boxeador chileno, será la base para la película ¡Agáchate Godoy!, proyecto nacional que está en período de producción y es dirigido por Julio Jorquera, autor del filme El Último Round, que también gira en torno al deporte de los puños.

Imágenes de la película “¡Agáchate Godoy!”, gentileza de Max Gandarillas. 

“La verdad es que se dio de una manera casual, no por una afición especial en el boxeo. Lo que sí es cierto es que ahí encontramos buenas historias que vale la pena contar”, asegura Jorquera.

El filme es narrado por un periodista, hijo de chilenos que se traslada muy pequeño a Estados Unidos. Allí es enviado a entrevistar a este boxeador que viene desde el fin del mundo a retar a Joe Louis. Es el encuentro del periodista no solo con Godoy, con quien entabla una cómplice amistad, sino con sus propios orígenes. En el rol del boxeador chileno fue escogido el actor Orlando Alfaro, mientras que la argentina Juana Viale da vida a Leda Urbinatti. También están incluidos en el reparto los actores Luis Dubó, como el entrenador de Arturo Godoy, conocido como Manos de Fierro y Simón Pesutic en el papel del periodista que encabeza el relato.

Imágenes de la película “¡Agáchate Godoy!”, gentileza de Max Gandarillas. 

“La historia de Godoy es interesante porque él se considera un artista y el ring es su escenario. Usa sus herramientas, que son los puños, para cumplir sus sueños. Es un hombre que por un lado se dedica a un deporte violento, pero a la vez tiene una personalidad encantadora”, reconoce el director del proyecto. 

La película se enfoca en ese período, desde la primera pelea hasta la revancha, donde un Arturo Godoy visiblemente mal preparado, pierde por nocaut técnico en el octavo round. 

GODOY DESPUÉS DE LOUIS

Arturo Godoy en la portada de revista Estadio, 1942. Foto: Memoria Chilena

Luego de perder dos veces contra Joe Louis, Arturo Godoy regresa a Chile donde es recibido con honores. Se convierte en el primer rockstar del pugilismo chileno. En 1947 se organizó una exhibición entre ambos boxeadores en un ring preparado especialmente en el Estadio Nacional. Louis llegó al país todavía como campeón del mundo. Cerca de cuarenta mil personas fueron testigos del combate donde el norteamericano, por tercera vez, venció al iquiqueño. El histórico redactor de boxeo de la revista Estadio, Carlos Guerrero, Don Pampa, escribió “conozco a Godoy, su amor propio, su fiereza, su resistencia de granito. Y acabo de verlo abrumado por los golpes del moreno de Alabama que, con los enormes guantes de 14 onzas, logró hacerle el daño suficiente para tenerlo en tierra vencido y deshecho”.

Joe Louis, el Bombardero de Detroit, sería campeón del mundo hasta 1949. Cuando se retiró, le confiscaron casi todos sus bienes. Terminó trabajando como botones en un hotel de Las Vegas. Murió en la miseria en 1981. En su funeral recibió honores de Estado. Está sepultado en el cementerio de Arlington por expresa petición del entonces presidente Ronald Reagan, confeso admirador del Bombardero de Detroit. Los gastos de su sepelio fueron costeados por Max Schemeling, aquel boxeador alemán que lo había derrotado seis décadas antes.

Arturo Godoy en la portada de revista The Ring, 1940. Foto: Archivo Boxrec

Arturo Godoy se retiró como campeón sudamericano de peso completo en 1953. Su hoja registra 122 peleas, 87 victorias, 49 de ellas por nocaut, 23 derrotas y 12 empates. El matrimonio con Leda Urbinatti no se extendió en el tiempo. Regresó a su natal Iquique donde era común verlo, vestido de elegante traje, paseando por la ciudad y contando sus hazañas en el ring. Al fin y al cabo Arturo Godoy consiguió lo que siempre quiso: convertirse en un verdadero artista. Murió en la misma ciudad donde nació el 27 de agosto de 1986. Tenía 73 años. 

Comentarios
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