Margarita Segovia: la primera sobreviviente de 106 años recibió la vacuna tras superar el COVID19

En Las Condes hay casi 180 personas de más de 100 años. Margarita, con 106, es la mayor de dicho grupo etario. Nadie tuvo mucha expectativa con su salud: a fines de abril contrajo el Covid-19, estuvo hospitalizada la mayor parte de mayo y, para sorpresa de quienes sabían su caso, fue dada de alta tras una lenta, pero exitosa recuperación. Esta es la crónica de una sobreviviente que se convirtió en la persona más longeva de su comuna en recibir la vacuna Sinovac.

Margarita Segovia hizo noticia arriba de una camilla, tapada con numerosas frazadas y  abrazando a Leito, su compañero, su refuerzo, el que la acompaña para todos lados. Leito, su peluche.

Gentileza familia Segovia

Fue el 27 de mayo, un frío miércoles en que los contagiados diarios de Covid-19 llegaron a 4 mil 328 en Chile, el día en que le dieron el alta a la mujer de 106 años tras pasar 28 días hospitalizada en el Instituto Nacional de Geriatría (INGER) tras un contagio domiciliario. Todo lo que rodeaba su caso generó repercusión. El abandono del recinto hospitalario, Margarita lo hizo pasando en medio de un montón de funcionarios del hospital que se agolparon en el pasillo por el que trasladaban su camilla hacia la ambulancia que la devolvería a su casa, en Las Condes, para aplaudirla y celebrar un hecho histórico: el alta de la paciente más longeva que hasta ese momento se recuperaba de Covid-19 en Chile.

Su caso inicialmente llegó al Cesfam de Las Condes, desde donde Margarita fue derivada al Hospital del Salvador el 4 de mayo. Su situación, recuerda hoy la directora de la Corporación de Salud y Educación de la comuna de Las Condes, Edna Pizarro, era extremadamente compleja por su edad. Por lo mismo, al día siguiente, y sin signos de evolución pero sí de estabilidad, Margarita fue trasladada al INGER -hospital geriátrico- para recibir oxigenoterapia, un tratamiento no invasivo, y rehabilitación. 

El video de su salida dio vueltas en los medios chilenos y las redes sociales. Incluso, esa misma semana, fue mostrado en uno de los informes diarios que daba el entonces ministro de Salud, Jaime Mañalich, junto a la subsecretaria de la misma cartera, Paula Daza.

Las redes del hospital en que estuvo, se repletaron de comentarios y arengas hacia Margarita. Y cuando fueron consultados los funcionarios del recinto, contaron que Margarita se convirtió en una especie de ícono no sólo por su edad, sino porque con ella estuvo en todo momento Leito -como le llama ella-, un peluche que, cuenta hoy su hija Gloria Alfaro, es un regalo que le hizo uno de sus nietos hace unos años. “Mi hijo, que se llama Leonardo, le regaló el peluche y un ramo de flores. Las flores se marchitaron, entonces ella dijo que a Leito lo iba a llevar con ella siempre. Él le da seguridad y donde va es algo que la distingue”, cuenta Gloria. En cada procedimiento hospitalario, Leito, hasta el día de hoy va obligatoriamente en los brazos de Margarita.

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“Ella ha vivido todo”, dice su hija. Margarita está postrada hace menos de cinco años. Quien se ha hecho cargo de ella es Gloria, una de sus dos hijas, junto a su marido, que fue el primero en contraer el virus en la casa que comparten en Las Condes. “Él se contagió primero. A nosotros no nos dio grave, pero cuando ella se contagió fue otra la historia”, recuerda Gloria. El temor a internarla y no verla más era lo más lógico en un momento en que los casos solo subían, así como la cifra de fallecidos y la evidencia de que personas mayores son los más propensos a generar un cuadro grave de neumonía y otras afecciones por Covid-19. “Mi mamita es un milagro”, reflexiona Gloria. 

Los meses después del alta fueron lentos; meses guardados. “Yo he estado a cargo de ella todo este tiempo, tratando de recuperar su salud, porque ella llegó muy disminuida corporalmente. También ha estado con oxígeno muchas veces en la casa. De a poco salió de todo lo que implicó tener Covid. Fue duro, pero hoy ella está bien de salud y con la esperanza de que la vacuna la va a proteger”, agrega su hija, aunque reconoce que sobrevivir al virus y su rehabilitación exitosa, también tiene que ver con querer compartir ese bienestar con sus dos hijas, seis nietos y 11 bisnietos. Una familia grande que espera el reencuentro.

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La doctora Edna Pizarro, directora del departamento de salud de Las Condes, es franca: “Nunca se pensó que ella se podía salvar. Todos queríamos que se salvara, pero era algo complejo. Ella es paciente muy antigua de nuestro Cesfam y estábamos muy pendientes, la seguimos muy de cerca porque le tenemos mucho cariño”.

Una vez instalada nuevamente en su casa, la primera visita mediática de Margarita fue en agosto, cuando el alcalde Joaquín Lavín pidió visitarla junto a un equipo médico para felicitarla por su cumpleaños y su recuperación. Esa mañana el alcalde grabó un video que posteriormente subió a Twitter en donde se veía Leito de frente y Margarita asintiendo atrás cuando él repetía “se ve muy bien” frente a la cámara.

Seis meses más tarde, la visita del alcalde se repitió. Esta vez por una noticia que inició un camino a la normalidad de la vida de Margarita: el 3 de febrero se daba inicio al el proceso de vacunación contra el Covid-19 en personas de más de 100 años. Un día antes le explicaron a Gloria, su hija, que su madre, por ser la persona más longeva inscrita para recibir la vacuna Sinovac en la comuna de Las Condes, sería la primera persona en ser inoculada. Ese día llegó nuevamente el alcalde Joaquín Lavín, un equipo de paramédicos y Edna Pizarro, la doctora que actualmente atiende a Margarita a través del servicio público. “Margarita es como nuestra niña símbolo. Cuando la fuimos a vacunar, ella me reconoció. Ella siempre me toma las manos y me da besos. Creo que tenemos una conexión. O tal vez es sólo por el delantal que me reconoce. Pero sé que me quiere y yo la quiero también mucho”, confiesa Edna.

Hace ocho meses, cuando a Margarita recién le dieron el alta, casi no hablaba. Ahora dice frases más largas y está más conectada con lo que está pasando. Incluso con el inicio de la vacunación. Edna fue quien le explicó el procedimiento: “Le dije que la íbamos a vacunar para que estuviera mejor. Ella me dijo que sí”. Margarita hizo una pausa, la miró, y le dijo: “Pero yo tengo tantos añitos”. Edna la empezó a desabrigar mientras le respondía que que eso no importaba, que esto que estaba pasando era un momento histórico y que iba a ser muy bueno para ella. No hablaron mucho más. “Nosotros no la forzamos. Yo he visto su evolución. Y también entiendo que ya a su edad no está para conversaciones de una hora. Lo increíble es que tiene la lucidez suficiente para entender lo que está pasando. Ella es muy chora, muy cariñosa, es nuestra niña regalona”, dice Edna. 

La palabra “niña” se repite cuando Gloria describe a su madre: “Es que ella es como una niñita. Es muy regalona mía. En las noches, a veces, me pide que me acueste con ella y con Leito, y que la abrace. Es como si hubiese vuelto a los cinco años, solo que ahora yo estoy para apapacharla. Y eso hago: regalonerla y quererla lo más que puedo”. 

Gentileza familia Segovia

Aunque el escenario actual es otro, y pese a que su madre recibirá la segunda vacuna el 3 de marzo, la voz de Gloria cambia, baja un un tono, cuando recuerda lo que ocurrió hace ocho meses: “Cuando se contagió, pensé que mi mamá se me iba. Pensé que no la vería más, pensé muchas cosas que no pasaron. Que se haya puesto la primera vacuna es un hito, pero también es el inicio de una vida más normal para ella; una vida con nietos y bisnietos más cerca”.


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