Un hombre apoyando la cabeza en los brazos en frente a la Posta Central

Agencia Uno

Intentos de suicidio: una situación multicausal que preocupa a la Posta Central

El aumento de los casos registrados en dicho centro asistencial en el primer cuatrimestre del año alcanza a un 50,7% con respecto al mismo período (enero-febrero-marzo-abril) del 2020. Entre los motivos, los especialistas indican factores psicosociales debido a la crisis sanitaria gatillada por la pandemia del covid-19. Y ven en este fenómeno, donde el 78% de los casos no estaba diagnosticado ni en tratamiento efectivo, un llamado de atención urgente al sistema de salud.

Según el último Perfil Epidemiológico realizado por el Hospital de Urgencias Asistencia Pública (ex Posta Central), la tasa de intentos de suicidio ingresados a ese centro de salud aumentó en un 50,7% en el primer cuatrimestre de este año con respecto al mismo periodo de 2020. Mientras entre enero y abril del año pasado la institución -que forma parte del Plan Nacional de Prevención del Suicidio- contabilizó 71 casos, durante los tres primeros meses de 2021 la cifra ascendió a 107. Abril, con 39 intentos, es el mes con la cifra más alta desde que se inició esta medición en 2017.

En todo el 2020, según cifras de la Posta Central, el total de casos reportados en el hospital sumaron un total de 195. En 2021, sólo sus tres primeros meses superaron la mitad de esa cifra.

De acuerdo al informe, el 75% de estos casos de intento de suicidio son personas que tienen entre 15 y 38 años. Del total, 63 son mujeres; y 44 hombres. El 47% de los casos indicó tener antecedentes de consumo de drogas y/o alcohol. El 44% afirmó estar cesante. El 27,9% son extranjeros. El 26,5% reconoció vivir violencia intrafamiliar -lo cual se condice con el aumento del 43,8% en los llamados al Fono Familia (#149) de Carabineros durante el año pasado (según información preliminar del Instituto Milenio)-; y en el 14,7% de los casos se registraron antecedentes de violencia sexual en algún momento de su vida. El 79,4% refirió antecedentes de morbilidad de salud mental. Y el 78% no se encontraba diagnosticado o en tratamiento efectivo al momento del ingreso al servicio de urgencia.

“En todo el 2020, según cifras de la Posta Central, el total de casos reportados en el hospital sumaron un total de 195. En 2021, sólo sus tres primeros meses superaron la mitad de esa cifra”.

Sobre los factores que inciden en este aumento, los expertos coinciden en que, si bien es una situación multicausal, los efectos sociales producto de la pandemia han influido en gran medida. “El confinamiento, la pérdida y el aislamiento de los seres queridos, las descompensaciones de las patologías psiquiátricas de base, más que nada por el hecho de no poder asistir a los controles por el confinamiento, generan un mayor riesgo de generar este tipo de intentos. También eso produce otro tipo de signos que son la violencia intrafamiliar y el aumento de consumo de sustancias”, dice Denisse Teillery, directora de la Unidad de Psicotrauma de la Posta Central, entidad creada a fines del año pasado como respuesta al alza que se venía observando en los intentos de suicidio. Porque si bien hubo una disminución de estos casos durante los meses más duros de la pandemia del año pasado (entre mayo y septiembre), después empezó el alza.

Funcionarios de la Posta Central se manifiestan.
La Posta Central es parte del Plan Nacional de Prevención del Suicidio. Crédito: Agencia Uno

Paulina Pérez, psiquiatra de adultos del Instituto Psiquiátrico, también mira el fenómeno: “Últimamente hemos visto intentos de pacientes con una red súper precaria de apoyo, con disminución de ingresos, personas que tenían un trabajo y arrendaban un departamento y terminan en la calle un mes… Tú necesitas muchas cosas para poder manejar ambulatoriamente una persona que tiene el riesgo suicida, y muchas de esas cosas no son de resorte psiquiátrico, sino de resorte psicosocial, como la vivienda, alimentación, elementos básicos de cuidado y los ingresos”.

“Sobre los factores que inciden en este aumento, los expertos coinciden en que, si bien es una situación multicausal, los efectos sociales producto de la pandemia han influido en gran medida”.

Esto también puede aplicar, según Denisse Teillery, a la población migrante que reciben en el servicio de urgencias, de quienes el estudio concluye que tendrían un mayor riesgo de intento de suicidio: “Tenemos un porcentaje no menor de pacientes migrantes, para los cuales la red de apoyo se encuentra en los países que ellos dejaron”.

Otro aspecto que llama la atención de los especialistas sobre este fenómeno es la gravedad con que los casos llegan a los servicios de urgencias. Para explicar esto, Paulina Pérez dice que hay que entender la suicialidad como un espectro; es decir, como un proceso evolutivo que comprende desde la ideación, los gestos y el intento, hasta el acto consumado. “Esto es una apreciación de la mayoría de quienes trabajan en la urgencia de nuestro cuerpo médico: hay una mayor gravedad en los intentos suicidas y en el grado de suicialidad que tienen los pacientes, por lo tanto estamos hospitalizando más pacientes que lo que normalmente”.

Llamado de atención

Sobre la gran cantidad de casos registrados y que no estaban diagnosticados ni en tratamiento efectivo -un 78% del total-, Denisse Teillery resalta la importancia de este dato, pues revela una de las carencias del sistema de salud mental. “El suicidio, intento de suicidio u otros tipos de patología tienen muchos resortes con problemáticas de salud mental en las cuales tenemos que establecer un cierto nivel de importancia a fin de que también se pudieran realizar intervenciones con los recursos disponibles para que pudiéramos afrontar esto. Hay que develar esto para poder hacernos cargo, como población primero, pero también a nivel institucional”, dice.

Para las expertas, esto se traduce en una falta de acceso a la salud mental, que se debe principalmente a que el sistema de salud ha estado volcado casi por completo a tratar a los pacientes con alguna patología relacionada al covid-19; y también a temas financieros, donde a la escasa cobertura de la salud mental se suma a la disminución de ingresos de la población.  

Sobre esto, Paulina Pérez es tajante: “Toda la atención primaria de salud, que es la primera puerta de entrada para los beneficiarios de Fonasa, estuvo volcada primero al covid-19 y ahora a la vacunación y a patologías respiratorias, entonces se deja poco espacio a la salud mental, que históricamente ha sido invisibilizada y tiene un porcentaje del presupuesto de salud que es ínfimo.”

Esto, señala, también termina afectando a la capacidad del sistema. “Muchas de las personas que ingresan por intentos suicidas no tienen antecedentes, entonces estamos sumando un estresor más a la salud pública, porque en la sumatoria tienes a las personas que previamente tenían diagnóstico psiquiátrico y personas que empiezan a consultar”, comenta Paulina.

“Para las expertas, esto se traduce en una falta de acceso a la salud mental, que se debe principalmente a que el sistema de salud ha estado volcado casi por completo a tratar a los pacientes con alguna patología relacionada al covid-19; y también a temas financieros, donde a la escasa cobertura de la salud mental se suma a la disminución de ingresos de la población”.

Lilian Pérez, directora del Colegio de Psicólogos, señala que la pandemia revela la precarización del sistema de salud mental en Chile. “Esto vino a agudizar algo que veníamos arrastrando hace tiempo y la falta de acceso empieza a entorpecer la fluidez del tratamiento, porque no todos los centros de atención tienen especialistas; y donde sí hay, no tienen hora, no se cubren las necesidades de la población y se empieza a hacer un cuello de botella. A la gente se le cita para el próximo mes o para cinco meses más, pero la salud mental no es una situación que puedas mirar en seis meses más. En seis meses más puede que la persona no exista”, comenta.

La imagen muestra la ex posta central y algunas ambulancias con pacientes.
La pandemia agudiza la precarización del sistema de salud mental. Crédito: Agencia Uno.

A esto también se refiere Daniela Campos, jefa de riesgos psicosociales de la Asociación Chilena de Seguridad, quien recientemente lideró el estudio “Termómetro de la salud mental en Chile”, el cual concluyó que el 32,8% de las personas presentaron síntomas asociados a problemas de salud mental, seis puntos más que en la medición anterior de diciembre. Posiblemente, sostiene la especialista, asociado a la llamada “fatiga pandémica”, concepto de la OMS para la reacción de la población ante las prolongadas medidas para enfrentar la crisis sanitaria.

“Si tuviéramos un acceso adecuado a la salud mental, podríamos tomar hoy día las personas que están teniendo síntomas y que todavía no tienen trastorno, y de esa manera no se cronifica; y los tratamientos serían muchísimo más cortos”, dice Daniela.

Hacerse cargo

Aunque las especialistas mencionan que es difícil proyectar las cifras de intentos de suicidio debido a la multicausalidad del fenómeno, sostienen lo más probable es que los factores sociales que inciden en esta tendencia se mantengan por un tiempo. “Tal vez sigamos viendo esto por un tiempo más. Probablemente los próximos meses van a ser bastante arduos en ese sentido”, concluye Paulina Pérez.

Al respecto, Daniela Campos es clara: “Si bien es cierto que hay que jerarquizar, llega un momento en donde, de no hacernos cargo de esto ahora, va a tener costos muy altos”.

Miembros del gobierno participan del lanzamiento del programa Saludablemente.
El programa Saludablemente ofrece consultas por internet. Crédito: Agencia Uno.

Por su parte, Matías Irarrázaval, jefe del departamento de salud mental del Ministerio de Salud, comenta que “en vista del contexto general de la pandemia, hemos generado y fortalecido medidas de prevención de suicidio. Además de la implementación y refuerzo de la atención de personas con enfermedades mentales, hemos aumentado el recurso humano de gestión y monitoreo de casos de riesgo suicida en servicios de salud, equipos de psiquiatría de enlace para atención en hospitales y servicios de urgencias”. Resalta la creación del programa Saludablemente, que ofrece consultas por internet, y de una línea telefónica de ayuda por parte del Hospital Digital (600 360 7777, opción 1).

*Actualmente en Chile hay distintos servicios y portales destinados a ayudar a personas con ideación suicida. Algunos de ellos son Salud Responde, del Ministerio de Salud: 600 360 7777. Están la plataforma Saludablemente: www.gob.cl/saludablemente; la fundación José Ignacio: www.fundacionjoseignacio.org; y la fundación Todo Mejora: www.todomejora.org

Comentarios
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