La imagen intervenida muestra a Jadue con las manos alzadas.

Daniel Jadue, alcalde y candidato presidencial del PC: “No hay espacio para la cultura de lo posible, nunca más”

Enfático, Daniel Jadue afirma que está dispuesto a conversar con todos los que antes hagan un mea culpa de la crisis actual. Su frontera es desterrar el neoliberalismo y cree que la gobernabilidad la asegura el pueblo. También da pistas en el tema presidencial. “Con Yasna (Provoste) es mucho más fácil llegar a acuerdos”, dice.

Su intimidad tiene un cerco. No muestra ni habla de su vida personal. Para el candidato presidencial del Partido Comunista, la esfera de lo público no se junta con su esfera personal. “Cuando tú abres esa puerta pones en peligro tu intimidad y la de tus seres queridos. Es una forma de protegerse”, dice sentado en su amplio escritorio de la municipalidad de Recoleta.

En su oficina huele a café. En el respaldo de su silla cuelga su clásico pañuelo árabe, un sello del alcalde de 53 años que ha hecho de sus raíces palestinas una causa política. A los 11 años entró a militar al Frente Popular para la Liberación de Palestina. Ahí cumplió varios roles, entre ellos ser el coordinador general de las juventudes palestinas en Latinoamérica. Renunció en 1993, el día en que Yasir Arafat firmó los Acuerdos de Paz  de Oslo. “Yo era muy crítico de Arafat. Tenía un liderazgo muy autoritario, poco democrático”, afirma.

Ese mismo año entró a militar al Partido Comunista de Chile, del cual hoy es candidato presidencial. Por ese entonces, según ha relatado el mismo Jadue, reapareció su padre, Juan Fariz Jadue Jadue, para pedirle que abandonara la ruta de izquierda. El padre se había ido de la casa cuando los tres hermanos eran muy pequeños. Su madre, Magaly, ha sido su ancla. Daniel Jadue le dijo al padre que ya era tarde.

Ser candidato presidencial, ¿le llegó o es un diseño que se fue construyendo?

-No. Llegó.

-¿Y por qué cree que le llegó? ¿Qué cambió en el país para que un comunista se instale como candidato competitivo?

-A ver… Yo creo que son varias variables. Soy hijo de padres separados. Mi madre vivió desde chica en ese enfrentamiento brutal de la cultura machista de la cual provengo. Ella siempre intentó demostrarle al mundo que los hijos criados por madres solas podían ser igual de buenos que los otros. Eso era parte de la discusión en la comunidad palestina. “¿Cómo te vas a separar?”, “¿qué va a ser de los niños?”. Todo este discurso patriarcal…

-¿Y cómo rompió con eso?

-Para ella, la respuesta a esa crítica por su emancipación fue ejercer una presión bastante insoportable sobre sus hijos. Una presión para que siempre anduvieran perfectos, para que fueran los mejores donde estuvieran. En el colegio se reían. Andábamos todos los días peinados a la gomina, parecíamos palitroques. A los tres hijos nos metió un sentido del deber, una reacción de culpa ante la falta bien tremenda. Es la cultura judeocristiana. Hoy lo puedo racionalizar.

-¿Y qué ve?

-Veo que eso significó que por donde yo pasé siempre traté de dar lo mejor de mí, aunque siempre conmigo como enemigo.

-¿La culpa como un peso?

-Claro. Por eso nunca fumé, nunca tomé, siempre estudié. Me metí en la causa palestina. Siempre tuve un rol, creo que impuesto por mi madre… En realidad, ya tengo la convicción de que fue impuesto por mi madre. 

-¿Y cuál era la exigencia?

-La exigencia de hacer lo justo y lo correcto. Esas eran sus palabras. Pero, además, yo nací el 28 de junio del ’67, el día en que los israelíes anexaron Jerusalén después de la Guerra de los Seis Días. En mi familia todo lo que se conversaba era que habían encarcelado a los primos, que habían demolido las casas de los tíos. Crecí en un mundo híper sensibilizado con el tema de los derechos humanos. Luego, cuando cumplí 6 años, viene el Golpe de Estado en Chile y empiezo a escuchar lo mismo.

Para el candidato, la esfera de lo público no se junta con su esfera personal.

-¿Era una familia de izquierda?

-Mi mamá no habla de política, pero tiene una cultura profundamente conservadora. Mi padre sí era muy de derecha.  Pero a mí algo ya me había hecho click. Cuando me di cuenta que en Palestina y en Chile pasaba lo mismo y me fui ubicando respecto de qué lado del mundo estaba. Asumí posiciones de izquierda.

“Por eso nunca fumé, nunca tomé, siempre estudié. Me metí en la causa palestina. Siempre tuve un rol, creo que impuesto por mi madre… En realidad, ya tengo la convicción de que fue impuesto por mi madre”.

-No toma, no fuma, pero la cultura árabe es súper gozadora. ¿De dónde viene esa cosa tan apretada?

-Es una convicción ideológica y también un poco de culpa. No me hacía sentido disfrutar una fiesta si mi pueblo estaba pasándolo mal. Por eso nunca entré a un casino, nunca jugué. Digamos que siempre fui la oveja roja de la familia. A mi mamá le gusta el casino, le encanta jugar, fumar… Yo detestaba todo eso. Además mi padre tenía problemas con el alcohol y con el tabaco. Fue una reacción a eliminar de mi vida todo lo que no me gustaba. 

-¿ Y qué más eliminó de su vida? Porque tampoco se ha casado…

-Nunca creí en el matrimonio como institución. Desde muy chico supe que el patriarcado no era bueno. Yo veía a mi mamá… En mi mamá, el sufrimiento del patriarcado se conjugaba por completo. Un padre ausente, maltratador. Ella era la culpable de los errores de mi padre, pero además veía la libertad de los hombres versus las restricciones de las mujeres.

-¿Y qué tiene que ver eso con no casarse?

-Porque la institución del matrimonio es una institución patriarcal que dice que la mujer tiene que trabajar toda la vida gratis para un hombre que la maltrata. 

La fotografía muestra un pendón con el rostro de Jadue y dos personas caminando en la calle.
Un pendón se aprecia afuera de la sede del candidato presidencial Daniel Jadue, luego de dar a conocer parte de lo que será su comando y vocerías de cara a las primarias del mes de julio. Crédito: Agencia Uno

Ya, pero podría haberse emparejado sin pasar por la formalización del rito.

-Pero si yo me he emparejado. He tenido parejas muy estables. Con la madre de mi hija viví siete años. Después tuve dos parejas y todas han sido relaciones largas. 

-¿Cultiva una vida personal un poco misteriosa?

-Es que yo no comparto mi vida personal. La esfera pública y la esfera privada son cosas distintas.  Aquí, en política, los que no te pueden ganar con argumentos, te intentan destruir. Es un tema de protección. La vida privada no puede ser parte de la discusión política de nadie. Yo tengo esa estructura.

“Digamos que siempre fui la oveja roja de la familia. A mi mamá le gusta el casino, le encanta jugar, fumar… Yo detestaba todo eso. Además, mi padre tenía problemas con el alcohol y con el tabaco. Fue una reacción a eliminar de mi vida todo lo que no me gustaba”.

¿GATO POR LIEBRE?

-Vamos a la política. ¿Por qué Daniel Jadue vetó al PPD? Para muchos en la izquierda se perdió una oportunidad de una alianza histórica…

-No vetamos a nadie. Ellos nos vetaron a nosotros. ¿Alguna vez me escuchaste decir que Heraldo Muñoz era poca cosa, o que Chile merecía más? Jamás lo he dicho. Heraldo sí.

-¿La política no es un poco así?

-Es que no… Heraldo había dicho un viernes que no iría con el PC a ninguna parte porque no había proyecto común. ¿Por qué después de la derrota electoral que sufrieron, ahora sí quería ir con nosotros? ¿Porque nos fue bien? Eso no es ético en política. Y todo eso con la amenaza de: “Nosotros somos los únicos que ofrecemos gobernabilidad”. ¿Sabes qué? Después de las derrotas uno requiere un poco más de humildad.

-Es lo que le reclaman a usted: que no actuó con humildad; que fue soberbio al haberles dicho: “Señores, con ustedes no”. 

-Yo actué con absoluta humildad. Ese día miércoles en la mañana me llamó Álvaro Elizalde. Me dice: “Daniel, el PS está a punto de tomar la decisión histórica de desarmar la alianza con la DC para reconstruir la alianza estratégica con el PC”. Le respondí: “Muy bien Álvaro. Formidable”. Nosotros necesitábamos socios estratégicos, serios, confiables, con experiencia. Pero en la tarde llega y me dice: “Vengo a firmar con el PRO, con el PPD, porque ellos depusieron sus candidaturas”. Y ahí le dije: “Esto no es lo que conversamos”.

-¿Sintió que le estaban pasando gato por liebre?

-Pero es que fue así. ¡Fue un engaño! Además, llegaron con prepotencia a exigir pacto parlamentario. O sea, ellos querían que nosotros los salváramos de la derrota, asegurándoles cupos para noviembre. Creo que no han entendido nada.

“Heraldo había dicho un viernes que no iría con el PC a ninguna parte porque no había proyecto común. ¿Por qué después de la derrota electoral que sufrieron, ahora sí quería ir con nosotros? ¿Porque nos fue bien? Eso no es ético en política”.

LA FRONTERA DE JADUE

-Un candidato presidencial, tiene que dar señales de gobernabilidad. ¿Cuál es el plan de Jadue para poder establecer pactos de mayoría?

-La unidad con el pueblo de Chile…

Eso es vago…

-No, no es vago. Es vago para los que están capturados por las directivas de los partidos que gobernaron los últimos 30 años. Para ellos es vago. Para el pueblo de Chile no. El pueblo está cansado de esas negociaciones. Déjame decirte que en nuestro país existen muchos hombres y mujeres con altas capacidades técnicas y políticas y que esas mismas directivas censuraron y taponearon. Es gente que quieren participar de un proyecto transformador y que no necesariamente pasa por los partidos.

-Pero los partidos son esenciales…

-Todos los partidos están invitados, pero cuando hagan los giros estratégicos, cuando hagan los mea culpa que tienen que hacer, cuando hagan los reconocimientos de la responsabilidad que tienen en la crisis. ¿Cómo puedo juntarme yo con alguien que dice que los 30 años de la Concertación fueron los 30 mejores años de Chile? ¿Cómo puedo juntarme con aquellos que decían que la Constitución de 1980 era una buena cancha donde jugar?

La imagen muestra a varias personas con carteles informativos sobre la campaña de Jadue.
El candidato presidencial Daniel Jadue dio a conocer parte de lo que será su comando y vocerías de cara a las primarias del mes de julio. Crédito: Agencia Uno

¿Está esperando que vengan a su cancha a hacer un mea culpa? ¿Y usted está dispuesto a moverse hacia la cancha de los otros para buscar puntos en común? 

-A ver, ¿qué significa para ti moverme a la cancha de los otros? ¿Convertirme en neoliberal? 

No. No me refiero a eso…

-Ah, es que yo estoy dispuesto a conversar con todo el mundo que quiera transformar este país.

“Pero es que fue así. ¡Fue un engaño! Además, llegaron con prepotencia a exigir pacto parlamentario. O sea, ellos querían que nosotros los salváramos de la derrota, asegurándoles cupos para noviembre. Creo que no han entendido nada”.

-Es decir, ¿lo neoliberal es la frontera?

-¡Por supuesto! El neoliberalismo es la libertad económica sin consideraciones éticas ni morales. Superar el neoliberalismo es volver a reinstalar la frontera en un lugar donde se respete un área para el mercado, pero que se haga efectiva la responsabilidad del Estado en asegurar una vida digna para todas y todos. 

-¿Qué lo hace pensar que la votación de la ciudadanía  se traduce en desterrar el neoliberalismo?

-Aquí hay 30 años de críticas al neoliberalismo; 30 años seguidos. En las demandas del 18 de octubre no hay ni una que sea nueva. En el año ´90 nosotros dijimos: No más AFP; nueva Constitución; reforma educacional… Todo eso está presente desde hace décadas. No es que apareció el día de la votación.

-Pero ese mismo pueblo votó por la derecha en la última elección presidencial y durante décadas votó por la Concertación. ¿Cómo se entiende?

-Tienen derecho a cambiar… Yo asumo que en el 90 el PC se quedó solo en esa tesis. En el Congreso del partido de 1992 dijimos que el neoliberalismo era incompatible con la democracia. Hoy día es un pensamiento mayoritario. Mucha gente piensa que para resguardar la utilidad de las empresas se precariza la vida de las personas. Hoy volvemos a repensar la sociedad y a poner una frontera entre el mercado y el Estado.

-¿Cómo es esa frontera?

-El Estado hace dirección estratégica, el Estado asegura la vida digna. Por ejemplo, en Recoleta, el valor de los medicamentos ya no lo define el mercado. Lo define la farmacia popular. Lo mismo pasa con el precio de los libros, con los lentes, los audífonos, la atención dental. Empiezas a definir un mundo en donde el Estado asegura precio justo y derechos sociales para asegurar una vida digna.

¿Cuál sería la frontera para los agentes económicos que también aportan en el crecimiento del país? 

-Les tengo una súper buena noticia a los empresarios que aman a Chile y una mala noticia a los que aman más su dinero que al país. Hay cientos de inversionistas extranjeros que quieren venir a invertir a Chile aportando al desarrollo del país y no sólo sus bolsillos.

-¿Está consciente de que -en ese sentido- usted genera miedo?

-Bueno, pero ése es un problema de ellos. Si usted mira lo que hemos hecho acá en Recoleta, verá que hemos pagado la deuda que nos dejaron los irresponsables de la UDI. Dejaron esta municipalidad quebrada. Aquí hemos puesto reglas claras. A los inversionistas que hacen bien las cosas los acogemos. Mira el desarrollo inmobiliario que tenemos. Sólo ha habido problemas con un proyecto inmobiliario que actuó al margen de la ley. El que actúe dentro de la norma puede ganar, pero aportándole a la comuna, no riéndose de las comunidades, no destruyendo su patrimonio ni el medioambiente. Aquí en Recoleta no hay miedo. Los valores de las propiedades han crecido casi tres veces desde que yo llegué. No tenemos problemas con los empresarios.

LA GOBERNABILIDAD

-¿Va a apelar al nuevo mundo independiente?

-Nosotros vamos a conversar con todos. Es más: yo creo que estamos a tiempo de lograr una unidad mucho más amplia, pero aquí nadie nos va a venir a imponer términos. Nadie nos va a venir a patear la mesa y decirnos: “Necesitamos que nos asegures cupos parlamentarios para ver si te damos gobernabilidad”. Esa no es una forma de conversar en política. 

¿Está en nuevas conversaciones con el PS?

-Estamos conversando con todo el mundo.

¿Y con la DC?

-Aunque tú no lo creas, yo he conversado con muchos demócrata cristianos. Hay mucho de prejuicio y de caricatura en la opinión pública y también en los medios. 

“¿Cómo puedo juntarme yo con alguien que dice que los 30 años de la Concertación fueron los 30 mejores años de Chile? ¿Cómo puedo juntarme con aquellos que decían que la Constitución de 1980 era una buena cancha donde jugar?”.

-Imagino que su diseño no es sólo poder ganar, sino también asegurar la gobernabilidad. ¿Se puede gobernar con independientes, con mundos que son más líquidos…?

-¿Qué entiendes tú por gobernabilidad? ¿O estás hablando de cómo conseguimos la mayoría parlamentaria que nos permita aprobar las leyes que queremos aprobar? 

Me refiero a la suma, el tejido social que aportan los partidos para dar sustento político…

-Es que eso no es la gobernabilidad. La gobernabilidad te la da el tener al pueblo de Chile viviendo dignamente y en paz. La derecha juraba gobernabilidad, pero mira dónde nos dejaron. La Concertación juró gobernabilidad, mira dónde quedamos. Por favor…

¿De verdad cree que los últimos 30 años fueron tan malos?

-Defraudaron a los dos millones de votantes que perdieron. En el programa de Aylwin se hablaba de la revisión de las privatizaciones; de la restauración de los derechos laborales y sociales, reforma educacional y gratuidad. ¿Qué pasó? Hicieron todo lo contrario. Privatizaron el agua, las sanitarias, las carreteras, el fútbol, la cultura, el deporte, todo. Esa no era la promesa de la Concertación.

También hay un tema con el purismo. ¿Cuántos gobiernos en el mundo cumplen sus programas a rajatabla?

-¡Muchos! Mira el de Ángela Merkel o el de Boris Johnson. Podrán tener porcentajes de cumplimiento, pero decir: vamos a revisar las privatizaciones y al final privatizaron todo, no es un problema de cuánto cumpliste. Es un giro. Yo creo que el problema más grave de la Concertación es que le ocultó a Chile una verdad incómoda: que durante la dictadura, varios de ellos habían tenido un proceso de convergencia ideológica en lo económico con ellos.

-¿Que se habían dado vuelta?

-Te pediría que ocupáramos las palabras que yo ocupo y no las tuyas que son un poco más ofensivas. Lo que digo es que algunos vivieron un proceso de convergencia ideológica en lo económico con la dictadura. ¿Por qué no le contaron a Chile que el modelo que tanto criticaban lo iban a mantener? Prometieron cambiar el modelo y no lo hicieron.

-Entonces, ¿por qué le interesa tener pacto con el PS si los socialistas fueron eje, piedra angular, de los gobiernos en esos años?

-Por las bases socialistas que siguen siendo de izquierda y que hoy están en posiciones distintas. Aquí la culpa no es del pueblo que votó por ellos. Es de los que tomaron las decisiones. No por nada la Concertación perdió un millón 800 mil votos. Y ahí hay un camino que mirar. Ese pueblo abandonó a la Concertación porque se desilusionó, y no se fue a la derecha. Se fue para la casa, dejó de participar, dejó de votar. Hoy está de vuelta.

“La gobernabilidad te la da el tener al pueblo de Chile viviendo dignamente y en paz. La derecha juraba gobernabilidad, pero mira dónde nos dejaron. La Concertación juró gobernabilidad, mira dónde quedamos. Por favor…”

PROGRAMA TRANSFORMADOR

-¿Cree necesario tener una coalición de mayoría?

-Por supuesto. Ya estamos en una primaria con los partidos del Frente Amplio y hay movimientos que están fuera de este arco y que se nos están acercando. 

-¿Eso le daría mayoría? Varios intelectuales dicen que es insuficiente.

-Pero espérate. Yo creo que estás sacando las cuentas con las cifras del 16 de mayo. Porque, que yo sepa, los independientes sacaron el 57% de la Convención Constituyente. ¿Cuáles son los que me aseguran mayoría? 

Entonces, ¿no necesita de otros partidos?

-No, yo no he dicho eso. Esas son tus palabras.

Es una pregunta.

-Yo necesito a todos los que quieran venir a un programa transformador y a respetar el mandato popular. Así de sencillo. Mira, la Concertación de Partidos por la Democracia…

La imagen nocturna muestra a Boric junto a Jadue cuando inscribieron sus candidaturas en el Servel.
Jadue (Partido Comunista) y Boric (Frente Amplio) cuando inscribieron sus candidaturas. Crédito: Agencia Uno

-El modelo inicial de la Concertación, en que todos se tuvieron que mover de su lugar parar generar una plaza común, ¿no es replicable hoy?

-Hoy no hay espacio para eso. No hay espacio para la cultura de lo posible, nunca más. Hoy es la cultura de lo necesario, de lo urgente. ¿Quién puede explicar que el Benja, un niño que requiere un medicamento de mil 500 millones de pesos, su familia tenga que estar juntando la plata con completadas? El Estado levanta los hombros. Las Isapres también. Ese es el país de Aylwin, ese es el país de Lagos, de Frei, de Piñera y de Bachelet 1. 

-¿Y cómo sería el país de Jadue?

-El Estado tendría que asegurar ese medicamento para el niño.

La política es el arte de la negociación. Muchos lo acusan de actuar con un poco de soberbia, de esperar que sean los otros los que se muevan…

-¿Crees que no nos hemos movido? Nosotros ya no estamos en la tesis del ’70 de expropiarlo todo, de hacer una economía estatal, no. Que el mercado funcione y que la propiedad privada siga existiendo. Pero definamos los límites, definamos un marco donde impere el bien común. Nos hemos movido mucho, mucho.

“Les tengo una súper buena noticia a los empresarios que aman a Chile y una mala noticia a los que aman más su dinero que al país. Hay cientos de inversionistas extranjeros que quieren venir a invertir a Chile aportando al desarrollo del país y no sólo sus bolsillos”.

YASNA, ¿UNA ALIADA?

-En la cancha presidencial, ¿cuáles son sus contendores más complejos?

-No creo que haya contendores complejos, ninguno. 

-¿Y Joaquín Lavín?  

-Nómbrame tres iniciativas de la comuna de Las Condes bajo el gobierno de Lavín que hayan trascendido fuera de su comuna.

-Me refiero a candidatos con pie en la realidad.

-No creo que ninguno sea capaz de empatizar con la ciudadanía.

¿Tampoco Yasna Provoste?

-Ella sí. Yasna tiene un perfil, tiene una historia, tiene un compromiso y representa a los sectores más progresistas de la DC. Te doy firmado que de Yasna nunca vas a escuchar las palabras que escuchamos de Fuad Chahín. Nunca. Eso de que Chile  merece más, que el país no está preparado para que gobiernen los comunistas, ella no lo diría jamás.

Entonces, ¿sí hay competidoras más complejas para usted?

-Yo creo que no. Pero Yasna sería una muy buena contendora porque representa una sensibilidad, representa un proyecto país. Además, y mira lo que te voy a decir: con Yasna es mucho más fácil llegar a acuerdos. Mucho más fácil. 

-¿En qué sentido?

-Te aseguro que, si Yasna fuera la candidata, abrochamos mucho más pronto el apoyo recíproco en segunda vuelta. Porque ella no tiene prejuicios, no hace caricaturas. Ella discute con argumentos políticos. Podemos tener diferencias, pero sabemos dónde están los adversarios.

“Yasna sería una muy buena contendora porque representa una sensibilidad, representa un proyecto país. Además, y mira lo que te voy a decir: con Yasna es mucho más fácil llegar a acuerdos. Mucho más fácil”.

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