“Ella luchó por mí más que yo misma”: Responde la joven embarazada a la que doctora intubó y escribió su historia

La doctora Andrea Del Valle debió intubarla en marzo por Covid-19. Luego escribió la historia que fue publicada en The Clinic el viernes pasado. Allí la llamó Paty, para guardar su intimidad. Pero su nombre es Marcela Mena, tiene 27 años y seis meses de embarazo. Recuperó su salud, aunque perdió a su padre por la misma enfermedad, sólo unos días después de que a ella le dieron el alta. Luego de leer el relato de su doctora, se sintió profundamente conmovida. Ésta es su respuesta.

Una de las cosas que más extraña Marcela Mena (27) tras haber permanecido intubada -mientras estaba embarazada de tres meses- es su voz. Hasta hoy no la puede recuperar, y siente que está ronca en comparación a antes de contagiarse de Covid-19. Se define a sí misma como muy conversadora y con una risa explosiva, que incluso se escucha a lo lejos. “Tener que forzar la voz para que alguien me escuche, ha sido fuerte”, sincera ella.

Pero por lejos lo que más extraña Marcela es la compañía de su papá. Él se había contagiado en los días previos a ella. Ella misma lo llevó en su auto, embarazada, hasta el Hospital Eloísa Díaz, de La Florida. El mismo día que llegó, lo pusieron en coma inducido y lo intubaron. Nunca volvió a salir del hospital. Falleció el 15 de abril, sólo unos días después que Marcela fue dada de alta. Ella estuvo intubada cinco días, pero él lo estuvo por casi un mes.

Marcela junto a su papá. Foto: Cedida.

Aunque padre e hija no volvieron a hablar, permanecieron juntos por un tiempo. Aunque de una forma dramática. Cuando Marcela fue internada en la Unidad de Pacientes Críticos del recinto, el pasado 27 de marzo, estaba en la habitación contigua a la de su padre. Sólo los separaba una pared, pero ella no podía verlo.

La estudiante de Auditoría de la UDP sobrevivió y hoy está esperanzada. Está embarazada de seis meses. Su hija se llamará Amelia, como la abuela materna de Marcela.

https://twitter.com/MarceUtreras/status/1378636537366257666

Ella había dado a conocer su historia a través de redes sociales. Pero no tenía idea que una de las doctoras que la atendió cuando ingresó escribió su historia desde su propia perspectiva. Marcela lloró el viernes pasado, 11 de junio, mientras leía las palabras de la doctora Andrea Del Valle, publicadas en The Clinic: le recordaba a su padre, pero también su propio dolor y las horas de incertidumbre, cuando no sabía si volvería a despertar luego de ser intubada, cuando ya había perdido toda esperanza. “Yo siento que ella fue la que luchó por mí más que yo misma”, admite Marcela.

Foto de Marcela mientras estaba en la UPC del Hospital Eloísa Díaz. Foto: Cedida.

Este es el relato de Marcela luego de leer la historia contada por Andrea, su doctora. O su “doc”, como le llama ella, con cariño.

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“Cuando desperté, la doctora Andrea me tenía sostenida la mano. Recuerdo que era el 1 de abril, cerca del mediodía. Ella se tenía que ir y yo no la dejaba. Yo venía despertando, no sabía cuántos días habían pasado, prácticamente no sabía dónde estaba. Entonces ella era mi ultimo recuerdo de cuando estaba viva, por así decirlo. Entonces darle la mano a ella era seguir aferrándome a la vida, era como decir: estoy viva, no me morí. 

“Cuando desperté, la doctora Andrea me tenía sostenida la mano. Recuerdo que era el 1 de abril, cerca del mediodía (…) Entonces darle la mano a ella era seguir aferrándome a la vida, era como decir: estoy viva, no me morí”. 

Yo no podía hablar, porque cuando desperté todavía estaba intubada. Y el tubo a mí me quitó la voz. Solamente la miraba y le apretaba la mano. Ella me decía que la dejara porque tenía que ir a ver sus pacientes, y yo le movía la cabeza diciendo que no. Era un poco egoísta, porque yo quería que se quedara ahí. Prácticamente, era la única persona que conocía dentro del hospital. Le tomé la mano y ella me dijo: “Yo sabía que te ibas a salvar”. Como que me dio la fuerza. 

Yo nunca había estado en un hospital, nunca había estado hospitalizada o enferma ni nada. De hecho, no me gusta ir al doctor. Tiene que ser un caso extremo para que vaya. Tampoco me gusta tomar medicamentos. Entonces para mí fue chocante estar embarazada y vivir eso.

Yo llegué al hospital un día jueves y el día sábado a mí me intubaron. Pero yo no me acuerdo de lo que viví esos dos días. Tenía que preguntar. Mi pololo me ha contado casi todo. Él me contaba lo que le hablaba por WhatsApp, las cosas que me iban a hacer. Pero yo esas cosas no me acuerdo. Es como que haya perdido la conciencia, pero yo estaba consciente. Yo me acuerdo que de repente hablaba con doctores, pero no me acuerdo quiénes eran.

Marcela hoy tiene seis meses de embarazo. Foto: Cedida.

Saber que mi papá estaba en la misma condición también fue muy fuerte. En un momento, a nosotros nos separaba una sola pared. Él estaba intubado en la sala de al lado. Nunca tuve la oportunidad de verlo en ese momento. Estuvo intubado casi un mes. A mí me dieron de alta el 6 de abril y él falleció el 15. Ahí me dieron la oportunidad de despedirme de él, en la mañana. 

Saber que mi papá estaba en la misma condición también fue muy fuerte. En un momento, a nosotros nos separaba una sola pared. Él estaba intubado en la sala de al lado. Nunca tuve la oportunidad de verlo en ese momento

El había ingresado al hospital una semana antes que yo. Yo misma lo llevé al hospital estando embarazada. Lo subí al auto porque estaba conmigo en mi departamento. Yo le pedí por favor llevarlo al hospital porque lo ví muy mal. Nunca lo había visto así de enfermo. Yo lo llevé y ese mismo día en la noche me llamó el doctor y me dijo “a tu papá lo vamos a intubar ahora porque está mal”. Le supliqué que me dejara hablar con mi papá, y me dijo que no. No pude decirle que lo quería, o decirle que estuviera tranquilo, nada.

No así como la doctora Andrea. Cuando a mí me iban a intubar, ella me preguntó si quería llamar a alguien, y yo le dije que a mi mamá y a mi pareja. Y no me puso ningún problema. Andrea prácticamente accedía a todo lo que le pedía.

Apenas ví el relato de la doctora Del Valle, se lo mandé altiro a mi pololo y a mi familia para que lo viera. Pero lloré todo el rato. Porque es acordarme de todo lo que pasé en el hospital. No es fácil, la verdad. Yo me acuerdo de mi papá, de las noticias que van dando, de que estaba embarazada e intubada. Porque la verdad es que en ese momento uno se aferra a la vida, pero cuando la “doc” me dijo que me iba a intubar, yo le dije “yo me voy a morir”. Entonces volver a acordarse de eso igual da miedo. 

Apenas ví el relato de la doctora Del Valle, se lo mandé altiro a mi pololo y a mi familia para que lo viera. Pero lloré todo el rato. Porque es acordarme de todo lo que pasé en el hospital. No es fácil, la verdad.

Yo siempre he hablado de ella. Con mi familia siempre comento sobre la doc Andrea. Mi prima -que era quien recibía las noticias de mi papá después- un día habló con ella. Ella le preguntó cómo estaba yo, cómo me había sentido. Yo siempre quise contactarla y nunca tuve la oportunidad. Hoy me puse a revisar Twitter y tenía un tuit de la doctora que nunca había visto. La doc es un siete. Ella habló con mi pololo porque él fue al hospital en su desesperación de no tener noticias mías.

Yo siempre he dicho que ella me salvó la vida. Porque ella fue la que me dijo que me iban a intubar, que yo iba a salir bien de ahí. Porque la verdad es que yo no tenía fé. Cuando me dijeron que me iban a intubar, lo único que pensé es que me iba a morir. Pensé que hasta ahí llegaba mi vida y estaba súper triste. Yo siento que ella fue la que lucho por mí más que yo misma.

Yo siempre he dicho que ella me salvó la vida. Porque ella fue la que me dijo que me iban a intubar, y también que yo iba a salir bien de ahí. Porque la verdad es que yo no tenía fe. Cuando me dijeron que me iban a intubar, lo único que pensé es que me iba a morir, y además embarazada de mi hija. Pensé que hasta ahí llegaba mi vida y estaba súper triste. Yo siento que ella fue la que luchó por mí más que yo misma. Yo ni siquiera podía hablar con mi mamá o con mi pareja por teléfono porque yo lloraba todo el rato. Yo recuerdo que la doctora le daba ánimos a mi mamá, le decía que ella iba a luchar y que iban a hacer todo lo posible por salvarme. Hasta el día de hoy yo me pregunto: ¿por qué ella se compromete tanto con la vida de otra persona, si no sabe lo que va a pasar en verdad?”

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