Las lecciones de Arturo Navarro por los problemas de la Convención

FOTO: Jose Francisco Zuñiga /AGENCIAUNO

Las lecciones de Arturo Navarro, director del Centro Cultural Estación Mapocho, por el bochorno técnico de la Convención Constitucional: “Sin pandemia esto hubiera sido una catástrofe”

Con más de 30 años de experiencia como director del Centro Cultural Estación Mapocho, el gestor cultural destaca los principales errores en la organización de la primera sesión de la Convención Constitucional. "Hay una negligencia brutal", comenta a The Clinic, contando además que puso el recinto cultural que él dirige a disposición de la Universidad de Chile, a objeto de colaborar con el funcionamiento del órgano constituyente.

Arturo Navarro es la voz de la experiencia. Acarrea tras sus espaldas tres décadas a cargo del Centro Cultural Estación Mapocho, y una trayectoria como docente de la Universidad de Chile dedicado a la enseñanza de uno de los principales roles que cumple dentro del recinto, el de la gestión cultural lo que, a su juicio, faltó dentro de la organización de la Convención.

“Uno prepara todo esto con mucha anticipación y necesitas dos cosas: un respaldo político muy fuerte y una muy buena empresa productora”, destaca en conversación con The Clinic, tras haber publicado una serie de tuits en los que señalaba las claves del éxito en la organización de un evento de esta envergadura. 

“Debes tener una gran confianza con este tipo de productoras, que tienen que ser súper probadas en lo que hacen. Uno tiene que estar bien encima de ellos, verificar constantemente su trabajo. Siempre le digo a mis alumnos que una semana antes del evento tú tienes que saber si va a resultar o no, saber si cuaja o no. Así, tienes una semana para tomar medidas y arreglos“, agrega Navarro.

La Estación Mapocho a disposición de la U. de Chile

Junto a sus críticas, Arturo Navarro también busca colaborar en la realización de la Convención Constitucional. Para ello, se comunicó con la Universidad de Chile -institución que, además, ofreció sus dependencias para el funcionamiento de la convención, al igual que el resto de las universidades estatales-, a fin de ofrecer las instalaciones del Centro Cultural Estación Mapocho en lo que requiera la Convención Constitucional.

“Evidentemente no digo que la convención se realice en la Estación Mapocho, pero sí, como organizador de este tipo de eventos, se lo ofrecemos a la Universidad de Chile y al rector Ennio Vivaldi. En ese sentido, le estamos dando un espaldarazo, señalando que estamos todos apuntando en esta línea, en un sentido y pensamiento republicano”, añade Arturo Navarro.

“Este centro cultural es, ante todo, republicano y ciudadano. Se concibió como una plaza pública. Entonces tenemos un compromiso, pese a ser una corporación cultural privada que no recibe fondos públicos, de colaborar en el desarrollo y la república del país”, explica sobre el alcance del ofrecimiento.

La historia de las velas con Raúl Silva Henríquez en la Catedral

En este sentido, Navarro realza la experiencia que trae consigo, como la organización de exposiciones, eventos culturales y uno de los mayores hitos de su carrera, la Expo Cumbre de las Américas, en donde debió recibir a más de una docena de presidentes de todo el continente en 1998.

Por ello, pone énfasis en las necesidades que se deben cubrir al momento de idear la organización, algo que -asegura- no se cumplió al pie de la letra por parte de quienes preparaban la primera sesión del evento en el ex Congreso

“Si tú sabes que, por ejemplo, va a venir la Machi Francisca Linconao, que es una autoridad mapuche, tienes que saber exactamente por dónde va a entrar, quién la va a acompañar y quién la va a esperar. Eso, lo tienes que tener considerado. Tienes que imaginar qué hará esa persona, a quién saludará, los tiempos que se tomará”, explica.

Todo, dice, como si fuera una maqueta. “Son los planos antes de que se levanten los ladrillos”.

De esta forma, destaca una anécdota ocurrida hace varios años atrás y que recordó en Twitter. Hace años, el ex secretario ejecutivo de la Vicaría de la Solidaridad, Javier Luis Egaña -a quien considera uno de sus maestros en la producción de este tipo de eventos cívicos-, debía organizar una ceremonia al interior de la Catedral de Santiago

Allí debía asistir el Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien debía encender unas velas para la liturgia ante lo cual, la producción horas antes comenzó a encender y apagar las mil velas que había al interior de la Catedral, a fin de que la combustión de los cirios fuera más rápida durante la ceremonia religiosa.

“Hay que simular todo antes. Obviamente acá no pasó, y cada vez aparecen más misterios que no se previeron. O sea, hay una negligencia brutal. Imagina que los constituyentes se están acreditando dos días después de la inauguración de la Convención. Eso no puede pasar”, sentencia Arturo Navarro.

Junto a ello, explica que la pandemia no tiene un rol relevante sobre el fallo de la organización, sino al contrario. “Yo creo que, de hecho, ayuda en el sentido que elimina la circulación de vehículos y la cantidad de gente que habrá al interior. Imagina este evento sin pandemia, la cantidad de gente que se habría tenido que acreditar. Sin pandemia, esto hubiera sido una catástrofe porque es un momento histórico donde todos debían estar”, remata. 

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