Así se dio vuelta la elección en San Ramón: Tres factores decisivos que permitieron desbancar al alcalde Aguilera

En un hecho pocas veces visto en la historia electoral chilena, Gustavo Toro logró revertir la reelección del exalcalde PS vinculado a redes de narcotráfico. En esta gesta no sólo incluyeron las denuncias que rodean al exalcalde, sino también los niveles de participación que hubo en la comuna y un relato político que posicionó al candidato de la DC como su principal contendor.

Este domingo 11 de julio finalmente se llevó a cabo la repetición de la elección de alcalde en San Ramón -en 65 de las 251 mesas-, lo que permitió al candidato Gustavo Toro (DC) dar vuelta los resultados, desplazar al actual edil, Miguel Ángel Aguilera, y convertirse en el nuevo jefe comunal.

Es un hecho pocas veces visto en la historia electoral chilena. La medida la tomó el Tribunal Electoral Metropolitano luego de constatar que hubo una serie de irregularidades en la integración de mesas electorales, uso abusivo del voto asistido, e incluso existencia de coacción e inducción al voto.

Además, estas votaciones estuvieron permeadas por los conflictos de Aguilera, cuestionado por sus presuntas conexiones con el narcotráfico. De hecho, el próximo 26 de julio será formalizado por tres causas penales de corrupción: cohecho, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, pese a que Aguilera logró demostrar que sigue manteniendo una importante red de apoyo en la comuna, finalmente fue derrotado en las urnas, lo que ha sido interpretado en la opinión pública como una victoria sobre la llamada “narco-política”.

Así al menos lo expresó en Twitter el gobernador regional de la RM Claudio Orrego -compañero de militancia de Toro-, quien calificó la elección como “un triunfo de la valentía, la decencia y el compromiso con los pobres por sobre el matonaje, la corrupción y el narco”.

1) El muro ético

El jefe de campaña de Gustavo Toro fue el abogado Braulio Palma, quien en conversación con The Clinic explica que para la repetición de esta elección buscaron estratégicamente poner “un muro ético entre Aguilera y el resto del mundo”.

A eso se suma que el abanderado de la DC contaba con una “ventaja matemática”: sólo lo distanciaban 749 votos de Aguilera, a diferencia de candidatos como Miguel Ángel Bustamante (CS) y David Cabedo (RN), quienes necesitaban cerca de 2 mil votos para igualar al edil.

La suma de ambos factores, explica Palma, permitió construir un clivaje que perfilaba a su candidato como el único capaz de vencer a Aguilera. “Fuimos contra todas las recomendaciones que nos decían que no mencionáramos a Aguilera o a los otros candidatos”, subraya.

“Fuimos contra todas las recomendaciones que nos decían que no mencionáramos a Aguilera o a los otros candidatos”
– Braulio Palma, jefe de campaña de Gustavo Toro

En diálogo con The Clinic, el analista político Mauricio Morales agrega que, además, Gustavo Toro estaba siendo asociado a conceptos como “templanza” y “valentía”. Subraya que el edil electo “fue amenazado, amedrentado permanentemente, y así y todo pudo derrotar a Aguilera en las urnas”.

“No es fácil oponerse a maquinarias como la de Aguilera, con fuertes sospechas además de vínculos con el narcotráfico (…) Es el triunfo de la democracia por sobre prácticas deleznables y ajenas a una sociedad sana”, añade.

“No es fácil oponerse a maquinarias como la de Aguilera, con fuertes sospechas además de vínculos con el narcotráfico”
– Mauricio Morales, analista político

2) El factor de la participación

El tema de la participación fue, durante todo este proceso, una incógnita. De hecho, tenía varios factores en contra: no contaba con los dos días que hubo el 15 y 16 de mayo, ni estaban los incentivos que implicaba una mega elección de convencionales constituyentes, alcaldes, concejales y gobernadores regionales. Además, se desarrollaba una semana antes de las primarias presidenciales.

Morales puntualiza que “era esperable un descenso en la participación electoral. Llevamos un período muy intenso de elecciones y eso satura a los votantes. Presumiblemente, muchos de ellos se abstuvieron por temor o simplemente por hartazgo. Cuando hay irregularidades de esta envergadura en una elección, la gente se frustra con la democracia”.

Braulio Palma, en tanto, reconoce que en el ambiente percibían que convocar electores iba a ser más difícil de lo esperado. En los días previos, la gente le confesaba la dificultad al estar participando de continuos comicios. A esto se suma la falta de información. Es más, el mismo domingo, fue inquietante por la tardanza de algunas mesas en constituirse.

Sin embargo, los datos en San Ramón fueron elocuentes. Pese a que la participación fue menor -votaron 3.343 personas menos que en mayo- hubo sólo un candidato que aumentó su respaldo: Gustavo Toro. En los cinco locales de votación que se reabrieron, el abanderado DC logró sumar casi 700 votos extras que le permitieron sacar la suficiente ventaja a Aguilera.

Palma explica que esto lo tenían anticipado. De hecho, el equipo de Toro calculaba que podrían revertir la elección si lograban que, al menos, unas 4 mil personas fueran a votar. Y fueron cerca de 5 mil. En ese marco, al candidato DC sólo le bastaba superar a Aguilera, en cada una de las mesas reabiertas, por seis votos en promedio.

3) La causa penal

Sin duda, uno de los temas que permitió posicionar a Toro fueron las continuas denuncias que realizó en contra del Miguel Ángel Aguilera. De hecho, echando un vistazo a las cifras, Palma presume que hubo un grupo de electores del exalcalde que decidió cambiar su voto en esta elección en apoyo a Gustavo Toro.

De hecho, relata que en terreno se percataron que “muchos vecinos no creían que Aguilera estaba siendo investigado por hechos que en serio pueden terminar en una sanción penal y caían en el juego de que esto era una campaña de desacreditación” en contra del exedil.

En ese sentido, manifiesta que la prensa jugó un “rol fundamental” en este tema, ya que permitió exponer las acusaciones y, de pasada, también darle visibilidad a Toro, posicionándolo como el principal contendor a la gestión de Aguilera. “No lo soltó, y los vecinos le reconocieron eso”, reflexiona Palma.

Por otro lado, también está la denuncia de las irregularidades en la elección que, si bien no revisten carácter penal, si influyeron en convertir a San Ramón en epicentro de un hecho electoral inédito, donde el candidato DC justamente tuvo un rol central.

“Gustavo Toro utilizó los mecanismos formales e institucionales de la democracia para denunciar el fraude. Este es un hecho no menor, pues significa que las instituciones garantes de los procesos electorales siguen funcionando, convirtiéndose en uno de los sostenes claves de la democracia”, concluye.

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