Santiago Soto, médico de Karadima, tras su muerte: “El Señor nunca se avergonzó del leproso. San Francisco de Asís, tampoco. Nosotros, sí”

Tras haberlo cuidado durante más de 30 años, lo recuerda como un hombre "normal" y "bondadoso". Me imagino que los cristianos deben denunciar el delito y acoger al pecador. "Los cristianos deben denunciar el delito y acoger al pecador", insiste.

Médico personal de Fernando Karadima durante más de tres décadas, Santiago Soto comenta por teléfono a The Clinic sobre el fallecimiento de su expaciente, a quien visitó cada tres semanas en los últimos años.

-¿Cómo fueron los últimos días?

-Esto es secreto médico. No le puedo decir.

-¿Y los últimos años?

-También es parte del secreto médico.

-¿No puede facilitar ninguna información?

-No.

-¿Cómo cree que Karadima pasará a la historia de nuestro país?

-Yo creo que por donde se mire los cristianos deben denunciar el delito y acoger al pecador.

-¿Cree que eso hace falta en Chile hoy?

-En Chile hace falta que nos amemos los unos a los otros y que nos perdonemos los unos a los otros.

-¿Qué pasa entonces con las víctimas?

-Hay que acogerlas, comprenderlas y ser generoso con ellos. No cabe otra cosa. Pero no he dicho lo que usted me está sugiriendo…

-No le he sugerido, le he preguntado. ¿Hay que ser generoso con la víctima y también con el agresor?

-Claro. También denunciar al agresor, el pecado y el crimen, pero ser generoso con el criminal. Ese es el núcleo del cristianismo.

-¿A qué se refiere con ser generoso? ¿Cree que la sociedad chilena no fue generosa con Karadima?

– Sobre la sociedad chilena yo no tengo especial opinión. La sociedad cristiana, los cristianos, debemos hacer lo que le dije. Eso es lo que el Señor nos enseñó y eso es lo que hay que hacer.

-¿La sociedad cristiana no lo hizo en el caso de Karadima?

-No.

-¿Por qué lo dice?

-Mira, el Señor nunca se avergonzó del leproso. San Francisco de Asís, tampoco. Nosotros sí.

-¿Dice usted que los cristianos en Chile se avergonzaron de Karadima?

-Nosotros nos avergonzamos del leproso, sí, nos avergonzamos de Karadima.

-¿Cuál es su impresión personal de Karadima, habiéndolo atendido durante tanto tiempo?

-Era una persona normal. Bondadoso. El tiempo que yo lo conocí, tenía una bondad muy grande y jamás se refirió en malos términos contra nadie.

-Al enterarse de su fallecimiento, ¿cómo se sintió?

-Para los cristianos la muerte es un nacimiento. La muerte es el comienzo de una vida buena.

-¿Cree que Karadima tendrá una vida buena tras su paso por la Tierra?

-Eso lo definirá el Señor.

Comentarios