Maritza Soledad Musaja, la mujer que preside una agrupación de apoyo a migrantes en Arica

Desde 2014 lidera la Agrupación Arica Sin Fronteras, un colectivo de residentes peruanos que fomenta su integración en el territorio nacional. Durante la pandemia, asistieron a quienes quedaron varados tras el cierre de fronteras, varios de los cuales pasaron a vivir en las calles. “En estos tiempos difíciles nosotros no miramos la nacionalidad, miramos al ser humano como tal”, dice.

Maritza Soledad Musaja (46) se radicó en Arica hace más de 17 años y es una de los más de 235 mil residentes peruanos en esa ciudad. Antes vivía en Tarata, una pequeña ciudad ubicada en el departamento de Tacna, Perú. Desde muy joven se sintió atraída por el clima y las festividades celebradas en el norte de Chile, como la Fiesta de las Peñas y de La Tirana, y con el tiempo prefirió abandonar su tierra natal para irse a vivir a Arica, en busca de una nueva oportunidad laboral.

Trabajó en distintas partes durante varios años. Atendió almacenes, fue asesora del hogar, laboró en el rubro de la construcción y en el sector agrícola. Según cuenta, ese período fue difícil para ella por haber sufrido racismo, discriminación y abusos laborales. Su experiencia personal fue una de sus motivaciones para convertirse en una dirigenta que lucha por la protección de los derechos de los migrantes. “Nosotros hemos tenido que tocar fondo para darnos cuenta de lo necesario que es dialogar”, señala.

En 2008, durante la organización de bailes de La Tirana, se presentó una persona perteneciente a la ONG Servicio Jesuita Migrante (SJM) que andaba en busca de un ciudadano peruano que le ayudara a realizar un catastro de migrantes de esa nacionalidad en la zona, para ver en qué áreas podían apoyarlos. A él no le había ido bien con esa labor por su cuenta, ya que algunos se escondían por miedo de ser deportados.

“Lamentablemente, se realizaron deportaciones injustas donde llegaba la PDI o carabineros, los rodeaban, los cargaban en un furgón y los devolvían a la frontera. Igual en los sitios agrícolas, llegaban y las personas estaban todas cochinas, llenos de azufre y con ropa de trabajo, así mismo los cargaban. No les permitían siquiera llegar a su pieza para retirar sus cosas personales o sus ahorros. Es el sentimiento más grande de dolor para un ser humano”, señala.

A Maritza le daba rabia esta situación y tenía muchas ganas de ayudar a otros migrantes, que muchas veces vivían hacinados y en malas condiciones, por lo que aceptó la solicitud que le hicieron. Siempre le había interesado la labor social y ahora se le presentaba una nueva oportunidad para aportar. Ese entusiasmo, dice, lo heredó de su mamá. La recuerda llevando la escasa comida que tenía en su casa hasta el comedor de un club de madres en Perú –un símil del centro de madres–. Ya mayor, ella haría lo mismo con un comedor infantil que quedaba a dos cuadras de su casa en Tarata.

Tras conversaciones con el SJM, se comenzaron a formar mesas de diálogo entre sus compatriotas y las autoridades competentes. Las instancias eran para conversar, generar propuestas y llegar a consensos sobre distintos temas que eran de incumbencia para los migrantes, como por ejemplo la atención en salud independiente de la condición regulatoria de la persona. 

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Foto: Agrupación Arica Sin Fronteras

En 2014, decidió impulsar una organización legal que agrupara e integrara a otros peruanos residentes en la ciudad para seguir trabajando en el mismo sentido: Agrupación Arica Sin Fronteras. Es la única entidad de esta naturaleza en la ciudad y tiene como principal propósito participar activamente en el país, integrarse en la sociedad chilena y promover su cultura, gastronomía típica, entre otros. 

También apoyan a los migrantes en sus procesos de regulación y repatriación. Conjuntamente con otras ONG, brindan asesoría legal para informarlos sobre los trámites y ayudarlos con los documentos y procedimientos. Gracias a su gestión, han logrado ayudar en la repatriación de más de mil personas. También cuentan con el apoyo de la Cruz Roja Internacional para proporcionarles mascarillas, alcohol gel, entre otros elementos sanitarios a quienes los necesiten.

Hace cuatro años, Maritza solicitó que a las comunidades migrantes se les proporcionara una oficina dentro de la Municipalidad para trabajar en conjunto. “La instancia ha sido un éxito. Hemos podido trabajar en festivales, en programas y capacitaciones. Se han podido hacer cosas hermosas sobre todo en Arica. Para ser una zona fronteriza que compite siempre con la ciudad de Tacna, se buscaba la instancia de que Arica tuviera una mayor participación de los países que están dentro de esa región, porque así se enriquece la cultura y muchas otras áreas”, cuenta.

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Foto: Agrupación Arica Sin Fronteras

Su labor ha continuado. Durante la pandemia, apoyaron a migrantes varados tras el cierre de fronteras. Les proporcionan abrigo, comida, ropa y orientación. Han entregado ayuda gestionando comedores populares y espacios de colaboración que han favorecido a personas de todas las nacionalidades, incluso chilenos.

“La gente dice ‘El pueblo ayuda al pueblo’ y eso hicimos nosotros. Como comunidades migrantes, hemos logrado apoyar a la población mancomunadamente. Durante la pandemia no hemos atendido sólo a peruanos, sino también venezolanos, colombianos, entre otros. En estos tiempos difíciles nosotros no miramos la nacionalidad, miramos al ser humano como tal”, explica.

Maritza dice que Chile se ha convertido en su segundo hogar y que aprecia las instancias de ayuda implementadas durante la pandemia a lo largo del país, por ejemplo, las ollas comunes. “Lo que más admiro del país es la solidaridad que tienen, independiente de lo que piensen de la otra persona o no. La solidaridad que tienen de poder ayudar a su prójimo. Por eso decidí quedarme acá, por la calidez. Pueden tener muchos defectos, pero en los hechos se demuestra que cuando alguien necesita algo, hay ayuda de vuelta, eso lo garantizo a ojos cerrados”, dice.

La agrupación ha sido una red de apoyo para los residentes peruanos en el norte de Chile que pretende fomentar su integración. Antes de la pandemia, solían organizar reuniones y celebraciones de algunas festividades importantes juntos, como el día de la madre. Pero ahora han debido realizar este tipo de actividades principalmente de forma online.

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Celebración de un día de la madre junto a otras comunidades migrantes. Foto: Agrupación Arica Sin Fronteras

Mañana Perú cumple 200 años de vida independiente y para celebrarlo están preparando una instancia virtual llamada Festival de Danza Folclóricas “Rumbo al Bicentenario del Perú”, en conjunto con el Consulado General del Perú en Arica y la Escuela de Marinera y Danzas “Magia y Tradición”. Consiste en una serie de presentaciones artísticas de elencos de danzas conformados por peruanos residentes en Arica, así como en el extranjero, y que pretende convocar a los connacionales independiente del territorio donde se encuentren.

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