Tercera edad Covid

La pandemia golpea a la vejez: síntomas de depresión y ansiedad afecta al 52% de los adultos mayores

Los datos arrojados por el estudio Calidad de Vida de las Personas Mayores Chilenas durante la Pandemia COVID-19, elaborado por la Universidad Católica, ​son la única medición que existe acerca de cómo afectó a esta población la llegada del virus al país. Si bien la investigación dio cuenta de un deterioro en su salud mental -con cifras mayores que las presentaban antes del coronavirus-, también demostró que este segmento etario se siente capaz de adaptarse y afrontar el complejo escenario.

La vida social de María Higginia Fuenzalida, una vecina de Calera de Tango de 79 años, era sumamente activa hasta el inicio de la pandemia. La mujer, que vive junto a su marido Ramón Gutierrez (90), solía recibir y visitar a algunos de sus hijos, nietos e incluso un bisnieto, quienes viven en la Quinta Región. También, cada verano, la pareja de adultos mayores realizaba paseos por distintos destinos turísticos de Chile, la mayoría ubicados a cientos de kilómetros de su hogar. 

La llegada del Covid-19 en marzo del año pasado, obligó a María Higginia y a Ramón a quedarse en casa. Lo que más les dolió durante los primeros días de encierro -dicen- fue la distancia que eso implicaría con parte de su familia, especialmente con los más chicos. Pese a eso, el matrimonio intentó mantenerse activo. Tal como lo han hecho toda su vida, ocuparon su tiempo para trabajar, realizando labores domésticas, manteniendo vivo su jardín y también para cocinar productos como mermeladas y jugos con la fruta que Ramón cosechaba en casa.

Las ganas, dice hoy María Higginia, nunca se han ido. Sin embargo, reconoce también que el peso del encierro a lo largo de los últimos meses le ha pasado la cuenta. “Uno pone lo mejor de uno para enfrentar la pandemia, pero el encierro y la vida rutinaria se vuelven bien pesados. Es difícil de sobrellevarlo”, afirma. 

Los datos del estudio entregan cifras preocupantes y demuestran una progresión en los síntomas depresivos y de ansiedad entre los adultos mayores. De un 40% que estaba afectado por ellos en 2019 se aumentó un 43% en el invierno del 2020, luego a un 48% en este verano y llegó a un 52% en el otoño de 2021.

Las sensaciones de Yayi, como le dicen sus nietos, no son únicas. De hecho, hoy en Chile más de la mitad de los adultos mayores asegura tener síntomas de depresión o ansiedad: un 52% de ellos, según concluyó el estudio Calidad de Vida de las Personas Mayores Chilenas durante la Pandemia COVID-19, elaborado por el Instituto de Sociología UC, el Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE UC), la Escuela de Enfermería UC y el Instituto Estudios Avanzados USACH (IDEA). Ese porcentaje de personas afectadas es 12 puntos porcentuales más alto que el que existía previo a la pandemia (que alcanzaba al 40% de esta población).

Los datos del estudio entregan cifras preocupantes y demuestran una progresión en los síntomas depresivos y de ansiedad entre los adultos mayores. De un 40% que estaba afectado por ellos en 2019 se aumentó un 43% en el invierno del 2020, luego a un 48% en este verano y llegó a un 52% en el otoño de 2021. Además, la medición da cuenta de un incremento sostenido en el sentimiento de soledad, pasando de un 42% a un 53% de esta población, crecimiento que también se dio entre quienes viven acompañados.

Sobre este punto, Soledad Herrera, académica UC e investigadora principal del estudio, señala que: “Hay un incremento sostenido en el tiempo principalmente en los indicadores de salud mental, son indicadores que cada vez están peor, entonces dan cuenta de un elemento acumulativo de la pandemia”. Para la académica, estos indicadores pueden dar luces del difícil camino para la recuperación mental luego del confinamiento: “Yo creo que se va a demorar en recuperar la salud mental, fue muy abrupto el empeoramiento del bienestar de las personas”, agrega.

La investigación además demostró que un 56,5% de los adultos mayores declaró contar con dificultades, siendo la principal la de no poder salir del hogar. También se mencionaron problemas asociados a las compras y a pedir permisos. Uno de los principales datos comparativos con la vida pre-pandemia fue el nivel de satisfacción general: la personas poco satisfechas o directamente insatisfechas con su vida aumentaron de un 32% en 2019 a un 55% en el verano y otoño de este 2021, lo que corresponde a un aumento de 23 puntos porcentuales.

Además, la pandemia y el alto riesgo que implica en este segmento etario un eventual contagio, también provocó un aumento en la imagen social de vulnerabilidad hacia las personas mayores. Con respecto a esto mismo, el informe reveló que un 80% de los adultos mayores declaró sentirse “considerados como una carga para la sociedad chilena”.

Sobre este punto, Herrera tiene un diagnóstico claro: “Al principio la política hizo muy mal en confinar exclusivamente a los adultos mayores. Cuando las medidas sólo eran para este grupo etario fue nefasto porque transmitió una imagen de la vejez como un segmento muy vulnerable. Eso hizo mucho daño. Está demostrado en la literatura internacional que el edadismo (discriminación por edad) está asociado con una menor autoestima frente a la vejez”.

Otro dato relevante de la investigación es que una gran mayoría de los adultos mayores (69%) percibe que los medios de comunicación muestran una mala imagen de las personas mayores; cifra que refleja un incremento de más del doble que la apreciación que tenían las personas mayores sobre la prensa en 2019.

Fortaleza y resiliencia entre los adultos mayores

Si bien María Higginia reconoce que la pandemia ha sido difícil de sobrellevar, también afirma que la voluntad que tanto ella como su marido han puesto para sentirse bien y no decaer es “total”.

A lo largo del encierro aprendió a usar el whatsapp en su celular y también a recorrer Facebook en el computador que antes sólo se usaba para jugar solitario. En aquel espacio virtual, María Higginia incluso se reencontró con antiguas amistades que ya daba por perdidas. También ha incursionado en Zoom, y si bien aún no domina del todo las videollamadas, una de sus hijas le ayuda a conectarse: a través de esa plataforma, incluso asistió a un cumpleaños.

El uso de smartphones entre los adultos mayores subió de un 47% antes de la pandemia a un 55% en el invierno pasado, llegando a un  58% en el otoño del 2021, con un uso principalmente para hablar por WhatsApp, realizar videollamadas o actualizarse en información.

“La tecnología ha sido muy de apoyo porque nos permitió ver las caras de las personas que queremos y eso significó que el lapsus de tiempo sin ver a las personas no fuera tan grande. La tecnología, en mi caso, también me ayudó a contactarme con gente que  no hablaba hace muchos años. Sin la tecnología la vida es un círculo de las mismas personas y esto de la tecnología agrandó ese círculo a muchas más personas”, asegura la mujer. 

Según el estudio Calidad de Vida de las Personas Mayores Chilenas durante la Pandemia COVID-19, son varios los adultos mayores que se han amoldado a las nuevas tecnologías a partir de las necesidades sociales que se dieron en medio del confinamiento. 

Por ejemplo, el uso de smartphones entre los adultos mayores subió de un 47% antes de la pandemia a un 55% en el invierno pasado, llegando a un  58% en el otoño del 2021, con un uso principalmente para hablar por WhatsApp, realizar videollamadas o actualizarse en información.

Otro aspecto importante que midió el estudio fue la resiliencia. Según la investigación, durante el desarrollo de la pandemia se registró un aumento de más de 20 puntos porcentuales en la búsqueda de formas creativas de enfrentarse a las situaciones difíciles, el control de reacciones, la capacidad de aprender cosas positivas cuando se afronta situaciones difíciles y la búsqueda de formas de superar las pérdidas que encuentran en la vida. 

Variación de resiliencia
Variación de resiliencia

Para María Beatriz Fernández, académica de Sociología UC e investigadora asociada del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado, MICARE, quien participó del estudio, uno de los datos más relevantes de la investigación tiene que ver precisamente con la resiliencia.

“Los adultos mayores tenemos otro tipo de disciplina. Los jóvenes no tienen eso, por lo mismo salen a la calle y están desesperados por estar en fiestas aunque estén prohibidas, ésas son actitudes compulsivas, que significan que no tienen paciencia ni tranquilidad de espíritu. Yo me siento tranquila de espíritu”

“Nos sorprendió mucho el aumento exponencial de la resiliencia. Uno creería que las personas mayores iban a estar peor y eso es ambivalente. Por una parte si están peor, pero por otra la resiliencia aumentó considerablemente. Los estudios internacionales muestran, y eso es acorde a los datos de resiliencia de aquí, que los que están peores son los jóvenes. Efectivamente las personas mayores tienen capacidad de adaptabilidad, de ser capaces de afrontar las situaciones difíciles”, asegura.  

En su casa en Calera de Tango, María Higginia posa para la fotografía de este artículo, se acomoda una bufanda y dibuja una sonrisa con su rostro. En ese momento reflexiona sobre la resiliencia de ella y otras personas de su generación, que según la mujer, poseen una virtud única y diferenciadora: la paciencia. 


María Higginia dice estar tranquila de espíritu
María Higginia dice estar tranquila de espíritu

“La tercera edad tiene una actitud diferente, con más paciencia que los jóvenes. La juventud actual no ha practicado la paciencia, creen que todo tiene que ser al instante, que todo tiene que ser ahora. Nosotros venimos de etapas en las que hemos tenido que ser pacientes, esforzados, y también respetuosos de las normas; tenemos otro tipo de disciplina. Los jóvenes no tienen eso, por lo mismo salen a la calle y están desesperados por estar en fiestas aunque estén prohibidas, ésas son actitudes compulsivas, que significan que no tienen paciencia ni tranquilidad de espíritu. Yo me siento tranquila de espíritu”, concluye.   

The Clinic
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