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¿Qué espera la ciudadanía del trabajo de la Convención y de los constituyentes?: Los hallazgos del último estudio de Tenemos que Hablar de Chile

La plataforma, junto a la encuestadora Criteria, realizó una encuesta que mide las expectativas en torno al trabajo de los convencionales constituyentes. El 80% de los entrevistados considera “imprescindible” que la Convención incluya mecanismos de participación ciudadana. Aquí, su director y subdirectora desmenuzan los principales conclusiones de esta medición.

A casi un mes de instalada la Convención Constituyente, la plataforma de conversación e incidencia ciudadana impulsada por la Universidad Católica y la Universidad de Chile, Tenemos que Hablar de Chile, junto a la consultora Criteria, entregó los resultados de una encuesta que mide la percepción de la ciudadanía sobre los distintos actores políticos, principalmente sobre el trabajo de la Convención, las actitudes que esperan de los convencionales constituyentes y el diálogo político.

Se trata de un sondeo que consultó a 1.500 personas de todas las regiones del país, mitad hombres y mitad mujeres, de todos los niveles socioeconómicos. Se realizó dos semanas antes del inicio de la Convención, con el propósito de servir como línea base y mirada inicial sobre la conversación en el proceso constituyente. Uno de las principales resultados que arroja la medición es que el 80% de las personas considera “imprescindible” que la Convención tenga mecanismos de participación ciudadana. 

Sobre el rol de la incidencia ciudadana en la discusión constituyente, Valentina Rosas, subdirectora de Tenemos que Hablar de Chile, señala: “La responsabilidad del proceso está en la institucionalidad y los representantes electos, pero mediante un proceso que integre y vincule a quienes finalmente se verán afectados por las decisiones y acuerdos que ahí se generen, donde las personas puedan entregar puntos de vista, que finalmente hagan esas decisiones no solo teóricamente buenas, sino también pertinentes a sus realidades”. 

También el estudio concluye que, en el caso de existir formas de participación ciudadana, el 78% de la población dice que se haría parte del proceso constituyente. Para Rosas, este interés se explica por la gran esperanza depositada en este proceso político y en cómo éste puede traer nuevos actores, lenguajes y formas al debate político. “Esa esperanza pareciera estar traduciéndose en interés en ser parte de la materialización de ese proceso de cambio. Pero también vemos un ánimo de participación como una pieza fundamental de ese proceso. Las personas la ven como una acción política, de responsabilidad, que complementa la labor de los representantes en la generación de respuestas y soluciones pertinentes”. 

Cuáles serán los mecanismos de participación ciudadana es un tema que todavía está pendiente entre los constituyentes, sin embargo, desde el sondeo surgen algunas preferencias. Algunas de ellas son la implementación de una plataforma virtual para comentar las discusiones (49%), cabildos comunales o barriales, con representantes de la convención (46%) y consultas ciudadanas virtuales con sistema de votación electrónica (45%).

Según Rosas, hay ciertos recursos que podrían ser más efectivos para fomentar la participación ciudadana y probablemente sea necesario implementar más de un mecanismo. “El escenario actual nos permite complementar instancias presenciales, como las audiencias, con mecanismos digitales que reducen el costo de participación especialmente para los grupos y personas que enfrentan más barreras a la hora de participar. También es importante generar mecanismos para la sociedad civil organizada, donde los grupos articulados puedan entregar sus propuestas en las que tienen mayor expertise pero también se deben generar espacios para la sociedad civil desorganizada, donde todos quienes no pertenecen a un colectivo organizado también tengan la oportunidad de incidir”, explica.

Con el proceso constituyente en marcha y ad portas de las elecciones presidenciales y parlamentarias, la encuesta arroja que el 84% prefiere a líderes políticos que privilegien los acuerdos y no sus posiciones. “Frente a escenarios de tanta crisis y tensión, donde difícilmente las soluciones vendrán de un actor, las personas parecen preferir a actores que puedan generar acuerdos y articular voluntades, pero esta es una nueva ‘política de los acuerdos’. Acuerdos amplios, participativos, ciudadanos, transparentes, y sobre todo, conectados con los problemas de las personas”, reflexiona Rosas respecto a estas conclusiones.

Además, el 36% de los encuestados considera que los miembros de la convención constituyente promueven el diálogo en el país, siendo el grupo mejor evaluado al comparar con otros actores, como parlamentarios, ministros y alcaldes. El director de Tenemos que Hablar de Chile, Hernán Hochschild, señala que la Convención claramente puede ser un espacio que logre representar ese anhelo de diálogo y acuerdos. “No se trata de dejar las diferencias de lado, sino construir desde ellas. Lo que está emergiendo en Chile es una diversidad, que no hemos sabido transformar en riqueza. Y justamente el diálogo es el camino sobre el que hay que trabajar en diversidad y trato. Es conocer lo desconocido, buscar entender y escuchar”.

Según el estudio, algunas de las características que las personas esperan de la Convención son “que conozcan bien los problemas de las personas” (66%), “que estén dispuestos a colaborar con quienes piensan distinto a ellos” (49%) y “que estén dispuestos a cambiar de posición si se les presentan buenos argumentos” (41%). 

Convención
07 de Julio 2021 / SANTIAGO. Ambiente en el ex Congreso por la Convención Constituyente. Foto: Agencia Uno.

Hochschild interpreta estos resultados como reflejo del malestar por la política y la desconexión de esta con los problemas de las personas. “Los políticos hablan sobre un modelo, la economía, la política y del país en forma desajustada del modelo de vida de las personas y de la economía de las personas. Por eso, se busca una política que comprenda y conozca la diversidad. Conocer los problemas de las personas no significa que hay un único pueblo con los mismos problemas. Es un grado de comprensión también de la diversidad, etaria, territorial, de orígenes, etc”, dice.

También se consultó por las actitudes que se esperan de los nuevos representantes para que puedan hacer un buen trabajo. Las respuestas más destacadas fueron: “que sean estudiosos, reflexivos, serios e investigativos” (64%), “que tengan disposición a llegar a acuerdos” (62%) y “que sean autocríticos, dispuestos a revisar sus posiciones” (48%). 

Aunque en general hay esperanza en el trabajo y disposición al diálogo de la Convención, la ciudadanía identifica posibles obstáculos al proceso constituyente. Por ejemplo, un 51% señala que el “que se impongan posiciones extremas que generen rechazo en la ciudadanía” puede truncar el éxito de la Convención, además de “que no haya disposición suficiente para lograr acuerdos” (49%) y “que no se considere la opinión de la ciudadanía más allá de la Convención” (43%).

De acuerdo con Hochschild, estas amenazas se podrían evitar “si nos atrevemos a romper las lógicas de la cancelación”. “La política chilena, como respuesta a los abusos, construyó una dinámica de cancelación entre buenos y malos, de todos los sectores políticos, que hace muy inviable la generación de respuestas colectivas. Y las respuestas colectivas a las crisis sociales, económicas, ambientales, educacionales y sanitarias, son las respuestas que está buscando la ciudadanía”, explica. 

“No es la idea de un colectivo sobre otro, es la idea de que aquí nadie se salva solo, frente a estas crisis tan grandes. Nadie se vacuna por sí solo, y sin todos vacunados, tampoco vencemos al virus. Es lo mismo en lo social. El malestar es material, pero también inmaterial, y ese espacio tiene que ver con el relacionamiento, la convivencia y el trato social. No somos un país polarizado, no somos un país de la cancelación, no somos el país de funadores. Pero hay canceladores en muchas partes, y contra ello también debe revelarse la Convención. La ciudadanía espera diálogo”, finaliza.   

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