Matt Richards, joven británico de 18 años, hizo su debut en Tokio tras entrenar en una piscina de lona en su patio y logró el otro en los 200 metros libres por equipo.

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VIDEO. Entrenaba en una piscina de lona en el patio de su casa y logró el oro en Tokio: conoce la historia de Matt Richards

Matt Richards, quien participó por primera vez en unas olimpiadas y ganó una medalla de oro en los 200 metros libres por equipos, entrenó en el patio trasero de su casa durante la cuarentena, para así no perder contacto con el agua.

Los Juegos Olímpicos de Tokio han dado mucho que hablar, más aun por la cantidad de “sorpresas” que han dado los participantes y este miércoles se dio a conocer la historia de un joven británico de 18 años que compró una piscina de lona para entrenar en su patio durante la cuarentena.

Su nombre es Matt Richards, quien participó por primera vez en unas olimpiadas y ganó una medalla de oro en los 200 metros libres por equipos, estando a punto de romper un récord mundial.

Y como si esto fuese poco, él y su compañero de equipo, Calum Jarvis, fueron los primeros galeses en ganar un título olímpico desde 1912.

“Estamos abrumados por la alegría, felices por él, por el equipo; es un momento surrealista”, explicó su madre según consigna BBC Mundo, asegurando haber estado nerviosa durante toda la carrera.

Junto a Richards, compitieron Duncan Scott, James Guy y el dos veces campeón olímpico Tome Dean, quien el pasado martes se coronó como el campeón de los 200 metros estilo libre en la categoría individual.

Adecuarse a la cuarentena

El padre de Richards cuenta que para su hijo, el aislamiento fue “realmente difícil” debido a que las piscinas cerraron y no podía entrenar y prepararse para su debut en unas olimpiadas.

“La idea de no saber cuándo podía regresar al agua fue un problema real para él”, aseguró el hombre, agregando que por internet vio cómo un nadador holandés compraba una piscina de lona para realizar sus entrenamientos desde casa.

Y ellos decidieron comprar una para su hijo: su jardín trasero luego tendría una piscina que medía tres metros de ancho, cinco de largo y uno de profundidad.

“Le ajustamos unas cuerdas elásticas a la pared del garaje y él pasó allí, nadando hora tras hora, en su traje de neopreno, para no perder su contacto con el agua“, explicó el hombre.

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