“La Verónica”, la película que interpela al espectador a reflexionar sobre el narcisismo en redes sociales y los roles de género

"Las redes sociales, para mí, son un mono muy obsceno del ego", afirma el director Leonardo Medel en conversación con The Clinic. La cinta, protagonizada por Mariana di Girolamo, recientemente ganó dos premios en el festival North Bend Film (mejor película y mejor actriz) y se estrena este jueves en Chile.

Imaginemos estar frente a una cámara en un primer plano durante más de una hora. Casi dos, para ser precisos. La imagen te muestra a ti y, con suerte, un par de personas más a tu alrededor. Se trata de una escena que puede incomodar a muchos. Y pareciera tener una serie de metáforas detrás: representar una actitud antropocéntrica, casi ególatra; mostrar quien es uno cuando las cámaras están grabando -y cuando se te olvidan que están prendidas-; hacer alusión a los videos de YouTube en particular y a las redes sociales en general (…).

Todo lo anterior es parte de la apuesta del director y guionista Leonardo Medel con “La Verónica”, película que se estrena este jueves en Chile.

Crédito: Leonardo Medel

El film tiene una duración de 104 minutos en los cuales la protagonista Verónica Lara, interpretada por una multifacética Mariana Di Girolamo, aparece de manera ininterrumpida en cada una de las escenas y siempre en primer plano. “Se trata de un proyecto que tiene 12 años. Hace tiempo hice un cortometraje con Mariana que funcionaba con este mismo sistema. En parte diseñé el personaje pensando en ella y, en gran parte, ella puso de su cosecha. Se trata de un ejercicio extremadamente demandante para un actor. Es estar tan al centro que, de alguna forma, te vuelves insoportable”, cuenta Medel.

La cinta -que relata la historia de una modelo casada con una estrella internacional de fútbol (Ariel Mateluna) que proyecta tener una vida perfecta pero oculta un oscuro secreto- ha sido reconocida con una serie de premios en el extranjero.

Para su realización, Medel se inspiró, entre otras, en la película “Talking Heads”, de Jonathan Demme, además de algunos directores fundamentales de la historia del cine, como Ingmar Bergman y Carl Theodor Dreyer, y el cineasta Carlos Flores, que fue su maestro.

Recientemente, el jurado del festival North Bend Film, que se hizo conocido por realizarse en el lugar donde David Lynch rodó su emblemática serie Twin Peaks, le entregó dos reconocimientos al film: Mejor Película y Mejor Actriz en la sección Nightmares and Dreamscapes. Estos se suman al galardón de Mejor Actriz dado a Di Girolamo en el Festival Internacional de Cine para Mujeres de Aswan, y a otros reconocimientos y selecciones en una decena de festivales, como el de Toronto International Film Festival, el 68° Festival de San Sebastián, el 29° Festival Biarritz Amérique Latine y el 24° Black Nights Film Festival con el premio “Rebel with a Cause Award”. “La Verónica ha cumplido con mis expectativas y más”, afirma Medel.

The Clinic tuvo acceso exclusivo a la película y conversó con su director y guionista sobre los mensajes detrás del proyecto. Aquí, algunos de esos detalles.

“El centro de las atenciones”

Desde el título de la película hasta el desenlace de la misma queda claro que Verónica no quiere pasar desapercibida. Les pide a sus amigas que posan con ella para las fotos que hagan “cara de hueca” para que ella se destaque. Busca incesantemente publicar imágenes de su pequeña hija para ganarse más likes en redes sociales. Quiere ser “la Verónica”, la inolvidable, la reconocida, la famosa.

“La idea era que ella fuera el centro de la atención y todos los otros personajes fueran prácticamente invisibles. Quizá los personajes más visibles son Andrea, el personaje de Paty Rivadeneira. O el de la Coco Páez, la Moni. Pero todos los personajes están detrás de ella, delante de ella. Yo siempre sentí que estos personajes orbitaban alrededor de ella. Este narcisismo central es el eje de la película”, cuenta Medel.

Crédito: La Verónica.

La esposa del director, Coco Páez, trabaja como influencer. Esto sirvió de inspiración para todas las dinámicas relacionales que aparecen en la película. “Todas están vivenciadas desde adentro… Lo que pasa en concreto con las redes sociales es que de alguna forma evidencian de forma obscena la relación que nosotros tenemos con nuestra propia representación. Todos, de alguna forma, estamos buscando representarnos a nosotros mismos para el ojo externo, y todos estamos buscando representarnos de la forma más atractiva, interesante. Incluso la profundidad tiene una dimensión en la que es representada para los demás”, sostiene Medel.

Las redes sociales, para mí, son un mono muy obsceno del ego. Desde esa perspectiva, yo lo que buscaba era que este personaje fuese así de obsceno para que nosotros, de alguna forma, nos sintiéramos reflejados. Todos somos un poco Verónica Lara”, añade.

Crédito: La Verónica.

“Mala madre”

En los últimos tiempos, desde el feminismo y desde otras veredas, se ha abordado las relaciones entre madres e hijos de una forma distinta. Un ejemplo es el libro “El Instinto”, de Ashley Audrain, uno de los lanzamientos más esperados de 2021, o el reciente testimonio de la actriz y escritora brasileña Karla Tenórico, quien dijo “odio ser madre” y abrió un intenso debate en redes sociales.

“La Verónica” pareciera querer abordar también eso. A lo largo de la película el espectador es testigo de cómo la protagonista se molesta con su hija. De cómo le pide constantemente a su nana que la cuide. De cómo ignora sus llantos.

Crédito: La Verónica.

“En San Sebastián, cuando estrenamos, yo creo que unas cuatro o cinco mujeres me pararon en la calle y también una después de la función, a preguntarme desde dónde había esbozado esta figura, porque ellas se sentían interpeladas en sus roles de madres”, cuenta Medel. “Y al mismo tiempo que yo me la figuraba como una mala madre, porque es lo que pasa en la película, también me la figuraba como una buena madre, en la relación que tiene con los sobrinos, por ejemplo. Y más que intentar esconder una situación detrás de la otra, a mí me interesaba más bien la paradoja de alguien que puede ser una buena madre y una mala madre al mismo tiempo. De alguna forma, esta contradicción, esta paradoja, esbozaba una forma de absoluto detrás”, agrega. 

Para el director, “la maternidad es, sobre todo, uno de los espacios más idealizados según las convenciones, y también debe ser puesto en cuestión”. “Estas mujeres que yo me encontré en las calles de San Sebastián o después de la función, como que había una sensación de liberación en tanto ver esto, por muy terrible que sea la película también. Ellas sentían un grado de identificación… Me dieron las gracias, supongo que algo se liberaba en ese lugar”.

Crédito: La Verónica.

Roles de género

En medio de un constante debate sobre los roles de género en nuestra sociedad, la película también obliga al espectador a reflexionar sobre cómo actúan los hombres, cómo se cosifica a las mujeres, cómo ciertos estándares parecieran ser válidos para algunos y no para otros.

Aquí, hay dos escenas fundamentales. Una, cuando dos sobrinos aparentemente inocentes le piden a su tía, que está jugando con ellos, que muestre su cuerpo. Otra, cuando un marido supuestamente ideal cuestiona que una familiar suya aparezca de forma provocativa en algunas fotos y da a entender que “ese no es su lugar”.

Crédito: La Verónica.

Al respecto, Medel comenta que su filósofa favorita es la feminista Camille Paglia y que todo su trabajo sobre el espacio de simbolización y de la cultura ha sido drástico en su obra. Asimismo, afirma que sus personajes masculinos “son muy chilenos”.

“Yo los estaba pensando desde ese lugar. No me atrevería a decir que son universales. Tampoco me atrevería a decir que Verónica es universal. Es una masculinidad bastante oportunista, diría yo; ambigua en sus disposiciones. El marido, por ejemplo, aparece como un buen padre de familia, pero tiene otro espacio que está fuera del marco de lo que uno consideraría algo correcto”, afirma. En ese sentido, “los personajes masculinos no se aparecen como poderosos. No se aparecen como quienes tienen el control de la situación. Y eso yo lo siento como algo extremadamente presente en nuestra cultura, en lo que significa ser chileno”, concluye.

Crédito: La Verónica.
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