Simone Biles regresó a la competencia de Tokio en la final de barra femenina, alcanzando el bronce.

Agencia EFE

Simone Biles se va de Tokio con algo más que un bronce: “No somos un simple entretenimiento”

Biles regresó a la competencia este martes adjudicándose una medalla de bronce en la final olímpica de barra, tras una semana en la que solo se le vio alentando a sus compañeras.

Doble viaje de regreso, a la competencia y al podio: exactamente una semana después de retirarse de la final por equipos, la estadounidense Simone Biles volvió a pisar el gimnasio Ariake y, con la excelencia que exhibe desde hace ocho años, ganó la medalla de bronce en la final de barra de equilibrio, la única en la que ha participado en los Juegos de Tokio.

Sin embargo, Biles deja Tokio con algo más que las medallas, pues sabe que otros deportistas “están pasando por lo mismo” y consideró que “se debería hablar mucho más” de las salud mental de los atletas, “especialmente con ellos”.

“Sé que algunos de nosotros estamos pasando por las mismas cosas, y siempre se nos dice que lo superemos, pero todos somos mayores ya y podemos hablar por nosotros mismos. Al fin y al cabo”, dijo, “no somos un simple entretenimiento. Somos humanos, y hay cosas que suceden entre bastidores que también intentamos compaginar con el deporte”, reflexionó.

Biles regresó a la competencia este martes adjudicándose una medalla de bronce en la final olímpica de barra, tras una semana en la que solo se le vio alentando a sus compañeras.

Explicó hoy que “la única razón” por la que participó en la barra, al contrario que en las demás finales, es porque el ejercicio no contiene piruetas, “gracias a Dios”, dijo.

De hecho, Biles cambió su salida habitual, que sí lleva un giro, por otra con un doble mortal carpado: “En el último momento decidimos cambiar la salida, que probablemente no había hecho desde que tenía 12 años, porque siempre he hecho pirueta desde que tenía 13 o 14 años”, indicó.

La imposibilidad de hacer las piruetas, por un episodio de desconexión entre la mente y el cuerpo de la gimnasta, fue lo que llevó a Simone a retirarse de la final por equipos y a no participar en el resto, para evitar daños físicos.

“En la barra el trabajo es fácil. Siempre he podido hacerlo. No pude salir en ninguna otra final, pero pude competir por equipos. Bueno, el único salto que hice fue genial, pero luego, a partir de ahí, fue como ir día a día y ver cómo iba. Para las demás finales, física y mentalmente no era seguro que pudiera hacer las dificultades sin poner en peligro mi salud y mi seguridad“, afirmó en conferencia de prensa,

“Tuve que ser evaluada médicamente todos los días y luego tuve dos sesiones con un psicólogo deportivo del equipo, pero he estado entrenando la barra todos los días”, dijo.

“Ha sido una semana muy larga, han sido cinco años muy largos”, aseguró, agregando que “no esperaba conseguir una medalla. Este bronce es más especial que el de la barra de equilibrio en Río. Lo apreciaré durante mucho tiempo”.

“El hecho de tener una oportunidad más de competir en los Juegos Olímpicos significa un mundo para mí”, destacó.

Simone Biles, además, explicó que las chinas Guan Chenchen y Xijing Tang, que ganaron el oro y la plata en la barra, “se merecen el uno y el dos”.

“Tener a estas dos gimnastas a mi lado…, lo hicieron absolutamente increíble. Las he visto entrenar muy duro”, indicó.

Biles también se refirió a la gran revelación de los Juegos: la brasileña Rebeca Andrade, oro y plata en estos Juegos, diciendo que su actuación en Tokio ha sido “totalmente asombrosa, con todo lo que ha pasado y ha salido adelante”, referencia a sus reiteradas lesiones de rodilla.

Es inspirador, sé que ha tenido muchas lesiones, pero verla en estos Juegos Olímpicos y hacerlo tan bien ha sido muy emocionante para mí porque la he visto pasar por todo eso. Estoy segura de que lo hará muy bien en los años venideros y de que esto es solo el principio para ella“, afirmó.

Debido a su valentía por atreverse a hablar de la salud mental y ponerla por sobre las expectativas del resto, Simone Biles se ha convertido en la “heroína” e inspiración de varios deportistas y participantes de Tokio 2020.

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