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Columna de Marcelo Valverde y Matías Hermosilla: La obstinación del centro y la nostalgia de la épica

Hay un conjunto de políticos, obstinados y nostálgicos, que sigue creyendo en ser mayoría cuando la ciudadanía les ha repetido una y otra vez que su edad de oro carece de épica o ya se olvidaron de que la gente sigue gritando: “No son 30 pesos, son 30 años”.

-Es que la nostalgia es no querer ver un presente doloroso.

– Y el nombre de esa falacia es “Complejo de la Edad de Oro”.

– Sí, es la idea errónea de que cualquier tiempo pasado fue mejor que el que vivimos. Un fallo de la imaginación romántica de esa gente a la que le cuesta enfrentarse al presente.[1]

Este pasaje proviene de la película “Medianoche en París” donde su protagonista, Gil, es un escritor ensoñado con un pasado glorioso. Esa ensoñación con un “épico pasado glorioso” es un signo distintivo de parte de la clase política chilena: La Unidad Constituyente (Ex-Concertación). En este sentido, nos proponemos pensar la frustración de una fuerza política que tiempo atrás fue una mayoría parlamentaria y que hoy, en parte, por su obstinación nostálgica se encuentra al margen del proceso político contingente.

El episodio del 19 de junio marca el inicio de la serie electoral en que Apruebo Dignidad, desde la izquierda, y Chile Vamos, desde la derecha, captaron la atención de la audiencia que los siguió durante un mes entre entrevistas y debates. En paralelo a esto, las figuras de la ex-Concertación, acostumbradas a ser protagonistas por 30 años, solo fueron espectadores aguardando por un espacio en el centro de las miradas. Luego de idas y venidas, bajadas y subidas, lograron acordar el lanzamiento de su spin-off que, como es normal en estos formatos, hay muchas posibilidades de que la audiencia “se lo pierda sin falta”. Si en la serie principal las figuras fueron definidas como “el fome”, “el egocéntrico”, “el enojón” y “el amarillo”, es interesante pensar entonces los perfiles de los personajes de esta “nueva serie política”. Y, en este sentido, el primer debate del 2 de agosto nos ayuda a dilucidar las cualidades principales de cada uno de los candidatos del Centro Nostálgico.

Por un lado, tenemos a Carlos Maldonado (PR). Personaje que se ganó el cariño de muchos al quedar esperando en el Servel el día de la inscripción de las primarias. Podríamos decir que es el más inocente de quienes ahora disputan un cupo y ha tratado desde ahí construir un personaje simpático en redes sociales. Por ejemplo, un twittero mencionó que “Tras la primaria de los hombres debería venir la de las mujeres. Expectante. Con entusiasmo se puede todo” y el radical agregó “Y yo que quería participar… ¿De nuevo me van a dejar esperando?”. En su afán renovador ha dicho que se siente identificado con El Mandalorian, quizás porque nadie conoce su rostro, y también ha dicho que le gustan cantantes pop como Dua Lipa y Miley Cyrus. De cierta forma, este candidato emana las mismas vibras que “hide the pain, Harold”, ese meme del caballero que sonríe y te apena al mismo tiempo. Carlos Maldonado incluso acuñó como slogan “Mejor Maldonado”, casi como sabiendo que la gente podría ir a votar por él en medio de estas elecciones tan poco convocantes –incluso como parte de un gran chiste– hacerlo ganar.

Nos proponemos pensar la frustración de una fuerza política que tiempo atrás fue una mayoría parlamentaria y que hoy, en parte, por su obstinación nostálgica se encuentra al margen del proceso político contingente.

La segunda candidata es Paula Narváez (PS, PPD, NT, PL). Si Maldonado es el Mandalorian, ella vendría siendo una especie de Capitana Marvel, este personaje al parecer muy poderoso, pero del que nadie tenía idea hasta que nos impusieron su protagonismo. Una candidatura que nace del apoyo de Michelle Bachelet. Narváez, con las vibras de esa tía media pituca, psicóloga, hippie-chic, chora, pero que come sopaipillas con tenedor y cuchillo, que es buena para juzgar y decirte cómo se deben hacer las cosas…aunque nunca la hayas visto antes. Esa compañera nueva que te cayó bien la primera semana, pero ligerito terminaste diciendo ¡pero por qué se junta con ellos! Rostro insigne de la institucionalidad, de la diplomacia, que ha trabajado por diversas causas, pero siempre con papel y lápiz, suela impoluta, en síntesis: cero marchas.

Y finalmente tenemos a Ximena Rincón Yasna Provoste (DC), una candidata que busca lo mismo que cuando llevaron a Joss Whedon a dirigir La Liga de la Justicia: no parecer DC. Una candidatura que nace desde las encuestas, desde los medios o, como han querido posicionar, desde el clamor popular. Con las mismas vibras de Michelle Bachelet, el mismo traje de dos piezas, el mismo pelito corto, la misma sonrisa cercana, la misma contextura, la misma onda querendona: Provoste no es Bachelet. Bachelet tuvo ese rol de la “Madre de Chile” que le jugó tan a favor, hasta que su verdadero rol como madre la hizo caer. Provoste intenta algo parecido, jugando al rol de profesora, que es su real profesión, pero no es lo mismo. Rodeada de niños, siendo muy pedagógica para hablar, firme, pero dulce. Bien. Pero es impostado y le cuesta regular, tanto así que en el pasado debate televisivo interrogó a sus contrincantes como si fueran alumnos de 4to básico. “Muy bien” le decía a Narváez, luego de su intervención, y para qué decir Maldonado, al que le preguntó por 3 medidas que había tomado Pedro Aguirre Cerda en su gobierno. Esto es una elección presidencial, tía Yasna, no una prueba de historia.

Sea cual sea el casting, al final, el rating habla por sí mismo. El primer debate televisado entre Jadue y Boric marcó 14 puntos de rating (CNN y CHV). Mientras que el debate de Unidad Constituyente rozó los 9,5. Quizás estos escuetos números nos dan luces de lo que será el resultado numérico de esta “consulta ciudadana”, hecho que nos prueba que hay un conjunto de políticos, obstinados y nostálgicos, que sigue creyendo en ser mayoría cuando la ciudadanía les ha repetido una y otra vez que su edad de oro carece de épica o ya se olvidaron de que la gente sigue gritando: “No son 30 pesos, son 30 años”. Mejor será cancelar el show ya que todo hace parecer que no van a renovarles contrato para una segunda vuelta.

Sea cual sea el casting, al final, el rating habla por sí mismo. El primer debate televisado entre Jadue y Boric marcó 14 puntos de rating (CNN y CHV). Mientras que el debate de Unidad Constituyente rozó los 9,5.

* Marcelo Valverde es psicólogo, comediante y actualmente conduce los podcasts “El Sentido del Humor” y “La Verdad También Se Inventa”. Matías Hermosilla es historiador y poeta, actualmente conduce el podcast “La Verdad También se Inventa” y es Investigador Asociado del Centro de Estudios Históricos de la Universidad Bernardo O’Higgins y coordinador general de RIEH (Red de Investigación y Estudios del Humor).

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[1] Escena: https://www.youtube.com/watch?v=ERq0yzfGAM0

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