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Haciendo memoria: el día en que la DC casi desaparece de las parlamentarias del 2001 por rechazo del Servel a sus candidaturas

La polémica por las más de 200 candidaturas impugnadas por el Servel, evocó otro episodio similar en la historia política reciente: cuando el Servicio Electoral objetó prácticamente toda la plantilla parlamentaria de la Falange. ¿Cómo se arregló? Un oportuna y ágil Ley Corta que retrasó las elecciones al Congreso de ese año para darle tiempo a la colectividad de arreglar su desliz.

El rechazo de parte del Servel a más de 200 candidaturas parlamentarias, ente las que resultaron particularmente afectados Apruebo Dignidad y el Partido Republicano con 96 y 90 bajas respectivamente, evocó un hecho similar y que significó uno de los momentos más bochornosos en la historia de la Democracia Cristiana: un error en la inscripción de las listas parlamentarias del año 2001, que por poco deja afuera a la Falange de las elecciones de ese año al Congreso.

El hecho ocurrió en la antesala a las elecciones parlamentarias del 2001, en las que el Servel rechazó casi todas las candidaturas que la DC había inscrito, exceptuando apenas a seis postulantes. Esto repercutió de inmediato en la renuncia de la cúpula falangista, que incluía al secretario general, Edgardo Riveros, al subsecretario nacional, Diego Méndez, y al timonel de la colectividad en ese entonces, Ricardo Hormazábal.

“Hasta El Mercurio, que era nuestro adversario, reconoció después que la decisión mía de renunciar era un acto de ética política destacable”, comenta entre risas Hormazábal a The Clinic. “Yo asumí las responsabilidad, porque ese es mi papel de político antiguo. Yo soy de los políticos que asumen las responsabilidades”, complementa el ex timonel democratacristiano.

“No se entregaron las escrituras”

Hormazábal, en tanto, atribuye el error a la notaría en la que se inscribieron las candidaturas, donde el notario era el ex senador DC José Musalem.

“El error que cometió el equipo nuestro que estaba trabajando sobre el tema, es que llevó los documentos a la notaria y no exigió la escritura pública. La verdad es que claramente eso fue un error de la notaría de Musalem, con quien yo tuve muchos problemas porque él fue muy partidario de la dictadura. En ese tiempo se habló de persecución política, pero yo nunca creí en esa tesis”, comenta el ex timonel.

El error significó un papelón de magnitudes dentro y fuera de la colectividad. Y ante el riesgo de una catástrofe electoral para la coalición gobernante, el entonces Presidente Ricardo Lagos envió, a regañadientes, un proyecto de ley al Congreso para retrasar en cinco días los comicios parlamentarios. La osada jugada del ex Mandatario tuvo como finalidad dar tiempo suficiente para que los democratacristianos pudieran inscribir, ahora sí de forma correcta, a sus cartas al Congreso.

El proyecto de ley en cuestión fue apoyado especialmente por el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza y por el entonces diputado y presidente de la UDI, Pablo Longueira, lo que significó que fuera aprobado con unanimidad en el Senado y despachado del Congreso en el tiempo récord de nueve horas.

¿Por qué la UDI fue tan enfática en darle una mano al principal partido de la otra vereda de esos años? Al respecto, Hormazábal tiene una hipótesis: “La UDI se portó muy bien, y la explicación, a mi juicio, es que debido a la competencia que el binominal generaba, la UDI pensaba que la ausencia de candidatos DC iba a favorecer a RN por el tipo de electorado”, comenta el ex Senador.

“La UDI se portó muy bien, y la explicación, a mi juicio, es que debido a la competencia que el binominal generaba, la UDI pensaba que la ausencia de candidatos DC iba a favorecer a RN”, afirma el ex timonel de la DC.

Autoridad moral de la DC al rescate

Así las cosas, ante el miedo al desprestigio público, en el partido llamaron a uno de sus militantes emblemáticos para que asumiera la presidencia y encauzara de nuevo a la Falange tras este bochorno electoral. Así fue que siguiendo más el llamado a la responsabilidad antes que al de su propia voluntad, el ex Presidente Patricio Aylwin, a sus 82 años, volvió a presidir la tienda falangista por octava vez.

De hecho, se cuenta que cuando el portero de la sede del partido lo saludó e el día que volvió a presidir la tienda, el ex Presidente lo frenó y le dijo: “No me felicite, compadézcame”.

“Don Patricio jugó todo su prestigio y todo su cariño. Creo que eso también influyó enormemente en que los resultados no fueran tan desastrosos”, comenta Hormazábal sobre las elecciones de ese año, en las que la DC logró obtener 23 puestos en la Cámara de Diputados, los que les permitió seguir siendo el partido más grande de la Concertación y de las colectividades más influyentes de la Transición.

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