Foto: Roberto Campos

Roberto Campos, el “profe del torniquete” del 18-O, y el nudo judicial que le impide ser candidato a diputado: “Estamos dispuestos a llegar al TC”

Estuvo 53 días en prisión preventiva por patear un validador de tarjetas Bip! durante el Estallido Social. Actualmente su causa está suspendida y pese a inscribirse para ser diputado, en los registros del Servel aparece que no tiene derecho a voto. En conversación con The Clinic, Campos explica su situación judicial, habla de su campaña y asegura que nunca votaría por Gabriel Boric por haberlo dejado plantado en una visita a la cárcel.

Abril del 2021 fue una verdadera montaña rusa para Roberto Campos Weiss. Ese mes, el Ministerio Público pavimentó el camino al juicio oral acusándolo de romper un validador de tarjetas Bip! de la estación de Metro San Joaquín la fatídica noche del 17 de octubre del 2019, solicitando ocho años de presidio: tres por daños agravados y cinco por Ley de Seguridad del Estado. Ese día, “el profe del torniquete” perdió sus derechos políticos.

Sin embargo, una jugada del Defensor Penal Público, Mario Araya, le dio un vuelco a las aspiraciones de la Fiscalía: presentó un requerimiento al Tribunal Constitucional para declarar inconstitucional la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado. La segunda sala del tribunal, encabezada por María Luisa Brahm, la acogió a trámite y decidió suspender la causa hasta que el TC tome una resolución.

Roberto Campos alcanzó a estar 53 días en prisión preventiva en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Fue liberado un 23 de Diciembre de 2019. Foto: Agencia UNO

La noticia envalentonó a Roberto Campos. En julio anunció su candidatura a diputado, en agosto se inscribió como independiente en un cupo del Partido Igualdad, y en octubre tendrá una audiencia con el 12 Juzgado de Garantía de Santiago para revisar sus medidas cautelares. Sus abogados quieren aprovechar esa instancia para que le retiren el arresto domiciliario.

Sin embargo, en las últimas semanas recibió un nuevo zarpazo: el Servel rechazó su postulación al Congreso. En un oficio que trascendió a la prensa, el organismo explicó que “el candidato tiene su derecho a sufragio suspendido”, citando el artículo 16 de la Constitución.

En conversación con The Clinic, el profesor Campos señala que “esto ya lo sabíamos, lo estábamos esperando”, y asegura que ya tiene un plan: llevar su caso al Tricel. Y si ellos no lo resuelven, “estamos dispuestos a llegar al Tribunal Constitucional“, esta vez, para que le restituyan sus derechos políticos, advierte.

“Creo que nos va a ir bien. Tenemos todos los argumentos jurídicos para demostrar constitucionalmente que ellos me deben incluir en los registros del Servel. Yo estoy imputado por un delito de tres años, que se llama daños agravados. Es decir, no alcanza a ser pena aflictiva”, subraya.

Sin embargo, hasta ahora el TC no ha agendado una audiencia para revisar el fondo del requerimiento para poder emitir una resolución. Sus abogados aseguran que la acusación por Ley de Seguridad del Estado no se ha quitado, y presumen que la Fiscalía no tiene pensado retirar estas imputaciones tampoco.

A esto se suma que, paralelamente, en el Congreso se tramita el proyecto de ley de indulto, donde Campos podría ser uno de los primeros beneficiados. Sin embargo, el tiempo juega en su contra: en las próximas semanas se definirá la lista oficial de candidaturas.

Las razones de Campos

Más allá del nudo jurídico que complica su candidatura, Roberto Campos está abocado a su campaña, donde espera quedarse con un escaño del distrito 10, uno de los más competitivos del país y en donde él se ha movido durante toda su vida. Creció cerca del Metro Las Torres en Macul, sacó su licenciatura en matemáticas en el campus San Joaquín de la PUC, y ahora vive en Santiago Centro.

“Podría hacer turismo electoral como lo hacen muchos otros parlamentarios chantas, pero me parece deshonesto. A mí me ofrecieron ir por otro lado, pero yo nací, estudié, me gritaron ‘maricón’, pateé un torniquete, estuve en una cárcel y actualmente vivo en este distrito”, dice.

Ese 17 de octubre del 2019 se encontraba justamente haciendo clases de acompañamiento académico a estudiantes de carreras científicas de la UC. Asegura que los querellantes lo trataban de “profesor a secas” para que la población dijera: “¡Oh, pobres niños!”. “Pero yo nunca he hecho clases en colegios. Yo soy profesor de universidad”, puntualiza.

“A mí me ofrecieron ir por otro lado, pero yo nací, estudié, me gritaron ‘maricón’, patié un torniquete, estuve en un cárcel y actualmente vivo en este distrito”

El Estallido Social lo marca, sin duda. Pero durante esta campaña ha desplegado al menos otras cinco causas que pretende llevar al parlamento: antiespecismo, disidencia sexo-genérica, educación, derechos humanos y una democracia participativa.

Junto a él trabajan otras siete personas, activistas que provienen de esos mundos o de asambleas territoriales que “han estado en la lucha”. Con ellos ha desplegado una campaña de bajo impacto ambiental, marcando presencia en las redes sociales, pero también imprimiendo volantes biodegradables, hechos con papel de alga.

Sobre sus posibilidades de ser electo, recurre a su disciplina: “Estoy consiente que para conseguir 20 mil votos, son necesarios 50 millones de pesos. Y para conseguir 30 mil votos, son necesarios 100 millones. Yo no tengo ni siquiera el logaritmo de esa cantidad de plata. Va a ser duro, porque no contamos con ese respaldo financiero, pero apelamos a ideas que son novedosas y que abrazan la idea de colectivo”.

El antiespecismo y los derechos animales son una de las causas que Roberto Campos quiere llevar al Congreso. Foto: Instagram

“Nunca votaría por Boric”

De ser electo, no se cierra a generar alianzas dentro del Congreso en torno a determinadas causas. Sin embargo, prefiere mantenerse como independiente. De hecho, muestra absoluta apatía por la elección presidencial. “No votaría por ninguno. Ninguno me representa”, enfatiza.

Luego agrega: “Nunca votaría por Boric. No le creo, me parece un tipo tibio. Cuando yo estaba encarcelado, Gabriel Boric, Gonzalo Winter y la Gael Yeomans me ofrecieron una visita, y nunca llegaron. Fue solamente show. Eso estuvo mal”.

“Cuando yo estaba encarcelado, Gabriel Boric, Gonzalo Winter y la Gael Yeomans me ofrecieron una visita, y nunca llegaron. Fue solamente show. Eso estuvo mal”

Roberto Campos evita referirse a las recientes confesiones que realizó el convencional Rodrigo Rojas Vade. Sin embargo, dedica algunas palabras para la Lista del Pueblo, con quienes “conversamos”, asegura. “Cuando me los topo en Plaza Dignidad les levanto la ceja. Pero no más que eso”, agrega.

De hecho, saca lecciones de su quiebre y el escándalo de firmas truchas del candidato presidencial Diego Ancalao: “Me parece que es replicar el modelo de vieja política. Mucho amiguismo, mucho nepotismo, mucha cosa trucha y corrupción”, cierra.


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