Agencia Uno

Columna de Antonio Díaz-Araujo y Sebástián Acuña: La corrupción es como un murciélago, le teme a la luz

La pregunta no es ¿cómo combatir la corrupción?; es ¿cómo prevenirla y evitar sus coletazos, exigiendo mayores estándares de probidad? ¿La respuesta? Somos unos convencidos que la luz está en los datos y transparencia. Y dicho desafío involucra a la sociedad civil, a empresas de desarrollo de software y nuestra capacidad de construir la tecnología que permita analizar datos complejos de forma anónima y segura.

Como país hemos experimentado un incremento sostenido de escándalos de corrupción –o al menos de su descubrimiento–, tanto en el sector privado como en el público. Los más recientes, el fraude del constituyente Rodrigo Rojas con su declaración de patrimonio que incluía “deudas para cubrir tratamientos vinculados al cáncer”; los dos fallos conocidos durante el fin de semana por el caso de La Polar que involucran a una reconocida auditora, nueve ex-ejecutivos y a la red de tiendas de la cadena; las boletas y pagos a familiares de la Lista del Pueblo, o el Vitacuragate, por irnos a los más recientes. A esta vergonzosa nómina se suman las ya conocidas colusiones de las farmacias, de los pollos, y del papel higiénico, como los hitos más escandalosos desde el retorno de la democracia. Son hechos lamentables, no exclusivos de una corriente ideológica, credo religioso o sector económico. Son graves y repudiables todos, pero tienen algo en común: indignan, debilitan la credibilidad de instituciones y el mercado, y generan que la ciudadanía –con razón– exija justicia a la velocidad de la luz.

Hay puntos básicos respecto a la relación del Estado entre sus organismos y/o privados que ameritan preguntarse si estamos viviendo en una realidad paralela y por ello nos dimos el trabajo de desglosar y mostrar algunas de las alarmas que deberían saltar previo a un acto de corrupción:

  1. Mercado Público – Chile Compra: Cuenta con el registro de todos los proveedores del Estado. ¿Sabe a qué precio venden sus productos y quiénes son los dueños de las empresas? Urge que cualquier modificación a la propiedad, se actualice. ¿Cuál debiese ser la consigna? Si no transparentan, no pueden vender al Estado.
  2. Gobierno Transparente: Permite verificar quiénes son funcionarios públicos, grados, sueldos y funciones. Se requiere estandarizar cargos, detectar parentescos con otros empleados y contar con las herramientas para hallar posibles conflictos de interés. No proponemos que sea de público acceso, pero si debiese ser automático.
  3. Registro Civil: Es el lugar donde se puede detectar un caso de crecimiento patrimonial anormal. Cuenta con la malla familiar completa de cada ciudadano; también el registro de sus vehículos motorizados.
  4. Unidad de Análisis Financiero: Recibe notificaciones de instituciones financieras respecto a transacciones sospechosas.
  5. Casinos: Registra a cada ciudadano, su compra de fichas, gastos, parte del fraude que afectó a Carabineros.
  6. Conservador de Bienes Raíces: Cuenta con el registro de todas las transacciones de compra/venta de bienes raíces.
  7. Servicio de Impuestos Internos (SII): Cuenta con la información de quiénes compran y venden bienes raíces, así como los registros de cambio de propiedad de dueños de empresas.

Con lo anterior buscamos exponer que la información está. La pregunta es por qué nos enteramos tan tardíamente de este tipo de hechos. ¿Cómo llega a ocurrir que un General de Ejército cambia múltiples veces de auto por años, siendo que esta actividad es detectable desde data del Registro Civil? En este caso, una auditoría podría haberse gatillado más temprano. ¿Cuántos casos más hay volando bajo el radar simplemente porque no lo hemos encendido?

Son hechos lamentables, no exclusivos de una corriente ideológica, credo religioso o sector económico. Son graves y repudiables todos, pero tienen algo en común: indignan, debilitan la credibilidad de instituciones y el mercado, y generan que la ciudadanía –con razón– exija justicia a la velocidad de la luz.

La corrupción no tiene una solución, pero el corrupto es como un murciélago, le teme a la luz. El propósito no es empoderar más a el Estado para auditar de forma aleatoria a más y más ciudadanos. El objetivo es justamente lo contrario: reunir toda esta información en forma anónima para análisis y modelamiento. Establecer criterios de fiscalización y hacer auditorías proactivas de forma continua en todos los servicios públicos, dirigido a aquellos casos de alta sospecha y de paso, imponer un estándar para que las empresas privadas hagan exactamente lo mismo.

El que nos enteremos de la corrupción por excepción, por alguien que quebró un pacto de silencio, o se auto denunció, habla mal de nuestras instituciones y de nosotros como sociedad civil que llevamos años viendo impertérritos como se destapan casos que nos avergüenzan y afectan, pero no exigimos cambios de fondo para evitarlos realmente.

La pregunta no es ¿cómo combatir la corrupción?; es ¿cómo prevenirla y evitar sus coletazos, exigiendo mayores estándares de probidad? ¿La respuesta? Somos unos convencidos que la luz está en los datos y transparencia. Y dicho desafío involucra a la sociedad civil, a empresas de desarrollo de software y nuestra capacidad de construir la tecnología que permita analizar datos complejos de forma anónima y segura. Así podremos empoderar efectivamente al Estado.

La corrupción no tiene una solución, pero el corrupto es como un murciélago, le teme a la luz. El propósito no es empoderar más a el Estado para auditar de forma aleatoria a más y más ciudadanos. El objetivo es justamente lo contrario: reunir toda esta información en forma anónima para análisis y modelamiento. Establecer criterios de fiscalización y hacer auditorías proactivas de forma continua en todos los servicios públicos, dirigido a aquellos casos de alta sospecha y de paso, imponer un estándar para que las empresas privadas hagan exactamente lo mismo.

Es hora de dar el paso y tomar un serio rol fiscalizador que se traduce en un modo de auditoría continua.

*Antonio Díaz-Araujo, gerente general de Unholster y Sebástián Acuña es director de tecnologías de Unholster.


Volver al Home

Comentarios