¿Un astrónomo trabajando en una empresa de retail?: El cambio de piel de los astrónomos jóvenes chilenos

Cansados de la inestabilidad que implica moverse de investigación a investigación, muchos astrónomos jóvenes chilenos están migrando sus talentos hacia el área de análisis de datos. Así, varios están en empresas de retail en Chile o en consultoras financieras en el extranjero. Después de al menos 10 años de estudios, decidieron poner la vista en otro universo. Aquí sus testimonios.

“El programa de formación en ciencia de datos más grande de Europa. Cinco semanas de formación intensiva basada en proyectos que convierten a excepcionales doctorados y maestrías analíticas en científicos de datos”. Eso decía el anuncio que le apareció en Facebook, en 2018, a Sebastián Marchi (34), PhD en Astrofísica. Esas palabras se convirtieron para él en un giro completo en su camino laboral. Hoy trabaja como científico de datos (Data Scientist) en Sodimac.

En ese entonces, a Marchi le quedaba un año para presentar la tesis de su doctorado en la Universidad de Chile. Era la cuenta regresiva de una carrera que había comenzado 13 años antes, cuando creía que la astronomía era mirar por telescopios y que observar el espacio no tenía el limitado número de puestos que actualmente dispone para astrónomos, o mejor dicho para doctores en Astronomía. Con el tiempo se iría dando cuenta que nada de eso eran certezas.

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Luego de cinco años de pregrado en Astronomía, más cinco años en un doctorado en la misma disciplina en la U. de Chile, más dos años trabajando como investigadora en Londres, Maritza Soto (31) la astrónoma chilena, conocida por haber descubierto tres planetas o cuerpos celestes, decidió cambiar de rubro.

“Hacer investigación es bastante difícil y hay que tener mucha motivación para que se te ocurran nuevos proyectos. Implica mucho esfuerzo y dedicación porque hay que estar atento a lo que otros investigadores están haciendo, hay que ser proactivo en ser parte de colaboraciones. Es harto trabajo”, dice Maritza desde Londres. Hay muy pocos lugares donde una profesional como ella puede ir para tener un trabajo estable en su especialización. Y eso que la carrera de Astronomía es de las más exigentes académicamente hablando: tiene de los puntajes de corte más altos para entrar a estudiar y requiere alrededor de 10 años de estudios.

Maritza Soto.

Normalmente cuando se termina un doctorado, estos nuevos astrónomos y astrónomas empiezan a trabajar como investigadores en postdoctorados, lo que tiene una duración de dos o tres años. A diferencia de otras carreras, en Astronomía no se lanzan al mundo laboral para quedarse ahí, recibiendo un sueldo estable ni con contrato indefinido. Esos años de estudio son la base para comenzar una carrera en constante movimiento, no sólo entre trabajos, sino que entre país y país.

“Se puede ir a trabajar a cualquier lugar del mundo porque es la misma astronomía en todos lados. Normalmente son universidades o centros grandes de investigación. Pero no son muchos los lugares al final y hay muchos graduados cada año”, cuenta Maritza Soto. Es, por lo tanto, un ambiente muy competitivo. Ella dice que, aunque se ganara un segundo postdoctorado, después de esos tres años tendría que nuevamente buscar otra investigación, otro trabajo con horas indefinidas, pero con límite de duración, en el que recibe su pago por boletas a honorarios.

Luego de cinco años de pregrado en Astronomía, más cinco años en un doctorado en la misma disciplina en la U. de Chile, más dos años trabajando como investigadora en Londres, Maritza Soto (31) la astrónoma chilena, conocida por haber descubierto tres planetas o cuerpos celestes, decidió cambiar de rubro.

Cansada de eso, de esa inestabilidad del mundo científico, Maritza también dio un giro. Este año terminó un postdoctorado en Londres y en mayo comenzó con su actual trabajo como analista de datos en L&G, una empresa de servicios financieros en Inglaterra.

La incertidumbre laboral es el flanco ingrato de esta carrera. “Son las partes que nadie te cuenta al estudiar Astronomía”, dice Joaquín Prieto (39), astrónomo que realizó dos postdoctorados luego de terminar su PhD en Astrofísica. En 2019, aburrido de esa inestabilidad, como la define, decidió cambiar de área y entró como analista de datos en Ernst & Young (EY), una consultora multinacional. “Con el doctorado nadie te asegura nada y ahí te vas dando cuenta que el campo es súper reducido, no hay instituto en ciencias que te pueda absorber y la solución es seguir con postdoctorados que son trabajos con plazos fijos. Si buscas más estabilidad, literalmente no hay. O sea, si están saliendo 50 astrónomos o 30 doctores por año, tienes uno o dos puestos fijos en la academia. Entonces un gran porcentaje queda fuera de la carrera académica pensando en universidades”, agrega.

Joaquín Prieto

La solución a esto es participar en proyectos con contratos a plazo fijo, que Joaquín dice están muy precarizado en el país: “O sea estás boleteando a la población con la que haces investigación. Boleteando con todo lo que eso implica. Nadie se preocupa de tu sistema de salud ni previsiones, tienes que hacerte cargo porque eres un trabajador independiente. A eso te lleva la carrera de formarte, como lo dicen formalmente, como ‘capital humano avanzado’ de este país. Te lleva a transformarte en un trabajador independiente con inestabilidad laboral. No suena bien, si estudiaste para ser un investigador de punta”. Agrega que el sistema está saturado, por lo que los astrónomos deben continuar compitiendo por los postdoctorados. “Algunos siguen ese camino hasta que les llega una posición más estable. A veces puede ser hasta 40 años; y otras veces la posición no les llega nunca y continúan en esa inestabilidad. Otros, nos aburrimos antes”, explica.

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“Me gustaba ver el cielo en la noche y eso fue lo primero. Eso fue lo que me motivó a estudiar Astronomía”, dice Sebastián Marchi. El paso natural después de hacer el pregrado de esta carrera es seguir un doctorado. “Yo apuntaba a ser investigador y después pasar a hacer clases en la universidad, que es como el puesto estable al que en un principio los astrónomos aspiran. Era el único camino que conocía en esa época, aparte de trabajar en observatorios, pero esos puestos son contados con los dedos de una mano”, agrega.

Sebastián comenzó a sentir que la academia le exigía mucho, pero a cambio daba muy poco por la inestabilidad laboral y el constante cambio entre trabajos y países. Así que cuando ese 2018 apareció en su Facebook el programa de formación en ciencia de datos, dictado por una organización en Inglaterra llamada Science 2 Data Science, decidió conocer de qué se trataba.

Sebastián Marchi

Ahí hacen contactos con empresas a las que mandan a sus alumnos a trabajar por un periodo de tiempo y les hacen clases para adaptar a estos científicos al mundo de análisis de datos desde el área empresarial. “Te hacían un coaching para empezar a hacer el cambio. Me di cuenta de que, si bien en Chile no era muy conocido, en otras partes sí. Para mí, lo mejor era la libertad de que si no me gustaba trabajar en una empresa podía decir chao, me voy y busco otra. No se puede hacer eso en un postdoctorado una vez que inicias una investigación. Pero en una empresa tienes más libertad. Vivo donde yo quiero y ahí busco pega, no es que me vaya a trabajar donde me salió el postdoc. Ese tipo de cosas fue accionando mi cambio de rubro. Hay gente que le da lo mismo, pero a mí no”, explica Marchi.

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Maritza Soto relata también su experiencia: “Me gustaba trabajar en investigación, pero no tenía muchas ideas para un nuevo proyecto;es agotador saber todas las nuevas cosas que están pasando en astronomía. No tenía la motivación suficiente para tener un segundo postdoctorado. Me gusta la ciencia y mucho la astronomía, pero tal vez no es lo que quiero hacer para los siguientes años. Es mucho trabajo, es todo muy inestable. Todo es demasiado flexible y al final necesito un poco más de estructura en mi vida”.

En su caso, ya sabía que podía trabajar en análisis de datos porque eso es lo que hacía en astronomía: “Analizar datos, sólo que los datos eran astronómicos. Pero era analizar datos, limpiar los datos, aplicar modelos, ver los resultados e interpretarlos. Eso es más o menos la astronomía”. Y las herramientas computacionales para estos análisis eran prácticamente las mismas, por lo que se puso a buscar trabajo; estaba abierta a lo que fuera en ciencia o análisis de datos. Así llegó a L&G.

Sebastián comenzó a sentir que la academia le exigía mucho, pero a cambio daba muy poco por la inestabilidad laboral y el constante cambio entre trabajos y países. Así que cuando ese 2018 apareció en su Facebook el programa de formación en ciencia de datos, dictado por una organización en Inglaterra llamada Science 2 Data Science, decidió conocer de qué se trataba.

La astronomía se ha transformado en una ciencia donde hay un uso intensivo de grandes bases de datos, explica María Teresa Ruiz, académica de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1997. Para ella, este fenómeno de astrónomos cambiando de rubros hacia empresas financieras o de retail ocurre hace mucho. Cuenta que antes de que existieran estas grandes bases de datos, alrededor de 50 años atrás, era sabido que estos profesionales eran contratados con frecuencia en Wall Street, donde había muchos astrofísicos.

“Se apreciaba la formación de un astrónomo, que es una formación en que tenemos que trabajar con la complejidad porque nosotros no podemos aislar los fenómenos que estamos observando en el cielo. Simplemente está todo ocurriendo ahí y tenemos que ser capaces de llegar a una conclusión, entender lo que está pasando, predecir qué es lo que va a pasar después. Todo eso teniendo en cuenta toda la complejidad que está involucrada, porque a diferencia de un laboratorio, que uno maneja la temperatura y las condiciones, aquí no podemos manejar nada. Y eso parece que es muy apreciado en la industria”, dice Ruiz.

Agrega que este fenómeno era ya conocido en Estados Unidos y Europa. “Holanda era el país donde era más conocida esta tendencia de que las mismas empresas iban a reclutar a jóvenes que están doctorándose para llevárselos”, explica.

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Sorprendido de ver a un astrónomo postulando a Sodimac, el ingeniero en informática Marcelo Medel recogió el currículum de Sebastián Marchi. Era enero del 2020.  El CV estaba en la pila de descartados, porque el astrónomo en ese entonces no tenía en su lista de aptitudes saber un lenguaje de programación llamado Sequel, por lo cual no había pasado el filtro inicial de Recursos Humanos.

En ese tiempo, Medel tenía que armar un área de explotación de datos y comenzar a contratar expertos en eso. “Ahí me encontré con Sebastián, que me parecía un candidato interesante. Me pregunté: ¿qué hace un astrónomo postulando a una empresa de retail? Vi que había ido a Europa a un bootcamp para especializarse en esto del Data Science; eso me demostró que era una persona con la motivación de trabajar en esto”, recuerda.

A diferencia de Recurso Humanos, a él no le importó que Sebastián no conociera ese lenguaje específico de programación. “Lo entrevisté y era un crack. Aunque fue extraño encontrarme con un astrónomo al principio, fue un hallazgo tener ese perfil dentro del equipo”, dice su primer jefe en Sodimac, a quien le ha tocado ver más y más científicos en el área de data science.  “Ya trabajo con más personas que vienen de la academia y todos están en lo mismo.  La academia no les está funcionando para sus planes de vida, así que ahí se fusiona la academia con ciertos sectores de la industria privada y sí funciona. Al menos en mi área sí funciona”, detalla.

Sorprendido de ver a un astrónomo postulando a Sodimac, el ingeniero en informática Marcelo Medel recogió el currículum de Sebastián Marchi. Era enero del 2020.  El CV estaba en la pila de descartados, porque el astrónomo en ese entonces no tenía en su lista de aptitudes saber un lenguaje de programación llamado Sequel, por lo cual no había pasado el filtro inicial de Recursos Humanos.

No es un cambio total de carrera, coinciden los astrónomos entrevistados. Porque aplican el mismo conocimiento y hacen el mismo trabajo que debían realizar como astrónomos, pero con distintos datos. “Tengo que aplicar las mismas habilidades de análisis de datos, de pensamiento crítico. Ir cuestionando todo lo que estoy haciendo. Viniendo de un doctorado, uno agarra habilidades de pensamiento crítico, de análisis, de saber hacerte las preguntas correctas”, dice Sebastián Marchi, quien actualmente trabaja en el área de venta digital de Sodimac. Particularmente, en el área de recomendaciones a clientes: “Experimentar cuáles son los mejores algoritmos o las mejores variaciones del algoritmo que podemos usar para dar las mejores recomendaciones. Entonces la mayor parte de mi trabajo consiste en diseñar algún algoritmo o utilizar los que ya existen. Ajustarlos a nuestras necesidades, hacer variaciones de ese algoritmo y probar cuál funciona mejor que otro”.

Antes, explica, hacía el mismo tipo de recolección, limpieza y análisis de datos, pero con información de imágenes sacadas con un telescopio. Esas imágenes, dependiendo del análisis, se traducían en números que pueden ser brillo o el color de una estrella, la velocidad de una galaxia, entre otros parámetros. “Son todos números; y cuando son números, son datos. Trataba de buscar patrones que relacionaran estos distintos parámetros”, dice el astrónomo. Particularmente, hacía mediciones de unas galaxias que orbitan la Vía Láctea: “Son unas galaxias chiquititas, se llaman galaxias enanas y cúmulos globulares; que son como agrupaciones de estrellas, así como panal de abeja o como racimo de uvas, todas muy pegadas entre sí. Estudiaba esos parámetros estructurales y buscaba relaciones entre ellos”.

En Sodimac analiza datos completamente distintos: comportamientos de compra de los clientes. Por un lado, tiene características de sus clientes y análisis de su forma de comprar; y por otro, los productos que esos clientes compran y sus características. “Tengo que tomar toda esa información, meterla en un algoritmo y relacionar: mira este usuario se parece a éste, entonces como este usuario compró tales cosas debería recomendarle esto. En los dos casos el proceso analítico es muy parecido. Requiere un análisis, saber programar, hacerte las preguntas correctas y tratar de responderlas. No es exactamente lo mismo, pero no me he sentido en un terreno extraño. Ocupo las mismas herramientas que en el doctorado. Los mismos programas, el mismo lenguaje de programación, un proceso estadístico muy parecido. He tenido que aprender algunos conceptos nuevos, pero ya tenemos las herramientas para investigar por nuestra cuenta”, explica Marchi.

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“En astronomía te transforman en un desarrollador de software -explica Joaquín Prieto-. Te entrenan para desarrollar software científico que ayude a analizar datos. Esa habilidad te sirve para muchas cosas en ingeniería. Lo que va muy de la mano con el desarrollo de la inteligencia artificial, un campo que ya lleva unos años en proceso”. Por eso, asegura, hay mucha demanda de perfil científico en este momento. “Y no se va a detener en los próximos años. La demanda va a seguir, porque cada vez las empresas se van digitalizando más y para dedicarse al análisis y resolución de problemas en ese lado, los astrónomos pueden aportar mucho”.

La formación de los astrónomos incluye mucha matemática, física, pensamiento crítico. Por eso pueden aportar mucho, porque son cualidades aplicables en muchos ámbitos de la vida profesional, según explica Patricio Rojo, Director del Observatorio Astronómico Nacional y del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile. “Por lo tanto, creo que no es tan inusual que sea aplicable en el área financiera o del retail; he sabido de varios casos”, dice.

-Por otro lado, ¿hay escasez de astrónomos?

-Más que escasez, todavía hay capacidad de crecimiento en la astronomía chilena, debido a toda la gran cantidad de observatorios que se encuentran en nuestro país y a la gran cantidad de fotones que son observados desde nuestro país. Todavía queda un poco de capacidad de crecimiento, sobre todo comparado con la realidad mundial. En cuanto a la astronomía a nivel mundial, crece un poco más lento acá. Yo diría que es más difícil un cupo permanente en astronomía, pero en ambos casos es muy competitivo. La academia en general es per se competitiva, a pesar de que nos encontremos en una etapa en crecimiento en la astronomía chilena.

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El perfil actual de Sebastián Marchi el Linkedin lo describe como un data scientist con un fuerte background en habilidades analíticas y estadísticas que desarrolló durante su Doctorado en Astrofísica en la Universidad de Chile. “Me apasiona la idea de aplicar mi experiencia en investigación científica y conocimientos a problemas en la industria para ayudar a las compañías a tomar decisiones de alto impacto, basadas en la información que proporcionan los datos”, señala.

-¿Aún te gusta la astronomía?

-La pasión por la astronomía no se me ha quitado. Sigo haciendo astronomía a nivel amateur, digamos, por hobby. Tengo mis telescopios, hago observación, astrofotografía. Cosas que he ido explorando ahora en el último tiempo.

La ciencia de datos ha sido calificada como una de las “carreras más atractivas del siglo XXI“; y a talentos jóvenes como Sebastián Marchi, Maritza Soto y Joaquín Prieto les ha ofrecido la posibilidad de aplicar sus conocimientos en un área distinta y sin la inestabilidad que los aproblemaba del mundo de los postdoctorados. Dice Maritza Soto: “Me siento mucho más relajada. Siento que cuando termina el día de trabajo puedo cerrar mi computador. Esto de tener estructura me relaja más y también es bueno saber que esto es un trabajo permanente y no tengo que estar condicionando dónde vivo según el posdoctorado en el que esté. Ya hace mucho tiempo que los astrónomos se están saliendo y empezando a trabajar en otras cosas”.

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