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Columna de Benito Baranda: Migración en Iquique, el hipócrita itinerario de un presidente

Las imágenes que nos han llegado en estas semanas desde Iquique y Colchane nos demuestran la puesta en escena de la profunda contradicción que habita este Gobierno en torno a la migración, y demuestran la incapacidad de enfrentarla como lo que es: una crisis humanitaria.

 No hay nada más perverso, más cruel, más inhumano, que un régimen que niega la ayuda humanitaria a su propio puebloy que pone en riesgo la vida de más de 300 mil venezolanos. Eso no tiene perdón de Dios”, estas fueron parte de las palabras pronunciadas por el presidente Sebastián Piñera en la frontera entre Colombia y Venezuela, hace un poco más de dos años. Las imágenes que nos han llegado en estas semanas desde Iquique y Colchane nos demuestran la puesta en escena de la profunda contradicción que habita este Gobierno en torno a la migración, y demuestran la incapacidad de enfrentarla como lo que es: una crisis humanitaria. Se han movilizado las más altas autoridades a esa región del norte, visitaron la frontera en una performance mediática que ocupó los titulares de los principales medios de comunicación, reforzaron con presencia militar parte de ese espacio y la crisis continúa.

La política exterior no fue capaz de articular acuerdos migratorios, con sistema de cuotas de acogida entre los diferentes países, esto terminó sobrecargando principalmente a Colombia con esta migración forzosa desde Venezuela. Algo similar, pero más lejano geográficamente, se ha delatado en la desesperación con que numerosos ciudadanos haitianos buscaban llegar a EE.UU. y eran repelidos por las fuerzas policiales. Nuevamente allí, nuestro país quedaba por el piso cuando una cámara nos mostró una gran cantidad de cédulas de identidad chilenas botadas.

El absurdo crece cuando hoy nos quejamos por la dificultad para encontrar trabajadoras y trabajadores, se proponen salidas como visas transitorias de trabajo (especialmente en la temporada agrícola) y se buscan otras alternativas, pero no hablamos de las acciones de este Gobierno que son parte de las causas de lo que estamos viviendo, de las expulsiones humillantes y hostigamiento permanente a miles de personas que están aquí para llevar adelante una vida digna.

La política exterior no fue capaz de articular acuerdos migratorios, con sistema de cuotas de acogida entre los diferentes países, esto terminó sobrecargando principalmente a Colombia con esta migración forzosa desde Venezuela.

Tras los muros de La Moneda la distancia con la realidad es cada vez mayor, la incapacidad de comprender lo que ocurre y de actuar congruentemente con los discursos y proclamas que de allí surgen, pareciera afectar cada día más sus decisiones políticas. Hay en esto, sin lugar a dudas, una profunda crisis de humanidad.

Bastaría que el propio Presidente ponga en práctica lo que señaló ante la ONU en días pasados, especialmente cuando dice estar “seguro que los chilenos demostrarán una vez más el alma noble y solidaria de nuestro país y la resiliencia y temple de su pueblo”, pero parte de sus políticas y campañas contra las familias migrantes y a su incapacidad de actuar frente a ella, llevó justamente a lo contrario en estos días en Iquique, ellas y ellos fueron abandonados y agredidos.

Desde la Convención Constitucional, existe la voluntad para reconocer y consagrar derechos de niñas, niños y sus familias migrantes, grupo históricamente vulnerado, de manera tal de orientar a futuros gobiernos hacia una política migratoria que reconozca que la dignidad y los derechos humanos, no admiten fronteras.      

Tras los muros de La Moneda la distancia con la realidad es cada vez mayor, la incapacidad de comprender lo que ocurre y de actuar congruentemente con los discursos y proclamas que de allí surgen, pareciera afectar cada día más sus decisiones políticas.

Es perverso, cruel e inhumano que se niegue ayuda humanitaria a personas que huyen de sus países debido a condiciones de vida indignas, y quedará en la historia de este mandato si no se toman medidas y se promueve una política migratoria “no represiva” ahora ya.

Ojalá escuchar de los candidatos presidenciales el cómo abordar creativamente esta crisis con acciones de largo plazo, que permitan pesquisar y aprovechar las oportunidades, fortaleciendo la estabilidad y convivencia, la economía y el intercambio cultural. Todo esto, de la mano de medidas que protejan la dignidad y derechos de quienes llegan a Chile, con esperanza, buscando un mejor vivir. No se trata de caridad, se trata de garantizar derechos a todos los humanos por igual, lo que desde la Convención seguiremos priorizando sin distinción.

Es perverso, cruel e inhumano que se niegue ayuda humanitaria a personas que huyen de sus países debido a condiciones de vida indignas, y quedará en la historia de este mandato si no se toman medidas y se promueve una política migratoria “no represiva” ahora ya.

*Benito Baranda es Constituyente de Independientes No Neutrales por el Distrito 12.

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