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Negacionismo: el concepto que fracturó al FA en la Convención

El artículo que regula el negacionismo al interior del órgano constituyente dividió a los representantes del Frente Amplio, quienes vieron cómo sus filas se quebraron entre quienes apoyaron el texto aprobado, respecto de los que rechazaron o se abstuvieron porque -argumentan- deja abierto el concepto a la libre interpretación. "Sabíamos que no había una posición común", reconoce el convencional frenteamplista, Fernando Atria.

La mañana de este miércoles 30 de Septiembre, la Convención continuó la votación del Reglamento de Ética y deliberó sobre uno de sus puntos más polémicos: el Artículo 23 que regula el negacionismo en los discursos internos del órgano constituyente.

 Esta práctica, según el artículo en cuestión, es definida como “toda acción u omisión que justifique, niegue o minimice, haga apología o glorifique los delitos de lesa humanidad ocurridos en Chile entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990”. Asimismo, la norma también agrega “las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el contexto del Estallido Social de Octubre de 2019 y con posterioridad a este”.

El artículo, aprobado por 80 votos a favor, 59 en contra y once abstenciones, recibió fuertes críticas de convencionales de Vamos por Chile. “Ni en una dictadura se había visto un reglamento como este”, espetó la convencional Constanza Hube (UDI), mientras su par, Teresa Marinovic, aseguró que “se ha consumado el primer paso hacia la dictadura del pensamiento y de la libertad de expresión”, y agregando una inquietante profecía: “Hoy violan nuestras garantías como constitucionales, mañana serán las de todos los chilenos”.

Pero los convencionales de derecha no fueron los únicos que se incomodaron con el mencionado artículo, ya que los frenteamplistas se encontraron con una encrucijada que terminó dividiendo las aguas al interior del bloque. De los 17 constituyentes del FA, nueve votaron a favor del texto original del artículo, tres se manifestaron en contra, y cinco se abstuvieron.

Esto, luego de que fuera rechazada con 81 votos en contra, 65 a favor y cinco abstenciones una indicación que los convencionales del conglomerado presentaron en conjunto con Independientes No Neutrales y el Colectivo Socialista para sustituir el artículo completo por uno que definía el negacionismo de manera más precisa.

Así, en la propuesta del FA se entendía negacionismo como “toda comunicación pública realizada intencionalmente, buscando alterar gravemente la paz social” y que contemplara las violaciones a los DD.HH. “acreditadas” en el marco del Estallido Social y que estuvieran en los informes de la “Comisión Interamericana de DD.HH., la Oficina de la Alta Comisionada para los DD.HH. de Naciones Unidas o el Instituto Nacional de Derechos Humanos”.

Así, tras el rechazo a esta indicación, la libertad de acción de los convencionales frenteamplistas evidenció diferencias en la materia.

“Sabíamos que no había una posición común”

Pese a no compartir del todo el tenor del artículo aprobado, el convencional Ignacio Achurra cuenta que lo aprobó a objeto de que la Convención debatiera sobre el concepto del negacionismo para la futura Carta Fundamental.

“Aquí hay una antigua disputa entre los bordes de la libertad de expresión y lo que pueden ser los discursos de odio o los llamados a la violencia. En ese sentido, la constituyente abre una discusión que hay que darla. No es una discusión zanjada respecto a cuáles son esos límites”, comenta el constituyente del FA.

“En el momento que estamos viviendo como país, a propósito de las redes sociales y de las noticias falsas de ciertos sectores de ultraderecha, me parece importante que esa discusión se dé en el seno de la Convención Constitucional” complementa el actor.

En tanto, uno de los tres que se manifestaron en contra de la propuesta de la Comisión de Ética fue el abogado constitucionalista Fernando Atria. Cuenta que las razones por las que apoyó la indicación presentada por el FA, fueron las mismas que lo inclinaron a votar en contra del texto original.

“Voté en contra porque la referencia genérica de acciones y omisión, y también la referencia indiscriminada a los hechos posteriores a las violaciones a los DD.HH. ocurridas después del 18 de Octubre, es una manera muy poco precisa de identificarlo. En ese sentido, es una manera de caracterizar el negacionismo que no se hace cargo del hecho de que es un límite a la libertad de expresión, que es una cuestión importante”, argumenta Atria.

Si uno va a limitar la libertad de expresión, el respeto a ella exige que esa limitación esté debidamente delimitada y como no lo estaba, no podía votar por el artículo 23 original”, añadió, quien de paso reconoce a The Clinic: “Sabíamos que no había una posición común“.

Ante la definición de negacionismo que quedó plasmada en el reglamento de Ética, la convencional frenteamplista del distrito 8, Tatiana Urrutia, se pregunta: “¿Y eso quién lo va a interpretar?”. De esta forma, argumenta la importancia de que la palabra “acreditadas” estuviera en el texto.

“Como quedó cualquiera podría interpretar lo que es una violación a los DD.HH. que coincido que existen sistemáticamente, entonces está el riesgo de que se termine una y otra vez en confrontaciones por interpretaciones demasiado abiertas”, agregó la constituyente, una de las convencionales del FA que se abstuvo en este punto.

Un temor compartido por Fernando Atria. “Espero que al momento de aplicar el artículo haya sentido común. Pero claro, como regla pone en riesgo de que se traten de enfrentar cuestiones que van a ser entendidas como desacuerdos políticos con medidas disciplinarias”, previene.

“Si uno va a limitar la libertad de expresión, el respeto a ella exige que esa limitación esté debidamente delimitada y como no lo estaba, no podía votar por el artículo 23 original”, argumenta Fernando Atria.

Ante esto, Ignacio Achurra comenta que en los debates en los que este artículo entra en juego, “se debe imponer un criterio restrictivo. En ese sentido, algunos miembros del FA tenemos la voluntad de plantear un informe que proponga una perspectiva restrictiva. Esperamos que la Comisión de Ética desarrolle una perspectiva respecto a un artículo que es bastante amplio”.

Esto no se trata de inhibir la posibilidad de presentar posición o lecturas distintas respecto a hechos de la historia, pero sí respecto a materias específicas que dicen relación con las violaciones a los DD.HH”, finaliza Achurra, quien también deja abierta la puerta para considerar una eventual modificación del artículo en el reglamento, aunque -asegura- no es algo que se haya planteado formalmente al interior del bloque.

Paciencia para la Comisión de Ética

Con todo, las consecuencias de una definición amplia del negacionismo son proyectados por la convencional Tatiana Urrutia. Su mirada la pone en la Comisión de Ética, instancia que arriesga a gastar tiempo y energía ante eventuales diferendos que surjan en el debate ante este punto.

“Todos creemos que el negacionismo tenía que estar mencionado, pero algunos creemos que de la manera en cómo quedó el texto es más costoso para la Convenión. Se debe evitar que en la Comisión de Ética estén constantemente resolviendo conflictos que no tienen un piso ni un límite para ser discutidas”, advierte la convencional.

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