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¿Terapia medicinal con drogas psicodélicas contra la depresión?

La depresión es una enfermedad que atormenta a unos 300 millones de personas en todo el mundo. Sustancias prohibidas como el LSD o la psilocibina prometen avances en el tratamiento de la depresión.

Su primera experiencia con drogas psicodélicas fue el pasado 13 de julio. El paciente que permanece sentado, con vendas en los ojos y auriculares, participa en un proyecto de investigación del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, que trata la depresión con un medicamento alucinógeno: la psilocibina. Este principio activo se conoce desde hace unos 60 años. Lo poseen ciertos “hongos mágicos”, cuya supuesta magia es su efecto alterador de la mente. No en vano, la sustancia está prohibida en casi todo el mundo, en Alemania desde hace más de medio siglo.

El consumo de alucinógenos dejó de ser exclusivo de los hippies. Cada vez más estudios confirman el potencial de la terapia asistida con psilocibina para el tratamiento de pacientes depresivos, incluso de aquellos que han agotado todas las vías. Gerhard Gründer, director del estudio de Mannheim, con un total de 144 pacientes, espera “una ratificación con resultados sólidos”.

La depresión, una enfermedad de masas

Según la OMS, unos 300 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión. En Alemania, se calcula que hay cinco millones. El Ministerio de Salud habla de una “enfermedad de masas”. A una quinta parte no le surten efecto los tratamientos convencionales. “La necesidad es enorme. Nuestros consultorios están desbordados de pacientes”, dice Gründer.

En las terapias convencionales, el paciente es tratado con dosis diarias de antidepresivos. El nuevo enfoque es fundamentalmente diferente: “Aquí se trata de tomar esta sustancia una o dos veces en una terapia muy disruptiva, inserta en un plan psicoterapéutico“, explica Gründer, profesor de psiquiatría.

Los pacientes del ensayo financiado con dineros públicos dan cuenta de experiencias que les cambian la vida, mejoran su estado mental e incluso pueden abandonar los antidepresivos. Un estado que puede durar muchos meses después de la ingestión controlada de psilocibina. De este modo, las sustancias psicodélicas han vuelto al lugar que ocupaban en los años 50 y 60 en la investigación psiquiátrica, médica y psicológica.

Reunión internacional en la Charité

En la Charité de Berlín se celebró recientemente la conferencia “insight2021” de la Fundación Mind, que defiende el “uso basado en la evidencia, seguro y legal, de la experiencia psicodélica en la medicina y la sociedad”. Allí acudió lo más granado de la investigación psicodélica internacional.

Durante cuatro días, se discutieron los procesos neurológicos, se utilizaron diagramas para comparar los efectos del LSD, la psilocibina y otras drogas, y se presentó el estado de la investigación en una amplia variedad de campos. Incluso un empleado de la autoridad alemana de aprobación de medicamentos BfArM estuvo presente.

La psilocibina en bolsa

“Hemos conseguido desestigmatizar el tema”, resume la cofundadora de la Fundación Mind, Andrea Jungaberle. También hay un número creciente de empresas entusiasmadas. Si fuera por ellos, la psilocibina, el principio activo del éxtasis, la MDMA, y otras sustancias pronto se utilizarían de forma generalizada contra la depresión, la adicción y un variopinto ramillete de otras enfermedades. Al menos ese es el objetivo del holding biotecnológico Atai Life Sciences, propiedad del inversionista alemán Christian Angermayer.

Atai tiene parte en la empresa británica Compass Pathways, que ha desarrollado su propia psilocibina sintética. Compass Pathways está realizando actualmente un ensayo en fase II. Con más de 200 pacientes en 22 lugares de diez países, este es actualmente el mayor ensayo clínico con psilocibina del mundo. La empresa, que también cotiza en el Nasdaq de Nueva York, se ha valorado en más de mil millones de dólares en sus cinco años de existencia.

“Entre la demonización y la glorificación”

El “Registro de Berlín”, de la Fundación Mind, demuestra que el auge del uso de sustancias psicotrópicas es la base del éxito de toda una industria. En él aparecen unas 130 empresas del sector psicodélico, desde “A Whole New High”, que ofrece retiros de psilocibina en los Países Bajos, hasta “Wavepath“, especialista en el sonido adecuado a través de auriculares para un viaje interior.

Pero Andrea Jungaberle no está del todo conforme con la rápida evolución. “Nuestro mejor amigo y nuestro mayor enemigo es el revuelo”, afirma con naturalidad, y aboga por un “enfoque adecuado entre la demonización y la glorificación”.

El psicoterapeuta Peter Gasser teme que este boom de las terapias con LSD y el MDMA termine afectando la calidad de los tratamientos.


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