Patricio Vera

Cambio climático con mirada de mujeres: la batalla de activistas medioambientales por su representación en la COP26

Pese a que el espacio que las mujeres tienen en la toma de decisiones dentro de la COP tiende a ser menor, son justamente ellas las que se ven más afectadas por las consecuencias del cambio climático, componiendo el 80% de las refugiados climáticos. A semanas del evento que reúne a múltiples actores para hacer frente al cambio climático, organizaciones compuestas por mujeres y jóvenes conversan con The Clinic y llaman a mirar el fenómeno con perspectiva de género, derechos humanos y latinidad.

Las mujeres cada vez se abren más espacio en uno de los eventos más relevantes a nivel global en medio ambiente: la Conferencia de las Partes (COP). La cumbre anual que reúne a los países del mundo para avanzar en políticas con el fin de enfrentar el cambio climático, realizará su versión 26 este año en Glasgow (Escocia) entre los días 1 y 12 de noviembre.

Según datos de la UNFCCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), en la COP25 que se llevó a cabo en Madrid durante 2019, del total de delegados enviados por cada país, solo un 40% eran mujeres. Aunque la cifra revela una representación menor, el porcentaje es el más alto de los últimos años. En la COP24, el porcentaje alcanzaba un 38%. Y ese mismo año, la cantidad de mujeres que lideraban las delegaciones llegó únicamente al 27%. 

Pese a que el espacio que las mujeres tienen en la toma de decisiones es menor, son justamente ellas quienes son más afectadas por las consecuencias del cambio climático. De acuerdo con las últimas cifras, las mujeres componen el 80% de los refugiados climáticos. El término, hace referencia a las personas que se han visto obligadas a migrar por el impacto del cambio climático en los territorios que habitan. 

Para Antonia Zambra, asistente de investigación en el Observatorio de Desigualdades de la UDP, en el caso de las mujeres existe una asimetría entre los derechos y responsabilidades asociados al cambio climático. “Son las mujeres las que asumen en gran parte la responsabilidad de los impactos del cambio climático. Debido a su rol histórico de cuidadoras de familias y comunidades, en contraste con esta ausencia de derechos, hay una sobrecarga de las responsabilidades. Son las que tienen menos poder de decisión sobre cómo enfrentar el cambio climático y, al mismo tiempo, las que más asumen las cargas y responsabilidades frente a los impactos”, comenta a The Clinic. 

En los últimos años, tanto a nivel nacional como regional, han surgido nuevas organizaciones medioambientales lideradas por mujeres y jóvenes activistas que buscan generar acciones concretas para educar y visibilizar las consecuencias de la crisis climática en América Latina. Y además, ser una voz para aquellas mujeres de la región que habitan en Zonas de Sacrificio, sufren directamente el impacto de la sequía y se ven envueltas en una serie de conflictos socioambientales. 

Con ese propósito en mente, en 2020 surge Latinas for Climate, una red compuesta por mujeres de 12 países de la región. Después de la campaña por la firma del Acuerdo de Escazú, unieron fuerzas para formar una organización interseccional que creara conciencia sobre la crisis climática con una perspectiva de género, derechos humanos y latinidad. “Nos dimos cuenta de que no había ningún movimiento que hiciera esa intersección tan necesaria para hablar de justicia ambiental, social y de género que es tan relevante hoy en la región”, dice Catalina Santelices (18), activista ambiental y cofundadora de Latinas for Climate.

Reunión virtual de Latinas for Climate

“Son las mujeres las que asumen en gran parte la responsabilidad de los impactos del cambio climático. Debido a su rol histórico de cuidadoras de familias y comunidades, en contraste con esta ausencia de derechos, hay una sobrecarga de las responsabilidades”

Ese mismo año nace la Academia Climáticas, una iniciativa del colectivo Tremendas. Desde marzo y con más de 600 jóvenes inscritas en 10 países de Latinoamérica y el Caribe, “las clases contemplaron temáticas relacionadas a los suelos, los bosques, océanos y el consumo responsable. Creemos que la base de este proyecto es que la educación de las niñas y adolescentes es una solución climática”, señala Javiera Gallardo (21), vocera a cargo del área de Medio Ambiente en Tremendas. 

Camino a la COP26

Gracias al éxito del proyecto, desde Tremendas fueron invitadas a presentar la academia el próximo 6 de noviembre en la Green Zone de la COP26 en Glasgow. En el espacio, participan organizaciones y miembros de la sociedad civil en diferentes instancias de diálogo. “Queremos ir entregando esta palabra sobre lo importante que es fomentar la participación de niñas y jóvenes y cómo puede tener tan buenos resultados. Ese es el máximo propósito de que estemos allá, que dentro de las soluciones climáticas que se contemplen en esta instancia con grandes figuras de las potencias mundiales esté esta idea”, comenta Camila Sola (25), bióloga marina y voluntaria de Tremendas que apoyó la gestión de la academia.

Camila Sola y Javiera Gallardo, voluntarias de Tremendas

A través del Gobierno, las jóvenes chilenas de Latinas for Climate consiguieron la acreditación para la COP26. Por temas de tiempo, no podrán hacer lo que tenían pensado en un principio. “El plan inicial era realmente que mujeres afrodescendientes e indígenas pudieran estar allá y no nosotras, que somos privilegiadas dentro de la región. No pertenecemos a pueblos históricamente oprimidos de América Latina. Entonces, de una forma u otra, queremos llevar sus necesidades, sus voces y su discurso en este evento tan importante”, menciona Catalina Santelices. 

Mediante una serie de entrevistas, buscan transmitir sus discursos de manera presencial, aunque también a través de campañas por redes sociales. “Lo que queremos hacer es crear redes, conocer diferentes personas que nos puedan ayudar y que el proyecto tenga mayor incidencia territorial en la región. Van a estar los expertos más expertos en temas de cambio climático, organizaciones de filantropía con mucho capital para invertir en temas ambientales. Queremos darnos a conocer en ese mundo para que la gente después nos pueda apoyar”, señala la cofundadora de Latinas for Climate.

Catalina Santelices, cofundadora de Latinas for Climate / Créditos: Archivo personal

Ambas organizaciones han tenido que trabajar activamente en la recaudación de fondos para costear el viaje a tan solo un mes de la COP26. Para conseguirlo, han realizado campañas de donación y rifas. Por otra parte, el número de cupos disponibles es limitado, lo que ha dificultado el camino para que jóvenes de otros países consigan su acreditación. 

“Queremos ir entregando esta palabra sobre lo importante que es fomentar la participación de niñas y jóvenes y cómo puede tener tan buenos resultados”

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En 2019 surge Juventudes COP, organización que busca articular a jóvenes para participar de manera efectiva en la toma de decisiones durante el evento. “No puede ser que las empresas y las gobernanzas se manden un speech precioso de lo que van a hacer en temas de medio ambiente y después no lo llevan a la acción. Tenemos que hacer que la COP sea un punto de inflexión en donde el desarrollo que queremos como mundo se vaya gestando”, dice Camila Escobar, integrante de Juventudes COP.

Para Felipe Fontecilla, ecólogo y miembro de la organización, “hay que mirar el espacio de negociación como un espacio importante para la cooperación internacional. Para llevar, en nuestro caso, las historias del sur global, de las juventudes, de las disidencias sexuales y de género, de las mujeres, de los pueblos originarios y pueblos afrodescendientes. Hay que llevarlos a este espacio de negociación donde tenemos la oportunidad de conversar con el norte global, con los países que más contaminan en el mundo y algunas empresas también”. 

Camila Escobar, Paz Quevedo y Felipe Fontecilla, integrantes del equipo de Juventudes COP / Créditos: Archivo personal

“Las personas que podemos llegar a la COP26 tenemos que tener en cuenta que somos personas muy privilegiadas. Chile ya es un país desigual y eso va a impedir que otras personas, como niñas que están viviendo en Zonas de Sacrificio, no puedan comentar cómo les está afectando la crisis climática de primera fuente. Ahí tenemos la responsabilidad de replicar sus voces, de no ser protagonistas de este espacio, sino que ir como un altavoz, comentando cómo les está afectando y divulgando lo que está pasando en Chile”, dice Paz Quevedo (16), coordinadora del equipo de formación de Juventudes COP. 

Medio ambiente y perspectiva de género

Organizaciones como estas tienen como eje la incorporación de la perspectiva de género y una mirada feminista al momento de abordar la crisis climática. De este modo, su participación en la COP tiene como principal objetivo que las voces de las mujeres sean escuchadas y que participen activamente en la discusión, considerando especialmente la realidad que se vive a nivel latinoamericano

Para Antonia Zambra, un avance para conseguir mayor representación de mujeres y jóvenes en la COP fue el reconocimiento de las Constituencies. Estas agrupaciones tienen puntos focales propios y están en contacto directo con la Secretaría de la UNFCCC. Entre los nueve grupos se encuentran el de Mujeres y Género y el de Juventudes. Por otra parte, en la COP25 se acordó el Plan de Acción de Género. El texto, recomienda a los países incluir la perspectiva de género en sus acciones climáticas para promover la igualdad de género en el evento.

“Tenemos la responsabilidad de replicar sus voces, de no ser protagonistas de este espacio, sino que ir como un altavoz. Comentando cómo les está afectando y divulgando lo que está pasando en Chile”

Pese a esto, “son instrumentos que ya existen y que, de alguna manera, estos actores que participan en la COP intentan presionar e influir. Pero sigue siendo una participación bien nominal, no tiene incidencia real. Participan más como observadores que como deliberadores de estas instancias. Al final, la última palabra la tienen las Partes. Finalmente, los más afectados por el cambio climático son los que menos voz tienen en estos espacios. Y eso es porque de modo general la COP se ha constituido como un espacio de poder”, dice Zambra. 

En medio de esto, ha aumentado el liderazgo de mujeres en la lucha medioambiental a raíz de la relevancia que ha cobrado el movimiento feminista. “Al estar en la primera línea de los problemas ambientales y del impacto, muchas veces ni siquiera por decisión de politizarse ellas mismas, sino porque no les queda otra opción, terminan liderando estos procesos de defensa de sus territorios. Frente a esta proliferación de liderazgos, nos encontramos nuevamente con estas desigualdades. Son lideresas que, si bien participan en muchas instancias de negociación para mitigar el cambio climático, no participan de las decisiones finales que las afectan directamente a ellas”, asegura la investigadora. 

“En base a toda esta situación súper compleja que se vive actualmente, es que las mujeres deben ser las protagonistas de esta lucha, de las políticas públicas y deben ser incluidas en la toma de decisiones. Deben ser escuchadas sus necesidades para que realmente no sean soluciones a puertas cerradas que realmente en sus cabezas son útiles pero en la práctica solamente perjudican a las mujeres”, dice la activista Catalina Santelices. 

https://www.theclinic.cl/2021/09/23/valentina-munoz-la-joven-activista-y-programadora-chilena-nombrada-defensora-del-desarrollo-sostenible-por-la-onu/

La educación como herramienta

Para el colectivo Tremendas, un paso fundamental para avanzar en la acción por el clima es la educación. Camila Sola señala que por lo menos el 85% de las niñas que participaron finalizó la academia. “Todas ellas, por el solo hecho de terminar, significa que efectivamente diseñaron y, en algunos casos, ejecutaron sus proyectos de innovación social en sus comunidades. Se logró el objetivo del proyecto, porque estás entregando herramientas a una niña que va a generar un cambio y un impacto en su entorno”.

“Al final, la última palabra la tienen las Partes. Finalmente, los más afectados por el cambio climático son los que menos voz tienen en estos espacios. Y eso es porque de modo general la COP se ha constituido como un espacio de poder”

Para Javiera Gallardo, el primer resultado que pudieron observar fue “la generación de conciencia y la toma de acción directa. El generar esa capacidad de decir: ¿cómo cuido el medio ambiente y por qué lo estoy haciendo?”. 

Reunión virtual de Tremendas

“Si tomamos a estas personas que son quienes se están viendo más afectadas por la crisis climática y las ponemos en posiciones de liderazgo, de cambio, de tomar decisiones, entonces estás sacando a quienes se ven más afectados y poniéndolos del otro lado del problema, en el lado de las soluciones”, agrega Camila. 

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Con el objetivo de generar nuevas instancias de diálogo alternativas a la COP, estas organizaciones están trabajando en campañas como “La COP no termina en Glasgow” y encuentros como la Local Coy Chile, un espacio que busca levantar una postura común como juventudes chilenas en el marco de la COP26. Un aspecto clave en estos espacios es la educación y capacitación de los activistas para promover una discusión que sea capaz de incidir en las decisiones. 

“Todas ellas, por el solo hecho de terminar, significa que efectivamente diseñaron y, en algunos casos, ejecutaron sus proyectos de innovación social en sus comunidades. Se logró el objetivo del proyecto, porque estás entregando herramientas a una niña que va a generar un cambio y un impacto en su entorno”.

“Las juventudes chilenas y latinoamericanas nos encontramos bastante aisladas de poder participar de estos espacios porque ocurren en el otro lado del mundo. El poder llevar las voces sudamericanas a este tipo de espacios es fundamental. Nosotres vivimos y experimentamos los impactos del cambio climático y vamos a continuar haciéndolo a través de los años. A medida que vamos creciendo, pero no tenemos un espacio en la toma de decisiones. Entonces, ¿cómo podemos nosotres prepararnos para el mundo del futuro cuando ni siquiera podemos participar o escuchar cuáles son las decisiones que se están tomando a largo plazo?”, dice el activista Felipe Fontecilla. 

En ese sentido, la búsqueda por representación de estas voces es cada vez mayor. “Lo que observamos, es que la sociedad civil en general está pidiendo mayor participación en estos espacios que antes habían sido exclusivos de estas coaliciones. La importancia de que las mujeres no solo consigan representación, sino que tengan una real incidencia es clave”, concluye la académica Antonia Zambra. 


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