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Columna de Pablo Reyes y Daniel Fernández: Cambio de lógica

No se trata de contrastar la foto actual versus la foto futura, sino de alcanzar una mirada viva, enactiva, más cercana a una película que a una fotografía donde lo relevante -más allá del resultado- está en el proceso, en el modo en que se produce la transformación.

En la columna “Quedan seis meses” publicada en The Clinic el 28 de septiembre pasado, el profesor Agustín Squella plantea: “Existen dos lógicas para promover cambios en un país y ambas deben ser desechadas: el conflicto a cualquier precio, o sea, sin importar el costo, y el acuerdo a como dé lugar, esto es, estimulado por el miedo y con sacrificio de los principios”, proyectando luego que “La elaboración de la nueva Constitución tomará distancia de ambas lógicas y se guiará por la de los acuerdos, no por la de los acuerdos a como dé lugar…”.

Quisiéramos hacer una reflexión que amplíe e integre esta mirada.

Observemos las dos lógicas iniciales planteadas por el profesor Squella -y que él propone desechar-. La primera de ellas, la del conflicto a cualquier precio, corresponde a un paradigma cultural que cree en verdades superiores, donde se está dentro o fuera de ellas. Allí radica su condición de conflicto entre lo que corresponde y lo que no corresponde: creyentes y ateos, buenos y malos, es decir, posiciones irreconciliables donde el conflicto es inevitable. Envuelto en esta dinámica, este paradigma termina apelando a un paradigma culturalmente más básico: el triunfo por medio del poder para imponer esa verdad. Ante la imposibilidad de demostrar lo verdadero de una verdad sobre otra, el más fuerte logra imponer la suya.

Por otra parte, la segunda lógica, la del acuerdo a como dé lugar, corresponde a un paradigma cultural más evolucionado, donde aparece lo relativo que resultan las verdades y lo contextual de dichas construcciones, reconociendo entonces en el otro un actor clave en la generación de la verdad, la cual debe ser consensuada para poder existir.

Desde la mirada del aprendizaje, Squella estaría planteando un cambio de primer orden, superando las dos lógicas existentes por una nueva, que sería simplemente la de acuerdos (no “acuerdos a como dé lugar”). Creemos que podemos ir un poco más allá de estas tres opciones, en cuya metalógica subyace que existe una linealidad del tipo acción-resultado. Esto es, para producir cambios (resultado) debemos dejar de hacer (unas acciones) y comenzar a hacer (unas nuevas).

La lógica del conflicto a cualquier precio, corresponde a un paradigma cultural que cree en verdades superiores, donde se está dentro o fuera de ellas.

Si reconocemos el proceso evolutivo como capas sucesivas de aprendizajes incrementales en forma y fondo, podemos ver que las tres lógicas planteadas fueron (y siguen siendo en muchos casos) funcionales a las realidades en las cuales se han aplicado y que generaron algún tipo de resultado. Pero si miramos transversalmente y reconocemos que cada una de estas lógicas aportaron (evolutivamente) una pieza más del puzzle, y logramos trascender (e incluir) la mirada sensible y empática del consenso a como dé lugar, ponemos el foco ya no en el objetivo, en el lugar al cual llegar, en el resultado del cambio (alcanzar un nuevo estadio de la sociedad), sino en una mirada de proceso permanente, de cambio continuo de segundo orden, como el que planteábamos en nuestra columna “Una constitución autopoiética” (El Mercurio, 22 de agosto de 2021).

No se trata de  contrastar la foto actual versus la foto futura, sino de alcanzar una mirada viva, enactiva, más cercana a una película que a una fotografía, donde lo relevante -más allá del resultado- está en el proceso, en el modo en que se produce la transformación: integrando el conflicto, el consenso, la reflexión, el cuestionamiento y la sensibilidad de forma permanente, siempre poniendo foco en el propósito, el cual (si volvemos a mirarlo autopoiéticamente), sería mantenernos vivos como país en un mundo en permanente cambio.

La segunda lógica, la del acuerdo a como dé lugar, corresponde a un paradigma cultural más evolucionado, donde aparece lo relativo que resultan las verdades y lo contextual de dichas construcciones

*Daniel Fernández es Socio Fundador de Memética y profesor titular de Gestión del Cambio Cultural UDD. Pablo Reyes es Director Ejecutivo de Memética, consultor y académico. Ambos son autores de “Invisibles” y “La nueva élite”. 

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