José María Hurtado, abogado experto en migración: “La verdadera crisis es creer que migrar es un derecho humano”

El abogado, quien lideró la tramitación de la nueva Ley de Migraciones por el Ejecutivo, asegura que hoy la clave está en impedir el ingreso de migrantes en la frontera. “Yo creo que la política está bien diseñada, pero la política y el derecho son instrumentos que deben ser utilizados por las autoridades y gestionados por los funcionarios”, dice en conversación con The Clinic.

Durante las últimas semanas, el alto flujo migratorio en el norte del país causó una oleada de críticas al Gobierno por su manejo de la crisis. Entre enero y julio de este año, según cifras entregadas por la PDI al Servicio Jesuita a Migrantes, 23.673 personas ingresaron por pasos no habilitados. Este número supera con creces el del año pasado, en el que se contabilizó un total de 16.484.

Diferentes organizaciones de DD.HH. y organismos internacionales han asegurado que la situación se debe, al menos en parte, a la nueva Ley de Migraciones, que comenzó a regir el 20 de abril pasado y que, sostienen, carece de un enfoque efectivo de derechos humanos. Esta sólo les permite regularizar su situación migratoria a quienes ingresaron por un paso habilitado antes del 18 de marzo de 2020, cuando Chile cerró por primera vez las fronteras producto de la pandemia. Quienes entraron de manera clandestina, tienen un plazo de 180 días para abandonar el país.

Con la ley también se creó el Servicio Nacional de Migración, con direcciones regionales que generarán diversas estrategias para coordinar la política migratoria en conjunto con otras instituciones del Estado. Y, el pasado sábado, en el marco de la normativa, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, adelantó el nombramiento de los directores regionales de migración en la macrozona norte con el objetivo de aplicar la política migratoria de la reciente ley considerando las características propias de la región. 

José María Hurtado, abogado especialista en Derecho Migratorio y Derecho Laboral, fue asesor de política migratoria del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, entre marzo de 2018 y diciembre de 2019. Posteriormente, continuó como responsable de la tramitación del proyecto de Ley de Migración y Extranjería durante el año 2020. Actualmente trabaja en el mundo privado, donde asesora empresas, trabajadores y migrantes, representándolos ante los tribunales de justicia.

En entrevista con The Clinic, el abogado experto en migración se refirió al actuar del Gobierno durante las últimas semanas, la falta de gestión en materia migratoria, la necesidad de aplicar la nueva Ley de Migraciones y de ejercer un fuerte control en la frontera para impedir el ingreso irregular de migrantes. 

-¿Cuál es su mirada sobre la crisis que se está viviendo en el norte del país? 

-Yo creo que se ha perdido el foco de cuáles son las verdaderas crisis en toda esta situación. Sin duda, los hechos que ocurrieron la semana pasada son absolutamente condenables, ninguna persona debe sufrir esa violencia. Pero la primera crisis que está detrás de todo es creer que migrar es un derecho humano. Eso es falso y solo profundiza el dolor de los que migran, promoviendo una migración desordenada y en masa. Esta creencia buenista y sobreprotectora está en la base del problema. En apenas cinco años, la migración en Chile aumentó de un 2% a un 8%. Los mismos seis puntos porcentuales que Canadá hizo en 30 años entre 1990 y 2020. Eso te habla de un shock migratorio. Dada la inadecuación del país para recibir a tal cantidad de gente en tan poco tiempo, se genera una competencia por los servicios del Estado. Esa competencia genera, lamentablemente, xenofobia. Y por eso es tan importante aclarar que la verdadera crisis es creer que migrar es un derecho humano. Bajo esa visión, se permite todo tipo de migración y eso genera la situación que estamos viviendo hoy en día. 

-En ese sentido, ¿cuál sería la base del problema? 

Hay también una segunda crisis, que es la que no se ve. Y es que el 40% de los extranjeros en Chile está irregular o tramitando permisos por años en Extranjería. Y eso es un castigo al migrante regular, que desincentiva a hacer las cosas bien. Llevamos 18 meses en que no hubo ingresos de migrantes regulares. Pero la productividad de Extranjería bajó de 531 mil visados y permanencias definitivas otorgados en 2018, a apenas 272 mil visados en 2020. Por su parte, el DEM ha otorgado, desde el año 2000, 737 mil permanencias definitivas. Y entre julio de 2020 y julio de 2021, 150 mil visados de residencia temporal. Esto significa que hoy en día debieran haber, aproximadamente, 890 mil personas con permisos de residencia regular en el país, pero tienes 580 mil personas que no tienen visado otorgado. Estamos hablando de un 40% de la población extranjera en Chile, que es de 1.462.103 según INE/DEM a diciembre de 2020. Esa es la verdadera crisis, porque la crisis de Iquique es gravísima, pero son dos mil personas las que están en estos momentos en la ciudad de Iquique. Y aquí estamos hablando de casi 600 mil personas que están esperando por años un permiso de residencia. Y eso, sin lugar a dudas, es un desincentivo para hacer las cosas bien. 

-¿Cuál es su visión sobre el actuar del Gobierno frente a la crisis en el norte?

-Yo diría que una tercera crisis es el inmovilismo y el nulo liderazgo en la forma de enfrentar estos episodios. Vemos decenas de inmigrantes en la frontera cruzando al frente de militares y carabineros. Y siguen su paso hacia el interior de Chile. Es falso que no se puede impedir el ingreso, que no se puede hacer nada. Ya se hizo en Chacalluta en junio de 2019. Eso se paró en seco, porque hubo una decisión política de pararse en frontera e impedir el ingreso. Eso es lo primero, se debe impedir el ingreso por paso irregular. Y presionar a Bolivia para que colabore. Por último, se les debe derivar a los pasos habilitados para que ahí hagan su proceso correspondiente. Pero esto de convertir a Carabineros de Chile y a las Fuerzas Armadas en meros transportistas para que los ingresen al país y se autodenuncien es un despropósito. La gestión administrativa ha sido pésima, antes y ahora, a pesar de que la combinación de políticas ha sido exitosa. Pero esa mala gestión mata todo

“Dada la inadecuación del país para recibir a tanta cantidad de gente en tan poco tiempo, se genera una competencia por los servicios del Estado. Esa competencia genera, lamentablemente, xenofobia. Y por eso es tan importante aclarar que la verdadera crisis es creer que migrar es un derecho humano. Bajo esa visión, se permite todo tipo de migración y eso genera la situación que estamos viviendo hoy en día”.

-¿Cómo la nueva ley de Migraciones, en la que usted participó como parte del equipo asesor, puede hacer frente a esta problemática?

La nueva ley de Migración y Extranjería tiene herramientas que podrían permitir, por ejemplo, una expulsión más rápida de los extranjeros que ingresen por pasos no habilitados, porque hoy el gran problema que existe es que la norma antigua pide que se realice una acción penal en contra del extranjero, y solo después de haber agotado esa instancia, proceder a la expulsión administrativa. La nueva ley termina con el delito de ingreso clandestino, pero sí es una falta administrativa grave y permite la expulsión inmediata, sin necesidad de hacer la persecución penal. Dictar el reglamento le daría mejores instrumentos legales a la autoridad para proceder a las expulsiones. 

https://www.theclinic.cl/2021/10/02/gobierno-anuncia-implementacion-de-ley-de-migraciones-se-crea-el-servicio-nacional-de-migracion-con-direcciones-regionales/

-En su opinión, ¿debería pensarse esta crisis como una crisis humanitaria?

-Hay dos cosas distintas: una es lo que tú haces en frontera y otra es lo que tú haces cuando las personas ingresan al país. Lo primero que tú debes hacer es impedir el ingreso en frontera, porque una vez que ingresan al país, efectivamente los extranjeros están protegidos tanto por la Constitución como por los tratados internacionales y corresponde, en consecuencia, ayudarlos a solucionar la situación en que se encuentren. Pero en realidad, eso es una demostración simplemente de que estamos reaccionando y no actuando preventivamente. Si sabíamos que esto iba a pasar, tendríamos que haber dado las señales políticas, porque las señales políticas importan. Mire sino a Biden y cómo ha tenido que recular en su discurso, diciéndole a los migrantes que no vayan a EE.UU.

-Tomando en cuenta lo ocurrido en las últimas semanas, ¿deberían considerarse nuevas políticas públicas en materia migratoria? 

-Yo creo que la política está bien diseñada, pero la política y el derecho son instrumentos que deben ser utilizados por las autoridades y gestionados por los funcionarios. Si la dirección política y la gestión fallan, no importa que tengas los instrumentos o un buen cuerpo legal. Ese inmovilismo y esa falta de gestión son la verdadera raíz del problema que tenemos hoy. Si la gestión migratoria se hiciera realmente bien, si los extranjeros se dieran cuenta de que si migran regularmente a Chile y les entregaran sus documentos en seis meses, y que por el contrario si migran irregularmente no se les permitirá el ingreso y son expulsados, obviamente el incentivo va a ser que la persona haga las cosas bien de forma regular. Pero si tú haces las cosas bien de manera regular y se demoran cuatro años en entregarte un permiso de residencia no ves el incentivo para ingresar regularmente al país. 

“La gestión administrativa ha sido pésima, antes y ahora, a pesar de que la combinación de políticas ha sido exitosa. Pero esa mala gestión mata todo”.

-¿A qué se refiere con que migrar no es un derecho humano?

-Conforme a los instrumentos internacionales, el único derecho que existe es que las personas pueden salir de su país, pueden retornar a su país y pueden circular libremente en el país en el que se encuentren de forma regular. En ninguna parte se establece que una persona tiene el derecho a migrar al país que ella desee, sino que siempre es el Estado el que define los requisitos y exigencias para ese ingreso. En la medida en que no sea discriminatorio, es perfectamente legal. Y los requisitos que establece el Estado chileno no son discriminatorios, son parejos para todo el mundo. Obviamente que impedir el ingreso clandestino es un requisito absolutamente razonable y conforme a la normativa internacional. Pero si no te atreves a hacer cumplir la ley y permites que las personas ingresen a Chile, eso es una forma equivocada de liderazgo político en materia migratoria.

-Desde el Servicio Jesuita Migrante plantean que, para esta situación, debería aplicarse la ley de Refugio. ¿Qué piensa sobre eso?

-Pienso que los jesuitas están en la raíz del problema y del dolor de los migrantes en Chile. Su buenismo y su creencia de que el refugio soluciona todo está en la base de que los extranjeros se vengan a Chile buscando este refugio, creyendo que Chile puede absorber cualquier cantidad de migrantes, lo que no es cierto. Y cuando llegan a Chile, se encuentran con una realidad totalmente distinta. El refugio solamente se puede dar para casos realmente extremos de persecución. Dar refugio significa dar visado, por lo tanto, la persona queda regular en el país, es decir, es un premio al ingreso irregular. Eso significa que en el corto plazo vas a tener 500 mil refugiados en la frontera chilena. Las soluciones buenistas no son la respuesta y dejar botados a los extranjeros una vez que cruzan la frontera tampoco lo es. Evidentemente, el Estado tiene que hacerse cargo, pero la verdadera responsabilidad está en hacer cumplir la ley en la frontera e impedir el ingreso.

“Yo creo que la política está bien diseñada, pero la política y el derecho son instrumentos que deben ser utilizados por las autoridades y gestionados por los funcionarios. Si la dirección política falla y la gestión falla, no importa que tengas los instrumentos, no importa que tengas un buen cuerpo legal. Ese inmovilismo y esa falta de gestión son la verdadera raíz del problema que tenemos hoy en día” 

-Muchos dicen que las exigencias para entrar en el país son muchas, pero que eso no impide el ingreso de este gran flujo de migrantes…

-Evidentemente, cuando tú tienes las fronteras cerradas por el tema de la pandemia, automáticamente se te disparan los ingresos irregulares porque es natural. Este discurso de que hay que verlo con el enfoque de los derechos humanos, que hay que dar refugio, son soluciones buenistas pero que no resuelven nada. Son puro discurso y cero realidad de cómo gestionar un flujo migratorio conforme a derecho. Hasta 2020, los ingresos irregulares eran 16 mil, y este año efectivamente se dispararon a unos 23 mil. Pero estos números pueden ser perfectamente disminuidos cuando tú das señales políticas claras. No me cabe ninguna duda que si nos hacemos cargo de impedir los ingresos irregulares, y junto con la apertura gradual de fronteras el flujo se va a ordenar y orientar a través de los visados regulares

-La abogada de la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados, Francisca Vargas Rivas, planteó a The Clinic que la política migratoria influye en un discurso criminalizador de la migración. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

-Yo participé en la elaboración de la política migratoria del presidente Piñera, el proyecto de ley y en todas las medidas que se adoptaron posteriormente. Por ningún motivo se nos puede achacar a nosotros el decir que los migrantes, por el solo hecho de ser migrantes, son delincuentes. Eso es una falsedad absoluta. No se criminaliza la migración cuando tú dices que queremos que los extranjeros vengan a aportar al país y que sancionaremos a aquellos que incumplan la ley. Eso es simplemente un principio de realidad. La verdadera irresponsabilidad está en aquellos que critican una política migratoria responsable que busque ordenar los flujos. Inadvertidamente, aquellos que promueven políticas de puertas abiertas, políticas de refugio, son los que promueven el ingreso masivo de extranjeros, el que produce la xenofobia y la criminalización. 

“Dar refugio significa dar visado, por lo tanto, la persona queda regular en el país. Es un premio al ingreso irregular. Pero eso genera un incentivo para que todos los migrantes a los que les ha ido mal en Ecuador, en Perú, decidan venirse a Chile porque tienen la posibilidad de ingresar irregularmente y que les otorguen refugio. Eso significa que en el corto plazo vas a tener 500 mil refugiados en la frontera chilena”

-¿De qué manera se puede trabajar en políticas migratorias que garanticen tanto el bienestar de los nacionales como de las personas migrantes en el país?

-Lo primero es evitar los shocks migratorios y permitir que la población extranjera pueda ser servida adecuadamente por el Estado, sin generar estrés ni competencia con los chilenos o extranjeros que ya residan en Chile. También enfocarse en políticas de integración, porque ella será problemática con la segunda o tercera generación, tal como lo demuestra la experiencia comparada. Finalmente, decir que la Ley de Migraciones cumple todos los estándares internacionales de derechos humanos. Segundo, que pasó un agudo examen en el Tribunal Constitucional y fue fuertemente debatida en el Congreso Nacional. Todos tuvieron la oportunidad de exponer sus ideas y es una ley que permite la flexibilidad para que la autoridad de turno pueda gestionar la migración que llegue al país adecuadamente. Así que el instrumento para gestionar la migración existe. Ahora le compete a la autoridad política liderar la política.


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