Abraham Tebes

Archivo personal

Abraham Tebes: el boxeador de la “tierra de campeones” que entrena a niños migrantes en Pozo Almonte

Abraham Tebes decidió que se convertiría en boxeador cuando pesaba más de 130 kilos y luego de soportar años de bullying por su obesidad. Su elección no solo significó una baja de peso, hoy Tebes es un boxeador profesional invicto que reparte su tiempo en el entrenamiento para combates internacionales y la preparación de futuros boxeadores de Pozo Almonte, entre ellos varios inmigrantes que llegaron a su ciudad por Colchane.

Abraham Tebes (22) dice que el boxeo le salvó la vida. Comenzó a practicarlo a los 14 años, en una época en la que sufría obesidad infantil y donde llegó a pesar 132 kilos. Lo de la salvación a través del deporte, al menos en su caso, no es una metáfora burda dicha con liviandad.

En ese tiempo los kilos de más le provocaban fuertes dolores de cabeza y arritmias cardíacas. Incluso un doctor le llegó a decir que si seguía con su dieta basada en dos o tres platos por comida, muy probablemente iba padecer diabetes, enfermad que aqueja a su padre y a su madre.

Pero no solo eso: en esos años su apariencia provocaba las burlas y agresiones de algunos de sus compañeros de clase en Pozo Almonte, la comuna de la Región de Tarapacá donde nació y donde aún vive.

“Sufrí bullying desde sexto básico. Me decían cosas feas como ‘guatón retamboreado’, me elegían último para jugar a la pelota, me escondían o cortaban la mochila. Incluso me llegaron a pegar. Yo recuerdo que era bien callado y con el bullying llegué a un punto donde casi no me juntaba con nadie”, recuerda Abraham, quien reconoce que encontró en el boxeo una forma de defenderse.

Pese a su condición física, sus entrenadores le vieron condiciones para poder boxear competitivamente. Les llamaba la atención su potencia física y su 1.83m de altura. En solo un par de años Abraham comenzó a competir en combates amateur y su peso comenzó a decaer explosivamente

“Empecé a competir con 120 kilos, en peso pesado. Después bajé a 98, 95, después peleé en 91 kilos. Luego llegué al peso crucero (86kg), y al final llegué a pesar 75 kilos. Hoy peso 79 kilos. Recuerdo que fue satisfactorio verme más delgado, con una mejor musculatura me hacía sentir bien”, recuerda Tebes. 

Abraham bajó más de 50 kilos para ser boxeador profesional

Trotando por Humberstone

Su mejor condición física le permitió mantener un desempeño excepcional. Como amateur fue campeón de Chile en dos oportunidades, también ganó un campeonato sudamericano.

Para ello se preparó en Iquique junto al entrenador Charles Villarroel con una rutina de ejercicios que incluía jornadas de trote por el desierto del Tamarugal. Si Rocky entrenaba saltando los escalones del Museo de Arte de Filadelfia, Abraham hacía lo propio en el pueblo y salitrera fantasma de Humberstone.

“Mi entrenamiento consistía en prepararme durante las mañanas en Pozo Almonte y en las tardes hacer otro entrenamiento en Iquique. Antes del liceo me levantaba y me iba a trotar a Humberstone que queda a cinco kilómetros de Pozo. Iba muy temprano, luego volvía me duchaba e iba al colegio, cuando salía del liceo me subía a un bus y me iba a Iquique, un viaje de una hora en auto”, comenta Abraham.

Su buen desempeño y su inusual entrenamiento le abrieron las puertas al profesionalismo.  Una modalidad completamente diferente, donde los guantes son más pequeños, los golpes hacen más daño y hay más público y presión.

Su debut profesional fue en el 2019, le ganó por K.O al peruano Andy Flores en el segundo round con un recto al mentón. “La sensación fue grande, nunca había sentido tanta felicidad”, recuerda Abraham sobre la pelea.

El primer combate de Tebes cimentó una prodigiosa carrera que le ha permitido conocer distintos países e incluso vivir increíbles anécdotas como la de ser sparring de Logan Paul, el excéntrico youtuber que enfrentó en un combate a Floyd Mayweather uno de los boxeadores más importante de todos los tiempos.

Hoy el boxeador de Pozo Almonte mantiene un record de ocho victorias sobre cero. Una de ellas desarrollada en Florida (Estados Unidos) en marzo de este año y transmitida por televisión internacional.

Tras ese combate Tebes recibió ofrecimientos para entrenar en Estados Unidos, pero él dice que prefiere Pozo Almonte. Una tierra especial para los boxeadores.

Y es que a principios del siglo XX en la pampa nortina, precisamente en las oficinas salitreras, se desarrollaron impresionantes espectáculos boxeriles. Fue en esos rincones de Tarapacá, donde aparecieron las primeras figuras del deporte que dieron origen al eslogan “Iquique Tierra de Campeones”.

Tebes es consciente de esa tradición en su región: “Me llena más entrenar acá en Pozo Almonte, que es de donde soy. Me siento diferente entrenando acá, me sobreexijo más, trabajo mejor”. 

“El boxeo viene de superar los problemas”

Abraham Tebes hoy no solo se prepara para su novena pelea. En Pozo Almonte administra junto a su padre una empresa de construcción que distribuye sacos de arena y ripio, además de liderar una escuela de boxeo gratuita impulsada por el municipio local, la que se destina en su mayoría en entrenar a niños y jóvenes.

Las clases comenzaron en enero de este año, misma fecha en que estalló la oleada de inmigración y el embotellamiento en Colchane. “Desde un principio yo empecé a ver niños migrantes, la mayoría de ellos son venezolanos que cruzaron por Bolivia y que de Colchane bajaron a Pozo Almonte. A ellos le abrimos las puertas y le enseñamos”, comenta Tebes.

A lo largo de la crisis Abraham le ha hecho clases a decenas de niños inmigrantes. Dice que a través del deporte pueden distraerse del estrés de un viaje por distintas fronteras de Sudamérica, algunas de ellas sin agua, comida o abrigo. 

“Los niños me han contado cosas, que en Colchane tuvieron que dormir con una polera y un chaleco y nada más, eso con todo el frío que hace en las noches. Son condiciones extremas de frío y de hambre”, reconoce Tebes.

Sobre la preparación de jóvenes, el boxeador afirma que no nota diferencias ni problemas entre los niños chilenos y extranjeros. Asegura que los conflictos por banderas son cosa de los más grandes.

A los niños no se les notan las diferencias y con el box todo se hace más universal. Yo a ellos les digo hagan un “jab” y todos entienden que es un golpe. Mis alumnos chilenos son super buenos para acoger a sus compañeros, que algunos vienen una semana y se van, pero ellos los acogen, porque saben que además de buenos boxeadores, deben ser buenas personas”.

Abraham monitorea uno de sus entrnamientos.

El deportista asegura entender que la inmigración mal regulada sí es un problema en su región. Pese a ello dice que nada justifica las imágenes de violencia como la quema de enseres o coches de guaguas.

“Ayer en Pozo Almonte se habló mucho de un venezolano que asaltó a unas personas en Iquique. Todos decían que había que echarlo del país, y yo pensaba que claro, esas personas merecen un castigo, pero eso no justifica lo que pasa con los más chicos. ¿Qué culpa tienen los niños de todo esto?(…) me imagino que llegar a un lugar donde te traten mal después de pasar condiciones extremas en un viaje y que te terminen quemando tus cosas o te traten mal te afecta aún más psicológicamente”, comenta. 

Con respecto a la importancia de la formación de niños inmigrantes, Abraham comenta que una persona de esa nacionalidad, que compitió profesionalmente como boxeador en los años noventa, hoy se desempeña como su ayudante.

“Tenemos casi la misma forma de enseñar y de formar personas. Él también me ha ayudado a vincularme e incorporar a más los alumnos inmigrantes a las clases”, asegura.

Con respecto a sus clases a jóvenes inmigrantes, Abraham comenta que muchos de ellos a veces participan durante poco tiempo y luego no llegan más a las clases. Esto puesto que sus padres dejan Pozo Almonte para instalarse en otras ciudades de Chile.

Por lo mismo, dice que intenta que cada clase se aproveche al máximo.”Siempre trato de sumarles en lo personal. Les puedo enseñar  a pelear, pero también trato de inculcar valores, aconsejarlos, yo lo pasé mal cuando niño y estos niños también e incluso mucho peor, entonces trato de darle los mismos consejos que a mi me sirvieron”, comenta el peleador.

Abraham dice que su propia experiencia de vida y su filosofía en cuanto al boxeo puede acompañar a sus alumnos por el resto de sus vidas:

“El boxeo viene de superar los problemas. Es la única salida que yo encontré para botar todo lo malo. Cada vez que me subo al ring pienso en que tengo que luchar por ser alguien mejor y quiero botar todo lo malo, todo el daño que me hicieron, pero no desde el odio, sino que demostrando a la gente que soy una buena persona. Hubiese sido muy fácil haber entrenado e ir a vengarme y devolver los golpes que me dieron cuando niño, pero prefiero botar eso haciendo deporte, motivando y enseñando a los niños chicos”.

https://www.theclinic.cl/2021/10/07/foco-migrante-el-espacio-comunitario-que-recicla-bicicletas-para-donarlas-a-migrantes/

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