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Fairplay opositor: Las razones de Boric y Provoste para sacar el guante blanco en el debate presidencial

A sólo seis semanas de la primera vuelta presidencial, lo normal sería ver a los candidatos sacándose los ojos y sumar todos los apoyos posibles. Sin embargo, la imagen que quedó del último debate televisivo marcó otra tendencia: la oposición busca reforzar sus similitudes y golpear juntos al polo de derecha representado en Sebastián Sichel y José Antonio Kast.

Por algunos pasajes, el debate presidencial del lunes 11 de Octubre nos hizo remontarnos a aquel tiempo de la contienda por primarias legales, donde Gabriel Boric y Daniel Jadue preferían encontrarse la razón antes que marcar diferencias.

Justamente, esa estrategia fue la que se vio entre los tres abanderados opositores. Así, Gabriel Boric (Apruebo Dignidad), Yasna Provoste (Nuevo Pacto Social) y Marco Enríquez-Ominami (PRO), evitaron enfrentamientos personales entre ellos y prefirieron apuntar a la otra vereda: Sebastián Sichel (Chile Podemos M´ás) y José Antonio Kast (Partido Republicano)

Esto fue reconocido tanto por analistas como por fuentes de los comandos de los candidatos. En general, la respuesta es la misma: hay más puntos en común y no vale la pena polemizar.

Con los ojos en la segunda vuelta

En el caso de Gabriel Boric, la estrategia de no confrontarse con sus colegas de oposición venía desde la preparación del debate. Un integrante de su comando cuenta que “no valía la pena” marcar diferencias con candidatos opositores que no se le acercan al frenteamplista en las encuestas.

Más bien, en el comando del diputado magallánico están poniendo el foco en la segunda vuelta presidencial. En ese sentido, su performance en el debate tuvo un punto clave.

Fuentes internas del equipo de Boric aseguran que veían este debate como una oportunidad para acentuar el carácter de cada candidato, más que buscar diferencias programáticas entre ellos.

De esta forma, Boric trató de mostrarse como una persona dialogante, es decir, subrayar el punto de que una candidatura de izquierda tiene la capacidad de conversar con el sector más moderado del progresismo representado por Yasna Provoste, cuyo electorado va a necesitar en caso de llegar al balotaje.

Puesto en otras palabras, según las propias fuentes: la idea era mostrar a un Boric más institucional. Esto, ya que aseguran que esa es la clave para afirmar los votos de Nuevo Pacto Social para segunda vuelta.

Sin embargo, para la politóloga y académica de la Usach, Pamela Figueroa, la estrategia que tuvo Boric con Provoste fue “algo adelantada”.

“En algún momento Boric le dice que no quiere polemizar, sino buscar los puntos de acuerdo. Parece que quisiera buscar buena disposición con el elector de Provoste, pero todavía falta para la segunda vuelta”, comenta Figueroa.

Por el lado de Yasna Provoste, en tanto, los ojos también estaban puestos en una eventual segunda vuelta, pero con más distancia que el círculo de Boric.

Desde el comando de la abanderada falangista, comentan que su estrategia actual apuesta a ir escalando de a poco en las encuestas. Por esta razón, aseguran que pusieron su foco en discutir con Sebastián Sichel -su rival más inmediato- y en desmentir algunas afirmaciones de José Antonio Kast.

Sin embargo, un análisis más fino del comando de Provoste dice que, en este momento, la mejor opción de Provoste es pasar al balotaje con Boric.

Este diagnóstico explica que la senadora tenía el objetivo de golpear a Sichel en el suelo, tratando de capitalizar los apoyos que el abanderado de Chile Podemos Más ha perdido en las últimas semanas.

Improvisada buena onda

A pesar de que uno puede pensar que existió una coordinación entre los candidatos opositores para no hacerse daño, ni ellos se esperaban la tranquilidad con la que se interpelaron, según sostienen en los equipos de Boric y Provoste.

En el comando de Gabriel Boric, por ejemplo, cuentan que iba preparados con la estrategia de no caer en eventuales provocaciones que le plantearan Yasna Provoste y Marco Enríquez-Ominami.

Sin embargo, cuando llegó el momento de la verdad y fue el turno de ME-O para interpelar al magallánico, tanto el abanderado frenteamplista como su equipo cercano se sorprendieron del tono amable que utilizó el líder del PRO. En este sentido, en el entorno de Boric aseguran esta estrategia es positiva para todos los candidatos opositores.

Esto, porque el no marcar diferencias les permite dos ventajas. Primero, mantener en la cercanía a los electorados que representan los demás candidatos del sector. Segundo, unir fuerzas para deslegitimizar al polo de derecha.

Según sostienen en los equipos de Boric y Provoste, no se esperaban la tranquilidad con la que se interpelaron los candidatos.

Según Tomás Duval, analista político y decano de la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma, Boric “demostró que puede tener ciertas coincidencias más allá de sus diferencias con la senadora Provoste. Creo que fue un desempeño más que adecuado”, reflexiona.

En el caso de Yasna Provoste, su equipo tampoco se esperaban tanta cordialidad por parte de Boric. Los cercanos al legislador dicen que estaban preparados para responder la más mínima interpelación del diputado.

Sin embargo, cuando a Boric le tocó por azar interpelar a la senadora, explicitó sus intenciones de usar el guante blanco. Más bien, prefirió profundizar en las ideas programáticas.

El análisis de esta situación en el comando de Provoste dice que si bien no pensaron que existiría un cese al fuego, les calzó perfecto con la estrategia de enfocarse en incomodar a Sebastian Sichel. Con esto lograron bajar a su rival directo en las encuestas, proyectan en el equipo de la senadora DC.

Para el analista electoral Axel Callis, Yasna Provoste “entendió que su foco no era Boric, sino que pegarle primero a Kast y luego a Sichel. Y hubo colaboración porque entienden que deberán trabajar juntos para la segunda vuelta. Independientemente de quien pase, porque hay una matriz de centro izquierda e izquierda, hay coincidencias programáticas importantes”. 

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