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Mario Desbordes: “Si la disyuntiva está entre Provoste-Boric, vamos a votar por Provoste”

Esperanzado en que Sebastián Sichel pueda repuntar de aquí a las elecciones del 21 de noviembre, el ex candidato presidencial de RN dice que jamás votaría por Gabriel Boric si es que su candidato no llega a la segunda vuelta. En ese escenario, afirma, “Yasna podría ser perfectamente una tremenda alternativa”.

Hace dos años, Mario Desbordes fue piedra angular del acuerdo político que abrió la puerta para redactar una nueva Constitución. Muchos valoraron ese paso, pero sectores de la derecha todavía le cobran esa cuenta porque consideran que “lo entregó todo”.

En estos dos años, Mario Desbordes dejó el Congreso, fue ministro de Defensa del Presidente Piñera, fue candidato presidencial y cuando quiso repostular para dirigir Renovación Nacional la cuenta se cobró de nuevo. 

Hoy, instalado en una oficina de abogados, el ex diputado está armando una fundación para formar jóvenes líderes sindicales y estudiantiles que lleven la bandera de ese proyecto político que él intentó instalar en el mapa de la derecha chilena.

“A diferencia de los que tanto me critican, yo atravieso el centro de Santiago de lado a lado y lo hago caminando solo. La gente se me acerca. Me conversan. Los ciudadanos sienten que nos hemos quedado peleando durante dos años y no hemos sido capaces de hacer una sola reforma. Esa es la realidad”, dice Desbordes. 

Hace justo dos años, usted lideraba el proyecto de una derecha social y firmaba el Acuerdo por la Paz. Hoy pareciera estar aislado del mundo de la derecha, ¿o no?

-No, no. Aislado no. Claro, salí de una primaria, con resultado conocido, una derrota, pero nos preocupamos de sembrar. O sea, era evidente que esa primaria no la iba a ganar. Sepulté cualquier opción presidencial cuando entré al gabinete del Presidente Piñera.

¿Siempre lo supo?

-Siempre lo supe. Todo mi círculo cercano, los amigos, mi señora, me dijeron que entrar al gobierno significaba enterrarme políticamente y por un buen rato.

-¿Y por qué aceptó?

-Porque el Presidente me lo planteó en términos tan fuertes que no me pude negar. Me dijo que había que estar para la conmemoración del primer año del 18 de octubre, para el plebiscito. Eran hitos fundamentales y que él necesitaba que lo ayudara y lo acompañara. No me dejó mucho margen.

“Era evidente que esa primaria no la iba a ganar. Sepulté cualquier opción presidencial cuando entré al gabinete del Presidente Piñera”

-¿Digamos que se sintió forzado?

-No, no sé si forzado, pero convocado en un momento muy especial. Por eso acepté, sabiendo que esa decisión me dejaba fuera de cualquier opción…

-En el fondo, ¿es como haberse inmolado por Piñera?

-No. Por Piñera no. Por el gobierno, pero sobre todo porque sentí que en ese minuto Chile necesitaba del esfuerzo de todos. Había que cruzar ese momento tan complejo.

-¿Y cuál fue el sentido de ir a primarias y dar la pelea presidencial si sabía que no había opción?

-El sentido de ir a primarias fue sembrar. Estamos trabajando para consolidar una alternativa de centro-derecha socialcristiana, solidaria, republicana y con verdadero arraigo popular. No es contra otras visiones, es complementaria. Porque sin una profunda mirada social, un futuro gobierno de nuestro sector está condenado al fracaso.

Pero su proyecto fue derrotado. Se impuso Sebastián Sichel con otro relato…

-Las peleas son de largo aliento. Por supuesto, ganó el Instituto Libertad y Desarrollo. Pero no veo a Sichel como un tipo tan representativo de lo que podría ser Luis Larraín o Marcela Cubillos. Lo veo más cercano a mí. De hecho, es mi candidato.

KAST VERSUS SICHEL

En el cuadro político actual, ¿cómo ve el avance que está teniendo José Antonio Kast?

-Yo creo que José Antonio Kast está logrando votos, incluso, de gente que me apoyó a mí en la primaria.

¿Y cómo habría que leerlo?

-Que el electorado de derecha no tiene o no vio candidatos en otra persona que no fuera José Antonio Kast. Yo espero que sea Sichel el que logre recoger esa sensibilidad y pase a la segunda vuelta.

-No parece fácil…

-Está difícil, pero todavía quedan varias semanas para la elección.

“Las peleas son de largo aliento. Por supuesto, ganó el Instituto Libertad y Desarrollo. Pero no veo a Sichel como un tipo tan representativo de lo que podría ser Luis Larraín o Marcela Cubillos. Lo veo más cercano a mí. De hecho, es mi candidato”

-¿Qué riesgos podría acarrear un triunfo de Kast?

-Yo no sé con quién va a gobernar Kast si gana la Presidencia, si es que llega a ganar. No veo que su posición en las encuestas esté permeando su lista parlamentaria. Por lo tanto, no lo veo con una mayoría parlamentaria propia ni de cerca ni de lejos.

-Pero gane o no, el dato es que Kast se va a convertir en una fuerza política. ¿Eso no deja fuera del mapa a la centro-derecha por un rato?

-No creo. Kast está ahí porque le hemos dejado abierto ese espacio de la derecha. El comando de Sichel decidió dejar ese flanco completamente abierto.

-¿Fue un error?

-Es que lo primero que uno tiene que hacer es asegurar la base y después conquistar nuevos corazones. Primero los propios, después los otros. 

Pero Sichel nunca ha sido de la base de la derecha.

-Pero ganó la primaria, se postuló por la centro-derecha y, por lo tanto, se vino a esta casa.

En esa lógica, ¿él se distanció de la derecha o la derecha lo dejó caer?

-Yo no sé lo que está pasando. Sólo espero que la centro-derecha se reencante con él y pase a segunda vuelta.

-Usted sí sabe lo que está pasando…

-Por supuesto que tengo una opinión, pero en este minuto tengo que tratar de contribuir a que le vaya bien.

“Kast está ahí porque le hemos dejado abierto ese espacio de la derecha. El comando de Sichel decidió dejar ese flanco completamente abierto”

Hoy Sichel está en cuarto lugar. ¿Es difícil que salte de nuevo al segundo?

-Bajó en tres semanas. Puede subir en las próximas tres semanas. La política es así. Pueden pasar muchas cosas… José Antonio puede cometer un error, Sebastián puede enganchar con lo que la gente está planteando y perfectamente puede repuntar. 

-¿Y de qué manera podría crecer?

-Yo creo que se puede crecer si Sebastián Sichel retoma el discurso de la primaria y se concentra en propuestas concretas. La gente quiere escuchar qué le ofrecen; cómo le van a solucionar sus problemas. En mi opinión, por ahí hay que centrar la campaña. La elección está muy abierta todavía. No hay una Michelle Bachelet que marque 70% como fue en el 2013. No existe ese fenómeno ahora…

Pero hay un Gabriel Boric que no baja del primer lugar en las encuestas. ¿Cómo lo ve?

-Yo respeto a Gabriel. Lo vi en una actitud de Estado el 15 de noviembre del 2019. Nos tocó destrabar varios de los acuerdos. Él fue fundamental en eso. Así que valoro mucho lo que hizo, pero no me pierdo: él es un hombre de izquierda.  

“Yo creo que se puede crecer si Sebastián Sichel retoma el discurso de la primaria y se concentra en propuestas concretas. La gente quiere escuchar qué le ofrecen; cómo le van a solucionar sus problemas. En mi opinión, por ahí hay que centrar la campaña”

-Y va en alianza con el PC. ¿Eso le asusta?

-Llevamos dos años viviendo momentos muy delicados. Veo a la izquierda más dura tironeando al todo o nada, avanzar sin transar, lo que realmente es un peligro gigantesco. El PC está en esa actitud. Han tironeado la Convención Constituyente de una manera brutal y la está llevando a un desprestigio que me da pena. Al final, el tironeo diario del PC lo único que hace es llevarle agüita al molino de Marcela Cubillos.

SACANDO CUENTAS

-El empresario Nicolás Ibáñez decía que va a votar por Gabriel Boric para desenmascarar a la izquierda. ¿Es una opción que está dando vueltas en la derecha?

-Se lo he escuchado a varias personas de derecha. Hay un grupo que está de cabeza para que a la Constituyente la vaya mal. Están financiando con mucha plata -en redes sociales y de la mano con El Mercurio– para que fracase la Constituyente y que se produzca un rechazo en el plebiscito de salida. Es un grupo muy duro…

-¿Dice que esa sería la operación de fondo?

-Sí, claro. Ahí están los Larroulet, las Cubillos y varios otros. Pero también hay otro grupo en la derecha que dice: “Olvidémonos de la presidencial y dejemos que gane Boric”. Ese grupo cree que si pasa Sichel a la segunda vuelta, no lo van a dejar gobernar. Y hay un segundo grupo que está en la línea de que mejor gane José Antonio Kast. Pero todos sabemos que Kast no le va a ganar a Boric. Y si lograra ganar, menos va a poder gobernar.

“Veo a la izquierda más dura tironeando al todo o nada, avanzar sin transar, lo que realmente es un peligro gigantesco. El PC está en esa actitud. Han tironeado la Convención Constituyente de una manera brutal y la está llevando a un desprestigio que me da pena”

-¿Esos serían los escenarios alternativos que se barajan?

-Sí. Y hay otros que piensan que es mejor ganar con Yasna Provoste. Por eso todo el mundo habla del “naranjazo”. Esa es una cuestión que está sonando muy fuerte en la derecha.

-¿De verdad?

-Sí, pero se piensa que si gana Provoste, la siguiente elección será de Boric o de Giorgio Jackson. Entonces, concluyen: “¿Y por qué no hacemos la pérdida altiro? Que gane Boric ahora y demuestran lo que son. Va a ser una catástrofe, van a gobernar mal, y eso va a hacer que el chileno medio no vuelva a votar por ellos”.

-¿Y qué se hace con todos esos planes y de tantas derechas?

-Tratar de ganar con Sichel. Yo me quedo con ese plan.

-El temor que ronda es que si gana la izquierda, el país entra en la misma ruta de Venezuela. ¿Usted también ve el riesgo por ahí?

Yo no veo a Boric haciendo un gobierno a lo Maduro, ni a lo Chávez, ni a lo Ortega, pero sí lo veo cercano a los Kirchner en Argentina. Y eso es igual de malo. Porque los que han sufrido el gobierno de los Kirchner son la gente que menos tiene. De hecho, la mitad de los argentinos hoy vive en la pobreza. Ese es el riesgo que yo veo.

“YASNA NO ESTÁ MUERTA”

– A Yasna Provoste, ¿la da fuera de competencia?

-No, en lo absoluto. Ha ido subiendo en las encuestas y si se deja de competir con Boric y empieza a hablarle al electorado histórico, capaz que pase a segunda vuelta. No lo puedo descartar para nada. 

-¿Le ve opciones para un reimpulso?

-Totalmente. Provoste no está muerta. Al revés, va subiendo. Y si logra reencantar a su electorado, podría competir con Boric en segunda vuelta. Lo que es claro hoy día es que Boric está consolidado. Ha logrado agarrar parte del PS. Entonces, la discusión está en quién de los otros tres va a competir con él: ¿Sichel? ¿Provoste? ¿Kast? Eso está abierto todavía.

“Yo no veo a Boric haciendo un gobierno a lo Maduro, ni a lo Chávez, ni a lo Ortega, pero sí lo veo cercano a los Kirchner en Argentina. Y eso es igual de malo. Porque los que han sufrido el gobierno de los Kirchner son la gente que menos tiene. De hecho, la mitad de los argentinos hoy vive en la pobreza. Ese es el riesgo que yo veo”

-¿Y Yasna Provoste podría recoger una sensación de orfandad que hay en algunos sectores de la derecha hoy día?

-Bueno, por supuesto que no vamos a votar jamás por Boric y Yasna podría ser perfectamente una tremenda alternativa si es que es ella la que pasa a la segunda vuelta. Pero yo quiero ponerme en el escenario de que sea Sichel. 

-Ya. Pero ¿Provoste podría ser una alternativa si no hay un candidato viable de la derecha? 

-Nosotros vamos a votar por nuestros candidatos. Yo espero que gane Sichel, pero si la disyuntiva está entre Provoste-Boric, vamos a votar por Provoste

LOS BLOQUEOS

-Observando el clima político y social del país, ¿hay espacio para un nuevo Presidente de su sector?

-Si el candidato va a ser un Presidente de derecha que cree que todo está perfecto y que no hay que hacer cambios, por supuesto que no. Vamos a tener un estallido a los 6 meses. Yo lo vengo diciendo hace rato. El Presidente que asuma debe comprender que no puede esperar a la Constituyente. Tiene que hacer la reforma previsional; lograr un acuerdo en la reforma a la salud y avanzar en una serie de otras reformas que son estructurales y que la gente nos está exigiendo hace rato.

“Por supuesto que no vamos a votar jamás por Boric y Yasna podría ser perfectamente una tremenda alternativa si es que es ella la que pasa a la segunda vuelta. Pero yo quiero ponerme en el escenario de que sea Sichel” 

-¿Reformas que el gobierno de Sebastián Piñera no hizo?

-No hizo porque se rigidizó todo. Las primeras semanas después del estallido, me junté con gente desde el Frente Amplio hasta la UDI. La disposición a los cambios estaba, pero el gobierno no quiso avanzar en las reformas. Ahí se perdió una oportunidad de oro.

-¿Por qué?

-Porque muchos bloquearon las reformas. Había varios termocéfalos que insistían en la lógica de que aquí ya se entregó todo. Dentro de la mochila de amenazas e insultos que tengo todos los días, dicen que se destruyó el país y se entregó la Constitución. Me refiero a gente como Sergio Melnick, que debe ser el guaripola de los termocéfalos.

En estas páginas, Gonzalo Cordero decía lo mismo: que el “desbordismo” hizo una mala lectura y lo entregó todo…

-Bueno, Gonzalo Cordero es un gran representante de ese grupo que quiere frenarlo todo y que comprenden el mundo porque habló con su nana, conversó con el chofer o a lo mejor anduvo en un taxi. Creen que todo está bien y que nosotros somos izquierdistas disfrazados. Bueno, justamente son los Gonzalos Cordero los que nos llevaron al estallido y no van a reconocerlo nunca. Necesitan alguien a quien culpar.

-¿Y qué es lo que deberían reconocer, a su juicio?

-Que durante años bloquearon todo. Cuando se pudieron hacer cambios, jugaron a las escondidas aprovechándose de los quórum y del sistema binominal. Así fue como llegamos a octubre del 2019. Por supuesto, ahora juegan a decir que “Desbordes entregó la Constitución”. Pero Cordero no dice que estaba escondido debajo del catre en ese minuto. Lo mismo que Luis Larraín. Tengo montones de mensajes de estas personas diciéndonos esa noche del 15 de noviembre: “Oye, logren un acuerdo ahora”.

“Dentro de la mochila de amenazas e insultos que tengo todos los días, dicen que se destruyó el país y se entregó la Constitución. Me refiero a gente como Sergio Melnick, que debe ser el guaripola de los termocéfalos”

-¿Y qué tiene que ver Luis Larraín…?

-Mira, al único que voy a echar al agua es al señor Larraín porque escribió una columna muy grosera en mi contra. Yo tengo un whatsapp en que él me rogaba que llegáramos a un acuerdo. De hecho, le mandé el acuerdo y él planteaba las cosas que consideraba fundamentales. Después de haberlo leído con cuidado, me felicitaba. Ese es Luis Larraín de la noche del 15 de noviembre, que estaba escondido debajo de su cama, pidiéndole a otros que solucionaran el problema… En esas horas, había mucha gente de la derecha escondida debajo de las faldas de los Carabineros y de los militares. Pretendían que ellos solucionaran esto. Por supuesto, ninguna de esas personas se iba a ensuciar las manos.

-¿Tiene rabia…?

-No, yo sé lo que vivimos en esos momentos. Esa gente ha sido extraordinariamente dañina para el sector. Provocaron que perdiéramos una tremenda oportunidad: la centro-derecha pudo haber liderado las reformas claves. Nos impidieron demostrarle a la gente que éramos capaces, que entendimos y cumplimos. No lo hicimos.

… ESE DÍA

Cuando mira las imágenes de violencia, los saqueos, ¿no ha pensado: “chuta, quizás la fregamos al haber abierto esta puerta”?

-No, para nada. Porque yo vi y escuché lo que estábamos pasando esos días del estallido. No me encerré en la casa. Me reuní con dirigentes políticos, fui a poblaciones a escuchar a los dirigentes sociales… Hablé con mucha gente y llegué a la convicción de que había que buscar una salida. La crisis era más grande de lo que suponíamos.

-¿Hubo un momento dónde sintió que la crisis se podía ir de las manos?

-Cuando vi que Carabineros no era capaz de aguantar una semana más. Estaban reventados. Hubo un día, el más duro, en que Carabineros estuvo a punto de dejar pasar a los manifestantes. Te hablo de 5 ó 6 mil, los más violentos, que se descolgaron de una manifestación de 200 mil personas en la Plaza Italia. Ese día estuvieron a punto dejarlos pasar a La Moneda. Ya no podían seguir conteniéndolos. Gracias a Dios los manifestantes no sabían eso. Se fueron, se cansaron. Pero si esa gente hubiera presionado 10 minutos más, habrían entrado a La Moneda. Carabineros, y te lo digo porque me lo dijeron los oficiales que estaban a cargo, ya estaban contando los minutos en reversa: 10, 9, 8, 7… 

“Mira, al único que voy a echar al agua es al señor Larraín porque escribió una columna muy grosera en mi contra. Yo tengo un whatsapp en que él me rogaba que llegáramos a un acuerdo. De hecho, le mandé el acuerdo y él planteaba las cosas que consideraba fundamentales. Después de haberlo leído con cuidado, me felicitaba”

-¿Estamos hablando de qué día?

-Debe haber sido el 27 ó 28 de octubre. No me acuerdo el día exacto, pero había una manifestación grande en Santiago… Eran 5 mil muy violentos que vinieron de todo Chile y empezaron a presionar. A Carabineros ya no le quedaban carros lanza agua. Tampoco lanza gases. Estaban empezando el cuerpo a cuerpo. Me llama un oficial joven y me dice: “Don Mario, no damos más. Vamos a tener que abrir”. Llamé a un oficial, un jefe, y le digo: “Qué está pasando”, y me dijo lo mismo: “Vamos a tener que abrir. ¿Qué alternativa tengo? ¿Disparo? ¿Mato 50? ¿Mato 100?”.

– La Moneda estaba consciente de esto.

-La Moneda estaba consciente de eso. 

-¿Y los partidos?

-También. Pero la memoria es frágil. Por eso necesario recordar en lo que estábamos ese octubre del 2019. Todos estos valientes, estos corajudos, ese día estaban como cobardes escondidos.

“Me llama un oficial joven y me dice: “Don Mario, no damos más. Vamos a tener que abrir”. Llamé a un oficial, un jefe, y le digo: “Qué está pasando”, y me dijo lo mismo: “Vamos a tener que abrir. ¿Qué alternativa tengo? ¿Disparo? ¿Mato 50? ¿Mato 100?”

-¿Hay un quiebre profundo en la derecha? Muchos de su sector creen que se abrió la puerta a la violencia…

-Lamentablemente, hay un grupo atrincherado en esta lógica. Pero no olvidemos que también hubo cientos de miles de personas en la calle pidiendo cosas razonables. Esa es la parte que no quieren ver.

-¿Por qué?

-Porque no quieren reconocer que el modelo falló, que hizo agua por todas partes y que había que hacerle ajustes. La misma Jacqueline Van Ryselberghe sabe perfectamente que las primeras dos o tres semanas no estaba sobre la mesa la Constitución. Llegamos a pactar una nueva Constitución porque los Larroulet bloquearon todo. Si hubiéramos avanzado de inmediato en la reforma a la salud, a las pensiones, probablemente la gente no habría presionado por una Constitución. Entonces, ¿quiénes son, finalmente, los responsables de que hayamos terminado “entregando”, como dicen, la Constitución? Fundamentalmente, la derecha dura que bloqueó todos los cambios y que ahora no se quieren hacer responsables.

“Entonces, ¿quiénes son, finalmente, los responsables de que hayamos terminado “entregando”, como dicen, la Constitución? Fundamentalmente, la derecha dura que bloqueó todos los cambios y que ahora no se quieren hacer responsables”


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