Traiciones y vuelcos de última hora: Historial de las candidaturas presidenciales de la derecha que se desinflaron

Si bien Sebastián Sichel sigue en carrera presidencial, la última conferencia de prensa del 26 de Octubre, donde pidió a los partidos de Chile Podemos Más libertad de acción para que se sinceraran los apoyos a José Antonio Kast, fue leída como una clara pérdida de impulso. No es la primera vez que la derecha enfrenta dificultades con sus candidaturas presidenciales: ni siquiera se acerca a otras performances erráticas del sector que marcaron las últimas décadas y que recopilamos en The Clinic.

Candidaturas presidenciales

Se sintió como una renuncia, pero no. Pese a la baja sostenida en las encuestas y la fuga de militantes que decidieron respaldar a José Antonio Kast, Sebastián Sichel finalmente optó por seguir en carrera y cortar por lo sano: libertad de acción a los militantes de los partidos de Chile Podemos en las elecciones de noviembre.

En una enérgica conferencia de prensa la noche del 26 de Octubre, el abanderado de la coalición oficialista aseguró que no aceptará “el chantaje de aquellos que quieren que me transforme en algo que no soy; una persona de extrema derecha, una persona que no es tolerante, una persona que no cree en la diversidad, una persona que no cree en las ideas de la libertad”.

El revés de Sebastián Sichel no es el primero y, probablemente, no será el último. De hecho, se suma a una serie de candidaturas complejas que, por distintas razones, se han visto en la obligación de ceder terreno en el pedregoso camino de las candidaturas presidenciales registradas en las últimas décadas.

2005: Piñera deja fuera de juego a Lavín

El Consejo General de Renovación Nacional (RN) suele estar cubierto de un aura de incertidumbre, cuyas decisiones suelen hacer temblar el escenario electoral en la derecha. Así ocurrió el 2005, por ejemplo, cuando dos tercios de sus delegados decidieron llevar un candidato propio a la presidencial: Sebastián Piñera.

La maniobra significó uno de los mayores quiebres en el bloque, ya que en la UDI tenían resuelto respaldar a Joaquín Lavín. En el comidillo interno, la primera aventura presidencial de Piñera fue calificada como “suicidio político” o una “deslealtad” por parte de personeros claves del partido, como Alberto Espina y Andrés Allamand. Incluso, provocó la renuncia “con elástico” de Alberto Cardemil, quien pese a las diferencias, regresó a RN tres años después.

Pese a la fractura política, electoralmente la candidatura de Piñera fue más rendidora: logró cerca de 150 mil votos más que Lavín, pasando a segunda vuelta. Sin embargo, con los votos sumados de ambos no bastó y naufragaron en el balotaje ante el fenómeno de Michelle Bachelet.

La caída de Laurence Golborne

El 2013 fue otro año complejo para la derecha. Tras el primer gobierno de Piñera, el conglomerado estaba en búsqueda de un nombre y surgieron dos para una primaria presidencial. RN proclamó a Andrés Allamand, mientras que en la UDI seducía el nombre de Laurence Golborne, ex ministro de Minería que se hizo popular por la extracción de los 33 mineros de la mina San José en el 2010.

Sin embargo, su carrera duró poco: un fallo de la Corte Suprema condenó a Cencosud por prácticas ilegales, justo en el período en que Golborne era Gerente General. Además, se destapó que en su declaración de patrimonio omitió sus inversiones en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes.

Tras una reunión en la sede de la UDI, el ex ministro aseguró que no quería ser un “obstáculo” y declinó su opción presidencial. Ese día abandonó al sede de calle Suecia por la puerta de atrás, mientras que en la tienda gremialista optaron finalmente por Pablo Longueira como su reemplazo.

El “cuadro depresivo” de Longueira

Pese a la desazón de la UDI por la caída de Golborne, finalmente la tienda gremialista se quedó con la primaria: Pablo Longueira derrotó a Andrés Allamand por unos 20 mil votos apenas y se erigió como la principal alternativa para enfrentar a Michelle Bachelet.

Sin embargo, a cuatro meses de la votación, el ex senador decidió bajarse. La determinación fue anunciada por uno de sus hijos, quien aseguró que su padre estaba atravesando por un “cuadro de depresión”, lo que fue confirmado por su jefe de campaña, Joaquín Lavín.

La coalición buscó a Andrés Allamand para que asumiera el lugar que Longueira dejó vacante, sin embargo, este se negó. El desastre era mayúsculo e inevitable. En ese momento, apareció la figura de Evelyn Matthei, quien estuvo lejos del milagro: fue derrotada por paliza por Michelle Bachelet en segunda vuelta, con más del 60% de los sufragios.

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