Tres expertos desmenuzan el nuevo plan del gobierno para luchar contra el cambio climático

Desde el cierre de las centrales a carbón hasta planes de conservación de especies amenazadas, la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP) establece plazos concretos para avanzar en la carbono neutralidad y la mitigación de la crisis climática en Chile. En conversación con The Clinic, tres expertos se refieren a las metas de transición y sus desafíos.

Este martes, el Ministerio de Medio Ambiente presentó la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP), una hoja de ruta con 407 metas de transición para alcanzar la carbono neutralidad y enfrentar los desafíos del cambio climático. Con un carácter transversal, el documento aborda las transformaciones en distintos sectores de la economía para avanzar en un desarrollo bajo en emisiones hacia el año 2050. Esta estrategia, que Chile presentará en la COP26, es uno de los compromisos que contempla el Acuerdo de París para cada una de las Partes suscritas. 

“Es uno de los compromisos, pero siempre es bueno resaltar que no todos, de los más de 100 países que han firmado el Acuerdo de París, han cumplido con hacer esta estrategia. Chile debe estar entre los 40 países que ya deben haber entregado su estrategia de largo plazo. Al menos, el país está haciendo su tarea y eso es bueno, porque no siempre es así”, dice Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago

Para Tomás Ariztía, académico de la Universidad Diego Portales y director del Núcleo Milenio de Investigación en Energía y Sociedad, “a modo general, es una muy buena noticia que tengamos esta estrategia. De alguna forma, lo que hace esta estrategia es operacionalizar las metas que ya fueron definidas por el país el año pasado. Creo que también es destacable la forma en que se llevó a cabo el proceso, donde participó activamente la comunidad científica. Me parece que hay cosas muy interesantes y muy potentes”.

Créditos: Agencia Uno

Cristian Salas, director ejecutivo del Centro de Cambio Global UC, coincide en que este es un paso relevante para el país en materia ambiental. “Es una buena noticia para Chile. La estrategia presentada ayer es relevante y da un paso más allá de las políticas climáticas que ya ha implementado el país, comparado con la NDC que se presentó el año pasado. Es una estrategia ambiciosa, que involucra metas en varios sectores de la economía y que requiere una transformación productiva que no es menor. Es un desafío bastante importante, no es algo que sea fácil de conseguir y donde haya certeza de que se pueda conseguir”.

En entrevista con The Clinic, los tres expertos en cambio climático se refieren a los principales lineamientos de la Estrategia Climática de Largo Plazo que fueron presentados por la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, durante la mañana del pasado martes. 

Aspectos relevantes

La Estrategia Climática de Largo Plazo contempla 407 metas de transición para 2025, 2030, 2040 y 2050. Durante su lanzamiento, se destacaron algunas como el cierre total de las centrales a carbón para el año 2040, la protección de 10 mil a 15 mil hectáreas de humedales urbanos para 2025, un 80% de generación de energías renovables para el año 2040 y el 100% de buses, taxis y colectivos cero emisión para 2050, entre otras medidas. 

“De alguna forma, lo que hace esta estrategia es operacionalizar las metas que ya fueron definidas por el país el año pasado. Creo que también es destacable la forma en que se llevó a cabo el proceso, donde participó activamente la comunidad científica. Me parece que hay cosas muy interesantes y muy potentes”

Para el académico Raúl Cordero, la medida más importante de esta estrategia gira en torno al uso de los combustibles fósiles. “La mitigación del cambio climático requiere del abandono del uso de combustibles fósiles. Todo lo demás es accesorio. Puedes proteger el océano, evitar el uso de plásticos, reciclar, pero nada de eso importa si no abandonas los combustibles fósiles. Por lo tanto, esa es la clave de todo. Necesitamos que todos los países del mundo abandonen el uso de combustibles fósiles de aquí al 2050. Chile ya está comprometido a eso y en esta hoja de ruta se compromete a metas específicas. El 80% de la matriz eléctrica va a estar basada en energías renovables al 2030, esa es una meta extremadamente beneficiosa en todos los sentidos”, afirma. 

“En Chile, se han hecho análisis respecto a metas de descarbonización y proyecciones a largo plazo. Un tema interesante que se añadió tiene que ver con el análisis de incertidumbre de las distintas medidas que están consideradas para alcanzar la carbono neutralidad al 2050, porque el escenario base se construye respecto a un escenario que pone ciertos porcentajes y metas. El escenario base es la trayectoria más probable, pero alrededor de eso puede haber mucha variación, porque depende de un montón de variables: precios de commodity, crecimiento de la economía, tasas de interés, crecimiento de la población, entre otros”, destaca el director del Centro de Cambio Global UC, Cristian Salas. 

El académico Tomás Ariztía destaca la relevancia de los presupuestos de carbono sectoriales, los que consisten en un límite máximo de emisiones de carbono que pueden emitir los diferentes sectores económicos para evitar el aumento de la temperatura global. “Un tema muy interesante de esta propuesta es que ya empiezan a funcionar los presupuestos de carbono a nivel sectorial. Por lo tanto, permiten operacionalizar y limitar las emisiones en los distintos sectores económicos, incorporando distintas medidas. Ahora, un tema central es cómo estas medidas se van a ir implementando para cumplir estos objetivos sectoriales”, señala. 

¿Son factibles estas metas? 

Para la elaboración de la Estrategia Climática de Largo Plazo, se contó con la participación de diferentes grupos desde la sociedad civil, la academia, el sector privado, organizaciones y el gobierno. En cada paso del proceso, se consideraron los aportes y la perspectiva de cada uno de estos actores para definir los plazos de las metas de transición de aquí al año 2050. 

Para Raúl Cordero, las metas establecidas por la estrategia sí serían factibles de realizar debido a las características del territorio nacional. “Chile es uno de los países en desarrollo que más rápido puede alcanzar la carbono neutralidad y al que más conveniente económicamente le va a resultar. Es un país extremadamente rico en energías renovables, tiene un potencial solar increíble en el norte y un no despreciable potencial eólico en el sur del país. La transición energética no solo tiene grandes beneficios en términos ambientales, sino que tiene enormes beneficios económicos”, comenta. 

“La mitigación del cambio climático requiere del abandono del uso de combustibles fósiles. Todo lo demás es accesorio. Puedes proteger el océano, evitar el uso de plásticos, reciclar, pero nada de eso importa si no abandonas los combustibles fósiles. Por lo tanto, esa es la clave de todo”.

Con respecto a los períodos para llevar a cabo las diferentes metas, “los plazos que se han establecido son los correctos para mitigar el efecto del cambio climático y para disminuir las emisiones a nivel nacional. Creo que con esto, Chile puede cumplir con la carbono neutralidad al 2050, que es lo que pide la ciencia. El tema de la incertidumbre es relevante y ahí no solamente depende de concretar las acciones, depende de muchas variables. Al 2050 es más probable alcanzarlo, pero al 2030 existe mucha más incertidumbre”, dice Cristian Salas.

Con respecto al área de energía, Tomás Ariztía cree que las medidas podrían ser todavía incluso más ambiciosas.  “En ese marco, creo que si bien las metas que se proponen son una muy buena noticia, podría haber más ambición aún. Para el año 2040, proponen terminar con las centrales a carbón, pero la generación eléctrica a carbón es una de las principales fuentes de emisión de carbono en el país. Creo que sería interesante también pensar cómo podemos lograr avanzar hacia el cierre de las emisiones a carbón de una forma más anticipada. Podría ser para 2025, o idealmente hasta el año 2030”, agrega. 

https://www.theclinic.cl/2021/10/26/promesas-verdes-para-2050-este-es-el-plan-del-gobierno-para-luchar-contra-el-cambio-climatico/

Desafíos pendientes

Aunque la evaluación general respecto de la estrategia es positiva, Tomás Ariztía considera que también debería considerarse la justicia ambiental en un proceso como este. “Un tema que es fundamental y que se debería tener en cuenta en este tipo de instrumentos, es la dimensión de la justicia. Cuál es la forma en que estas metas se van a cumplir. En términos de los grupos de sectores afectados y los grupos beneficiados. Cómo hacer que estas transformaciones tengan principios incorporados de justicia climática y la transición justa en términos energéticos”.

Para Cristian Salas, un paso fundamental sería implementar la Ley Marco de Cambio Climático, proyecto que se encuentra en tramitación desde el año 2020. “Muchas de las metas sectoriales son indicativas, están conversadas, pero no hay una obligación de cumplirlas. Y ahí es donde es relevante el tema de los presupuestos sectoriales, que ya están establecidos, pero ¿qué tan vinculantes son esas metas? Ahí es donde está la gran interrogante. Qué va a pasar con la ley de Cambio Climático, porque teniendo la ley el sector está obligado a cumplir las metas. Ese es un desafío importante para que todo el círculo se cierre”, dice.

“Chile puede cumplir con la carbono neutralidad al 2050, que es lo que pide la ciencia. El tema de la incertidumbre es relevante y ahí no solamente depende de concretar las acciones, depende de muchas variables. Al 2050 es más probable alcanzarlo, pero al 2030 existe mucha más incertidumbre”

Además, Salas agrega que “ayer no se habló de adaptación al cambio climático. Se habló de la resiliencia y soluciones basadas en la naturaleza en términos generales, pero no se mencionaron medidas concretas en términos de adaptación. Puedes conseguir estas medidas, pero en el mundo igual van a seguir aumentando las emisiones, entonces ¿cómo te adaptas como país? Creo que ahí sigue quedando un desafío importante”, cierra Cristian Salas. 

De la mano de ello, Tomás Ariztía coincide en que “faltaría la Ley Marco de Cambio Climático, que también está dando vueltas. Y eso ya nos permite ir organizando, de a poco, una institucionalidad para ir avanzando en este tremendo desafío que es hacernos cargo de la crisis climática a nivel nacional”. 

Raúl Cordero agrega que el desafío también estará en los próximos gobiernos, quienes serán los encargados de continuar con la hoja de ruta hasta el año 2050. “Desafortunadamente, ninguno de estos procesos es de corto plazo. Todas las cosas en medio ambiente son de largo plazo, lo importante es que tengamos un objetivo claro. En Chile, los candidatos presidenciales que son los que van a tener que ejecutar esta hoja de ruta, están comprometidos con la acción climática y eso es algo que no en todos los países existe”, concluye.


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