Agencia UNO

Participación en votación de este domingo tuvo leve alza en comparación con presidenciales anteriores

Desde el Servicio Electoral (Servel) informaron que en las votaciones de este domingo, con el 99,74% de las mesas escrutadas, hubo un 47,19% de participación electoral.

Este domingo 21 de noviembre se desarrollaron las elecciones presidenciales, además de la votación para escoger senadores, diputados y cores.

Desde el Servicio Electoral (Servel) informaron que en dichas votaciones, con el 99,74% de las mesas escrutadas, hubo un 47,19% de participación.

Esto se traduce en que 7.093.303 personas votaron tanto en Chile como en el extranjero, dentro de un total de 15.030.973 ciudadanos habilitados para sufragar.

La cifra representa una leve alza de un 0,47% respecto a las elecciones presidenciales anteriores, claro que en esos años el padrón electoral contaba con 683.685 personas menos.

En las presidenciales de 2017 y 2018 hubo una participación de 46,72%, contabilizando un total de 6.703.327 votantes de un total de 14.347.288 ciudadanos habilitados para sufragar. En esa segunda vuelta participaron 7.032.878, es decir, un 49,02%.

Si pensamos en las presidenciales de 2013-2014, se puede decir que hubo un 49,35% de participación en primera vuelta, de un total de 6.699.011 ciudadanos habilitados en el padrón. En segunda vuelta votaron 5.697.751 personas, contando un 41,98%.

En cuanto al plebiscito del 25 de octubre de 2020 se puede decir que votó el 50,9% del padrón, es decir, 7.573.914 personas.

Desmotivaciones y razones de los votantes y los no votantes

La directora ejecutiva de Datavoz, Paulina Valenzuela, analizó los resultados en The Clinic y manifestó que “es difícil encontrar una explicación, por ahora, sobre las razones de fondo de este nivel de participación, que sería menor a la de las últimas presidenciales. Nos falta información sobre la composición de quienes asistieron, y si hubo o no renovación de votantes”.

Añadió que “quizás una de las hipótesis plausibles de manejar, es que la percepción en la población de que los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta eran los que iban a pasar, valga la redundancia, puede haberlos desmotivado en alguna magnitud a ir a votar. Hay que recordar que la mayor parte de las encuestas arrojaban ese resultado, esto es que Boric y Kast serían los ganadores, haciendo solo diferencias en el lugar de las preferencias del resto de los candidatos”.

¿Qué diferencias o similitudes tienen con los procesos electorales anteriores?

Diría que las mayores diferencias en todo el proceso estuvieron en dos aspectos: el primero en la campaña virtual de un candidato que terminó ocupando el tercer lugar sin haber estado un solo día en Chile, lo que implica realizar un análisis profundo para entender a que tipo de electorado logró capturar de esta forma y en segundo lugar la dificultad de los electores para identificar diferencias programáticas entre los candidatos que se ubicaban entre los dos ganadores. Esto último también está asociado a la forma de hacer campaña. Diría que la falta de información para los electores fue un aspecto clave”.

Teniendo en cuenta esta participación, ¿qué podemos esperar para la segunda vuelta?

En rigor, la segunda vuelta es una elección totalmente nueva, en la que se reordenan las fuerzas políticas, y eso cambia el escenario de elección para las personas.

Sin perjuicio de ello, claramente es una elección más polarizada respecto de las anteriores, entre dos visiones de país y de sociedad muy diferentes. Ante esto es importante recordar que una proporción no menor de la población, de acuerdo a diversos estudios, se auto-clasifica en posiciones más de centro, lo que hará más difícil su elección si lo que comunican los candidatos en este período de campaña, se aleja de ese lugar.

En definitiva, la composición del potencial electorado hoy en día es muy diversa, hay votantes ideológicos, programáticos, movilizados por miedos (mal menor) o por las características personales de los candidatos y claro aquellos que simplemente no les interesa participar (desesperanza), lo que hace más difícil predecir que decisiones tomarán ese día: si ir a votar o no y por quién hacerlo.  Lo que sabemos es que, salvo la segunda vuelta del 2013, en todas las anteriores se ha mantenido o ha aumentado la participación. Es por ello que es posible suponer que en esta segunda vuelta la participación podría aumentar”.

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