perro echado en el piso mirando hacia el frente

Agencia Uno

¿Rescate o secuestro de animales?: Expertas debaten los límites del animalismo y la tenencia responsable

La historia fue dada a conocer por la ilustradora botánica Geraldine MacKinnon: su perra se escapó de una parcela y fue encontrada por una persona que se negaba a devolverla a la familia por considerar que el animal no era bien cuidado. Aquí, dos expertas explican que la situación responde a un mal entendimiento de las leyes existentes sobre el cuidado animal y a la aplicabilidad de estas, entre otros factores.

Cerca del mediodía del miércoles, la ilustradora botánica Geraldine MacKinnon contó en Twitter que se le había perdido Pepa, su perrita de 10 años. La situación dio un giro inesperado cuando se enteró que una chica, supuestamente animalista, la había encontrado y se negaba a devolverla a la familia.

“¿Se acuerdan que se perdió nuestra perra? Ella es de parcela, no anda peinada como perro de interior. La persona animalista que la encontró no la quiere devolver y cuestiona nuestra forma de tenerla. Estamos de muerte”. De esa forma, Geraldine MacKinnon daba aviso en su cuenta de Twitter el miércoles por la noche de la situación que la tenía acomplejada. Cerca del mediodía había publicado en la misma red social una foto de Pepa, su perrita de 10 años de edad, indicando que se había extraviado por el sector de Parque Mahuida y Parque Natural Aguas de Ramón. “Es grande, tímida, 10 años, operada y nunca nunca salía de la casa”, escribió Geraldine.

Según comentó más tarde, esto habría ocurrido justo frente a la entrada de la casa. En un descuido momentáneo, aseguró la usuaria, la perrita habría salido por el portón, cosa que había ocurrido en otras ocasiones, pero esta vez Pepa no se quedó esperando afuera de la reja como era de costumbre. Algunos vecinos, aseguró, contaban con videos donde se veía a una mujer intentando durante cerca de una hora subir a la perrita a una camioneta, sin antes tocar el timbre de la casa para confirmar si el animal vivía allí o no.

El suceso terminó bien. Al día siguiente Geraldine escribió en su cuenta de Twitter agradeciendo el interés, y explicando que finalmente la persona que la tenía retenida había cedido en devolverla. Toda la historia derivó en un centenar de comentarios de distinto tipo, donde algunas personas justificaban el actuar de la supuesta animalista, y otras criticaban duramente su decisión. 

Una situación que se ha vuelto común

Dentro de los comentarios que recibió el tweet había más de un usuario que contaba que había vivido o conocido situaciones similares a esta. Personas que, al encontrar un animal en la calle, lo tomaban y se lo llevaban a sus casas, y al enterarse que la mascota tenía dueños se negaban a devolverlo, pues consideraban que no le estaban dando el cuidado necesario.

Según Celeste Jiménez, abogada especialista en derecho animal, y Claudia Ruiz, psicóloga, directoras de Animanaturalis y Fundación Vínculo Humano Animal respectivamente, esta es una situación que se ha vuelto común en el último tiempo, y que responde a un mal entendimiento de las leyes existentes sobre el cuidado animal y a la aplicabilidad de estas, entre otros factores. 

Toda la historia derivó en un centenar de comentarios de distinto tipo, donde algunas personas justificaban el actuar de la supuesta animalista, y otras criticaban duramente su decisión. 

En 2017 entró en vigencia la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, conocida popularmente como Ley Cholito, la cual define como tenencia responsable el conjunto de obligaciones que asume una persona cuando decide aceptar y mantener una mascota o animal de compañía, que consiste, por ejemplo, en su identificación, registro ante la autoridad, proporcionarle alimento, albergue, entre otras. El no cumplimiento de esas responsabilidades podría derivar en multas de 2 a 30 UTM.

Por otra parte, explica Celeste Jiménez, el maltrato animal corre por una vía distinta, y se encuentra estipulado en el Código Penal, pudiendo derivar en la incautación de un animal que esté dañado o en peligro, siempre y cuando un juez de garantía lo señale y dé la orden a Carabineros. “La gente se salta eso porque los carabineros no los pescan. Se le puede quitar el animal a una persona, pero para eso hay un conducto regular, que es decirle al carabinero que informe al fiscal sobre un caso de maltrato”, cuenta Celeste.

Las diferencias entre ambas leyes, cuenta Celeste, son clave: “Un ejemplo de tenencia irresponsable que me llega seguido son los perros que dejan en los balcones del departamento a todo el sol. No lo sacan a pasear, y uno ve que el perrito grita todo el día. Si vemos que el perro está con mucha sed, con mucha hambre, que está desnutrido, que hemos encontrado un par de casos así, en esos casos podríamos hablar de maltrato por omisión. Pero si el perrito simplemente está ahí, se queja, y llora porque  no lo sacan a pasear, estaríamos hablando de tenencia irresponsable”, explica.

El problema, dice la abogada, es que Carabineros tampoco cuenta con las herramientas suficientes para distinguir si se trata de un caso de maltrato animal o de tenencia irresponsable.

“¿Y qué dice la gente? ‘Yo no voy a esperar que al perrito lo maten’. Van y se lo roban. Y hay mucho proteccionista que llega y hurta al perro no más. Pero sobre este caso específico, no me atrevería a decir siquiera que hay una infracción a la Ley de Tenencia Responsable, porque que se te arranque el perro no es causal de una denuncia”, dice.

Tampoco lo considera así Claudia Ruiz, quien cuenta que en Fundación Vínculo Humano Animal, la agrupación que dirige, han recibido muchos casos de personas en situaciones similares.

“Hemos conocido muchos casos de gente que ha extraviado por accidente a sus perros, que los empieza a buscar y se entera que lo tienen tales personas, quienes se niegan a devolverlo. La gente lo ve extraviado, lo toma, se lo lleva, y hasta ahí estamos bien, lo estás rescatando, pero si aparecen propietarios reclamando ese animal, y te dan el argumento de que se les extravió, que es algo que puede suceder, ahí lo que corresponde es hacer devolución de ese animal”, explica Claudia.

El problema, dice la abogada, es que Carabineros tampoco cuenta con las herramientas suficientes para distinguir si se trata de un caso de maltrato animal o de tenencia irresponsable.

Otro punto que especifica, es que el tomar a un animal y retenerlo, le causa daño al mismo, pues no se toma en consideración que ese animal también puede extrañar su hogar. “A lo mejor no tenía los cuidados que uno espera, pero el animal tenía una relación con una familia, con quien ya llevaba 8, 10 años viviendo. Ahí hay una relación, yo no soy nadie para privar a ese animal del derecho de reunirse con su familia. No entregarlos yo creo que es una muy mala práctica que pasa a llevar derechos de otros”, agrega.

La educación como base

Para Claudia hay un factor importante que se debe considerar en casos así, y es que no toda la gente cuenta con los mismos conocimientos respecto al cuidado responsable de los animales, y eso, asegura, se logra desde la educación

“Un juez puede determinar si es que hay un maltrato o no, pero si es un tema de tenencia, eso se educa. Si me encuentro un perro en una zona rural, donde es un hábito que los dejen salir, debo educar para remediar eso con el tiempo. Uno hablará con la familia, para que tengan más cuidado, no los dejen salir, pero esto puede pasar”, señala.

Para Claudia hay un factor importante que se debe considerar en casos así, y es que no toda la gente cuenta con los mismos conocimientos respecto al cuidado responsable de los animales, y eso, asegura, se logra desde la educación. 

Claudia explica también que los perritos que viven en el campo y pasan la mayor parte del tiempo en un patio, poseen un modo de vida distinto a uno que vive, por ejemplo, en Santiago Centro.

“Son realidades distintas que no se pueden medir de la misma forma. Yo no puedo tachar a alguien de maltratador porque tenga el perro en el patio. Hay mucha gente que uno hoy puede ver que comete ciertos tipos de maltrato, pero muchas veces es porque no sabe, porque era parte de la vida tenerlos, por ejemplo, amarrados. Pero muchas veces uno les explica, les educa, y comienzan a liberarlos”, añade. 

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