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15 de diciembre de 2021

Fake news según 4 expertos: ¿La mentira se instaló en Chile como método de campaña política?

Agencia Uno

En pleno periodo de campañas presidenciales, las fake news y la desinformación han vuelto a tomar un rol importante en los debates y en las redes sociales. Cuatro expertos convocados por The Clinic miran este fenómeno; y responden preguntas: ¿cómo afecta esto a la ciudadanía, la institucionalidad y los medios de comunicación?, ¿se está instalando la mentira como método de campaña política?, ¿cuáles son las salidas?

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Si en algo están de acuerdo los cuatro expertos contactados por The Clinic, es que el fenómeno de las fake news y desinformación en Chile está en uno de sus puntos más álgidos. El panorama electoral político actual y el protagonismo de las redes sociales han generado un escenario idóneo para el esparcimiento de este tipo de material, el cual -aseguran- llegó para quedarse. 

En el debate presidencial de Anatel realizado este lunes, diversos grupos de periodistas y estudiantes universitarios se encargaron de tomar la información expuesta por los candidatos presidenciales y chequearla, señalando cuál es falsa y cuál es verdadera, y cuál puede ser catalogada como engañosa o poco precisa. Ejercicio conocido como fact-cheking, y que se ha ido masificando a velocidad similar que la aparición las llamadas noticias falsas.

Si bien hoy es más fácil chequear la veracidad de una información, también es cierto que es más fácil y rápido viralizar esas mismas noticias falsas. “Para quienes desinforman, les puede resultar, con todas las herramientas tecnológicas que hay a su disposición, más rápido y sencillo crear un fotomontaje o editar un video. Porque la mentira es mucho más atractiva que la verdad, por eso se viraliza con mayor rapidez”, dice Tomás Martínez, periodista y fundador de Mala Espina Check, proyecto periodístico que nació en 2019 y se enfoca en verificar cierta información que circula por internet.

“Hay muchas veces en que las verificaciones o los chequeos tienen harta viralización, pero no siempre es tan fácil llegar al nivel que tuvo la mentira o la desinformación original”, comenta Martínez. Lo mismo cree Ximena Orchard, directora del Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, Magíster en Comunicación Política y Doctora en Comunicaciones. Según Orchard, la diseminación de noticias falsas hoy es mucho más simple, pero hay un punto distinto y que genera preocupación: el uso de la desinformación como estrategia de campaña en un contexto electoral. 

“Para quienes desinforman, les puede resultar, con todas las herramientas tecnológicas que hay a su disposición, más rápido y sencillo crear un fotomontaje o editar un video. Porque la mentira es mucho más atractiva que la verdad, por eso se viraliza con mayor rapidez”, dice Tomás Martínez, periodista y fundador de Mala Espina Check.

Esa situación no es algo nuevo, es sabida, pero sí comenta Orchard que es un fenómeno que ha ido en crecimiento en distintos contextos electorales, con ejemplos claros y recientes, como sucedió en las campañas de Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. 

Según Pedro Santander, periodista, académico de la Universidad Católica de Valparaíso, Doctor en Lingüística y director del proyecto D.E.E.P., este fenómeno se podía observar en la campaña presidencial de 2017 en Chile, pero de manera muy incipiente: «En esa ocasión no vimos ni detectamos de manera preocupante el tema de las fake news. Ése es un fenómeno que se ha dado en el mundo, pero que aterriza (con más fuerza) en Chile en el marco de una campaña presidencial donde alguien de extrema derecha se enfrenta a otro candidato y me da la impresión de que no ha disminuido, porque en el último debate ese candidato sigue insistiendo en cuestiones que después sitios de fact checking demuestran que son falsas”. 

Santander destaca ese punto. Si bien comenta que las fake news son utilizadas en muchos sectores políticos y en diversos momentos, es enfático en destacar que “sí hay una correlación bastante comprobada. Quienes más las usan metódicamente, sistemáticamente y ordenadamente, son la derecha y la ultraderecha, y no sólo en Chile”, señala el experto.

“Hay una correlación bastante comprobada. Quienes más usan metódicamente, sistemáticamente y ordenadamente las fake news, son la derecha y la ultraderecha, y no sólo en Chile”, señala el académico Pedro Santander.

La mentira se extrema

Según Daniela Campos, periodista, Magíster en Ciencia Política y miembro de la Red de Politólogas, hay que ser claros. La experta señala que hay muchos políticos en la derecha, y que no todos caen en este tipo de estrategias: “La extrema derecha populista, que tiene tintes de neofascismo y que releva las figuras del pinochetismo, es la que más ha estado conectada con las fake news, pero no toda la derecha”, explica. 

Según Campos, ese método responde a una forma inescrupulosa de entender y hacer política, y al mismo tiempo representa un arma de doble filo. Por un lado, a pesar de que la información se pueda desmentir a través de chequeos, siempre va a quedar alojada la duda, pero al mismo tiempo es un disparo en el pie. “¿Qué pasa con la credibilidad de los políticos? ¿Alguien les va a creer? Puedes ganar en el corto plazo porque haces daño, pero en el largo plazo tú vas a perder, vas a perder como político y vas a perder la institucionalidad. Yo creo que los ciudadanos cuando tengan que volver a votar por ellos quizás no lo harán. Quiero creer eso, que la ciudadanía está cada vez más exigente”, reflexiona.

Campos agrega: “Me parece que los empleados públicos, los diputados y políticos deberían ser mucho más cuidadosos con ese tipo de cosas, porque en el fondo se están disparando en el pie; es la clase política la que hoy día está en cuestionamiento. La ciudadanía en general no tiende a creerle, y con estas cosas tampoco”.

“¿Qué pasa con la credibilidad de los políticos? ¿Alguien les va a creer? Puedes ganar en el corto plazo porque haces daño, pero en el largo plazo tú vas a perder, vas a perder como político y vas a perder la institucionalidad”, explica Daniela Campos, de la Red de Politólogas. 

Según Ximena Orchard hay evidencia suficiente para respaldar una hipótesis que ligue a la extrema derecha con el uso de fake news, y a su juicio los integrantes del comando de Kast que comparten o vociferan información falsa van alimentando esa teoría. 

“Efectivamente hay un uso un poco más orgánico desde la campaña de Kast a introducir estos elementos de desinformación o información engañosa en su actuar”, dice Orchard, y señala un ejemplo ocurrido al finalizar el debate del lunes. “Me pareció muy revelador que saliendo del debate, el candidato Kast inmediatamente pusiera en duda el valor del test que el otro candidato había mostrado, instándolo a que tenía que hacerse otro tipo de test, para efectivamente corroborar lo que él estaba señalando. Entonces lo que hace en ese momento es tratar de contrarrestar el efecto de esa jugada de Boric, al menos en su base de apoyo y lograr mantener ese manto de duda”.

Para Pedro Santander las fake news no son un dominio de un solo sector, pues muchos sectores políticos en diversos momentos las han utilizado, pero sí destaca la correlación de esta práctica con la extrema derecha. “Autoridades legitimadas en el mundo no virtual; es decir, autoridades que cargan el peso de la legitimidad política en el mundo offline, no virtual, como diputado, presidente o rostro famoso, se hacen parte de esta diseminación e instalación de fake news, y ésa suele ser gente de derecha. Tenemos por ejemplo al diputado electo Gonzalo de la Carrera, a la ex senadora Von Baer en la franja electoral y al diputado de la UDI, Bobadilla, esparciendo esta fake news del carrete desenfrenado de la Convención Constituyente”.

Y agrega: “Son personas que forman parte de la institucionalidad política, democrática; eso es lo complejo. Desde ese lugar que ocupan han impulsado, promovido y hecho que las fake news adquieran una importancia en estas presidenciales que no habíamos visto antes en Chile”.

Los riesgos y los efectos

Para Ximena Orchard hay varias consecuencias que se pueden desprender de este fenómeno, a corto o a largo plazo. Una consecuencia directa tendría relación con el mismo proceso electoral, frente a una eventual deslegitimación de los resultados del proceso.

“Esta idea de empezar a instalar y preactivar la idea de que podría ocurrir un fraude electoral, se está viendo. He escuchado audios, he visto textos que circulan en grupos de Whatsapp que hablan de un potencial fraude electoral que se estaría orquestando. El mismo director de SERVEL tuvo que salir a desmentir y a ratificar la idoneidad de esta institución. Se prepara una narrativa de fraude que se empieza a instalar, y es preocupante, porque por ejemplo aparece en una nota de La Tercera el jefe de apoderados de Kast planteando que si está el PC la opción de fraude es alta siempre”, dice Orchard.

También hay consecuencias más a largo plazo, dice la experta, y que tienen relación con minar la confianza en las instituciones en general. “En general lo que hacen esas campañas (de desinformación) es aumentar la polarización y minar la credibilidad en otras partes, y creo que ahí se instala una desconfianza de base hacia el mundo político, las instituciones, y eventualmente incluso hacia los medios de comunicación, que también han sido muchas veces blancos de algunos políticos al indicarlos como difusores de noticias falsas”.

“Esta idea de empezar a instalar y preactivar la idea de que podría ocurrir un fraude electoral, se está viendo. He escuchado audios, he visto textos que circulan en grupos de Whatsapp que hablan de un potencial fraude electoral que se estaría orquestando. El mismo director de SERVEL tuvo que salir a desmentir y a ratificar la idoneidad de esta institución», señala Ximena Orchard.

Daniela Campos también cree que la difusión de fake news, y su uso como método de campaña, pueden terminar provocando consecuencias negativas para la institucionalidad y el sistema político. “Traen consecuencias bastante deleznables para la credibilidad de las instituciones, las que más encima hoy, en nuestro país, no están en su mejor momento. Entonces hacen un daño grande”, explica.

“Estoy bastante convencido de que para nuestra profesión (periodismo) esto va a tener un costo fuerte. Va aumentar el desprestigio de la actividad mediática, ya golpeado por otras razones. Desde el punto de vista político yo creo que apuesta a la despolitización de la ciudadanía, porque una ciudadanía que no cree en nada ni en nadie, ni en los periodistas, ni en los medios, ni en diputados ni senadores, ni en ningún vocero, se vuelve una ciudadanía despolitizada. Las fake news despolitizan, desalientan, desacreditan”, complementa Pedro Santander.

Nuevas tareas

Frente a esta problemática -señalan los expertos-, los medios de comunicación y los periodistas asumen un rol crucial, que deben abordar desde distintas aristas. Para Ximena Orchard, gran parte de la credibilidad del periodismo en la actualidad, y la recuperación y reparación de la confianza con las audiencias, tiene que ver con continuar siendo espacios a los cuales los lectores puedan aproximarse con confianza de que efectivamente se realizaron pasos de verificación previos. 

«No significa que todos los medios de comunicación se transformen en fact checkers necesariamente, yo creo que la existencia de esos espacios es sumamente importante hoy, pero de todas maneras en los medios de comunicación la ciudadanía espera que existan filtros profesionales”, explica Orchard.

También hay acciones que la ciudadanía puede comenzar a poner en práctica cuando la información no proviene exactamente desde un medio de comunicación, como imágenes o textos que circulan por WhatsApp y otras redes sociales, explica Tomás Martínez, de MalaespinaCheck. “Hay una fotografía de Maduro en supuesto apoyo a Boric que era trucada, photoshopeada. Ahí se pueden hacer búsquedas inversas de imágenes en internet, y más o menos rápido se puede llegar a que la foto no era verídica. Uno tiene que ir combatiendo con todas las herramientas que tenga a disposición para ganarle con rapidez a la desinformación”, señala.

Martínez cuenta que se están desarrollando a nivel latinoamericano distintas herramientas tecnológicas de inteligencia artificial para detectar con mayor rapidez las noticias falsas y monitorear mejor las desinformaciones, pero avanzar en legislaciones sobre la materia es complejo.

“Ése un debate en desarrollo, pensando en que todavía no existe ninguna regulación específica sobre el tema acá en Chile, se ha avanzado entiendo en esa dirección, pero también choca un poco con la libertad de expresión. Han habido por ejemplo algunas querellas, o presentaciones ante el Ministerio Público, donde se ha desinformado sobre políticos, y aunque sean aclaradas o no, ya se instalan y quedan dando vueltas en las redes. No es que se borró un posteo y ya todos nos olvidamos de que surgió la desinformación: sigue dando vueltas por muchas partes”, explica Martínez. 

“Hay una fotografía de Maduro en supuesto apoyo a Boric que era trucada, photoshopeada. Ahí se pueden hacer búsquedas inversas de imágenes en internet, y más o menos rápido se puede llegar a que la foto no era verídica. Uno tiene que ir combatiendo con todas las herramientas que tenga a disposición para ganarle con rapidez a la desinformación”, señala Tomás Martínez.

“Es complejo regular sobre el tema. Cualquier tema que implique de alguna forma potencialmente coartar que la gente se exprese, siempre es un área delicada para legislar. Hay algunos antecedentes, hay países que han intentado legislar sobre el tema. Sí han habido movimientos para pedir más responsabilidad en las plataformas, a Facebook, Twitter; en ese ámbito creo que sí se puede hacer más de lo que se hace hoy”, concluye Orchard. 

Lee también: Así partió la bronca: el historial de enfrentamientos en redes sociales entre Boric y Kast


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