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Entrevistas

17 de diciembre de 2021

“Él era un hombre que estaba en contra del golpe”: La compleja relación de Lucía Hiriart con su padre

Osvaldo Hiriart Crédito: Miguel Rubio Feliz

Guido Macchiavello conoció a Osvaldo Hiriart, el padre de Lucía, en 1955 cuando trabajaba como procurador en la CORFO, pero rápidamente se convirtió en su mentor y amigo. En esta entrevista escrita en 2019 y nunca antes publicada, contó que, radical “de los principios originales”, Osvaldo miraba con buenos ojos a Allende mientras que mantenía una relación “completamente alejada” de su hija y yerno.

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Guido Macchiavello nos recibió con un recorrido en la obra de toda su vida: la Corporación Pedro Aguirre Cerda ubicada en la calle Curicó desde 1943. Era un hombre mayor, canoso, que, con voz vibrante, hablaba sobre los cambios que ha vivido Chile durante sus 84 años de vida en la cúspide de la burguesía local. Con paso lento nos guió hacia un rincón donde una ventanilla con múltiples fotos exhibía la historia de la corporación. En blanco y negro, una de las más antiguas mostraba una cena en la que cinco hombres vestidos de traje realizaban un brindis en uno de los salones del Estadio Italiano. “Mire estas fotografías. Ese es Guillermo Moore, ese soy yo, ese es Guillermo Pedregal y este es Osvaldo Hiriart”, indicó.

Macchiavello, fallecido en junio de 2020, a menos de un año de conversar con The Clinic, recordó con cariño al hombre que fue su compañero de militancia en el Partido Radical (PR) y mentor político cuando él no era más que un chiquillo. Un hombre de trayectoria política que fue abogado, senador electo de Antofagasta y Tarapacá en 1937, ministro del Interior en 1943 durante el gobierno de Juan Antonio Ríos (PR) y, también, padre de la difunta Lucía Hiriart.

Aunque pareciera una contradicción con este parentesco, Guido Macchiavello afirmó que era un hombre de ideas progresistas que estuvo a favor del gobierno de Salvador Allende y era profundamente anti militar.

Lo conoció en el año 1955 mientras era procurador “con medio sueldo vital” en la CORFO donde Osvaldo Hiriart su jefe. “Él me enseñó mucho y yo aprendí a través de él cómo se desarrollaba el país y cómo era la moral de ese tiempo, completamente distinta a la actual”, contó. Rápidamente se convirtió en su amigo y consejero personal y político. Relató que lo iba a visitar a su casa de estilo español “muy modesta” ubicada en Escuela Militar. En esos entonces su hija, quien, dijo, tenía otro estilo de vida junto a su marido, ya no vivía allí. “Él no tenía ninguna relación ni con Lucía y mucho menos con Pinochet”, aseguró.

-¿Cómo era Osvaldo Hiriart?

-Era un hombre muy serio, muy honesto, que sabía mucho y que estaba completamente ajeno a todo eso. Él era un hombre de 60-70 años y yo tenía 20. Me enseñó mucho.

-Y políticamente, ¿cuál era su posición?

-Él fue radical pues. Y después cuando el partido quedó prácticamente moribundo, él decía: «Yo tengo los principios radicales». Los viejos principios: moral, el pueblo es lo que interesa, educación y bienestar. Y en los años 50 la educación era gratuita, la salud era gratuita, y la previsión también era bastante mejor que la actual. Siempre fue un ejemplo de rectitud y hacía que todos lo fuéramos.

-¿Qué les decía?

-Hay que ser recto, no hay que ser ladrón. Hay que entender que la calidad de empleado público no es para enriquecerse, sino que para cumplir una labor social. Incluso yo en ese tiempo era dirigente estudiantil de menos de 20 años. Era presidente del centro de alumnos de la Escuela de Derecho, el más importante dentro de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Y una vez yo estaba muy enojado con una maniobra que habían hecho en la FECH y dije: «¡Me retiro porque no puedo estar en esto!”. Entonces él me llamó y me dijo: «Mire Guido —porque tenía una manera de hablar muy calmada—, no haga eso, aunque sea muy feo. ¿Sabe cómo lo van a llamar? ¡Guido el divisionista!» (se ríe). Y no lo hice.

Osvaldo Hiriart, progresista y pro Allende

-Hubo una división en el Partido Radical desde el 50 en adelante en relación con la posición que toman y entre aquellos que estaban más a la izquierda y los que se empiezan a acercar al centro. ¿Osvaldo de qué parte estaba?

-En el lado izquierdo. Era de los principios radicales auténticos que le digo yo: la moral, el ejercicio público en favor de los demás y no un negocio.

-Y, después, respecto a la elección de Allende, ¿cuál era el clima en el Partido Radical en ese entonces?

-El partido estaba dividido y había una parte que estaba con Allende y otra parte que seguía una inclinación de centro y esa sección murió y ahí murió el Partido Radical también. El Partido Radical sin ser de izquierda es el partido de inspiración hacia la izquierda.

-¿Osvaldo tenía una visión favorable a la elección de Allende?

-Sí, pero en ese tiempo él estaba enfermo entonces estaba alejado. Decía que estaba viejo, pero a mí me decía: “Siempre hay que estar con el pueblo, siempre con el pueblo y la derecha no es buena miga”.

-Sobre la relación de Osvaldo y Lucía, ¿le comentaba cómo era?

-Él era muy reservado, pero nosotros sabíamos. Además, él estaba enfermo, estaba viejo, entonces tenía la sabiduría del viejo y no tenía las andanzas que en cambio tenía Pinochet.

El golpe militar y la venganza de Lucía Hiriart

-¿Cómo era la relación de Osvaldo con Pinochet?

-Absolutamente lejana. Él era un hombre de principios muy serio y bueno. Usted sabe que yo, que soy padre, dejé que mis hijas se casaran con los que quieran. Qué me tengo que meter yo en sábanas ajenas. Él opinaba lo mismo.

-¿Cuál fue la visita a Osvaldo más próxima al golpe militar que tuvo?

-El 73 cuando a mí me echaron. Yo en ese tiempo era fiscal de la Comisión Atómica de Chile y lo fui a ver. Entonces me dijo una cosa muy sabia. Me dijo: “Guido, esté lejos de los militares”. Y el mismo consejo me dio Alberto Baltra y fue el favor más grande que me hicieron porque yo empecé a ejercer mi profesión de abogado. Yo era uno de los primeros doctores que se graduó en la República de Italia. Entonces empecé a recibir tantos clientes y gané mucho de tal manera que me hice una situación económica muy fuerte.

-¿Cómo fue el golpe militar para Osvaldo?

-Él se hizo absolutamente al margen. Además, él estaba enfermo, era un viejo ya que tenía 70 u 80 años.  Él tenía otra hija que se llamaba Tatiana, más joven, y yo estaba más al tanto de las cosas que le pasan a Tatiana que tampoco se entendía bien con su marido. Pero él no tenía ninguna relación ni con la Lucía y mucho menos con Pinochet. Y cuando él muere, doña Lucía, que era la que mandaba, se pescó a don Osvaldo y le hizo honores militares. Todos nosotros estábamos… que no podíamos hacer nada porque a cada uno nos seguían.

-¿Por qué es tan terrible que haya sido con honores militares?

-Porque él nunca fue militar y, por el contrario, él era un hombre que estaba en contra del golpe.

-Cuando fue la muerte de Osvaldo, ¿usted fue al funeral?

-Pero si no nos permitieron. Los militares lo raptaron. Era los mandos militares y todo eso, y fue en ese momento una operación militar. No dejaban entrar a nadie. Estaban ellos no más y nosotros tuvimos que estar afuera. Esa fue la venganza de doña Lucía.

-¿Por qué venganza?

-Porque como ella sabía de todas las andanzas con mujeres que tenía don Pinocho, entonces se desquitó con su padre y dijo: «Yo me lo pesco y le hago un homenaje militar». El pobre viejo estuvo muerto y enterrado por los militares. Es el capítulo más triste para nosotros, los que convivimos con él (se le quiebra la voz).  Aparte que él era mi jefe y me enseñaba, y yo era un cabrito. Y yo lo llevaba, lo llevaba, y le decía: “Ya don Osvaldo, vamos a almorzar a tal parte». Una vez lo llevé donde una señora que vendía chancho y chicha en San Miguel y debe haber ido la mitad de fiscalía conmigo y ahí estábamos.

-Comiendo chancho y tomando chicha.

-Y tomando chicha, pero bien, ¿ah? Y después volvimos a trabajar, volvimos, como a las cuatro, pero volvimos (se ríe).

-¿Qué otras personas estaban con usted en el funeral?

-Los que más recuerdo es Joaquín Silva Latorre y Roberto Fresar César Ríos. Ambos grandes abogados. Roberto Fresar fue tratado muy mal por la Democracia Cristiana, muy mal. Y yo recuerdo que me dijo «Guido, manténgase alejado de la Democracia Cristiana».

-¿Por qué?

-Porque los demócratas cristianos son como son, po (se ríe).

-¿Porque no se sabe para dónde van?

-No sólo eso, sino que, no sé, ellos son gente que antes eran muy opositores, pero posteriormente en el mismo golpe militar estuvieron a favor.

Lee también: 5 episodios clave en la vida de Lucía Hiriart de Pinochet


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