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30 de diciembre de 2021

¿Qué cambió en los chilenos el 2021? Más esperanza, pero aún incertidumbre y temor; según cuatro expertos

En un año marcado por procesos electorales y el trabajo de la Convención Constitucional, la sociedad chilena expresó nuevas inquietudes, intereses y expectativas, mientras que reafirmó otras que ya existían. Desde la sociología, la sicología social y la siquiatría, expertos consultados por The Clinic analizan los cambios en el sentir, pensar y actuar de la población durante este año.

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Se acerca el 2022 y, en retrospectiva, el 2021 contó con una seguidilla de eventos que facilitaron la participación de los chilenos y chilenas en la discusión pública. Desde las elecciones de convencionales constituyentes el 15 y 16 de mayo, hasta el triunfo de Gabriel Boric el pasado 19 de diciembre, las votaciones fueron un espacio fundamental para que la población expresara sus preferencias. Por otra parte, la puesta en marcha de la Convención Constitucional levantó nuevas prioridades y temas de discusión. Además, la pandemia continuó y, aunque las restricciones sanitarias disminuyeron, la salud mental de la población sigue siendo una fuente importante de preocupación.

Es así como la política se convirtió en la gran protagonista de este año. Tanto la acogida como la participación en los distintos procesos permitieron expresar el sentir de un importante sector de la sociedad chilena. A diferencia de años anteriores como el 2019 y 2020, los expertos coinciden en señalar que la rabia presente durante el estallido social estaría siendo reemplazada, poco a poco, por un sentimiento de esperanza. Sin embargo, la incertidumbre y el temor también se instalaron fuertemente este año, especialmente durante lo que fueron las campañas presidenciales.

En conversación con The Clinic, el sociólogo y académico de la Universidad de Chile, Octavio Avendaño, señaló que los principales cambios que se vieron durante este año en los chilenos “están relacionados con la transformación política en nuestro país, debido a la cantidad de eventos electorales que se produjeron durante todo 2021 y que fueron bastante relevantes. Algunos de ellos son la continuación del resultado del Plebiscito 2020. Estos hitos dan cuenta de un nuevo ciclo desde el punto de vista del inicio del proceso constituyente y, por otro lado, un nuevo ciclo de cambio o alternancia en el gobierno”.

A diferencia de años anteriores como el 2019 y 2020, los expertos coinciden en señalar que la rabia presente durante el estallido social estaría siendo reemplazada, poco a poco, por un sentimiento de esperanza. Sin embargo, la incertidumbre y el temor también se instalaron fuertemente este año, especialmente durante lo que fueron las campañas presidenciales.

Aquello iría de la mano con un mayor interés en la política por parte de un importante grupo de la población, lo que se habría visto reflejado en la alta participación en la segunda vuelta presidencial. Catalina Arteaga, socióloga y también académica de la Universidad de Chile, destaca que este “ha sido un año que dio paso a consolidar ciertos caminos que se habían dado. Más que cambios de actitud, hay cosas que se reafirmaron. Nadie puede desconocer como un hecho clave de este año el triunfo de Boric. Eso tiene que ver con distintas cuestiones que venían de antes. Por una parte, la participación política: el interés en la política y los temas públicos. No podemos hablar de una participación formal en partidos políticos, pero creo que la sociedad chilena se ha revinculado, de alguna manera, a los asuntos públicos”.

Con respecto a la salud mental de los chilenos y las consecuencias que ha tenido la pandemia en ese aspecto, el siquiatra Alberto Larraín comenta que en este año se le ha dado mayor importancia al tema. “Chile atraviesa una crisis de salud mental importante en los últimos años. A nivel global, las enfermedades mentales son aproximadamente un 15% de la población y nosotros tenemos un 23%. Probablemente, el cambio más relevante que se ha evidenciado durante este 2021, es la consolidación del hecho de que las personas lograron entender que el tema de salud mental es algo relevante”, señala a The Clinic.

En ese sentido, “las personas hemos tenido que ir aprendiendo a navegar en la incertidumbre, porque las certezas que teníamos antes de la pandemia se difuminaron mucho”, añade el psicólogo social Roberto González, académico de la Escuela de Psicología UC e investigador principal del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

«Probablemente, el cambio más relevante que se ha evidenciado durante este 2021, es la consolidación del hecho de que las personas lograron entender que el tema de salud mental es algo relevante”, señala el siquiatra Alberto Larraín a The Clinic.

Interés en la política y mayor participación

Hasta pocas semanas atrás, el Plebiscito Nacional 2020 en el que se aprobó la redacción de una nueva Constitución se había convertido en el proceso con mayor participación desde el inicio del voto voluntario en Chile, con aproximadamente 7.5 millones de votantes. Sin embargo, el pasado 19 de diciembre fueron aproximadamente 8.2 millones de personas quienes acudieron a las urnas a votar para escoger al futuro presidente del país, día en que triunfó Gabriel Boric.

Para la socióloga Catalina Arteaga, esto está directamente relacionado con un mayor involucramiento en la política, un cambio que se evidenció a lo largo de este año. “Creo que hay un mayor interés en las personas de participar, de involucrarse, y eso tiene que ver con todo el tema de la revuelta y la Convención. Todos esos son procesos e hitos que han ido invitando a la gente, involucrando a personas que participaron en alguna época de su vida y que habían dejado de participar, o personas más jóvenes que sienten que tiene sentido participar”, señala.

Sin embargo, este interés se estaría viendo plasmado en grupos específicos de la población, como los jóvenes y las mujeres de diferentes estratos sociales: altos, medios y bajos. Según el sociólogo Octavio Avendaño, esto obedece a una transformación que se viene dando hace  varios años. “Podríamos hablar de un mayor interés en la política de ciertos segmentos de la población. En particular, en los segmentos juveniles. Esto ocurre a propósito de la mayor cobertura educacional, el mayor acceso a los sistemas de educación superior, que fueron modificando los patrones culturales de una parte importante de la población”.

Agrega que “estamos hablando de segmentos no solamente medios o acomodados, sino que también de bajos ingresos que lograron acceder a la educación superior en el transcurso de las últimas décadas. Eso genera conciencia cívica en importantes sectores de la población. No en todos todavía, pero sí hay importantes sectores que han asumido la importancia de la participación, la representación y la fortaleza de las instituciones en general”.

“Podríamos hablar de un mayor interés en la política de ciertos segmentos de la población. En particular, en los segmentos juveniles. Esto ocurre a propósito de la mayor cobertura educacional, el mayor acceso a los sistemas de educación superior, que fueron modificando los patrones culturales de una parte importante de la población”, dice el sociólogo Octavio Avendaño.

A pesar de una mayor conciencia cívica y participación, el investigador Roberto González alerta sobre una menor tolerancia entre las personas que se ha visto este año en relación con lo político. “El contexto se ha hecho más adverso en el sentido de que hay menos tolerancia a convivir con ideas, con personas que piensan distinto. Esta idea de ‘mejor no hablemos de’ es una trampa mortal, porque deslegitima el aspecto más fundamental que tiene el funcionamiento de la democracia. Que no puedas expresar lo que pienses, lo que dices y lo que sientes con las personas que tienes la confianza para hacerlo”, dice.

Formas de convivencia y de relacionarse

En el ámbito de la relación con otros, las normas que se fueron instalando en la sociedad a raíz de la pandemia han derivado en un cambio significativo. El distanciamiento físico; las restricciones impuestas por las cuarentenas y el toque de queda: el uso masivo de dispositivos electrónicos y el gradual retorno a la normalidad son sólo algunos de los aspectos que influyeron en el comportamiento de las personas en este 2021.

Para el sicólogo social Roberto González, durante este año “la gente se ha ido planteando varias preguntas relevantes en sus vidas: con quiénes valora estar, con quiénes se quiere juntar más. Tal vez, uno puede ser más selectivo en las relaciones que establece. Empieza a valorar más lo que tiene o lo que deja de tener. Empezaron a ocurrir estos cambios en la forma en que nos relacionamos con otros, cómo abordamos la incertidumbre y hemos adquirido nuevas normas de interacción”.

“De una u otra forma, estos hitos tienen repercusiones. Mientras que en el caso de los cambios políticos se dan cambios a nivel de la representación, la participación, de los modos de convivencia, en el caso de la pandemia y cómo se enfrenta durante el año 2021, con la campaña de vacunación, implica retornar a ciertos niveles de normalidad y socialización que se habían perdido completamente durante 2020. Eso impacta a nivel de los procesos de socialización, los modos de vida y las formas de organización de la vida cotidiana de las personas en general”, agrega Octavio Avendaño.

Para el sicólogo social Roberto González, durante este año “la gente se ha ido planteando varias preguntas relevantes en sus vidas: con quiénes valora estar, con quiénes se quiere juntar más. Tal vez, uno puede ser más selectivo en las relaciones que establece. Empieza a valorar más lo que tiene o lo que deja de tener”.

Un punto no menos importante tiene que ver con el cambio en las formas de relacionarse durante el período de campañas electorales, en donde la polarización que se observó en ciertos grupos de la población generó conflictos, tanto en los entornos cercanos, entre amigos y/o familiares, como a través de redes sociales a través de la interacción con desconocidos.

“Todas las votaciones movilizaron otra dimensión, lo que hizo que las personas también, en distintos niveles, empezaran a exhibir menos resistencia a la frustración. La gente se pone más sensible frente a esto. En la segunda vuelta, mucha gente se salió de los grupos de Whatsapp porque no estaba dispuesta a escuchar a un familiar que votara por el candidato contrario a su preferencia”, dice el académico Roberto González.

Aunque el siquiatra Alberto Larraín destaca la importancia que se le ha dado a la salud mental por parte de la población, señala que todavía es necesario avanzar en cuanto a la validación del otro. “Cuando alguien dice que algo le duele o le cuesta, no hay espacio para un enjuiciamiento profundo. Lo que uno tiene que entender es que ese dolor no se mira con mis lentes, sino que se tiene que mirar desde quien lo vive. En ese sentido, uno tiene que lograr pegarse un salto a la comprensión de que el otro es único y esa dimensión del sufrimiento también es única, que requiere mucho respeto. Cuando se logra entender ese espacio de la dimensión del dolor, de la importancia del bienestar, de lo particular que es la vida de cada sujeto, todas las decisiones empiezan a ser distintas«.

Nuevas prioridades y derechos sociales

La importancia de los derechos sociales es un tema que también cobró relevancia durante el año 2021. A través de la discusión al interior de la Convención Constitucional, se ha demostrado cómo los chilenos y chilenas consideran que es relevante garantizarlos en una nueva Constitución. La seguridad social, la educación, la vivienda digna y la salud son algunos de los derechos que se han plasmado en el debate público a lo largo de este año.

“Se ha pasado de entender a pensar que es posible, deseable y alcanzable, el vivir en una sociedad donde se garanticen derechos. Y ahí el tema de los derechos de las mujeres, los derechos del cuidado, son cuestiones que se han ido poniendo en la discusión desde el año 2011 pero que se han instalado como pilares fundamentales en esta sociedad. Y dialoga muy bien con el trabajo de la Convención, cómo construimos una Constitución desde las bases para establecer derechos que sean garantizados”, destaca la académica Catalina Arteaga.

En relación con los derechos de las mujeres, la socióloga añade que “se ha instalado esta idea de ‘nunca más sin nosotras’, de que no hay marcha atrás, que éste es el momento de hacer un avance cualitativo importante respecto de lo que había. De consolidar ciertas cosas y avanzar en conseguir ciertos derechos. Aunque nunca es suficiente y seguimos viendo casos de violencia, brecha salarial, etcétera. La posibilidad de un gobierno más fortalecido que apoya la lucha de las mujeres, con mayor consolidación de los cambios y menos retrocesos,  eso impactó fuertemente en que una parte importante de las mujeres salieran a votar, sobre todo las jóvenes que no habían ido a votar antes”.

En relación con los derechos de las mujeres, la socióloga añade que “se ha instalado esta idea de ‘nunca más sin nosotras’, de que no hay marcha atrás, que éste es el momento de hacer un avance cualitativo importante respecto de lo que había. De consolidar ciertas cosas y avanzar en conseguir ciertos derechos. Aunque nunca es suficiente y seguimos viendo casos de violencia, brecha salarial, etcétera».

En términos de salud mental, Alberto Larraín comenta que “a diferencia de lo que pasaba antes, donde uno tenía que partir justificando por qué el tema de salud mental era algo a lo que teníamos que poner recursos y posicionamiento, en el caso de 2021 el tema quedó bastante instalado. Desde las campañas presidenciales, todos los programas de gobierno por primera vez tuvieron que hablar de salud mental y le dieron relevancia. El 24 de diciembre tuvimos, por primera vez en la historia, un Presidente electo que habló en su mensaje de navidad sobre la salud mental, la importancia de la compañía y la prevención del suicidio. Es un tema que irrumpió en la agenda y que se hizo más familiar para la población”.

“Si tú miras qué es lo que hoy día la gente quiere, demanda, son cambios. Hemos cambiado nuestras expectativas. Queremos más transparencia, queremos más empoderamiento, más participación. La gente quiere participar más. La participación no es sólo en el sentido tradicional, de los partidos. La gente está más politizada, quiere hablar más de lo que aspira. Esto de ‘Chile despertó’ es una buena metáfora para ilustrar que, sobre todo en las nuevas generaciones, es donde más ha ocurrido este cambio. Los jóvenes salieron de una baja tasa de participación electoral a una alta tasa de participación electoral comparado con lo que era antes”, sintetiza Roberto González en cuanto a las prioridades que tiene hoy la población.

“Si tú miras qué es lo que hoy día la gente quiere, demanda, son cambios. Hemos cambiado nuestras expectativas. Queremos más transparencia, queremos más empoderamiento, más participación. La gente quiere participar más. La participación no es sólo en el sentido tradicional, de los partidos. La gente está más politizada, quiere hablar más de lo que aspira», sostiene Roberto González.

Emociones colectivas

En un 2019 y 2020 marcados por la rabia del estallido social, este 2021 la sociedad chilena parece haber dado un paso más allá de esta emoción que estuvo tan a flor de piel. Según los expertos, aquello tendría que ver con la existencia de procesos que generan una sensación de esperanza por un país mejor, ya sea a través de la redacción de una nueva Constitución o el gobierno de Gabriel Boric y sus promesas. Aún así, no se puede dejar de lado a un sector importante de la población que desconfía de estos procesos y siente temor por el futuro.

“Se ha logrado atenuar la situación de conflicto, porque de una u otra forma el inicio del proceso constituyente viene a ofrecer una solución política frente a una situación de crisis. En el fondo, se logra esta vez asumir o canalizar ese descontento social. Durante el año 2020 se produce una suerte de paréntesis respecto de lo que había sido la experiencia de 2019 por efectos de la pandemia. Este año, se tiende a retomar, sobre todo teniendo en cuenta los eventos electorales que plantearon asumir aquellas demandas que fueron formuladas antes y durante el estallido social”, señala Octavio Avendaño.

Para Roberto González, “hemos ido cambiando en varias cosas y estos son cambios graduales. Y van a tomar mucho tiempo. El cambio que tenemos ahora, la gran etiqueta en la política es el cambio generacional y el temor que existe en las demás generaciones si es que los jóvenes van a ser capaces. Es un gran test de que la generación más joven puede asumir el mando del país con lo que eso significa y con la incertidumbre que genera”.

“Lo que se ve durante este año es cómo las emociones se van haciendo colectivas y van irrumpiendo de manera tan clara. En el estallido social, estaba la rabia desencadenada, que después logra ordenarse de manera canalizada a través de la Constituyente y la elección presidencial. Eso va generando esperanza, un sentimiento presente que tiene una disposición activa a algo que va a nacer. Entonces, hoy terminamos el año con más esperanza que con la que partimos en términos globales”, destaca Alberto Larraín.

«En el estallido social, estaba la rabia desencadenada, que después logra ordenarse de manera canalizada a través de la Constituyente y la elección presidencial. Eso va generando esperanza, un sentimiento presente que tiene una disposición activa a algo que va a nacer», dice Alberto Larraín.

“Entonces, ahí hay una energía maravillosa que hay que aprovechar y que es distinta de la de hace dos años”, concluye la socióloga Catalina Arteaga.

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