Secciones

The Clinic Newsletters

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Entrevistas

3 de enero de 2022

Diego Calderón, candidato a presidente de la Democracia Cristiana: “Es evidente que en la DC estamos en una fase terminal”

Diego Calderón, candidato a presidente de la DC

El dirigente, quien lidera una lista sub 45 para conducir la mesa partidaria, reconoce el complicado escenario de la Falange, acusando que el partido "apareció muy cerca del poder económico". De paso, desde su condición de primer candidato gay a presidir la colectividad en toda su historia, agrega: "hay que hablar de cosas que estaban vedadas, como los derechos de las diversidades sexuales”.

Por

En un ambiente tensionado por conflictos internos entre sus dirigentes y malos resultados electorales -excepto en gobiernos locales- la Democracia Cristiana (DC) tendrá que definir su nueva directiva y a su nuevo presidente o presidenta el próximo 23 de enero.

La actual dirigencia, que terminó siendo dirigida interinamente por Carmen Frei en reemplazo de Fuad Chahín, dejó al partido con sólo un representante en la Convención Constitucional y una baja de 12 a 8 diputados en la Cámara. Además, su abanderada presidencial Yasna Provoste, obtuvo un modesto quinto lugar en los comicios de primera vuelta. 

Quienes postulan a la mesa partidaria de la DC al cargo de presidente son el alcalde de La Granja Felipe Delpin, actual vicepresidente y quien representa al bloque de Yasna Provoste -quien postula en la lista como vicepresidenta- y la lista encabezada por la diputada Johanna Pérez, representante de continuidad a la anterior conducción de Fuad Chahín.

La tercera opción cuenta sólo con nombres sub 45. Su candidato a presidente para la DC es Diego Calderón (31), quien milita desde sus 14 años y es hijo del ex concejal por Buin, Ramón Calderón. Al respecto, el postulante afirma que su vínculo familiar con la DC se trazó por sus abuelos, “campesinos beneficiarios de la reforma agraria y eso, obviamente, los vinculó mucho a la DC”, dice respecto a uno de los legados emblemáticos de uno de los liderazgos fundacionales de la Falange, el ex Presidente Eduardo Frei Montalva, padre de la actual presidenta del partido.

Sin embargo, Calderón marca la diferencia con aquella época rutilante en la historia de la colectividad. “Nosotros hemos vivido los peores momentos de la DC”, sentencia el candidato a presidente del partido.

En esta entrevista, Diego Calderón marca sus intenciones para conducir el partido falangista los próximos años, reconociendo que se encuentran en una “fase terminal”, pretendiendo también detener “el giro conservador” del partido en los últimos años e, incluso, abriéndose a cambiar el nombre de la colectividad.

-Considerando la baja votación de Yasna Provoste en la primera vuelta presidencial, los malos resultados en la Convención y en la Cámara. ¿Está la DC en una fase terminal?

-Yo creo que está en una fase terminal sin duda alguna. Toda la gente que uno conversa y que fue candidata en las últimas elecciones, te dice que el prestigio de la Democracia Cristiana está en el suelo: estamos en un punto muy terminal. Hay una percepción de la ciudadanía de que el partido es conservador y que se opone a los cambios; esa es la imagen que nosotros transmitimos. Por lo tanto, eso nos pone en una fase terminal. 

Los dos requisitos que se necesitan para ser partido en Chile son cumplir con el 5% de los votos y tener 4 diputados electos. Nosotros no cumplimos con elegir más del 5% de los votos, entonces, es evidente que en la DC estamos en una fase terminal. La cuestión es qué queremos hacer y si estamos dispuestos a salir de eso en conjunto, o habrá que tomar caminos distintos entre los diferentes grupos de la DC, que es lo que nuestra lista trata de evitar.

-¿Y cómo pretenden salir de esta fase terminal?

-Nosotros vemos tres caminos para la DC. Uno es seguir haciendo lo mismo y votar por los mismos que han dirigido al partido. Creo que eso nos llevará definitivamente a la desaparición de la DC, que en las próximas elecciones tengamos un resultado aún más paupérrimo y que dejemos de existir como partido. Lo segundo es que derechamente la DC decida tomar caminos separados. Que los distintos sectores que no se entienden, que no se soportan, decidan caminar por separado. La tercera alternativa, que es la que me interpreta, es la de la superación positiva de la DC. Que nosotros podamos abrir un diálogo sincero, que permita reconstruir confianzas y que junten a quienes están adentro como a quienes están afuera.

“Hay un choque de trenes de dos sectores del partido”

-En una carta a la directiva, el senador Francisco Huenchumilla planteó que de esta elección no iba a salir una “unidad de propósitos”, apelando a que el partido se fraccionará. ¿Cómo pretende usted enfrentar esa división interna?

-En eso tenemos una gran coincidencia con Huenchumilla, él ha respaldado nuestra opción. Este es un proceso electoral que nadie buscaba y coincidimos en que éste no era el momento para buscar elecciones, sino que para hacer una reflexión profunda de quiénes somos y si queremos construir juntos un camino en común. 

Hay un choque de trenes de dos sectores del partido que está marcado por rencillas personales. Nosotros hemos planteado hacer una especie de Convención Constituyente en la DC, donde podamos discutir nuestras bases doctrinarias, nuestras formas de organización. 

«Queremos abrir todos los debates; cómo nos queremos llamar, convocar a sectores fuera de la DC o que se han ido, por ejemplo».

-¿Algo así como un congreso ideológico?

-El congreso ideológico ha sido siempre nuestra instancia. Le llamo constituyente porque no queremos discutir sólo lo doctrinario, queremos abrir todos los debates; cómo nos queremos llamar, convocar a sectores fuera de la DC o que se han ido, por ejemplo. Hoy día hay entre 100 mil y 150 mil personas que en algún momento de sus vidas militaron en la DC y que dejaron de hacerlo. 

¿Incluyendo a Mariana Aylwin, por ejemplo?

-No lo voy a singularizar en personas. Ahí hay una diferencia fundamental; ellos se fueron a la derecha y terminaron apoyando a Kast. Entonces hay una barrera en la que nosotros no nos vamos a encontrar. También hay mucha gente que se fue de la DC, pero no ingresó a otro movimiento o partido, se fueron para la casa. Tenemos que reflexionar entre los que quedamos, pero también entre los que se fueron. 

Yo entré en el 2006 a la DC, en pleno movimiento estudiantil. Y ahí ingresamos varios dirigentes, pero hoy en día yo soy el único que queda militando. Esa gente no se fue a ningún otro lado. 

“Hay que hablar de cosas que estaban vedadas, como los derechos de las diversidades sexuales”

-Mencionó la posibilidad de un cambio de nombre de la DC. ¿Es una de sus propuestas?

-El cambio de nombre por sí solo no tiene ningún sentido. Ahora, hay que hacer un ejercicio histórico. La DC nace porque la Falange Nacional dio una discusión con sectores del Partido Agrario Laborista, los más progresistas del Partido Conservador, y construyeron un nuevo partido: creo que la DC tiene que transitar hacia ese mismo esfuerzo. Hay mucha gente que ha construido movimientos y hay partidos que se han disuelto en el último tiempo. ¿Por qué no conversar con ellos, ver si tenemos coincidencias y si podemos abordar los desafíos que tenemos? 

-¿A qué movimientos o partidos se refiere?

-Nosotros en la campaña tuvimos grandes coincidencias con Ciudadanos, el Partido Radical está en un momento muy crítico. Hay sectores del PPD que también están hablando de construir una nueva alternativa. Sumaría también al Partido Liberal y Nuevo Trato. Yo no se cuál es la posición de ellos frente a nosotros y viceversa, pero podemos abrir una conversación.

«Hace seis años la directiva hizo un focus group donde nos mostraban un grupo familiar y había que decir quién era el demócrata cristiano y, de forma unánime, la respuesta era el abuelo».

-A propósito de fugas de militantes, Fuad Chahín afirmó que en el último tiempo han salido cerca de 3.000 inscritos en el partido. Además, información del Servel aporta el dato de que tienen 75 militantes nuevos, mientras que 95 personas que se reficharon tienen más de 80 años. ¿Cómo pretenden renovar generacionalmente a un partido que está envejeciendo?

-Eso es parte del debate que tenemos que hacer, no sólo programático, sino que de actitud e imagen. Recuerdo que hace seis años, cuando yo era presidente de la Juventud DC, la directiva hizo un focus group donde nos mostraban un grupo familiar y había que decir quién era el demócrata cristiano y, de forma unánime, la respuesta era el abuelo. Entonces, esa imagen tiene que cambiar radicalmente. La mejor manera de hacerlo es mostrar que tenemos liderazgos jóvenes. Hay que hablar de cosas que estaban vedadas hasta ahora, como los derechos de las diversidades sexuales y el cuidado del medio ambiente, por ejemplo. 

-Usted es el primer candidato a presidente de la DC que viene del mundo de la disidencia sexual. ¿Está a tiempo el partido de hacer ese cambio cultural?

-Mi sueño es que la orientación sexual de una persona no sea tema, ojalá nadie tuviera que salir del closet, pero siento que ese momento no ha llegado. A medida que vayamos rompiendo barreras, siempre va a ser algo digno de celebrar. Nosotros queremos abordar estas temáticas y nos preocupa que la DC vaya a mantener este giro conservador. Ahí tenemos una diferencia fundamental con Johanna Pérez, que votó en contra de la Ley de Identidad de Género y que se abstuvo en la Ley de Educación Sexual Integral, y que estando presente en el Congreso, no fue a votar la Ley de Matrimonio Igualitario. 

Hay temas que hoy día no se abordan en la DC, y no lo digo con un sentido odioso, sino que para entender que si somos capaces de dar este debate, podemos entender los diferentes puntos de vista.

-¿No tienen peso en el partido las demandas de las diversidades sexuales?

-La Democracia Cristiana fue el partido más grande en el Siglo XX, porque fue capaz de ponerse delante de los cambios culturales que estaban ocurriendo en el país. Pero hoy esas demandas, como de la diversidad sexual, los temas medioambientales y el feminismo, son parte del cambio cultural que está viviendo Chile y nosotros nos estamos quedando atrás. El resultado electoral explica este fenómeno que a mí al menos, como un joven de 31 años, me interpretan plenamente.

“Apareció una DC muy cerca del poder económico”

«Tanto Johanna Pérez como Felipe Delpín son vicepresidentes de la conducción actual, por lo tanto, son corresponsables de llevar al partido al peor resultado en su historia».

-La lista de Johanna Pérez tiene al actual secretario general del partido, David Morales, como carta de continuidad, mientras que la del vicepresidente del partido, Felipe Delpin, incluye a Yasna Provoste como vicepresidenta. ¿Qué representa usted como candidato a presidente DC?

-Ambas listas forman parte de la conducción actual de la Democracia Cristiana. Tanto Johanna Pérez como Felipe Delpín son vicepresidentes de la conducción actual, por lo tanto, son corresponsables de llevar al partido al peor resultado en su historia. Recibieron el partido con el 10% de los votos -en el Congreso- y hoy día lo están entregando con un 4%. 

Nosotros mostramos un mundo distinto. Somos una lista de gente joven que ha asumido un rol de importancia en distintos espacios del movimiento social, en el mundo estudiantil, en el feminismo, dirigentes que han estado también en cargos de responsabilidad en otros gobiernos. Queremos que el feminismo se ponga sobre la mesa. Nosotros tuvimos a una candidata que es una mujer tremenda como Yasna Provoste, por lo tanto, las causas del movimiento feminista nos tienen que volver a interpretar. 

«Apareció una DC muy cerca del poder económico, muchos de sus dirigentes asumieron espacios de representación en las isapres y las AFP, mostrando una especie de complicidad».

-Con la candidatura presidencial de Yasna Provoste, se intentó inclinar hacia una proyecto que relevara el feminismo, pero de todos modos quedaron en un quinto lugar en la primera vuelta. ¿Por qué cree que la ciudadanía va a creer en esos cambios que usted propone?

-Creo que la experiencia histórica de la DC no ha sido la de un partido conservador, sino la de un partido transformador. Lo que pasa es que ahí nos hemos desdibujado en el último tiempo y es lo que queremos cambiar. Apareció una DC muy cerca del poder económico, muchos de sus dirigentes asumieron espacios de representación en las isapres y las AFP, mostrando una especie de complicidad con aquellos que nosotros habíamos nacido para cambiar. Eso es parte de cómo nos hemos desdibujado. 

“Descarto tajantemente que nos vayamos a aliar con la derecha”

-¿En qué forma debe participar la DC en el próximo gobierno?

-Creo que es una discusión inoficiosa, quien tiene que construir sus equipos es el Presidente, lo que tiene que hacer la DC es hacer una revisión interna para definir qué es lo que piensa y qué propone de aquí en adelante. Si no hacemos eso, ¿cómo podemos encontrar similitudes o diferencias con el gobierno? Nunca he estado en contra del diálogo. En una primera aproximación, evidentemente tenemos que colaborar. Nosotros contribuimos a que se eligiera este gobierno. 

-El presidente de RN, senador Francisco Chahuán, ha insinuado que quiere generar alianzas con la DC en el Congreso. ¿Cuál es su postura al respecto?

-Yo descarto tajantemente que nos vayamos a aliar con la derecha. No creemos que haya un espacio de coincidencia con quienes en la última elección se rindieron a los pies de la ultraderecha. 

-Paralelamente, sus aliados históricos de la ex Concertación tendrán un cónclave para definir la forma de colaboración con el gobierno de Gabriel Boric, encuentro donde la DC fue excluida. ¿Cuál debería ser la política de alianzas de la DC?

-Tenemos que buscar entendimientos, conversar con todos los que piensen en nuestra línea. Con el Nuevo Pacto Social pretendíamos formar gobierno, por lo tanto tenemos coincidencias: lo ideal es que encontremos esas coincidencias. Eso requiere voluntad de ambas partes y, para eso, hay que abrir los canales de diálogo y conversación. Ahora no nos conocemos, así es difícil formar pactos políticos que nos hagan sentido.

-El próximo periodo presidencial podría ser con una nueva Carta Fundamental, que por la casi nula presencia del partido en la Convención (Fuad Chahín, el único convencional DC), las ideas de la DC estén ausentes del futuro contrato social. ¿Cómo pretende enfrentar ese periodo?

-Creo que tenemos que aportar decididamente con propuestas en lo que se discuta en la Convención. Tenemos gente muy preparada y a esa gente la queremos reivindicar. No vamos a tener una injerencia muy relevante, pero mi convicción es que podemos seguir aportando en el ámbito de las ideas.


VOLVER AL HOME

Notas relacionadas

Deja tu comentario