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Entrevistas

7 de enero de 2022

Andrés Zaldívar, mítico cocinero: “Este país necesita capacidad de entendimiento, y si alguien lo quiere llamar cocina, ¡cocina entonces!”

Andrés Zaldívar

Tras el tormentoso proceso de elección de la nueva directiva de la Convención, muchos recordaron la “cocina” y a su chef más insigne. Aquí, el exministro DC reconoce el rol del diálogo, reivindica la “cocina” y analiza el complejo momento de su partido. “Estamos en crisis, indiscutiblemente”, sentencia.

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Luego de las nueve rondas de votación para elegir a la nueva presidencia de la Convención -que finalmente recayó en María Elisa Quinteros– no pocos recordaron al histórico dirigente concertacionista, Andrés Zaldívar.

Entre bromas -y algunas no tanto- comentaristas de redes sociales aseguraban que lo que estaba tomando horas y horas de decisión en los jardines del ex Congreso, el “Chico” Zaldívar lo habría solucionado con una de sus legendarias negociaciones sin perder el tiempo. 

Mítica ya es su frase de 2014 cuando, tras negociaciones por la entonces reforma tributaria cuando aún era senador, proclamó que  «algunos se sienten más o menos informados, pero en estas cosas no todo el mundo puede estar en la cocina, ahí muchas veces está el cocinero con algunos ayudantes, pero no pueden estar todos, es imposible”.

Hoy, muchos testigos de esta turbulenta semana en la Convención recordaron esa frase y a su “cocinero”. 

Quien fuera ministro de Economía y Hacienda, y de Interior vuelve a reivindicar las prácticas que lo devolvieron al imaginario político y lo hace en conversación con The Clinic. 

“A mí, se me criticó muchas veces por el tema de la cocina, pero es la necesidad de hablar, de ponerse de acuerdo”, y agrega enfático “yo entiendo, en materia política, lo que se llama la cocina como lo que hay que hacer”.

Como reconocido gestor de acuerdos ¿Por qué cree que costó tanto en la Convención que las fuerzas políticas llegaran a definiciones?

– Creo que ha sido positivo, porque los propios convencionales se han dado cuenta de la necesidad de abrirse a más espacios de conversaciones y a lugares de entendimiento para buscar planteamientos. Además, el distanciamiento se produjo dentro de la misma coalición de gobierno, a poco de asumir, lo que no es bueno para nadie. Hay que entender que uno nunca puede lograr el 100%, lo importante es avanzar y no retroceder. Muchas veces se logran acuerdos que parecen imposibles. Porque ¿cuándo no hay acuerdos? Cuando no hay conversación ni apertura. Y todo esto hay que hacerlo con transparencia y conocimiento de la opinión pública.

¿Y qué está pasando, entonces? ¿Está cayendo en desprestigio la cocina? ¿Los representantes actuales no están sabiendo “cocinar”?

-La cocina creo que es una palabra mal ocupada. Todos los días hay negociaciones en todo tipo de cosas. Hay que abrir espacios de entendimiento y no creer que uno puede hacer lo que quiera, sino lo que puede hacer. Y la gente lo va a entender.

¿Las nuevas fuerzas políticas, como las representadas en la Convención, estarían cayendo en una suerte de ingenuidad por no valorar la llamada cocina?

-Claro, porque se ha hablado tanto en contra de este tipo de trabajo colaborativo y de entendimiento. A mí me pareció muy bien lo que dijo la nueva presidenta de la Convención, de que van a estar abiertos a escuchar y a sacar el proyecto de Constitución adelante. Para eso se requieren 2/3, lo cual exige aún más entendimiento, más conversación, no más cocina, sino más capacidad de entenderse.

¿Eso no iría también por la cocina, como lo hemos estado tratando acá?

-No, porque yo entiendo, en materia política, lo que se llama la cocina como lo que hay que hacer. No en secreto. Por supuesto las conversaciones no puedes hacerlas en la plaza pública, pero tú puedes buscar diversos medios para tener contacto con quien quieres buscar acuerdo. Pero si pretendes hacerlo pegándote patadas, por supuesto que no llegarás a ninguna parte.

Hay que quitarle el estigma negativo a la palabra, entonces…

-Efectivamente, sería una cosa muy positiva entender de una vez por todas que, en materia de negociación, no hay un problema de cocina, en la negociación hay que saber cómo se hace. Tú no puedes llegar a una mesa sin ninguna aproximación a una solución, y eso tiene que prepararse. No en la oscuridad, sino que con la transparencia que sea necesaria. Por eso es tan importante todo esto que se ha dicho de incrementar la posibilidad de participación de los organismos sociales en la política.

Como dato para la causa: finalmente en la Convención quienes pudieron llegar a un acuerdo fueron las fuerzas independientes y los pueblos originarios, mientras los partidos políticos no pudieron levantar un nombre de consenso.

-Sí, fueron los grandes perdedores.

¿Esto responde a un cambio en la forma de hacer política que deja desactualizada la lógica de los partidos para llegar a acuerdos?

-Creo que no. Esto les va a significar una enseñanza a los que estaban a cargo de las conversaciones de que es bueno negociar y ponerse de acuerdo. Si este gobierno que viene no tiene capacidad de que su propia coalición converse entre sí y plantee soluciones …y luego, si no tiene las mayorías necesarias, no se abra a discutir con otros sectores que están abiertos, como es el caso nuestro, a ver cómo avanzamos.

De todas formas, uno esperaría que los partidos políticos tuvieran más interiorizada esa lógica de los acuerdos que las fuerzas independientes…

-De cada cosa se saca una lección. Efectivamente, con todo lo que pasó en la elección de la directiva de la Convención, los partidos tienen que darse cuenta de que les faltó capacidad de entendimiento. Y en la derecha también. Esta discusión de si el vicepresidente que falta es de la UDI o RN es un tema.

¿Y qué nota deberían tomar los partidos de Apruebo Dignidad, e incluso el mismo Gabriel Boric?

-Primero, por casa: la DC debe hacer su propia reflexión interna para tener planteamientos comunes y consolidar su bloque parlamentario, aún cuando no es mayoritario. Sobre la coalición de gobierno, ésta tiene que ponerse de acuerdo, porque si entre ellos mismos empiezan a tironearse o a quitarse el piso, como pasó en la Convención, para el gobierno va a ser muy malo, y el país necesita que al gobierno le vaya bien.

¿Boric debería preocuparse por las señales que dio Apruebo Dignidad en la Convención?

-Por supuesto, Gabriel Boric ya tiene que estar preocupado de que eso se dé. El presidente electo tiene que asumir ese liderazgo para realmente lograr la colaboración y cooperación, primero de su entorno, y luego en los círculos que van a concurrir a la elaboración de la política.  Ese es el camino que hay que seguir. Este país necesita, por lo que va a tener que afrontar en los próximos dos años, ese tipo de capacidad de entendimiento y de diálogo, si alguien lo quiere llamar cocina, ¡cocina entonces!

“Estamos en crisis, indiscutiblemente”

El exsenador aprovechó la conversación también para referirse al complejo escenario de su partido, que entrará en los próximos días en elecciones internas

Carmen Frei afirmó que la DC no será oposición al Gobierno de Boric, aunque antes otros militantes históricos, como Ignacio Walker, habían dicho que sí lo será ¿Cómo lee esta contradicción dentro del partido?

-Es una cosa natural por cómo se han ido dando los hechos. Cuando se tomó esa definición, estábamos recién con una carta que había mandado Gabriel Boric en la cual ahondaba en la necesidad del diálogo, de hacer las modificaciones y transformaciones de forma moderada, paso a paso. Entonces se tomó una posición más bien de decir que estamos en la oposición en el sentido de que no somos parte del gobierno.

“El partido tendrá que tomar posición de apoyar o pedir modificaciones en materias que son muy importantes para el país, tanto en previsión, salud, educación, seguridad pública… en los temas que son exigidos por la gente. Aparece una contradicción, pero creo que es el mismo desarrollo de los hechos el que lleva a cambiar ese término de oposición por colaboración. Pero una colaboración reflexiva, constructiva, y en ese sentido que las reformas puedan ser una solución para la gente.

Pese a los buenos resultados en elecciones locales, la DC disminuyó su representación parlamentaria, levantó una candidatura presidencial que obtuvo un magro resultado y en la Convención estuvieron lejos de tener un rendimiento óptimo ¿Está pasando la DC por una crisis?

-Estamos en una crisis, indiscutiblemente. Hemos tenido un resultado electoral que no es el que uno habría esperado. Es un proceso de declinación electoral que no sólo se ve en la Democracia Cristiana, sino que en todos los partidos, en general. Aquí hay que hacer un análisis concreto, pensar, reflexionar, y más que nada, conformar un equipo en que actuemos no en permanente conflicto y luchas internas.

“La DC está en un proceso de crisis que es perfectamente recuperable, y no es por buscar una excusa, pero el partido ha tenido un muy buen resultado en materias de Gobernadores Regionales, de concejales y alcaldes. Sí fue una falla cómo enfrentamos la votación de constituyentes. No se le dio la importancia de lo que podría estar sucediendo en sectores que no tenían representación política que son los que lograron los mejores resultados. Este es un tema que está pasando la política en su conjunto. Lo importante es no ignorarlo”.

¿Pero, en el caso de la DC, qué factores aportan a esta crisis?

-Es un cambio cultural en lo político. Los partidos no hemos tenido la capacidad de entender el fenómeno que se ha producido en este país en el último tiempo, que ha sido un cambio muy profundo.

Claro, pero hay partidos que, por sus resultados electorales, uno podría pensar que han sido capaces de interpretar a un electorado amplio ¿Por qué la DC no ha podido hacerlo?

-El Frente Amplio, que es un conjunto de partidos, tuvo un mejor resultado electoral que los partidos políticos en su conjunto. Y en la derecha también hay que reconocer que, si bien hubo un deterioro, tuvieron una crisis de menor alcance.

En ese sector el Partido Republicano, que no es parte de Chile Vamos, terminó capitalizando la fuerza electoral del sector…

-El Partido Republicano le provocó un proceso de conflicto a RN y a la UDI, eso es indiscutible. Hay una fragmentación, un tema de desintegración de frentes de mayor respaldo. Los partidos políticos no son lo mismo que hace diez años.

¿Y cómo podría hacer la DC para ser tan relevantes como hace diez años?

– Tiene que, primero, reconocer que hay una crisis, que hay algo que realmente está dañando la adhesión ciudadana a la DC, que es un partido que tuvo mucha vigencia durante largo tiempo, y que tiene que ponerse a tono con lo que son las demandas de hoy.

“El mundo ha cambiado tanto de naturaleza, que los partidos políticos tienen que volver a reacondicionarse, a representar a la sociedad y entender que a lo mejor ellos no son, ni van a ser, los únicos representantes de la expresión ciudadana en cuanto a opinión. Tienen que cambiar sus estructuras tradicionales, tienen que buscar integrarse a la modernidad. Antes hacíamos asambleas cada quince días, hoy día hay que entender las comunicaciones de una manera distinta”.

En ese sentido, ¿qué definiciones debería asumir la DC de cara a las elecciones internas?

-Yo era partidario de no haber tenido elecciones hasta completar el proceso de reflexión. Pero habrá que definirlo. Lo importante es que esta nueva directiva vuelva a ser capaz de ver cómo, en conjunto, podemos ser un partido de planteamiento de ideas. El período que viene, que no va a ser fácil, vamos a tener un problema económico difícil de llevar, y hay que hacer una acción por parte del partido de dar respuestas concretas en los temas que a la gente le interesan.

Desde ya, la primera obligación es sacar una buena constitución. Luego, los partidos deben tener la capacidad de hacer propuestas y de colaborar con el gobierno, modificar lo que haya que modificar y abrir espacios de diálogo. Si bien gobernará una fuerza política que no es la que hubiéramos querido, tenemos cinco senadores y ocho diputados, y eso hay que plantearlo no como una herramienta de extorsión sino como una de construcción en las reformas que el país está pidiendo.

¿Por cuál candidatura se inclinará usted para la elección interna de la DC?

-No voy a manifestarme en favor de ninguna. Cualquiera que sea la directiva, espero que cuente con capacidad de entendimiento interna para tener éxito y para salir de la crisis en la cual estamos.

¿Y eso no pasaría también por tomar definiciones en temas actuales en los que los partidos podrían estar desactualizados?

-Por supuesto. Los partidos tienen que ponerse a tono con la realidad, que no sean sólo luchas internas de poder. Lo otro que tiene que haber es claridad en algunas materias. Primero, cómo recobramos la confianza en la política. La democracia funciona en base a la política bien entendida, no en la política de distribuir granjería y poder. Y luego, una cosa bien clara, abrir espacios de diálogo, no creer que uno tiene toda la razón. A mí, se me criticó muchas veces por el tema de la cocina, pero es la necesidad de hablar, de ponerse de acuerdo. Con lo que pasó en la Convención con la última elección de la mesa directiva se ve claramente que si no hay diálogo se viven estas situaciones de tensión y eso no es bueno para el país.

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