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Política

11 de enero de 2022

Renovación generacional en la derecha | El duro diagnóstico de sus dirigentes juveniles y sus planes para rejuvenecer al sector: «Si hay algo que está claro es que los jóvenes no están votando por nosotros»

UDI RN

Ante los nuevos liderazgos que desde la izquierda llegarán a La Moneda, en Chile Vamos brillan por su ausencia figuras jóvenes que a futuro puedan disputar el poder. ¿Por qué el bloque no tiene entre sus filas una juventud que proyecte un futuro auspicioso para el sector? The Clinic consultó a analistas y dirigencias de la futura oposición, y encontró una ácida crítica a sus dirigentes mayores y ciertos planes para buscar líderes en liceos y universidades.

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La larga temporada de elecciones del año pasado dejó un transversal diagnóstico en la derecha: urge renovar los liderazgos del sector.

Un anhelo que para sus dirigentes se torna apremiante si se considera que en la otra vereda los resultados electorales más promisorios fueron a partir de liderazgos jóvenes, quienes se sobrepusieron a sus antecesores. O, tal como se dice en sicología: pudieron “matar” a los padres.

Sin ir más lejos, algunos ejemplos de Apruebo Dignidad. El Presidente electo, Gabriel Boric, tiene 35 años. Quien fuera el coordinador político de la campaña del próximo Mandatario y muy probable figura influyente en el futuro gobierno, Giorgio Jackson, tiene 34 años, la misma edad de la diputada más votada del país, Carol Kariola (PC) y muy cercanos a los 35 años de la ex presidenta del Colegio Médico y candidata natural a ministra, Izkia Siches y a los 33 de la (aún) diputada PC, Camila Vallejo.

Recientemente, en tanto, la nueva mesa directiva de la Convención Constitucional -ninguna proveniente del actual oficialismo- la componen dos constituyentes que tienen menos de cuarenta años: la presidenta María Elisa Quinteros (40 años recién cumplidos) y el vicepresidente Gaspar Domínguez (33 años)

Ante esto, tras la elección de segunda vuelta, los partidos de Chile Vamos comenzaron a buscar quién podría tomar la posta del liderazgo joven del sector. Hasta ahora, sin embargo, no ha surgido ningún nombre que pueda llenar ese espacio vacío.

“Me parece increíble que la pregunta sea si el liderazgo lo va a tener Luciano Cruz Coke o Diego Schalper. Me evidencia la magnitud del problema. Entre las Izkias, las Camilas Vallejo, veo súper poco probable que la derecha tenga algo con que competir con ese elenco”, advierte, por ejemplo, el académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, apuntando al desfase generacional de la derecha en relación a sus adversarios.

Nuevas Generaciones (UDI): “Cuando hablamos de que el promedio de edad son 55 años, claramente dificulta el trabajo”

Para profundizar en la búsqueda de nuevos liderazgos, a objeto de prepararse para el futuro, The Clinic contactó a las juventudes de las colectividades de Chile Vamos, ahí donde se supone que los partidos están forjando a sus líderes del mañana.

La facción juvenil de la UDI -por ejemplo-, que ostenta el promisorio nombre de Nuevas Generaciones, tiene 6.409 militantes en sus filas, los que van desde los 18 a 35 años. Son 37.424 miembros, equivalentes al 17,1% del total de la militancia del partido, según cifras del Servicio Electoral. 

Su presidente, Gonzalo Pinochet (26), egresado de Derecho de la Universidad Católica del Norte -donde fundó el Movimiento Gremial y presidió el centro de alumnos de su carrera-, confiesa sus reparos sobre el rol que han ocupado los jóvenes en el quehacer político de los partidos de la derecha.  

“Tienen un rol bastante pasivo. Sobre todo en esta coalición he tenido esa crítica: no se hace formación en serio. El trabajo político tiene que ser más profundo, hay que dar formación más sólida a nuestros militantes y sacarlos a la calle, más que sistematizarlo en un escritorio”, dice el dirigente.

Pese a esta postura crítica, Pinochet reconoce que la directiva que ha encabezado el diputado Javier Macaya en la presidencia de la UDI, ha abierto más espacios para los liderazgos jóvenes.

“Se ha evidenciado en la UDI una apertura a darle espacio a los jóvenes y nosotros lo vemos con los constituyentes que están en la edad de las nuevas generaciones”, menciona Pinochet, quien ejemplifica lo anterior con los convencionales militantes del gremialismo: Eduardo Cretton (26) y Katherine Montealegre (29).

No obstante, el timonel de las Nuevas Generaciones, reconoce: “si bien en la coalición ha sido la UDI quien ha llevado la delantera en el recambio generacional, hay mucho que mejorar. Tenemos que profesionalizar el trabajo de las juventudes políticas, el terreno y la formación”.

En esa línea, Pinochet afirma que entre las acciones que están tomando desde de su brazo juvenil para atraer a más jóvenes al partido, está la reactivación de la red nacional de secundarios, un proyecto que estaba truncado desde la década pasada y que actualmente abarca veinticuatro colegios de la Región Metropolitana.

Con la red de secundarios nos juntamos todos los viernes. Ellos saben que después del colegio se vienen aquí a la UDI y con mi directiva los recibimos. Ellos se han juntado con los convencionales Rodrigo Álvarez y Carol Bown, con el ministro de Educación  (Raúl Figueroa), con el ministro (Jaime) Bellolio”, afirma el dirigente.

Un interés particular que Pinochet busca imprimir en el proyecto es ampliar los márgenes de influencia de la UDI por fuera de los límites de Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, zona del Rechazo en tiempos de Plebiscitos constituyentes, pero que conforma su principal bastión electoral.

“Yo cuico no soy, estudié en un colegio particular subvencionado. Entonces, a mí lo que me importa para tener un trabajo político serio es tener gente que venga de distintos lados, porque si nos vamos a concentrar en el Distrito 11 no vamos a llegar a ningún lado”, sentencia.

Uno de los puentes tradicionales que ha tenido la UDI desde su fundación para atraer a militantes jóvenes, ha sido el Movimiento Gremial en la Universidad Católica, cuna académica del pensamiento del sector desde el pasado siglo XX. No obstante, Pinochet acusa que esa histórica relación se encuentra actualmente debilitada.

“Mi rol es poder recuperar ese hilo y acrecentar también los centros de alumnos”, afirma el timonel de Nuevas Generaciones de la UDI, quien también asegura que en otras universidades, como la Universidad del Desarrollo, el gremialismo goza de buena salud.

“No me gustaría jubilar a los que tienen más experiencia, pero cuando hablamos de que en un partido que tiene más de cuarenta mil militantes, el promedio de edad son 55 años, claramente que eso dificulta el trabajo”, previene Pinochet con un dejo de resignación, a pesar del optimismo que guarda para el futuro.

“Confío mucho en el proyecto político que vamos a tener a futuro, porque estoy seguro que somos nosotros quienes, con la ayuda de Dios, vamos a poder hacer un buen trabajo conduciendo este partido”, finaliza Gonzalo Pinochet.

Juventud RN: “Me da vergüenza que no hayamos podido generar distintos liderazgos”

“Si Gabriel Boric hubiese sido militante de RN, no hubiera llegado a ser ni siquiera candidato a concejal. En RN no se le daba cabida a los jóvenes para ser el impulso de transformaciones al interior del sector o del partido”, afirma crítico el presidente de la Juventud de Renovación Nacional, Javier Molina (29), quien también ejerce como jefe de asesores del subsecretario general de gobierno, Eugenio Aguiló (RN).

Para ilustrar el peso de la facción juvenil del partido, a partir de los antecedentes de Servel: Renovación Nacional cuenta con 7.560 militantes que tienen entre 18 y 35 años, esto es, el 19% de la militancia total del partido (38.196 inscritos en total)

“La historia nos va a condenar por ser de los partidos que se han negado al cambio social y eso es algo que venimos viendo hace bastante tiempo. Creo que ha quedado demostrado en los resultados electorales que hemos tenido”, dice Molina en relación a las elecciones parlamentarias -en donde el partido disminuyó su representación en la Cámara de 36 a 25 legisladores, a diferencia del aumento en senadores de 7 a 12- y en constituyentes, donde la tienda logró instalar a 15 convencionales, menos que los 17 que logró el otro partido grande de Chile Vamos, la UDI.

Este crudo diagnóstico lleva a Molina a reconocer sin anestesia: “Si hay algo que está claro es que los jóvenes no están votando por la centro derecha y eso debe ser un motivo de preocupación”.

No obstante, Molina confirma que, hasta ahora, no se han tomado acciones concretas de parte ni de las Juventud RN o de la cúpula de la tienda para remediar este déficit.

“Tenemos cientos de adherentes a lo largo del país y cada uno está en universidades y en colegios. pero la verdad es que no ha existido un trabajo con universidades. Nosotros en más de alguna oportunidad lo veníamos planteando, pero nunca hemos encontrado cabida y apoyo”, reconoce Molina, quien complementa que esto “se evidencia en el presupuesto que tiene la Juventud de RN dentro del partido, que no es ni el 0,6% de los gastos que se perciben”.

No obstante, el presidente de la facción juvenil de RN comenta que están en un proceso de reflexión interna en la colectividad para definir una estrategia a futuro para atraer nuevos militantes y que esta -adelanta- podría enfocarse en los colegios.

“Debemos tener la capacidad de poder llegar con nuestras ideas y planteamientos a los colegios, escuelas y liceos. También a las universidades, que es un mundo que hemos dejado de lado como centro derecha en los últimos quince años”, cuenta Molina, quien buscará en el trazado de esa estrategia salir del principal bastión electoral de la derecha.

“Este plan no puede centrarse en las comunas del sector oriente de Santiago, tiene que ser un trabajo con una mirada regionalista y descentralizadora. Y tampoco podemos dejar fuera a los centros de formación técnica y los institutos profesionales. Tenemos claro que es gente de esfuerzo y creo que ahí encontraremos gente con la que podamos tener cabida con nuestras ideas”, sintetiza Molina.

Con todo, el timonel de la Juventud RN identifica a las senadoras electas del partido, Paulina Núñez y María José Gatica, como algunos referentes jóvenes del sector, junto a los diputados Diego Schalper y Camila Flores.

En contraposición, Molina también se muestra contrario a que los dinosaurios de RN hablen en nombre de la tienda. “Carlos Larraín, por ejemplo. Cuando él hoy día habla como vocero de RN, generacionalmente, nos hace un flaco favor como partido y como sector político. No puede ser que una figura de hace 20 años siga siendo el líder de un sector, a mí no me parece. Me da vergüenza que no hayamos podido generar distintos liderazgos”, finaliza el dirigente.

Evópoli: No saben/No Responden

Probablemente fue el último esfuerzo orgánico por renovar el ideario de la derecha, con posturas culturales más avanzadas respecto a las tradiciones del sector -postura unívoca, por ejemplo, a favor del Matrimonio Igualitario- y con mayor soltura para desmarcarse del histórico vínculo entre la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet y la formación de los partidos anclas de Chile Vamos.

Sin embargo, Evópoli no la ha tenido fácil para sobrevivir a la derrota de la derecha frente al próximo gobierno de Apruebo Dignidad. 

Pese a que es el partido con mayor número de militancia juvenil de la coalición -10.348 inscritos entre 18 y 34 años, en un total de más de 17 mil afiliados, según informa Servel-, Evópoli tuvo una complicada performance en la segunda vuelta presidencial. 

Sin mucho ánimo, terminaron apoyando al abanderado del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast, borrando de un plumazo el esfuerzo previo de haberse desmarcado del pinochetismo desde su fundación en el 2012 para erigirse como la nueva derecha liberal. 

Desde entonces, se ha registrado renuncia de militantes y un quiebre entre figuras del centro de pensamiento del partido, Horizontal, respecto a la dirigencia del partido. 

Con todo, al cierre de edición no fue posible acceder a información del partido, pese a las constantes consultas de The Clinic para este artículo.

Analistas: No hay diagnóstico, no hay proyecto

“La causa estructural del déficit de renovación política en la derecha tiene que ver con la nula estrategia de los partidos de la Transición de darle tiraje a la chimenea. Durante décadas, desde los noventa en adelante, los dos partidos más importantes, la UDI y RN, no se preocuparon de renovar su primera línea”, sostiene Cristóbal Bellolio.

Sobre el mismo diagnóstico, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma, Tomás Duval, atribuye el déficit de recambio en la derecha a que “el sector no ha hecho un diagnóstico y a lo mejor tienen distintos tipos de diagnósticos de lo que ha sucedido en el país en los últimos años”.

“Una centro derecha debe preguntarse hacia dónde camina el país y cuál es el proyecto político que le va a proponer al país en adelante. Si no es sólo mirar el espejo retrovisor y adorar un pasado que ya fue. Pero hay que mirar hacia el futuro y ese proceso creo que aún no se hace”, complementa Duval.

Este punto es refrendado por la directora de Investigación de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, Stephanie Alenda. “Lo importante es enfatizar la necesidad de un proyecto y quien finalmente termina encarnando ese proyecto pasa a ser secundario. Si no hay un proyecto es muy difícil que alguien lo pueda encarnar”, comenta Alenda.

Por su parte, Bellolio apuesta porque el recambio del sector no venga necesariamente desde las huestes de las principales colectividades de Chile Vamos, sino que del margen de las estructuras partidarias del sector.

“Me da la percepción que el nervio dramático va a estar fuera de los partidos. Hoy día ser de la UDI o RN es una mochila. Me saco el sombrero si es que alguien logra transformar ese vacío y se posicione como una carta interesante del sector”, afirma el filósofo.

Al respecto, Bellolio también aprovecha de poner sobre la mesa una conclusión que extrae desde la última experiencia electoral: “Lo que demostró la segunda vuelta es que si tú no eres capaz de alinearte con los grandes cambios culturales que ha experimentado el país, es muy difícil hacer un proyecto de mayorías”.

“¿Necesariamente la derecha, para tener posibilidades de competir en serio por un proyecto político de mayorías, tiene que recurrir a la lógica identitaria?”, se pregunta el intelectual, quien se aventura con dos posibles salidas para el sector.

“Si es cierto, va a tener que buscar mujeres, jóvenes, gente vinculada a los pueblos originarios. La otra opción es que resista a esa tentación y diga ‘no, mis líderes van a seguir siendo hombres, blancos, heterosexuales, de clase alta, tecnócratas’, porque también es posible que venga una reacción a la moda del momento”, se contesta Bellolio, medio en broma, pero bastante en serio.

Para Alenda, en tanto, “la influencia de las ideas de derecha y centro derecha en el futuro dependen del esfuerzo de construcción de un proyecto unitario con capacidad de generar adhesión, y que el sector no se quede en la estrategia adaptativa”.

Asimismo, la socióloga añade: “también dependerá de los errores y aciertos de la administración Boric y de las oportunidades que esto abre para levantar una propuesta alternativa”.

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