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La Convención

13 de enero de 2022

«Terquedad, tozudez y cierto fanatismo»: La cruzada de Renato Garín contra propuesta de «presidencialismo de coalición» de Fernando Atria

"Terquedad, tozudez y cierto fanatismo": La cruzada de Renato Garín contra propuesta "parlamentarista" de Fernando Atria en la Convención

El exdiputado publicó una carta donde criticó la "ensoñación romántica" del Frente Amplio con el parlamentarismo.

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El convencional Renato Garín (Ind. PR) ha levantado una verdadera cruzada para cuestionar la propuesta que presentó Fernando Atria (Ind. FA) en la comisión de sistema político, gobierno, poder legislativo y sistema electoral de la Convención Constitucional.

Todo partió con una entrevista que concedió el representante del Frente Amplio en el sitio Ex-Ante. En ella, Atria presentó sus reparos con la idea de un «presidencialismo atenuado» y presentó una fórmula nueva: el «presidencialismo de coalición».

Su diagnóstico es que la nueva Constitución debe «superar el hiperpresidencialismo«. Pero también debe «configurar gobiernos eficaces, es decir, gobiernos que estén en posición de llevar adelante sus programas».

«Para eso es necesario vincular el destino político del ejecutivo y el legislativo, fomentando la alineación y la cooperación. Un sistema parlamentario es la mejor manera de lograr eso. Pero en la Convención a poco andar quedó claro que no había espacio para un régimen parlamentario», agregó.

En ese marco, surge la propuesta de «presidencialismo de coalición». Atria explica que su fórmula permite que el mandatario sea electo por sufragio universal. Sin embargo, debe nombrar a un «jefe de gobierno» que debe contar con la «ratificación del Congreso».

De no obtenerla, el Presidente «puede conformarse a ser un gobierno de minoría, y lo nombrará unilateralmente, o suscitar una elección parlamentaria extraordinaria», explicó el fundador de Fuerza Común.

El modelo de Atria también se refuerza con la propuesta de tener un Congreso unicameral. «La situación actual, caracterizada por la existencia de dos cámaras que responden al mismo principio de representación y que tienen las mismas competencias, es rechazada por prácticamente todos los miembros de la comisión», sostuvo.

La respuesta de Garín

La propuesta de Atria, que ha ganado adeptos entre los convencionales del Frente Amplio, fue enérgicamente criticada por Renato Garín. En su cuenta de Twitter, calificó sus declaraciones con los conceptos de «terquedad, tozudez y cierto fanatismo».

El exdiputado aseguró que la iniciativa replica «el modelo peruano», lo que llevaría al país al «desorden institucional». También aseguró que sus reparos se los envió «por mail y WhatsApp» a representantes del FA. Sin embargo, «no pescan, al parecer no soy digno de sus (des)inteligencias».

Garín también publicó una carta, dirigida no solamente a Fernando Atria, sino también a sus compañeros de bancada, Jaime Bassa y Constanza Schönhaut. A los tres los llamó a que «no insistan en ideas equivocadas y sin sustento».

En la misiva, el convencional centra sus argumentos en cuestionar si es la «estructura del sistema político» la que impide la aprobación de ciertas reformas. A su juicio, «la dificultad no está en el sistema de formación de la ley», sino que es la propia «complejidad del asunto» lo que traba el avance legislativo.

Una crítica al parlamentarismo

Para Renato Garín, la propuesta frenteamplista esconde lo que denomina «una teoría de la voluntad política». A su juicio, ellos promueven que la comisión se fije como norte asegurar «las condiciones institucionales para la expresión de la voluntad política de la ciudadanía».

Esto estaría representado en un «programa de gobierno», que a su vez es «presentado por uno o más partidos, liderados a su vez por un candidato a jefe de gobierno».

Sin embargo, para Garín, la iniciativa de Atria «contrasta con el objetivo central que el constitucionalismo ilustrado tiene como norte en el horizonte de la modernidad: el equilibrio de poderes”.

En ese sentido, critica a los convencionales del FA por asumir una «posición parlamentarista guiada por la ensoñación romántica de la ‘conversación permanente’ y el debate informado en la prensa y la esfera pública». Esta propuesta, asegura, acabaría por «excluir al pueblo del debate» y quedaría todo en manos de «élites hiperinformadas que gestionan lo público».

«Esta fue la semilla —concluye— de la caída del régimen post-balmacedista chileno y la emergencia de la fronda», que caracterizó el historiador Alberto Edwards en su libro «La fronda aristocrática en Chile» (1928).

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