Por qué debes buscar asombrarte si deseas quieres liberar tu mente

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Por qué el “pequeño terremoto” que detona el asombro es tan beneficioso para la salud mental

Evidencia científica respalda que mejora la memoria y la salud mental.

La profesora de psicología Michelle Shiota fue de las primeras en descubrir el efecto del asombro en la salud mental. La también investigadora de la Universidad Estatal de Arizona descubrió que la exposición a dicho sentimiento fortalece la memoria y flexibiliza el cerebro.

La académica llegó a tal conclusión tras un experimento en el que se expuso a grupos de personas a diferentes tipos de video. Luego, por espacio de cinco minutos, se les contó una historia sobre una pareja en una cita romántica. 

Al ser consultados por detalles del relato, aquellos que vieron una película sobre una investigación del universo fueron capaces de recordar con mayor precisión que quienes miraron cómo se construía una pared.

Según explicó Shiota, esto sucede porque el cerebro tiende a generar predicciones. Es decir, condiciona el nivel de atención y el comportamiento frente a un estímulo.

Por lo mismo, el asombro provoca un “pequeño terremoto” muy beneficioso para la salud mental, pues obliga al cerebro a reevaluar lo que “sabe” y ponerse en alerta.

“La mente vuelve a marcar su ‘codificación predictiva’ para mirar a su alrededor y recopilar información”, comentó la investigadora a la BBC.

Aporte a la salud mental

El asombro no solo es una emoción que ayuda a entrenar el intelecto, sino que también es capaz de mejorar la salud mental.

Un estudio realizado con veteranos de guerra monitoreó sus sensaciones antes y después de hacer rafting por el río Green, ubicado en Utah. Al término de las actividades, que incluyeron varios momentos adrenalínicos, se les pidió asociar cada experiencia a un sentir.

Según concluyó el equipo científico, el asombro fue la emoción que más aportó a favor del bienestar general y contra el estrés, incluso más que sentimientos como la alegría, la gratitud y la diversión.

El profesor de Ethan Kross explico que, al presenciar situaciones asombrosas, el humano se autopercibe más pequeño. Al mismo tiempo, añadió el integrante del Departamento de Psicología de la Universidad de Michigan, la ansiedad, el miedo y la negatividad típicos de las personas con depresión se vuelven más insignificantes.

Al provocar la sensación de ser parte de algo mucho más grande, el asombro es una emoción que también puede instalar sentimientos altruistas.

En otro experimento, un grupo de personas vio videos de imponentes paisajes naturales. Enseguida, se les pidió determinar qué tan pequeños o insignificantes se sentían. Posteriormente, se repartieron entre los voluntarios premios de 100 dólares y se les planteó la opción de compartir el dinero.

¿El resultado? Quienes reconocieron sentirse más pequeños fueron los más generosos.


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