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Cultura & Pop

15 de enero de 2022

El «post-sovietic style» se toma las pasarelas: la curiosa tendencia que glorifica el estilo de vida tras la caída de la URSS

"Post-sovietic style" se toma las pasarelas: la curiosa tendencia que glorifica el estilo de vida tras la caída de la URSS Captura YouTube

Gosha Rubchinskiy, diseñador que creció en la Rusia postsoviética, rescató este estilo y lo trajo de vuelta a la moda del siglo XXI.

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Gosha Rubchinskiy es uno de los nombres más destacados en moda masculina en la actualidad. Su estilo postsoviético conquistó las pasarelas y en redes sociales el fenómeno golpeó igual de fuerte. En consecuencia, hoy es común ver publicaciones que glorifican la estética rusa tras la caída de la Unión Soviética.

Las prendas principales de esta moda son los lentes noventeros, los conjuntos de buzo, el corte de pelo militar, polerones anchos y botas largas. Aunque todo lo que se asocie a la sociedad rusa de los 90 será bienvenido en esta tendencia. 

El estilo de vida añorado en redes sociales

En redes sociales ya es común ver jóvenes posando sobre edificios residenciales que recuerdan a la arquitectura brutalista que caracteriza ese período. 

Asimismo, búsquedas como “estética rusa” son populares en plataformas de imágenes como Pinterest. En Tiktok, el hashtag “sovietasthetic”, estética soviética en español, tiene 4,7 millones de visitas.

Esta tendencia incluso se traspasó a la música. En Spotify bandas rusas como Molchat Doma o IC3PEAK experimentaron un boom de popularidad. 

La moda como turismo de clase

La estética postsoviética ha calado tanto, que el artista de talla mundial Kayne West colaboró con Lotta Volkova, otra de las diseñadoras que masificó este estilo. 

En 2016 internet explotó con la imagen de la celebridad estadounidense Kim Kardashian usando un polerón de 770 dólares con el símbolo comunista. ¿Es diseñador detrás de la prenda? Gosha Rubchinskiy.

La crítica que se hace a esta tendencia es que toma la pobreza y la glorifica. Un ejemplo de esto es la línea de ropa que el diseñador ucraniano Anton Belinskiy lanzó en 2015 y tituló «Pobre pero cool«.

Revistas relacionadas a la moda como Joia cuestionan que ese ejercicio de «transformar lo que antes se consideraba feo y pobre en algo con clase».

Además, lo tildan de apropiación de la estética que era común entre la clase obrera postsoviética.

Y es que en la era digital todo es posible, incluso hacer ver que ser pobre es lo que se lleva.


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