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15 de enero de 2022

Rosa Catrileo, convencional mapuche: “No veo que el gobierno de Boric vaya a hacer un cambio tan profundo en la política indígena”

La convencional Rosa Catrileo es escéptica del gobierno de Boric respecto a la política indígena.

En conversación con The Clinic, la presidenta de la Comisión de Sistema Político de la Convención aborda la contingencia constituyente a partir de su posición en los Escaños Reservados. En este sentido, mantiene escepticismo con la futura administración de Apruebo Dignidad, profundiza en la división entre los convencionales de pueblos originarios respecto a la Consulta Indígena, y cuenta por qué su condición de “dialogante” generó el veto a su candidatura a la vicepresidencia de la Convención.

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A las 23:59 del viernes 14 de Enero, venció el plazo para que la Comisión de Sistema Político recepcionara las propuestas de régimen político para ser deliberadas en la Convención. Un espacio liderado por la convencional mapuche Rosa Catrileo, quien fue una de las convencionales de los escaños reservados que presentó una propuesta con el siguiente modelo: sistema presidencial con una figura de jefe de gabinete y un sistema bicameral para el Congreso, junto a un Parlamento Plurinacional que cuente con una asamblea legislativa y una cámara territorial.

Un hito del Proceso Constituyente que para el caso de los escaños reservados ha tenido un telón de fondo crítico: la implementación de la Consulta Indígena, según el Convenio 169 de la OIT suscrito por el Estado de Chile. Una medida que de tan esperada por los pueblos originarios, ha desembocado en la fractura interna entre los convencionales de las primeras naciones.

Las diferencias se resumen en la forma, destaca la convencional Rosa Catrileo en conversación con The Clinic. Ella, junto a otros convencionales como Elisa Loncón, sostiene que el proceso de consulta debe iniciarse con una forma didáctica de discusión entre los pueblos originarios.

Para ello, defienden la idea de presentar propuestas con “fichas temáticas”, a objeto de que el debate sea lo más aterrizado y comprensible posible para sus comunidades, según una indicación que presentaron al documento base de la Consulta Indígena presentada al órgano constituyente, enmienda que finalmente lograron aprobar.

En paralelo, otro sector de los escaños reservados sostiene que se deben socializar entre los PP.OO. propuestas de normas específicas y concretas, una forma más cerrada de discusión acusan desde la otra vereda.

Esta diferencia de criterios llevó a que, por ejemplo, Francisca Linconao difundiera una carta que en duros términos acusaba un “boicot” para una de las demandas más esperadas por el mundo indígena.

Para ello, la Machi incluso personalizó a los presuntos complotadores: “Como me gustan las cosas claras y ya no doy más de la injusticia, voy a decir sus nombres: Adolfo Millabur, la presidenta Elisa Loncon y Rosa Catrileo”.

“Creo que, a Rosa, en quien confié, se la llevaron por muy mal camino”, agregó la autoridad ancestral, ante una consulta que, por si fuera poco, padece de un inquietante retraso; era el 23 de Noviembre que por el propio reglamento de la Convención debió haber comenzado la consulta de marras.

Finalmente: ¿habrá Consulta Indígena?

-Hay un tema con la consulta, efectivamente hay un retraso de varias semanas. Nosotros queremos que se realice y funcione, porque estamos comprometidos también con el Proceso Constituyente. No vamos a torpedear el proceso ni de consulta ni de la convención, porque creemos que es una posibilidad de que los derechos de nuestros pueblos se empiecen a materializar.

-¿Y por qué entonces el retraso?

-Hay un desconocimiento de los derechos indígenas, y de repente se está pensando que la consulta es responsabilidad de los representantes o de los convencionales de escaños reservados, como que fuéramos nosotros los responsables de la consulta. Y no, la consulta es de la Convención Constitucional, en tanto órgano del Estado.

Aquí el enemigo es el tiempo limitado que se le dio a la Convención. Por lo tanto, la consulta se tiene que adecuar a ese tiempo limitado de la Convención y también los limitados recursos que se previeron para la participación. La nueva mesa tendrá que demostrar su liderazgo y demostrar una gestión adecuada para que esta consulta sea exitosa.

En ese sentido, ¿faltó liderazgo de la mesa saliente que presidió Elisa Loncón?

-En la mesa saliente creo que faltó tiempo y un poco más de gestión. También que el documento base generara tanto revuelo tuvo sus consecuencias, porque no teniendo ese documento, no se podía iniciar el proceso. Entonces, el proceso de consulta iba con un retraso y eso también es una autocrítica que tenemos que hacernos, de no haber zanjado antes el documento base para partir luego el inicio de la Consulta.

A la mesa saliente le faltó también eso de asumir que esto no era una cuestión de escaños, sino que era un asunto de la Convención.

¿En qué sentido?

-Es una lógica de que cuando hay algo indígena, que lo vean los indígenas, siendo que cuando hay algo indígena es de todos; esa visión es la que cuesta todavía asumir. Cuando uno habla de Estado Plurinacional, no significa que vas a tener a los indígenas en un rincón, sino que lo declaras y lo incorporas en toda la institucionalidad. Todo cambia y todos somos responsables de lo indígena.

-Elisa Loncón viene del mundo indígena y sabe de la problemática mapuche. ¿No hay una exigencia de mayor muñeca política?

-Claro, pero como te decía, el enemigo es el tiempo y ella, cuando ya tuvo la disposición para poder ejecutarlo, estaba saliendo de la mesa.

04 DE JULIO DE 2021/SANTIAGO Francisca Linconao y Rosa Catrileo en la previa de la ceremonia de instalación de la Convención Constitucional, realizada en el ex Congreso Nacional de Santiago. FOTO: DIEGO MARTIN/AGENCIAUNO

-La futura implementación de la Consulta Indígena ha evidenciado diferencias entre los convencionales de escaños reservados. De hecho, la convencional Francisca Linconao ha deslizado fuertes críticas a sus pares…

-Sí, hay posiciones distintas. Todos tenemos una mirada de que esta es una obligación internacional que se debe cumplir, y en eso no hay diferencia. ¿Cuál ha sido la diferencia? Una diferencia no de fondo, sino que de forma; cómo se inicia este proceso, cómo se materializa.

Ahí las diferencias que se han dado y que ha hecho pública la machi Francisca Linconao, señalando que ella esperaba que este proceso se iniciara de una forma, la que se votó democráticamente, y no ganó la postura que ella mantenía. Insisto, es una cuestión de forma, no tiene que ver con el fondo del asunto.

Consulta indígena: «El enemigo es el tiempo y ella (Elisa Loncón), cuando ya tuvo la disposición para poder ejecutarla, estaba saliendo de la mesa».

¿Sólo diferencias de formas? Linconao, por ejemplo, personalizó la crítica en usted. Acusó que la habían llevado “por mal camino”. Aprovecho de preguntarle: ¿Cuál es el camino correcto y el camino errado?

-La Machi Linconao asume que el camino que ella lleva es el correcto. El mal camino fue no haber aprobado el documento y haber hecho una indicación para modificar ese documento base, de manera de hacerlo más amigable para las comunidades. Claro, esa es su visión, que es respetable y que yo respeto, pero no te podría decir nada más. 

Es como que yo cuestione su posición. Ella ve de esa manera esa votación y el trabajo que teníamos, y el derecho que teníamos de presentar indicaciones al documento base, pero no creo que ejercer un derecho respecto de no estar de acuerdo con algo y tratar de mejorarlo, sea un mal camino. Es una posición que yo estoy manifestando, no más. 

-Se entiende que la política no es ciencia dura, pero la crítica proviene desde el mismo pueblo mapuche. ¿Cómo lo vivió, siendo compañeras de lucha y territorio?

-Hay posturas que muchas veces se externalizan, y que tienen que ver con otros que puedan estar influyendo en ciertas posturas o en ciertas formas de abordar, en este caso, los derechos.

Por ejemplo, yo llego a la Convención con la gente que me apoyó a mí y a Benito Cumilaf, que fue mi compañero de candidatura. Los dos trabajamos a la par y los votos son de los dos, y todas las veces, en todas las personas que nos apoyaron, nos dijeron “ustedes van al proceso a dialogar”. A dialogar, con una postura de ir a conversar con el otro, de ir a educar al otro, de sacarle los prejuicios al otro que puedan tener contra el pueblo mapuche, a demostrar de lo que somos capaces también.

Otros grupos tienen una postura un poco más atrincherada en la idea de no salir a dialogar con el otro, porque uno puede perder la esencia de las reivindicaciones. Creo que son estrategias distintas y la Machi está en esa estrategia también, donde hay figuras no indígenas que de repente influyen.

¿Y cómo se responde a eso?

-Yo les diría que nos dejen a los indígenas llevar nuestras propias banderas de lucha. Somos nosotros los que vamos a solucionar nuestros problemas y para eso nos dieron voz en la Convención a través de los escaños reservados. O sea, no necesitamos estos capitanes de amigos que nos vayan guiando, nosotros solitos vamos a pararnos de tú a tú, como siempre he dicho, con el resto de Chile para defender nuestras posturas. Porque estamos capacitados y para eso fuimos mandatados.

Podría decirle que nuestras apuestas por el diálogo vienen desde las bases, desde nuestras propias comunidades que saben que hay un desconocimiento de lo indígena, que hay una folklorización de lo indígena y también una idealización. Hay personas que dicen “ay, no, los pueblos indígenas, por favor, son los protectores”. No, nosotros somos pueblos diversos, pueblos como cualquier otro. Tenemos nuestras diferencias y son legítimas.

-Pero acá hay una diferencia con una figura simbólica, una autoridad ancestral como es la Machi Linconao. 

-Yo puedo tener una diferencia política con la machi Francisca, y eso no significa que voy a estar peleada a muerte con la machi Francisca, la voy a respetar porque es una autoridad de mi pueblo y porque es una luchadora. Lo mismo espero yo de ella, un respeto por las vivencias, porque también nosotros hemos sido reprimidos y hemos vivido la violencia del Estado también como familia.

¿Advierte que la división dentro de los escaños reservados puede afectar el capital político necesario para impulsar la consulta indígena?

-Es que esa es una visión súper colonial, que ve a los pueblos indígenas como que tenemos que estar de acuerdo en todo porque somos indígenas. No es así, nosotros somos pueblos diversos con realidades diversas, con posturas políticas diversas e incluso dentro de un mismo pueblo tenemos esa realidad. No escapamos de las lógicas que vive cualquier otro pueblo, indígena o no. Entonces, porque somos indígenas tenemos que estar alineados…esa una visión colonial y no es así.

Es que la democracia, al final del día, se traduce en la suma del voto a voto. A eso me refería. 

-Exactamente. Aquí hay una diferencia estratégica de cómo materializar los derechos de nuestros pueblos, que son distintos, pero que el fondo sigue siendo el mismo. No creo que alguien de los 17 escaños vaya a votar en contra, por ejemplo, del reconocimiento territorial de los pueblos indígenas, estemos en veredas opuestas o con posturas o estrategia políticas distintas. 

Yo estoy en la postura del diálogo, en la postura de la pedagogía respecto de lo que son nuestros derechos y de ir conquistando los votos para los dos tercios.

No voy a la Convención a decir “porque yo soy mapuche y les presento esta propuesta, me la tienen que aprobar”. No, voy como mapuche, tengo esta propuesta, y la voy a conversar. Voy haciendo la pedagogía que digo yo, de sacar esos prejuicios, de sacar la visión colonial y explicar por qué esas propuestas van a traer una consecuencia positiva para mi pueblo y también para el país. 

-¿Por qué la consulta tiene que realizarse de forma más didáctica en vez de presentar la norma en bruto? 

-Dentro de las formas que se han utilizado para materializarlo, es llevar una propuesta de medida legislativa o administrativa ya lista, algo así como “yo hice la medida, la escribí, y se la traigo a ustedes comunidades, díganme si les gusta o no les gusta”. 

Es muy incomprensible, se aleja del estándar de la pertinencia cultural, que lo que busca con la consulta también es llegar a acuerdos. Y tú, para llegar a acuerdos, no vas y le llevas el documento listo. Vas para conversar, para crear el documento, para llegar al acuerdo de crear un documento que te va a beneficiar. 

¿Una propuesta de norma que podría cambiar en la Convención, no?

-En la Convención, todavía ninguna comisión sanciona ni siquiera un inciso, ninguna comisión ha votado un artículo. ¿Cómo vamos a llevar propuestas de artículos que no se han debatido en la Convención? No hay ningún artículo aprobado, no hay ningún proyecto.

De hecho, estamos todavía preparando propuestas, entonces sería irresponsable. Y lo otro, que íbamos a presentar propuestas que todavía no han sido debatidas en la Convención, creando expectativas que no son reales para los miembros de los pueblos. 

Suena todo muy de sentido común. ¿Por qué entonces la oposición de algunos escaños reservados?

-Habría que preguntarles a ellos. Yo defiendo la mía y por qué yo voté de esa manera. Imagino que hay un temor por el tiempo. Tal vez, el presentar normas hubiera facilitado la visualización del derecho, pero en mi opinión era irresponsable llevar normas que todavía nadie ha deliberado ni nadie ha sancionado. 

«Yo puedo tener una diferencia política con la machi Francisca, y eso no significa que voy a estar peleada a muerte con ella. La voy a respetar porque es una autoridad de mi pueblo y porque es una luchadora. Lo mismo espero yo de ella».

¿Y la consulta siempre es vinculante, no?

-Es vinculante. De hecho, en el reglamento quedó como vinculante. Es vinculante en el sentido de que los acuerdos a los que se arriben en el proceso de consulta, es obligatorio para la convención considerarlos al momento de elaboración de las norma.

¿Y si los resultados de la Consulta colisionan con lo que emane de la Convención o, incluso, con la voluntad política del gobierno de turno?

-Hay una salvaguarda de los derechos que nosotros ya tenemos reconocidos. Nosotros, los pueblos indígenas, somos titulares de derechos que están contenidos en tratados de Derechos Humanos. Incluso la reforma constitucional que dio origen a la Convención es un límite a la Convención. Por lo tanto, nosotros no podríamos desconocer los derechos de los cuales los pueblos indígenas ya son titulares. 

Lo que se está discutiendo acá es cómo se materializan esos derechos. Nosotros ya tenemos, por ejemplo, el derecho a la participación, reconocido en el Convenio 169 vigente en Chile. Lo que se discute en la Convención es cómo materializamos esa participación indígena: ¿la vamos a hacer a través de cuotas, reconocimientos de institucionalidades propias, a través de escaños o constitucionalizar la consulta en el procedimiento de formación de ley? Son mínimos indispensables. 

«A los indígenas se nos ve como alguien que hay que salvar»

Cuando el 04 de Enero la Convención inició su dramático y extenso proceso de votación para elegir a la mesa directiva que sucedería a la que lideró Elisa Loncón, Rosa Catrileo figuró como candidata a la vicepresidencia de la Convención en dupla con Cristina Dorador, representante de los Movimientos Sociales para liderar la testera.

Sin embargo, esa opción fue finalmente desechada, luego que Dorador depusiera su candidatura. Finalmente fueron electos María Elisa Quinteros (presidenta) y Gaspar Domínguez (Vicepresidente).

Hasta ahora, Catrileo -de quien se ha resaltado su liderazgo dialogante- no había contado su versión, la que profundiza en esta entrevista.

Usted fue candidata a vicepresidencia de la Convención en dupla con Cristina Dorador, pero su postulación después salió del mapa. ¿Qué fue lo que pasó?

-Sí, efectivamente hicimos una alianza estratégica electoral por llamarlo de alguna manera, pero también programática con Movimientos Sociales. Ellos tenían como candidata a presidir la mesa directiva a Cristina Dorador. Los nueve escaños que estamos trabajando juntos, conversamos en varias jornadas y muchos decían “mira, ya hubo una representante de pueblos indígenas en la mesa con Elisa Loncón, entonces ustedes tienen que excluirse, no pueden volver a participar”. 

En esa reflexión nosotros dijimos “¿por qué vamos a restarnos de acceder a un lugar de toma de decisiones?” Es como que si le dijéramos que porque Jaime Bassa estuvo en la vicepresidencia, entonces ahora ningún chileno puede volver a postularse a la mesa. En esa deliberación proponen mi nombre los nueve escaños, y generamos esta alianza con los Movimientos Sociales de Cristina Dorador como presidenta, y yo como vicepresidenta. 

Estuvimos en esta lógica cuando vimos que hubo mucha presión por la moneda de cambio. Trataron de hacer que yo me bajara de la candidatura estos grupos más intransigentes que les molesta la presencia indígena. Hubo una presión para que yo me bajara. 

¿De la Coordinadora Plurinacional?

-Claro. Querían que yo me bajara para que apoyáramos a Erick Chinga a la vicepresidencia. Frente a eso, lo que hice fue bajar mi candidatura, pero no por la presión, sino porque teníamos una alianza estratégica con Cristina Dorador como presidenta y ese era nuestro objetivo principal como decisión colectiva.

Por lo tanto, yo me bajo para que este grupo le dé los votos a Cristina y pudiera salir presidenta. La cosa es que me bajo y ellos no votaron por ella. Después de eso, ella dio un paso al costado

¿Y dónde se fueron esos votos comprometidos?

-Se mantuvieron en Erick Chinga como candidato a la presidencia. No se dieron esos votos a Cristina y, además, Pueblo Constituyente también dispersó sus votos. Entonces ya no había ninguna posibilidad de que ella saliera. 

Para nosotros Cristina Dorador era una figura potente, una lideresa que merecía haber llegado, sin desmerecer a María Elisa Quinteros, que también es una figura muy potente. Pero en ese momento Cristina Dorador era nuestra candidata y nosotros apostamos por ella.

Lo importante era llegar a la mesa desde Movimientos Sociales con un apoyo desde los escaños reservados, pero molestó mucho mi rol dialogante que he tenido en la Convención.

¿Cómo así?

-Por dialogante, pero también que iba a haber una acumulación de poder que yo no lo veo, como si los pueblos indígenas nunca hubiéramos estado en espacios de tomas de decisiones. Esto es un espacio súper corto,  quedan seis meses, no es una carrera. No estamos hablando del Parlamento, que es donde tenemos a senadores que llevan tres periodos, cuatro periodos.

Hay un tema con este rol más dialogante que yo he tenido ante figuras que son más intransigentes y que están en esas posturas que son respetables también. No es que esté en desacuerdo, son estrategias distintas, no más.

¿Advierte algo de machismo también?

-Sí, también pues. Las mujeres tenemos que sortear varias barreras y más si somos indígenas. Tenemos el doble o el triple de barreras que cruzar. 

¿Y Erick Chinga no tenía posibilidades de lograr la presidencia?

-No

-¿Por qué?

-Porque no ha sido una figura que genere los consensos necesarios para estar en la cabeza de la Convención, que significa no solamente conversar con quienes piensan igual que tú, sino que conversar más con quienes no piensan igual que tú. Esa es la tarea de la mesa directiva, hacer que esto funcione con todos, no con el grupo de amigos. 

-¿Alguna reflexión al respecto?

-A los indígenas se nos ve como alguien que hay que salvar. Esa mentalidad colonial es la que hay que erradicar de la política. Nosotros tenemos nuestras propias voces y nuestra propia capacidad para ir representando nuestras demandas, entonces no necesitamos a esos líderes salvadores de nuestras posturas. 

Necesitamos a gente que nos apoye en las decisiones que nosotros vamos tomando, pero no aquellos que tomen nuestras banderas y las hagan propias con un alma de salvador. Salvadores de pueblos indigenistas ya hemos tenido muchos, ahora somos nosotros, los indígenas, los que tenemos que liderar nuestros procesos.

«(La CAM) representa a un sector del pueblo Mapuche que yo no comparto»

Dado que esta semana fue distrital para la Convención, los constituyentes fueron a sus territorios a recoger las demandas de sus localidades, precisamente en el contexto de sintetizar las ideas de régimen político que serían ingresadas el viernes 14 de Enero en la Comisión de Sistema Político. 

Por lo mismo, Catrileo ahonda en las ideas, demandas y temores existentes en la Araucanía, donde suele mezclarse las demandas territoriales, de reconocimiento y reparación, en un escenario que suele dificultar el debate racional ante un contexto histórico de exclusión por parte del Estado de Chile. Esto, debido a los hechos de violencia que ocurren en la región y a las posturas más radicalizadas del pueblo Mapuche. 

“Hay una sentida demanda de reconocimiento, también de la libre determinación, siempre desde el aspecto territorial. El reconocimiento por parte del Estado de los procesos de despojos que vivimos como pueblos, con medidas de reparación. También la escasez hídrica ha llegado al Wallmapu. Muchas comunidades están viviendo las consecuencias de las plantaciones de pinos y eucaliptus, poniendo en riesgo el consumo para los animales y huertos”, cuenta.

¿Qué medidas de reparación son las más demandadas en el Wallmapu?

-La reparación principal que se pide es la restitución territorial. Ya se ha bajado la discusión de que no se trata aquí de una cuestión de propiedad individual de la tierra, no se trata de la pérdida de los títulos de merced, sino de un tema más político, donde nosotros nos podamos seguir desarrollando como pueblo. 

Entonces, dentro de esa lógica la restitución territorial ya avanza no solamente a una compraventa de tierras que dependa, por ejemplo, de la voluntad de los particulares, sino que se está pensando en otro tipo de medidas de interés nacional, por ejemplo, la expropiación, que son temas que se van a regular. 

La Convención también tiene que ir recogiendo esas demandas, que no solamente son de tierras, también son políticas. Porque la reparación también tiene que ver con la posibilidad de acceder a los espacios de toma de decisiones, de distribución del poder y de participación política. 

«(Erick Chinga) no ha sido una figura que genere los consensos necesarios para estar en la cabeza de la Convención, que significa no solamente conversar con quienes piensan igual que tú, sino que conversar más con quienes no piensan igual que tú».

Demandas que deberán enfrentar la voluntad política del próximo gobierno y condiciones económicas adversas. 

-Te recuerdo que hay tratados internacionales que Chile ha suscrito y que reconocen titularidad de derechos a los pueblos indígenas. Se trata de entender que el Estado tiene no solamente un fin, por ejemplo, de seguridad nacional, sino que de bienestar de los pueblos. Y en ese bienestar de los pueblos, por supuesto que va a traer aparejado cargas económicas. 

Sí hay conciencia en las comunidades de que esto va a ser un punto de partida para ir avanzando en materializar derechos, y también en cambios estructurales de la forma en que a nosotros nos han impuesto un Estado que no teníamos. Esto no es una política de corto plazo, aquí estamos hablando de repensar el Estado hacia el futuro. 

Entonces no es una solución de que yo vaya a decir “¿saben qué? se va a establecer la posibilidad de expropiar propiedades para solucionar problemas territoriales de las comunidades”, y al otro día tengamos a mil comunidades y un gasto millonario del Estado, porque no es así. Es un proceso a mediano y largo plazo. 

¿Y qué expectativas tienen las comunidades ante el próximo gobierno de Gabriel Boric?

-Dentro de lo que fue la campaña de Gabriel Boric, en el último periodo, hice un llamado a apoyar la candidatura de Gabriel Boric, pero no bajo la lógica de que este gobierno vaya a cambiar las políticas que se han venido dando desde el retorno a la democracia en cada uno de los gobiernos, de izquierdas y derecha. No veo que el gobierno de Boric vaya a hacer un cambio tan radical ni tan profundo en política indígena. 

¿Y por qué no?

-Por la historia de lo que han sido todos los gobiernos. Todos han ido prometiendo diálogo y medidas. Pero si uno los analiza en el actuar que han tenido, sobre todo para el caso del pueblo mapuche, ha sido bastante similar en políticas represivas y paternalistas en estos dos ámbitos. Para los mapuches buenos, proyectos, entrega de recursos, cuestiones paternalistas, pero para los mapuches malos, los que demandan derechos y reconocimientos, represión, encarcelamiento, juicios. Por lo tanto, no sé… no sé qué otras herramientas distintas podría tener este gobierno. 

Sin embargo, le doy un voto de confianza: está comprometido con el Proceso Constituyente, que es donde se están analizando estas problemáticas de fondo. Él da garantías de que este proceso culmine de una manera exitosa, por eso también hice el llamado. 

Tenemos comisiones de nuevos tratos, un montón de cuestiones que han quedado en lindos tratados, en lindos libros y lindos diagnósticos, pero que no han ido de la mano de medidas. Y algo tan concreto como, por ejemplo, el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, que no tiene ninguna consecuencia económica siquiera, fue una demanda que salió el año 89. Ahora estamos en el Proceso Constituyente y todavía no está.

En una columna de opinión de su autoría publicada en El Desconcierto, usted aseguró que “no hay conocimiento de los derechos indígenas en los cercanos al presidente electo”. 

-Sí, es que tampoco hay un interés porque la Araucanía no da votos. Entonces ¿cuál es el interés de solucionar un problema que no te da votos? De hecho, te puede quitar votos, ellos lo ven como un tema electoral. Y claro, también hay un desconocimiento, que también se ha evidenciado en la Convención. 

Los que estamos aquí en el Wallmapu, los que estamos siempre discutiendo sobre la problemática indígena, creemos que todo el mundo tiene una base de conocimiento, pero no es así. El centralismo no tiene esta preocupación. Desde Plaza Italia para arriba yo creo que todavía hay personas que creen que nosotros desaparecimos, jaja

Al año 2022…

-Claro. Entonces, nos ven como una figura súper folklórica y no comprenden que somos sujetos políticos que tenemos formación y que estamos preparados para asumir cargos. Imagínate todo lo que le tocó vivir a Elisa Loncón, todos los cuestionamientos raciales. Lo primero que dijeron “bueno, ¿y esta señora sabrá leer y escribir?”. 

Ahora, el nombramiento del jefe de gabinete de Boric (Matías Meza-Lopehandía, abogado experto en DD.HH.) me llama la atención, porque él es una persona que sí tiene conocimiento del Wallmapu. También ahí me da una lucecita; sabe de los derechos indígenas y puede aportar una mirada nueva con conocimiento de causa. 

6 de diciembre del 2021/SANTIAGO Rosa Catrileo durante la realización de la Comisión de los derechos de los pueblos indígenas y plurinacionales. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Hay un tema que siempre condiciona el debate sobre la Araucanía: la violencia. Es un problema objetivo para ustedes como para las percepciones del resto del país respecto al Wallmapu. ¿Cómo se maneja eso?

-No niego que hay un problema de violencia en el Wallmapu, eso es evidente. Hay situaciones conflictivas, hay tensiones que están presente y son evidentes, pero también mucho contribuye a este mirar prejuicioso de lo que es la problemática mapuche, el cómo se presenta este conflicto sólo asociado a la violencia, atribuyéndola de inmediato a un sector, en este caso al Pueblo Mapuche, sin esperar investigación. 

Puede ser que exista violencia de parte de organizaciones mapuche, pero no todos los hechos de violencia son mapuches. Aquí también hay otras cosas que están pasando y me llama la atención de que en este Estado de Derecho, la institucionalidad encargada de investigar, la policía, Carabineros, con todos los elementos y herramientas que tiene, no logre dilucidar estos hechos de violencia. Hay un sector que le conviene la violencia. 

¿Qué sector?

-Por ejemplo, me llama la atención que el candidato Kast, en uno de sus grandes puntos de programa de gobierno, enarbolaba el terrorismo y el narcoterrorismo en la Araucanía. A ese sector le sirve, porque vende ese discurso de que aquí estamos casi en la ingobernabilidad. 

Si fuéramos así, porque prácticamente nos venden como una zona de guerra del Medio Oriente, no me explico cómo tienen casas de veraneo en Pucón, Caburgua, Villarica, y la zona lacustre en el verano acá con las familias más ABC1. La venden como una zona de guerra, pero se vienen de vacaciones. ¿Me entiendes? Es una cuestión bien electoral.

«El nombramiento del jefe de gabinete de Boric (Matías Meza-Lopehandía, abogado experto en DD.HH.) me llama la atención, porque él es una persona que sí tiene conocimiento del Wallmapu. También ahí me da una lucecita»

En el contexto de la violencia, me decía que estaban “pasando cosas en paralelo”. ¿A qué se refiere?

-Hay un tema aquí con el hurto de madera que se ha hecho un negocio. Hay un tema con la especulación inmobiliaria, que también es un negocio y hay un tema con las forestales y los recursos naturales que están presentes acá. Entonces no es solamente una cuestión mapuche, hay intereses económicos presentes en el Wallmapu. 

¿Y cómo lidiar con esos intereses económicos? Porque se mantendrán, a pesar de todo.

-Claro, pero tenemos la esperanza de que la nueva Constitución regule eso. Nosotros somos titulares de derechos que tienen que poner un límite, por ejemplo, a esta libertad empresarial a destajo. El tema de la presencia de recursos naturales en los territorios indígenas, te permiten limitar ese desarrollo cuando hay un perjuicio para esos recursos, porque tenemos un vínculo especial con la tierra y con los recursos presente en ello. 

Hay un proceso que se va a dar, porque sería mentirle a las comunidades si les decimos “¿saben qué? vamos a aprobar la nueva Constitución y mañana se van todas las forestales”. 

A eso quería llegar.

-No es así, no se van a ir las forestales el día de mañana o el día después del Plebiscito de la Constitución, pero estamos trabajando para que se establezcan herramientas para iniciar el proceso de que esto sí vaya cambiando, y que no se siga llenando el Wallmapu de forestales.

Y las que están, vayan restituyendo el territorio a las comunidades mapuche en un proceso que va a durar, seguramente, varios años. 

Mientras la violencia, finalmente, genera pérdidas en vidas humanas. ¿Cómo hacerse cargo de esa realidad?

-Por eso yo te decía, se naturaliza la condena de la violencia. Y cuando tú normalizas algo, ya no tiene ningún peso. Yo puedo salir declarando “condeno todas las violencias” ¿y qué cambia en el Wallmapu? Si tú quieres enfrentar los problemas de violencia, tienes que empezar a hacerte cargo de lo que genera esa violencia. Si tú vas a actuar reprimiendo, lo único que vas a generar es un polvorín, como se dice coloquialmente.

Y en cuanto a las víctimas, todas las víctimas merecen justicia, todas. No solamente los mapuches, todas las víctimas, y ahí el Estado tiene una responsabilidad, la cual tiene que hacerse cargo.

«Nos venden como una zona de guerra del Medio Oriente, no me explico cómo tienen casas de veraneo en Pucón, Caburgua, Villarica, y la zona lacustre en el verano acá con las familias más ABC1. La venden como una zona de guerra, pero se vienen de vacaciones»

Hace algunos días, la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) validó en un comunicado todas las formas de lucha, “sea quien sea esté gobernando”. Lo cierto es que Gabriel Boric ni siquiera ha nombrado a sus ministros.

-La CAM es una organización que ha tenido un rol muy importante en visibilizar las demandas del pueblo mapuche, pero ellos tienen esa postura y la han manifestado desde hace tiempo. 

Ellos tampoco comparten el Proceso Constituyente, también hay conciencia de eso, pero representan a un sector del pueblo Mapuche que yo no comparto. Por eso estoy también en el Proceso Constituyente. 

También puedes leer: “Así nos conocimos”: Quién es Matías Meza-Lopehandía, el estrecho asesor de Boric que será su jefe de Gabinete

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