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20 de enero de 2022

Teresa Valdés, feminista histórica, y el rol de Primera Dama asumido por Irina Karamanos: «Yo hubiera esperado que se eliminara el cargo»

Teresa Valdés opina sobre la decisión de Irina Karamanos de ser Primera Dama en el gobierno de Boric

"Lo que me parecería razonable es que ella siga haciendo su vida como profesional”, reconoce la coordinadora del Observatorio de Equidad de Género sobre el nuevo rol que tendrá la pareja del Presidente Electo en La Moneda. Sin embargo, quien fuera activista del movimiento de mujeres contra la dictadura militar, agrega estar "a la expectativa" de cómo Karamanos reformulará un cargo que en plena campaña presidencial, el futuro Mandatario se había comprometido a “abolir”.

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Al anunciar que asumiría el cargo de Primera Dama en el futuro gobierno de Gabriel Boric, Irina Karamanos abrió un intenso debate en el movimiento feminista local: ¿Debía aceptar un cargo condicionado por su vínculo afectivo con el futuro Mandatario? Un rol que, desde su rótulo, contiene una contradicción, al menos, desde el lenguaje: Primera Dama.

A pesar de que Karamanos aseguró que asumiría el cargo de Primera Dama “con el compromiso de reformularlo”, el anuncio despertó dudas en sectores del feminismo, donde mantenían la expectativa de que una vez asumido un gobierno que ha hecho de este movimiento emancipador uno de sus relatos identitarios, entonces se eliminaría el cargo, dejándolo alojado en los resabios de la historia del patriarcado.

En este contexto, y con la experiencia de haber militado en el movimiento feministra contra la dictadura cívico-militar, la socióloga y coordinadora del Observatorio de Género y Equidad, Teresa Valdés, entra al debate en conversación con The Clinic, donde cuestiona la decisión de Karamanos de asumir como primera Dama, pero con la disposición de esperar la gestión de la pareja del Presidente electo para “reformular” el cargo que, en plena campaña presidencial, el mismo Presidente electo se había comprometido a “abolirla”.

-¿Es compatible el cargo de Primera Dama que asumirá Irina Karamanos con ser militante feminista?

-Hay que distinguir algo que es parte de la confusión. Una cosa es ser directora de la Dirección Sociocultural de la Presidencia de la República, y otra cosa es el rol de Primera Dama. Ahí hay una confusión innecesaria, porque de verdad yo pienso que Irina (Karamanos) puede asumir esa dirección sociocultural, pero no tiene para qué asumir de Primera Dama. Ahí yo encuentro que hay una situación innecesaria.

Ella plantea transformar, pero no sólo la dirección sociocultural, sino que también el rol de Primera Dama. Para mi eso es un signo de interrogación. O sea, no digo que no lo pueda hacer, yo quiero escuchar cuál es la propuesta. Pero hay una afirmación de transformación del rol de Primera Dama que es distinto de lo que se pueda hacer como directora de la Dirección sociocultural, que no me cabe duda que ahí hay mucho que hacer y no entiendo por qué lo tiene que hacer desde el rol de Primera Dama. Todavía no me queda clara la propuesta, creo que ella ha dicho una cosa general que va a explicar mejor.

-Entonces, lo que usted plantea es que tenemos que ver el cargo con sus dos roles: de la Dirección Sociocultural y de Primera Dama. Respecto del segundo rol, más protocolar: ¿no es contradictorio que sea ocupado por una dirigenta feminista?

-No puede ser contradictorio en cuanto es un hecho de la vida. Ella es la pareja del Presidente, eso es una cosa. Otra cosa es con qué nivel de entusiasmo tú lo puedes acompañar. Por ejemplo, el marido de Angela Merkel (ex canciller de Alemania) nunca fue ‘primer damo’. Acompañaba a ciertas actividades, pero él siguió trabajando en su profesión hasta que terminó su mandato. Entonces, hay distintas maneras de definirlo y de hacerlo.

Yo tengo preguntas respecto de cómo ella lo está pensando, porque todavía no ha hecho una exposición más completa. Ella hizo una declaración inicial y yo estoy a la expectativa de ver exactamente cuál es la parte de transformación del rol de Primera Dama. Para mi es una pregunta el cómo lo puede hacer. No es que no pueda, es una mujer capaz, inteligente, joven y feminista. Claramente hay una estrategia ahí que yo todavía no tengo claridad cómo se va a dar

«Hay una serie de cuestiones que tiene que ver con transparencia, con normas que nos hemos ido dando que a ella la limitan mucho. Obviamente que para ella estar en esta relación con el Presidente tiene consecuencias y graves de limitaciones».

-¿Cuáles son esas dudas respecto de las transformaciones que podría aplicar Irina Karamanos al rol de Primera Dama?

-Lo que me parecería razonable es que ella siga haciendo su vida como sujeto de derecho, como mujer, como profesional y todo, sabiendo que tendrá que articular una agenda de compromiso, representación y acompañamiento. Para mí eso sería lo esperable. Yo hubiese esperado que ella siguiera desarrollando su actividad profesional, probablemente no donde estaba, por esto de que se produce el hecho de ser la compañera o la pareja del Presidente, tenga consecuencias en el tipo de recursos a los que puede acceder.

-Profundice.

-O sea, hay una serie de cuestiones que tiene que ver con transparencia, con normas que nos hemos ido dando que a ella la limitan mucho. Obviamente que para ella estar en esta relación con el Presidente de la República tiene consecuencias y graves de limitaciones.

Nadie puede abstraer el peso del elefante en la sala, evidentemente la relación con ella tiene un peso y ese es parte del problema de por qué va a estar o no en el rol de Primera Dama, porque sabemos que es una vía informal de acceso al Presidente de la República. Los recursos que se entregan a las fundaciones de la Primera Dama es una manera informal también de decir ‘estamos haciendo las tareas’.

No conocemos cuál es su propuesta, entonces estoy a la espera y tengo expectativa de que haya creatividad en ese sentido. La pregunta es por qué tenía que ser en el rol de Primera Dama, porque siempre está en el imaginario cultural, el hombre duro, racional y tiene al lado a la mujer sensible que está con todos aquellos que requieren atención especial. Y claro, eso uno piensa que es muy patriarcal y está muy lejos de la idea de la ciudadanía y de los derechos democráticos

-¿Era esta la oportunidad de eliminar el cargo de Primera Dama?

-O sea, yo hubiera esperado que se eliminara el cargo. Pienso en el rol protocolar de Primera Dama como alguien que tiene que estar permanentemente al lado del Presidente. Eso no quiere decir que no pudiera acompañarlo ocasionalmente, sólo que este mandato de que tiene que estar presente…digamos que se desdibujan las jerarquías.

Por ejemplo, cuando vienen invitados internacionales, que si vienen con señora ella tiene que estar de todas maneras y atender a todo el mundo. Eso, digamos, es muy complicado y es mucha pega. Yo no sé si ella está consciente del nivel de trabajo que significa eso, esto es una renuncia a la vida personal muy fuerte.

Evidentemente, este país es muy entretenido, así que va a venir mucha visita internacional y las ganas de venir acompañado de las primeras damas y de las señoras, digamos que precisamente hay un tema de género porque se plantea como feminista. La gente no lo sabe, pero este país atrae extraordinariamente, gente que viene a mirar qué pasa aquí y bueno, va a tener que estar mucho más en ese rol que el que le correspondería como dirigente feminista.

«El tema es cómo escapa a las trampas patriarcales. Ahí empieza el romantizar y preguntarse si se van a casar o no. O sea, es echarse encima a la prensa rosa y una cantidad de cosas que yo me digo, ¿para qué?.

-A su juicio: ¿era mejor que Irina Karamanos se mantuviera como Encargada Nacional del Frente Feminista, el rol que tiene en su partido, Convergencia Social?

-Sí, eso no le quita que aparezca ocasionalmente en ciertas situaciones acompañado a quien es su pareja. Pero bueno, eso ya se decidió. Ahora el tema es cómo escapa a las trampas patriarcales. Porque ahí se empiezan a fascinar los medios de comunicación y entonces empieza todo el cuento y el romantizar y preguntarse si se van a casar o no se van a casar y si van a tener hijos o no. O sea, es echarse encima a la prensa rosa y una cantidad de cosas que yo me digo, ¿para qué?.

Pero ella está planteando transformar ese rol y a lo mejor lo puede hacer. No puedo decir que no lo pueda hacer, me sería imposible decirlo y es un desafío que por algo ella ha tomado. Creo que hay una estrategia que nosotros no conocemos todavía y que la queremos conocer.

-En la elección de Gabriel Boric, las mujeres y movimientos feministas fueron claves. Con este gesto, ¿pierde Gabriel Boric el activo feminista que lo ayudó a salir electo?

-No, para nada, porque las transformaciones que esperamos las mujeres están ligadas al conjunto del aparato del Estado. Estamos esperando a ver qué pasa con el ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, qué pasa con la paridad en todo el gabinete, con la paridad en todas las instancias que es lo que está comprometido. Entonces no, para nada. Esto no afecta para nada el respaldo feminista, digamos, a la propuesta transformadora de Gabriel Boric.

-Es decir, ¿al feminismo le interesan temas más importantes que el rol de la Primera Dama?

-Nosotras estamos pendientes de todo. Esto nos preocupa porque es un poco como contradictorio, pero la verdad que nos importa la propuesta global de transformación, donde incluye, por supuesto, la transformación feminista.


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