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24 de enero de 2022

“Madres de la Constitución”: El grupo de mujeres que decidió hacer del apoyo a la Convención una cruzada

Mary y Érica, integrantes de las "Madres de la Constitución" posan delante del stand y de carteles alusivos a la Convención Constituyente. Foto: Joaquín Zúñiga

Desde julio de 2021 que Cecilia Torres, Mary Jara y Érica González se reúnen semanalmente a las afueras del ex Congreso Nacional para apoyar el proceso constituyente e informar a la ciudadanía. “Ojalá esto se replicara en todas las comunas de Chile. Nosotros aprobamos esta constitución, elegimos nuestros convencionales y ahora lo que nos toca es defenderla”, señalan.

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“El clima está bueno hoy por lo menos”, dice Érica González (76) mientras mira al cielo. 

Más tarde, el sol en la calle Compañía de Jesús, frente al ex Congreso Nacional, comenzará a acechar como en un típico día de verano santiaguino, pero por esa hora, cerca del mediodía del jueves 20 de enero, el cielo le favorece con una que otra nube pasajera, lo cual agradece. 

Como puede, se las ingenia para armar el stand y colgar los lienzos que compró con dinero propio, reunido entre ella y sus dos amigas que la acompañan semana a semana a instalarse a las afueras de la entrada principal a la Convención Constitucional. Érica lleva el pelo corto, de color castaño, un delineado en sus ojos y una polera negra con la frase “Yo te aprobé, yo te elegí, yo te defiendo”. 

Érica González junto a su stand de apoyo a la Convención.
Érica González. Foto: Joaquín Zúñiga

Ese es el objetivo que junto a sus amigas Cecilia Torres (56) y Mary Jara (54) se propusieron durante julio del 2021: apoyar a la Convención Constitucional y a las y los constituyentes. Todos los jueves, y algunos martes, llegan desde sus hogares ubicados en La Florida, Estación Central y Maipú para ubicarse en la vereda que está frente a la puerta de entrada de la Convención, para repartir folletos con información del proceso constituyente, y para que las/os convencionales sientan que hay un apoyo ciudadano constante. 

Hace algunas semanas, cuando se realizaron las votaciones para la nueva dirección de la mesa de la Convención y la ex presidenta Elisa Loncón dejó su cargo, ellas le tenían un arreglo floral de regalo.

Elisa Loncón salió a saludarlas y a agradecer el gesto, y las apodó como “las madres de la Constitución”. Ese es el lema que imprimieron orgullosas en algunos de los adhesivos que entregan a los ciudadanos que caminan apurados por el centro de Santiago, junto con otros folletos que informan las fechas y detalles del proceso de participación popular constituyente. 

Érica González
Érica González repartiendo folletos. Foto: Joaquín Zúñiga

“Es una relación bien bonita que tenemos con los constituyentes, y que hemos formado a medida que pasa el tiempo. Ha sido emocionante, cuando salió Elisa Loncón me cayeron las lágrimas. Nos dijo cosas muy lindas. Ella fue muy de piel, llegó abrazándonos y dándonos las gracias por lo que habíamos hecho, y diciendo que lo necesitaban. Ellos necesitan este apoyo”, dice Érica. 

Esta mañana Érica anda sola. Cecilia está en el sur y Mary llegará más tarde, pero eso no significa que no tenga compañía. A lo largo de las horas serán varias las y los constituyentes que crucen la calle desde la salida de la Convención, emocionados por verla, abrazándola, tomándose fotos y entregándole uno que otro regalo.  

***

El grupo de tres mujeres se conoció años atrás también en una campaña de apoyo, pero en ese entonces por Michelle Bachelet. Fue cerca de 2014 cuando Cecilia, Mary y Érica se organizaron junto a otras personas a través de redes sociales para darle apoyo a la ex presidenta en distintas instancias. Actualmente, coinciden Cecilia y Mary, Érica es quien “lleva la batuta” del grupo. 

Foto: Joaquín Zúñiga

“Éramos del grupo Michelle estamos contigo, nosotros participamos desde allí. Allí nos conocimos y empezamos a participar sin mostrar color político por ningún partido”, recuerda Cecilia. 

“Vi una mujer que estaba siendo tremendamente atacada que era Michelle Bachelet. Notaba que era una mujer que estaba haciendo cambios reales, que se estaba preocupando. Yo decía ‘pero por qué la atacan tanto, es una mujer’, y empecé a ver en Facebook cosas horribles. Yo no era ni de derecha ni de izquierda, no hablaba de temas políticos”, añade Mary.   

Hasta antes de 2014, ni Cecilia ni Mary, dicen, contaban con un pasado ligado a actividades sociales y/o políticas. 

“Antes yo trabajaba en un call center. No me metía en política, era como algo así de un grupo de Facebook, de redes sociales, esas cosas, pero ahora no, ahora soy activa, totalmente activa. Tengo dos hijos jóvenes y quiero que mis hijos vivan en paz. Quiero que mis hijos no sufran violencia, ni que los amedrenten”, dice Cecilia. 

El stand. Foto: Joaquín Zúñiga

“Desde el 2014 hacia atrás yo pasaba por el lado de la política, como todos los chilenos. Sufrí una negligencia médica con mi hijo, que actualmente tiene autismo, y empecé a ver la realidad de los hospitales, de la falta de atención, del sufrimiento. Un día empecé por Facebook a contactar a cierta gente que estaba apoyando a Bachelet. Veía a la gente que la apoyaba y por interno le escribía ‘oye, podríamos juntarnos para hacer algo, juntémonos en alguna parte para dejarle una flor‘. Empezamos a armar un grupo y ver qué podíamos hacer”, comenta Mary. 

Érica, por su parte, sí cuenta con un pasado ligado a movimientos y actividades sociales. Durante el primer gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet también organizó instancias para demostrarle apoyo ciudadano a la entonces mandataria, regalándole flores y llevándole mariachis para cada uno de sus cumpleaños. 

Érica y unos mariachis camino a saludar a Michelle Bachelet por su cumpleaños. Foto: cortesía Érica González

Incluso Érica menciona con orgullo que, durante las últimas semanas de diciembre, cuando la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU expuso en la Convención, la ex presidenta cruzó emocionada a saludarle y a darle un abrazo

“En dictadura, por ejemplo, trabajé con los curas en las ollas comunes. Era una lola en ese tiempo, trabajábamos a full. Me acuerdo que con Allende le enseñábamos a la gente a leer y a escribir. Yo pertenecí al Partido Socialista durante muchos años, pero luego de haber participado vi tanta cosa fea que no me sentí representada y renuncié”, comenta Érica. 

“Son como unas tías o unas mamás para nosotros”

Cerca de las 13.00 horas María Elisa Quinteros, presidenta de la Convención Constitucional, sale por la puerta principal y cruza la calle directamente hacia el stand. “Anda sola hoy”, le dice a Érica. Ella le responde que sí, pero que su compañera Mary está por llegar.

“Le traje unos regalos, son dos chapitas. Una es de la Convención y la otra es mía”, le comenta María Elisa, mientras abre la palma de su mano para mostrar el obsequio. Se abrazan y conversan unos segundos en voz baja. 

María Elisa Quinteros junto a Érica. Foto: Joaquín Zúñiga

Se conocen desde antes que María Elisa asumiera la presidencia, cuenta Érica. La constituyente por el distrito 17 les llevaba agua embotellada y bebidas, y siempre contaba con algunos minutos para conversar con ellas en la vereda. Eso, explica Érica, hizo que el hecho de ganar la presidencia de la mesa les provocara aún más alegría

“Uno siempre las veía cuando salíamos a almorzar. Ellas estaban primero sin un stand, estaban solamente con un papel, después fueron migrando a estos lienzos y ahora tienen un puesto. Vienen todos los jueves, desde muy al inicio. Para nosotros es una alegría tenerlas acá. Cuando todo era muy álgido, ellas siempre estaban y nos daban esperanzas de que estábamos haciendo las cosas bien, y que había respaldo. Es bonito, es la manifestación de la gente. Este proceso es de todos, y qué mejor que, si lo levantamos en conjunto, lo sostengamos en conjunto”, dice María Elisa. 

María Elisa Quinteros junto a Érica. Foto: Joaquín Zúñiga

Érica y Mary aún recuerdan el momento en que decidieron hacer algo por el proceso constituyente. Entre las dos concordaron en que sentían que la Convención estaba siendo dejada de lado, y que ellas debían tomar alguna acción al respecto. “Más allá de las redes sociales”, dice Mary. 

“Partió con esa idea, un letrero feo con un papel craft que habíamos comprado. Nos quedamos hasta las 3-4 de la mañana haciéndolo. Nos pusimos en la calle y de alguna manera prendió, se veía super bonito, más que nada el fondo, el objetivo. Después decidimos ir cambiando y con nuestros recursos compramos el stand y nos empezamos a llenar de cositas de a poco”, añade.

Imagen con el mencionado «papel craft». Foto: cortesía: Cecilia Torres

Con el tiempo, comentan, fueron mejorando la calidad de su puesto. Hoy poseen un stand, banderas, folletos que les entregaron los constituyentes, y lienzos de lona de pvc con frases como “nuestra Convención se defiende”. 

El próximo paso, cuentan, es comprar un toldo que les sirva para capear el calor durante la tarde. Distintos constituyentes y usuarios de redes sociales les han ofrecido hacer una colecta para regalárselos, pero ellas se han negado, pues quieren mantenerse al margen de cualquier cuestionamiento

Algunos de los folletos que reparten a los transeúntes. Foto: Joaquín Zúñiga

“Nos piden por las redes que nos compremos un toldito, pero todo lo hemos hecho con aportes nuestros, nosotros no queremos aportes de nadie, porque usted sabe que para que haya malos comentarios no cuesta nada”, dice Cecilia.

“Todo eso sale del bolsillo de nosotros. Nosotros no estamos con fines de lucro, nada. Solamente apoyar no más, y que todo salga bien, por nuestros nietos, nuestros hijos, la educación, por todo lo que es lo fundamental para este país”, agrega Érica. 

Beatriz Sánchez, Jorge Baradit, Patricia Politzer, Giovanna Grandón, Benito Baranda, Alejandra Flores y César Uribe son algunas de las integrantes de la Convención que se toman unos minutos de su colación de este día jueves para pasar a saludar y felicitar, como lo hacen habitualmente

“Ustedes son lo máximo”, les dice Beatriz Sánchez. “Mientras ustedes estén aquí afuera, nunca dejaremos de pasar a saludarles”, les indica Jorge Baradit. 

Érica González junto a Beatriz Sánchez y su asistente. Foto: Joaquín Zúñiga

Poco antes de las 15.00 horas, cuando Mary ya llegó y el sol ya no les juega a favor, aparece César Uribe, constituyente del distrito 19, a quien Érica y Mary dicen tenerle mucho cariño. “Tome, para ustedes”, les dice mientras les pasa un jugo embotellado y unos vasos plásticos. 

“Son como unas tías o unas mamás para nosotros, al menos así lo siento yo. Me impacta y me emociona. Están al sol, y están poniendo a disposición su tiempo y salud para que este proceso sea exitoso, y en ese sentido a nosotros nos entrega una responsabilidad, pero desde una energía muy positiva. Nos sentimos muy respaldados. Ellas con su esfuerzo y compromiso transmiten eso, no solamente a los convencionales, sino que a la gente que pasa por acá afuera. Les tenemos mucho cariño, yo creo que el vínculo se va a seguir manteniendo con ellas después de la Convención por todo lo que nos han entregado”, dice César Uribe. 

Cecilia y Érica junto a César. Foto: cortesía Cecilia Torres

Esa energía positiva de los transeúntes a la que se refiere César se logra ver a lo largo de las horas. “Muy bien, me encanta, hay que apoyar”, les dice una joven. La gente que pasa les hace preguntas, las felicita, les toma fotos y les pide sus contactos. Más allá de la buena relación con los constituyentes, explican, ese es su objetivo principal: la gente

“Nosotros queremos estar en los barrios también, no solamente aquí, sino que en nuestros barrios. Queremos ayudar, y acercarnos también a los partidos, a las juntas de vecinos, para tratar de enseñarles, de educar a la gente. A la gente le falta educación. Nosotros no estábamos educados para esto”, dice Érica. 

También han recibido malos comentarios, pero aseguran que ya están acostumbradas y que prefieren hacer oídos sordos, dejarlos pasar. “La semana pasada pasó una señora y, con el respeto suyo, dijo ‘estas weonas, cuánto le estarán pagando, y con plata de nosotros más encima’. Si supiera cuánto nos cuesta…”, menciona Érica. 

Érica González junto a un transeúnte. Foto: Joaquín Zúñiga

“Mis compañeras han llorado y sufrido, pero desde ese dolor, desde esa angustia, nosotros hemos salido a la calle. No queremos que nadie nos amedrente ni nos golpee, ni Carabineros haga el daño que le ha hecho a mucha gente. (…) Nosotros tenemos que poner los pies en la calle porque no queda otra. Tenemos gente por las redes que nos contacta ‘queremos ir, queremos estar con ustedes’, vengan, bienvenidos todos los que quieran venir, es necesario”, comenta Cecilia.

La meta final 

A parte de seguir informando a la gente, sumar adeptos y expandir su trabajo territorial, el grupo de mujeres ya tiene pensado y está comenzando a preparar un regalo para otorgarle a la Convención: Un libro con fotos, reflexiones y mensajes que reflejen el apoyo ciudadano hacia la Convención Constitucional. 

“Vamos a hacer una recopilación de todo lo que hemos hecho, y lo otro que ya nos pidieron de adentro de la convención, es que enviáramos material nuestro para dejar un recuerdo. Se está empezando a hacer eso ya”, cuenta Cecilia. 

Mary, Cecilia, Érica y compañía junto a Elisa Loncón. Foto: cortesía Cecilia Torres

“Hemos sido escuchas de las quejas, reclamos y opiniones de la gente. Hemos leído mucho sobre la convención, nos hemos informado, y las historias que suceden las queremos plantear en un libro y entregárselo a la Convención, como una testimonial, con las fotografías que hemos recopilado acá afuera. Queremos ser un aporte real, ir informándonos y entregándole esa información a la gente en la calle. Ojalá esto se replicara en todas las comunas de Chile. Nosotros aprobamos esta constitución, elegimos nuestros convencionales y ahora lo que nos toca es defenderla”, dice Mary. 

“Esto de alguna manera lo van a percibir nuestros hijos, lo van a ver ellos… Pensando en ellos uno dice ‘yo quiero hacer algo”, agrega.

Érica también siente que lo que está haciendo, es una especie de legado a sus nietos. 

Cuando le pregunta a su nieto Lucas de 11 años qué quiere ser cuando sea grande, él le dice que quiere ser como ella, ser activa, luchar. “Cuando tenga derecho a voto tiene que ir a votar, acuérdese de su abuelita”, le dice Érica. 

Érica González junto al stand. Foto: Joaquín Zúñiga

Hoy ella tiene un problema en la rodilla. Una caída de hace un tiempo la tiene complicada, y tendrá que operarse prontamente. Durante el primer año de pandemia cuenta que tuvo depresión, que le costó mucho acostumbrarse al encierro considerando la vida activa que ha desarrollado a lo largo de los años. “Yo le digo a las chiquillas que creo que esto va a ser lo último que voy a hacer, pero quiero que lo hagamos bien. Me siento un poco cansada. Ahora voy a tener que operarme pronto de la rodilla, tendré que ponerme prótesis”, dice.

Sus hijos son los que no la pasan bien con sus viajes a la Convención y con las horas que pasa de pie repartiendo folletos. Le dicen que pare, que a sus 76 años le puede hacer mal.

«Me siento activa, con dolor o sin dolor voy igual, esto no me puede vencer, me digo. He luchado toda mi vida. Pero por qué no, si yo me siento capaz. Voy a morir así. Soy porfiada«, reflexiona Érica. 

También puedes leer: Redes e influencias: el quién es quién en la nueva mesa directiva de la Convención


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