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27 de enero de 2022

5 hechos curiosos de la vida de Douglas Tompkins, según su biógrafo

El collage muestra siete fotos de Douglas Tompkins en distintos momentos de su vida Gentileza de Editorial Planeta.

En su nuevo libro, "Una idea salvaje: la inspiradora vida de Douglas Tompkins y su amor por la naturaleza", el periodista Jonathan Franklin explora la vida del hombre detrás de The North Face y Esprit y sus facetas más desconocidas. "Su imagen pública es básicamente un invento de Eduardo Frei y sus asesores", cuenta en conversación con The Clinic.

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Al periodista de investigación Jonathan Franklin (57) siempre le gustó escribir sobre vivencias extremas. Luego de colaborar con medios como The New York Times, Boston Globe, The Guardian y Washington Post, escribió en 2011 el libro “33 hombres: la maravillosa supervivencia y el dramático rescate de los mineros chilenos”, que fue traducido a 19 idiomas y un éxito de ventas en EE.UU. e Inglaterra.

A la obra siguió, en 2015, el libro “438 días: una extraordinaria historia real de supervivencia en el mar”, basada en el relato de José Salvador Alvarenga, un pescador salvadoreño que pasó 14 meses a la deriva en el océano Pacífico.

Y cuando conoció el empresario y ecologista estadounidense Douglas Tompkins falleció, a Jonathan no le quedaron dudas: tenía que escribir su historia. “Cuando vi que Tompkins estaba haciendo este gran desafío para enfrentar a la clase empresarial en Chile, dije: ‘este es otro gran sobreviviente’”, comenta. Es que, tras mudarse a Chile, el fundador de las empresas The North Face y Esprit, compró grandes extensiones de tierra en la Patagonia para su conservación y tuvo duros encontrones con la élite chilena.

La imagen muestra a Jonathan Franklin frente a una avioneta
Jonathan Franklin frente a una avioneta de Douglas Tompkins.

“Aunque los chilenos se quejan mucho de la violencia, a diferencia de otros países, como Colombia o Brasil, Tompkins podía ser ecologista sin que lo mataran. Pero hacían todo lo demás. Yo encuentro que él fue un sobreviviente porque el gobierno chileno y los empresarios chilenos no podían matarlo, pero le hicieron la vida imposible”, detalla Franklin, quien acaba de publicar “Una idea salvaje: la inspiradora vida de Douglas Tompkins y su amor por la naturaleza” (Paidós, 2022).  

Para la investigación, el periodista estadounidense radicado en Chile reconoce que se sintió un poco frustrado. Ya había entrevistado a Tompkins varias veces antes, en la Patagonia, pero en el proceso de escritura del libro, su primera reacción fue pensar “maldita sea, soy un idiota”. “Él había estado justo al frente mío, pero no fue hasta que murió que me di cuenta de todo lo que había hecho y de lo monumental que era su historia”, cuenta.

Con el objetivo de paliar un poco la ausencia de su protagonista, realizó más de 200 entrevistas. A Ricardo Lagos, a Michelle Bachelet, a Sebastián Piñera. A Kristine McDivitt Tompkins, su esposa; a compañeros de curso y de trabajo. A Pedro Pablo Gutiérrez, su exabogado; a Juan Emilio Cheyre, excomandante en jefe del Ejército; al fundador de Patagonia Inc., su amigo Yvon Chouinard (…).  

“Mi idea aquí es que a través de todas esas voces tú te subes a la moto con este loco que era Tompkins y por 70 años te llevo por todos los rincones del mundo. Y cada vez que él no muere en un accidente, tú dices: ‘qué suerte’, y claro, cuando al final él se muere, uno dice: ‘bueno, teniendo la vida que tuvo, tuvo suerte de llegar a los 72 años’”, dice Franklin, recordando que Tompkins falleció en 2015 después de volcar su kayak cuando se encontraba en el Lago General Carrera.

Portada del libro de Jonathan Franklin
Portada del libro de Jonathan Franklin.
$19.900
Formato: 15 x 23 cm
Páginas: 312

En ese “viaje de moto” por la vida del empresario estadounidense aparecen una serie de sorpresas. Aquí, Franklin detalla algunas de ellas.

1 – “Nunca se suban a un porsche con Janis Joplin”

“Él era muy, muy amigo de Janis Joplin y, según todos sus cercanos, probablemente amantes también. Una historia divertida es que cuando él estaba en San Francisco, en el año 1966 o 1967, tenía una tienda muy muy cool de ropa, de sacos de dormir, etc., que en ese entonces no tenía no tenía más de 60 metros cuadrados y se llamaba The North Face. Era casi como un museo. Todo el mundo se iba para allá: grandes artistas, escritores, poetas, la gente de la revista Rolling Stone, etc.”.  

“Había mucha marihuana, bastante ácido y a menudo Janis Joplin iba para allá. Y a Janis le encantaba Tompkins porque era tan loco como ella. Un día, ella llegó en un Porsche amarillo y empezó a gritar: ‘Doug, come here!’. Y Doug salta adentro del auto, y se van por las aceras de San Francisco a como 100km/h, y están por aquí, por allá, y Doug se da cuenta de que la Janis está bien curada. Entonces, cuando el semáforo queda rojo, Douglas salta del Porsche, se escapa, llega a la tienda y les dice a todos: ‘Nunca se suban a un porsche con Janis Joplin”.  

Douglas cuando joven. Gentileza de Editorial Planeta.

2 – “Él se sentaba a entender el país donde estaba aterrizado”

“Una de las cosas que más me sorprendió de Tompkins fue descubrir que muchas veces fue solidario de forma anónima. Encontré muchísimas obras de caridad que él había hecho. Por ejemplo, un trabajador de él tuvo un divorcio y se quedó sin casa. Entonces él le compró una cabaña en Pirque. Otro ejemplo: él constantemente estaba en el campo con su avión y se encontraba con personas que necesitaba una operación, o ver a alguien, o tenían un infarto y él les decía que se subieran a su avión, con tormenta o lo que fuera. Y, otro de los que más me sorprendió: era vicepresidente de una junta de vecinos en el campo, cerca de Chaitén. Él se sentaba a entender el país donde estaba aterrizado. Y lo hizo tan bien que recorrió en avión más de 7.000 horas observando la Patagonia y ayudando a las personas”.

Tompkins también quería proteger al medioambiente, pero más que nada porque tenía una gran pasión por hacer deportes en ciertos lugares. La gente no sabe, pero él gastó 30, 40 millones de dólares haciendo donaciones a pequeños grupos ecologistas en Argentina, Brasil y muchas otras partes del mundo que luchaban contra los gobiernos y las empresas para frenar la destrucción en las áreas que él entendía que eran remotas y que estaban siendo completamente asesinadas. Él se preguntaba constantemente: ¿Si los lugares más bonitos del mundo están siendo destruidos, entonces qué están haciendo con las otras partes del mundo?».

«Por eso también él ayudó a tanta gente, incluyendo a más de 600 activistas ambientales chilenos y extranjeros que buscaron proteger la Patagonia. Usando el mismo conocimiento de marketing con que construyó sus empresas, ayudó a derrotar un complejo de represas hidroeléctricas (HidroAysén) de US$ 3 mil millones que incluía 5.000 torres de transmisión que se extendían a lo largo de 1.700 millas”.

Gentileza de Editorial Planeta.
Gentileza de Editorial Planeta.

3 – “Steve Jobs pidió copiar a Tompkins”

“Creo que no podemos decir que Tompkins era un empresario. Más bien él era un artista, un arquitecto de muy alto nivel. Él no tuvo accionistas, no tuvo préstamos. Pero a veces gastaba 20 millones de dólares para hacer un showroom. El sello distintivo de su genio, visible incluso cuando tenía poco más de 20 años, fue su atención fanática a los detalles, evidente en su notable habilidad en marketing y presentación”.

“Él tenía una casa en Tokio donde fue a buscar ideas. Conoció a los mejores arquitectos de Tokio, estudió retail allá y armó todo un equipo de diseño para sus productos que, de una u otra manera, eran muy, muy, japoneses. Por eso, cuando Steve Jobs -vecino y amigo de Tompkins- estaba preparando las primeras tiendas de Apple, pidió copiar a Tompkins. Él dijo a su equipo: ‘copien todo. Róbense el equipo de Tompkins, miren a Tompkin, háganme lo mismo que hace él con Esprit, pero con computadores’. Jobs incluso dijo a su equipo que comprara varias copias del libro ‘Esprit: The Comprehensive Design Principle’”.

Gentileza de Editorial Planeta.

4 – “Probablemente fue mejor marido que papá”

“Tompkins era un pésimo papá. No consideraba las opiniones de las personas, era muy arrasador con sus propias ideas. Doug probablemente tenía una deuda con sus hijos, pero va mucho más allá de la plata, sino de emociones. Él era un desastre a veces, muy poco presente…”.

“Él claramente era una persona distinta. Por ejemplo, cuando sacó su licencia básica de piloto, en los años 70, sacó el asiento de atrás, tiró unas colchonetas y puso a sus hijos, de entonces 4 y 12 años ahí, y los llevó a San Francisco desde Ushuaia. Entonces tú piensas: ¿para qué llevó a sus cabros chicos hasta allá en una avioneta en esa época cuando con suerte sabía volar? Esa es una mentalidad de riesgo, de poner sus propias ganas de aventura en primer lugar. Muchas veces, incluso viajó a playas y calculó mal el proceso de despegue y ponía a sus hijos a ayudarlo a agarrar vuelo, cada uno desde un ala del avión empujándolo para que pudiera despegar…”.

“Por eso yo creo que Tompkins probablemente fue mejor marido que papá, porque sabía relacionarse muy bien con los adultos, pero no con los niños, incluyendo los suyos. Y claro, con su esposa peleó muchas veces muy fuerte en público, pero después se arreglaban, comían juntos, celebraban, trabajaban, y la gente se asustaba”.

Gentileza de Editorial Planeta.

5 – “¡No es judío, es jodido!”

“Después de hacer esta investigación, puedo decir algunas cosas de las que me di cuenta. Creo que nadie lo conoció realmente y yo tampoco. Quién era Tompkins podría depender de dónde y cuándo lo conociste. Por lo mismo creo que en Chile su imagen está lejos de ser desvelada. Creo que los chilenos no tienen idea de quién fue. Su imagen pública es básicamente un invento de Eduardo Frei y sus asesores, quienes insistieron en que él representaba un riesgo para la seguridad nacional por ser dueño de tantas hectáreas de tierra, hizo que la Universidad Católica de Valparaíso rechazara su oferta por el fundo Huinay y se lo vendiera a Endesa… Pero, pese a todo, casi como si fuera un luchador de esgrima profesional, Tompkins fue un sobreviviente. Y por eso decidí escribir sobre él”.

Gentileza de Editorial Planeta.

“Recuerdo particularmente algunas ideas, como las de Miguel Serrano, novelista, quien organizó campañas de repartición de panfletos anunciando que Kris y Doug Tompkins estaban planeando en secreto la fundación de una nación judía, pese a que ambos habían sido criados bajo el credo anglicano. Luego se corrió el rumor de que Doug estaba trayendo bisontes. El búfalo estadounidense pronto estaría merodeando en rebaños y reemplazando a las vacas. Recibieron tantas llamadas a su oficina denigrando a Doug Tompkins como un “sucio judío” que la recepcionista terminó respondiendo a gritos “¡No es judío, es jodido!”, aludiendo a su carácter cascarrabias… Otros sugerían que Señor Tompkins estaba buscando terrenos donde enterrar desechos nucleares para los Estados Unidos. Un verdadero infierno de mentiras. A pesar de esto, él siguió luchando”.

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